Muchas gracias a Dicen por ahi, znta, FVSaotomeTendo, por sus comentarios, son un gran aliento y a todas esas personas que se han animado a seguir esta historia y aquellos a quienes no sé nada pero que leen este intento de escribir mío, no saben cómo lo agradezco y espero que esta nueva entrega los entretenga, que es realmente mi objetivo. Bueno en esta parte hago hincapié en una historia anterior mía, pero prometo que no lo volveré a hacer, aunque pienso que era algo necesario.
Capítulo 3: Corrupción.
Flash Back
*Hace un par de días.
El gigantesco reloj marcaba las 3 de la tarde y sus melodiosas notas se hacían escuchar, los estudiantes del instituto Furinkan escapaban de las pesadas clases de la mañana, algunos se mantendrían ocupados con las labores de limpieza, pero los afortunados asaltarían los restaurantes próximos para satisfacer sus apetitos, entre la desbandada un par de chicas aprovecho la privacidad que brindaría el tejado de la escuela para reunirse.
Aquella chica de cabello hasta los hombros miro a su amiga. -¿De qué quería decirme Ukyo?- dirigiéndole una mirada.
-Veras, quería darte esto. - La castaña extendió un pequeño frasco de cristal envuelto en un paño del mismo color del moño que portaba en la cabeza.
-¿Qué es?-
-Es un ungüento de arroz en mi familia fue siempre muy auxiliado, lo usamos para tratar las heridas, enfermedades y llamar a los kami. - La castaña entendió la mirada de la chica. –Puede que sea una tonta superstición, pero cualquier ayuda que podamos tener por tonta que parezca será bienvenida, y bueno quisiera que se lo llevaras a Ran-chan.-
-Puedes dárselo tú, me gustaría que nos visitaras. - Intentando devolverle el Frasquillo.
-No Akane, es tu responsabilidad cuidar de Ranma y el que yo vaya solo hará que sea un estorbo. -
-No digas eso Ukyo, nunca lo has sido, además ustedes son amigos desde la infancia, sería inmaduro de mi parte oponerme a ello. -
- Gracias Akane, pero atender el restaurante y cuidar del zopenco de Ryoga. Debemos estar más atentas que nunca a ver por esos chicos testarudos. -
La menor de las Tendo asintió con semblante estoico.
-Por cierto, una cosa más. - continuo la cocinera.
-Dime. -
-Promete que cuidaras a Ran-chan sobre cualquier cosa, sin importar que debas hacer. -
- ¿Qué quieres decir? -
-Ambas sabemos que no importándole su condición Ran-chan va a buscar evitar que Kuno lleve a cabo tomar tu mano y en las condiciones que esta solo será perjudicial para él, por favor Akane prométeme que haras cualquier cosa para evitar que él se exponga y pueda ocurrir algo peor. -
La menor de las Tendo suspiro. -No te preocupes por eso Ukyo, yo me encargare de protegerlo a toda costa. - *
Fin Flash Back
Ahora
La chica toco el porto de madera aun agitada, la madera crujió y los golpecillos zumbaron anunciando su llegada. Casi al instante se abrió la entrada para darle paso, como si hubiesen estado al otro lado esperándola todo el tiempo.
- ¿Dónde está?, vine tan rápido como pude, en cuanto recibí su mensaje. -
-Sígueme, por favor. -dijo en tono cuidadoso la mayor de las Tendo. -Akane nos pidió que te llamáramos en cuento ella…- su voz se entre cortaba mientras dirigía a la castaña a la segunda planta y allí hasta la recamara donde se alojaban Genma y Ranma. Dentro además se encontraban Soun, Nabiki y Genma y Ranma furioso.
Ukyo vio a Ranma con las piernas cruzadas sobre su tatami. - ¿Qué sucedió? - pregunto la chica. –¿Estas bien Ran-chan?-
El chico de la trenza seguía su disgusto como si ella no estuviera allí. - ¡Esta claro ya! O acaso quieren que sean ellos quienes se los expliquen. -
-Hijo debes entender, ella seguramente acepto para darte tiempo e idearas una forma de evitar este malentendido. - Expresaba Soun casi al punto de sonar a suplica.
-¡Ranma escucha a tu suegro!- intento ordenar Genma.
-Él no es mi suegro y tu deja de ordenar mi vida a tu conveniencia, en primer lugar, yo no pedí comprometerme con ¡nadie!, así que déjenme en paz de una buena vez. - decía el chico mientras intentaba ponerse de pie.
Ukyo entre la discusión intentaba esclarecer algo.
-Es Akane, ella se fue con Kuno.- le respondio Nabiki a las muecas de sorpresa de la castaña.
- ¿Lo dices enserio? -
La mediana de las Tendo bajo la mirada, con los labios haciendo una u invertida.
El chico de la casaca roja busco salir de la habitación y trabajosamente lo consiguió casi cojeando. Todos lo siguieron hasta la entrada. Ranma aunque lento seguía seguro sin volver atrás.
- ¡Hijo no puedes irte así nada más, por favor señor Genma tiene que hacer algo! -
-Papa es inútil, debes dejarlo, él tiene que pensar muy bien las cosas. - Asevero Nabiki.
Ranma se había alejado ya algunas calles de la entrada del Dojo y Ukyo no le perdía la distancia, el chico casi cae por no poder sostenerse así mismo, la castaña lo sostuvo entre brazos antes de que tocara suelo, durante todos los sucesos el ojiazul no se había percatado de la presencia de la cocinera.
