Muchas gracias a quienes se toman un tiempo para leer estas historias, seguirlas y comentar es una inspiración para seguir adelante y poner más atención a los detalles y las historias como tal.
Capítulo 2: Decisión.
La noche se había hecho presente, el sonido rechinante de las cigarras se oía de entre los arboles del Dojo, toda la familia Tendo, junto a Genma se encontraban en el comedor en un silencio incómodo.
Soun y Genma se mantenían cruzados de brazos uno frente al otro, en torno a la pequeña mesa, con la mirada baja, mientras intentaban discutir qué es lo que debería pasar.
El ambiente era tenso, Akane se mantenían apegada al tatami donde yacía el cuerpo herido de Ranma aun sin conocimiento y a la espera de una señal que le indicara que iba a recuperarse.
El Doctor Tofu había venido de urgencia, que aunque estuviese lleno de trabajo se hizo de un espacio a las suplicas de la mayor de las Tendo y no era algo a lo que le costara acceder. Reviso los moretones en el pecho, atendió la alarmante laceración en el brazo que recibió el golpe con el sable, pero lo que más impresión le causo fue el golpe en la cabeza, que había vendado con el mayor cuidado.
-Ranma ha tenido una conmoción, quisiera llevármelo a mí clínica y tenerlo en observación, pero no tengo una forma segura de poder trasladarlo sin lastimarlo y más aun no tengo espacio disponible, deben disculparme.-
-No se preocupe Doctor Tofu ya ha hecho demasiado siendo usted un hombre tan ocupado.- expreso Kasumi.
-¿Estará bien doctor?- Intrigo Akane con los ojos a punto de lágrima.
-Afortunadamente fue una lesión leve, pero hay que mantenerlo en estricta vigilancia y deberá suspender los entrenamientos, las peleas y cualquier actividad física por tiempo indefinido, por más pequeña que sea la herida, será mejor no arriesgarse.-
-No se preocupe Doctor nosotros nos ocuparemos de que así sea.- Asevero Soun.
Súbitamente Ranma reacciono, con una respiración agitada. -¡Mi cabeza!- Llevándose sus manos a las vendas en señal de dolor.
-Ranma!.- Akane se volcó sobre el pecho de su prometido, mientras le escurría una gota sobre una de sus mejillas.
Aun con una marcada somnolencia y un cansancio que castigaba cada parte de su cuerpo, el chico de la tranza logro poner sus manos sobre la chica que le arropaba con su cuerpo con la mayor dulzura. Todos se alegraron al verle reaccionar.
-¡Sabía que Ranma estaría bien!- Grito Genma.
-Por supuesto que sí y eso es porque él es el más fuerte.- Continuo Soun.
Kasumi con una sonrisa maternal y Nabiki con una pequeña muesca de aprobación miraban atenta la tierna escena.
Ranma intentando incorporase al menos poniendo los codos en el suelo, no pudo evitar preguntar, ante el recuerdo. -¿Perdi?-
La improvisada atmosfera de alegría momentánea se volvió al incomodo silencio, Akane bajo la mirada con los ojos cristalizados, sin tener valor alguno de responder.
El ojiazul lo percato de inmediato y de golpe le vino a la mente el desenlace de la contienda, su mundo casi se viene abajo y sin reparo alguno abrazo a la chica de cabello corto.
-Lo siento Akane, yo lo arreglare todo.-
La chica de la espátula se debatía entre el cansancio por la extenuante búsqueda de Ryoga y la preocupación por Ranma que le carcomía desde dentro, decidió que no podía con ambas, por más que prometiera a Akane buscar a su amigo hasta hallarlo, deseaba estar con su Ran-chan. Decidió volver a su restaurante y ordenar su cabeza, recordó mientras volvía que podía hacer algo para ayudar a su amigo de la infancia.
Mientras se dirigía al Ucchan's el crepúsculo se comenzaba a hacer presente, la chica se percató de las luces encendidas en su local, invadida por la sorpresa abrió la puerta y penetro.
-¡¿Dónde diablos habías estado?! Te he estado buscando todo este tiempo.-
-Bueno yo solo… veraz… lo que pasa es que… estaba perdido, salí por…- Ryoga intentaba esclarecerse ante la castaña.
-Ya no importa tenemos que ir al Dojo ahora.-
El chico abrió los ojos de par en par. -¿Qué sucede Ukyo?, ¿Paso algo malo?-
Antes de que Ryoga pudiera terminar, la cocinera estaba trastabillando con los escalones del Ucchan's por la prisa con la que se intentaba mover, el chico de la vandana fue tras ella.
-¿Ukyo estas bien?, ¿Qué ocurre?-
El chico la había seguido hasta su recamara, donde la castaña rebuscaba en cada parte de su habitación, removía su guardarropa completo y después entre sus enceres, hasta que por fin.
-¡Aquí esta!- La cocinera se alzó con un pequeño frasco de vidrio con una tela atada por un cordón a la boca del diminuto recipiente.
Ryoga se acercó más a ella, la tomo de uno de sus hombros e incisito. Ukyo se volvió al pequeño tirón.
-Es Ranma, él está muy herido.-
-¿Cómo?- El chico arco ambas cejas.
-Fue Kuno…- La castaña se derrumbó ante la imagen que se le vino en mente de un Ranma convaleciente. Bajo la mirada, unas minúsculas gotas se hicieron presentes en los pliegues de sus parpados casi al punto de derramarse y buscando un consuelo se agolpo en el pecho del chico sin poder disimular su situación, Ryoga no sabía qué hacer.
Ambos tomaron lugar en el comedor del restaurante, el chico de la vandana logro calmar a su anfitriona, se apresuró a preparar un te blanco con algunas hojas y semillas que había obtenido de alguien hace un par de semanas y guardaba para ocasiones especiales. La castaña normalizo su respiración y con ello sus repentinos sentimientos, mientras se disponía a contar los sucesos de esa tarde.
-¡Como que Ranma aposto la mano de Akane!- Ryoga escupió el sorbo de té que aún tenía en la boca.
La cocinera solo intentaba terminar su relato, cada vez que avanzaba su oyente le miraba con incredulidad, casi al punto de dar la sensación de que se le iban a desorbitar los ojos y cuando termino al instante el chico se puso de pie.
-¡No permitiré que Akane sufra por la arrogancia de Ranma, al no poder tomar un duelo en serio!-
Ukyo intento replicar pero unos golpecillos se escucharon en la puerta.
-Adelante.- pronuncio la cocinera.
La puerto corrediza fue deslizada y a su interior apareció Akane aun con el uniforme escolar y el semblante innegablemente triste que buscaba disimular en una sonrisa ensayada.
-¡Ryoga me da gusto verte, me tenías preocupada!-
El chico de la vandane se acercó a escasos centímetros de su amada.
-¿Cómo esta Ranma?, Ukyo me lo ha contado todo.
La chica de cabello cortó extendió su mano al brazo del chico.
-El despertó, el doctor Tofu ya lo ha atendido y ha dicho que se recuperara, muchas gracias por preocuparte.-
Ukyo sintió como el alma le volvía al cuerpo.
-¿Akane es cierto que Ranma arriesgo su compromiso en la pelea?, ¿Qué va a suceder?- pregunto Ryoga cautelosamente.
-Kuno dijo que regresaría cuando se recuperara, pero estaremos listos cuando regrese.-
Por entre una de las ventanas del Ucchan una figura les miraba atentamente cobijada por la negrura de la noche y en cuanto vio a todos los chicos y su conversación emprendió partida.
Aquella sombra moviéndose entre tejados con sigilo siguió su camino hasta llegar a una ostentosa casa de jardines paisajistas, de un amplio estanque, con florecientes alcanforeros con ramas retorcidas, abetos esparcidos dando impresión de un minúsculo bosque tapizado de hierbas verdes y bien delimitados caminos que conducían a la entrada de la casa, la puerta principal y un pequeño lugar de reposo.
-¡Amo Kuno, lo encontré!, he vigilado todo este tiempo a su prometida como me lo pidió y me ha llevado a donde lo escondían, ahora podremos seguir con todo.- dijo Sasuke con una sonrisa chirriante.
Tatewaki se mantenía en postura de meditación con las manos sus extremidades cruzadas, sin casaca, abdomen vendado y sendos hematomas, descansaba sobre un gran cojin sobre el lustroso piso de madera de caoba y a su alrededor algunos ungüentos, vendas y formulas.
-Fiel vasallo tengo una tarea más para ti mañana.-
Al día siguiente.
Ukyo a regañadientes asistió al colegio. No encontró ni tuvo pista alguna de Kuno o Ranma y era de esperarse, fue asediada por preguntas incomodas de sus compañeros de clases, los rumores se extendían rápidamente. Se encontró con Akane antes de salir, acordó ir al Dojo pero antes iría al Ucchan para recoger algunas cosas y a su amigo.
La castaña avanzaba a pasos agigantados, absorta en los difíciles momentos que debían afrontar. Una voz que venía detrás de ella, le saco de su letargo. –Buen día señorita Ukyo quisiéramos hablar con usted un momento.- volvió y miro a Sasuke y a su lado Kuno, aún bastante mermado.
-¡¿Qué quieren ustedes dos?!- La chica saco su frustración acumulada de ese día y el anterior en esa interrogante.
-Mi bella señorita Kuonji, quisiera poder hablar con usted.-
Ukyo entrecerró los ojos un momento. -¡Qué diablos!, primero me las pagaras por herir a mi Ran-chan.- apuntando a Tatewaki.
-Tomémoslo con calma, yo vine aquí solo porque quiero tu felicidad.-
La castaña le miro con desconfianza. -¿Qué demonios quieres decir?-
-¡Ni pienses que me casare contigo!- Grito a todo pulmón Akane.
Haciendo retumbar su queja por toda la casa,
El nerviosismo era absoluto, Kuno miraba con desdén a su eterno rival, Ranma aun sin recuperarse le veía con encono.
-Debe haber otra forma hijo, no lo decías enserio, ¿Verdad?.- Soun trataba de atenuar el momento.
-¿Es así como lo hace la familia Tendo?-
-A que te refieres.-
-Así es como honra sus…-
-Un momento.- Nabiki interrumpio.
-Si quieres el Dojo, por mi está bien, pero sabes Kuno, Akane no es la heredera, eso solo ha sido así por que yo lo he permitido, soy yo quien tiene derecho por sobre ella, soy mayor a ella y a mí me pertenece esa herencia.-
-Nabiki…- Dijo la menor de las Tendo aun sin entender lo que querían decir.
-Vamos hermanita ambas sabemos que el que tú te llegaras a hacer cargo del Dojo no sería bueno para los negocios.- Mientras le guiñaba.
Kuno gruño.
-Así que mi querido Kuno, es mi mano la que deberás tomar si quieres tener el Dojo.-
-¡¿Es que acaso los Tendo no tienen palabra?!- espeto Tatewaki ya irritado.
La oración calo en el orgullo de la familia.
-Yo vine aquí a reclamar la mano de Akane que por derecho me pertenece y no he escuchado más que excusas, es que acaso me quieren decir que este dojo carece de honor alguno y que no respeta ni sus propias palabras.-
Soun entendió de inmediato. –Esa no es una decisión que yo pueda tomar….
-¡Ya basta!-
-Exijo la revancha ahora mismo, esto no va a quedarse así y no voy a dejar que te quedes con mi prometida.- El chico de la trenza casi cae por las heridas en su estallido de sus emociones.
Akane trato de socórrelo ante su repentina decaída, le miro a la cara con angustia. –Ranma no este haz recuperado aun, no dejare que lo hagas.-
-Hazte a un lado Akane, no dejare que él se salga con la suya.-
-No puedes hacerlo, no ahora.-
-Escúchala por favor Ranma.- completo Soun.
-Déjate ya de lloriqueos, estoy gustoso de darte una nueva oportunidad de admirar mis dotes marciales, si lo que quieres es morir, te daré el placer.-
-¡No Kuno!, no puedes aprovecharte de su condición.-
-¿Qué quieres decir Akane?, ¿Acaso piensas que no puedo vencerlo?- Reviro Ranma.
-No quiero que te suceda nada… por mi culpa tonto.- De la chica comenzaban a brotar pequeños cristales de las bordes de sus parpados.
-Vamos Saotome acaso me tienes miedo.- gruño que se había puesto de pie en señal retadora.
-¡Cállate ya de una buena vez idiota!- espeto Ranma mientras se lanzaba por él, haciendo a un lado a la chica de cabello corto.
-¡No!-
Kuno levanto su bokken en estocada sin importar que Akane se interpusiera entre ambos, en el momento que intento dar el impacto, Ranma giro para protegerla con su cuerpo, recibió el golpe y se contorsiono al momento, el chico de la trenza flaqueo, sintió como desde su abdomen hasta su espalda un dolor punzante y paralizante, cayo bruscamente sobre el piso de la sala y cada vez que luchaba por moverse un dolor extremo le invadía en cada extremidad, hasta ser azotado por una desesperación que le impedía incluso la respiración.
Akane intento socorrerlo, el resto de los presentes solo miraban como hipnotizados. Tatewaki se acercó para terminar lo que su rival había comenzado.
-Prepárate a morir Ranma Saotome!- Mientras levantaba su sable de madera en todo lo alto.
Akane se interpuso con sendas lágrimas en los ojos. –¡Esta bien lo hare, pero por favor no lo lastimes!-
La menor de las Tendo se resistía a admitir la veracidad en las palabras de su amiga Ukyo, que habían intercambiado apenas hace un par de días y en ese mismo instante en esos echos quedaba demostrada su veracidad.
Continuara…