-¡Ukyo!-
-¿Ukyo?-
-Perdon U-chan, ¿Qué haces aquí? -
-Cariño te eh estado siguiendo desde que saliste del Dojo Tendo.-
-¿Lo escuchaste todo?- Ranma volvió la mirada a otra parte. -Estoy bien puedo caminar solo. -
-Vamos Ran-chan déjame ayudarte, por cierto ¿a dónde te diriges? -
El chico se percató por fin que no tenía un rumbo. -No lo sé. -
-Me gustaría que te quedaras conmigo, así podría prepárate algo de comer, seguro que aún no pruebas bocado. - La castaña intentaba dar lo mejor de sí.
El chico de la trenza tardo un par de segundos. -Está bien U-chan.-
Ambos chicos tomaron rumbo al Ucchan's. Cuando hubieron llegado se dirigieron de inmediato al cuarto de Ukyo, la chica tendió el tatami y ayudo a Ranma a sentarse en él. La castaña inclinada le miraba con una cálida sonrisa al chico de la trenza, mientras este le regresaba la mirada a unos escasos centímetros. -Aquí estarás mejor. - enuncio la castaña.
-¡Ranma te vez mal!- interrumpió Ryoga al ver a su eterno rival en tales condiciones y que había estado esperando a su anfitriona desde su repentina partida. El chico de la vandana se acercó a donde estaba la pareja.
- ¿Estas bien?, ¿Qué sucedió? -
-Debes dejarlo descansar- espeto la cocinera.
El chico de la vandana supo que algo no iba bien. - ¿Y Akane dónde está? -
Ranma hacia oídos sordos.
-Ella debería estar cuidándote. -
El chico de la trenza giro la cabeza, no tenía intenciones de dar explicaciones.
-¡Ranma respóndeme!- exigió su rival.
-¡Ella eligió a Kuno, está claro, así que deja de mencionármela de una buena vez!-
-¡¿Qué?!, ¿cómo puedes decir eso?, te ama, deberías estar peleando por ella pedazo de idiota- reviro el chico de la vandana
-¡Ryoga déjalo en paz!-
La castaña arrastro a su husped hacia afuera del cuarto hasta la cocina.
-Ukyo tú no puedes estar de acuerdo con esto. - Reviro el chico.
La castaña respiro hondo y en la soledad de su cocina. –Cariño tenemos ante nosotros una oportunidad que no va a repetirse, aprovechémosla. - mientras apretaba el brazo de su compañero.
Habiki arqueo una ceja. –¿Qué intentas decirme? -
-Vamos Ryoga sabes de lo que hablo, tú también al igual que yo haz sentido esa soledad que te carcome desde dentro. - La chica le tomo ambas manos con las suyas. –¿Hace cuánto que no vez a tus padres?, yo ya ni recuerdo cuando fue la última vez que vi a los míos. - El chico desvió la mirada.
-Esto no está bien, tu y yo sabemos que es su destino estar juntos…
Ukyo subio su mano hasta la mejilla de Ryoga y con un toque delicado hizo que le devolviera la mirada.
-… tal vez siempre intentemos hacer todo para que se separen, pero al final sabemos que ellos van a …- intento continuar el chico de la vandana.
-Amigo solo te pido que, por esta ocasión, solo esta, veamos por nuestra felicidad, tal vez nos arrepintamos después por no aprovechar esta oportunidad y cuando pase el tiempo querremos volver a este momento a corregirnos y sabes, no podremos. -
-Ukyo yo no… se. - El chico titubeaba.
-Salva a la princesa del dragón, sé que tu harás muy feliz a Akane, déjame hacer lo mismo con Ran-chan.-
La castaña subió lentamente por las escaleras, dejando atrás a Ryoga con el peso de una decisión que no estaba seguro de poder tomar. Mientras Ukyo se daba lugar en su habitación al lado de Ranma, una parte de sus sueños por fin se hacía realidad.
Entro por el tejado, burlo los pinchos que emergían súbitamente del suelo a cada zancada indeseada, el enorme cocodrilo no represento mayor problema, recorrió cada parte de la enorme mansión, avanzaba a paso seguro, hasta que por fin logro localizar la entrada. Golpeo con tanta fuerza como le era posible, las puertas cedieron, un enorme martillo callo sobre él, apenas tuvo tiempo de esquivarlo, aquella cosa fue puesta allí con la mayor saña posible.
Penetro el enorme salón de descanso, hasta que estuvo en el centro, con las luces apagadas en aquel lúgubre lugar. -Sal de una vez y enfréntame, vengo a defender el honor de Akane Tendo o ¿es que tienes miedo para esconderte detrás de esas trampas infantiles? -
Un silencio absoluto respondió su demanda, el chico se exasperaba cada vez más. Unos pasos ligeros se hicieron percibir a sus espaldas, giro. -¡Por fin apareces!, voy a… ¡Shampoo!- El chico bajo de inmediato la mirada y su semblante se ruborizo tanto que como un tomate, mientras recuerdos se agolpaban en su mente, el corazón se le acelero.
-¿Qué haces aquí?- apenas pudo enunciar el chico.
La amazona intento aparentar desapego -Vine a ayudarte Ryoga, Sasuke abrió la boca de más cuando…-
-Disculpen interrumpirlos par de tortolos, pero están en mi hogar y no han sido invitados. -
Las luces se encendieron repentinamente dejando ver a Kuno frente a ellos. - Aunque a decir verdad Ryoga amigo, me ahorraste el ir a buscarte. -
-¡¿Dónde está Akane?!- grito el chico de la vandana.
Kuno señalo la parte alta del enorme cuarto de visitas, hacia una esquina en un pasillo que daban las escaleras que conectaban al segundo piso, allí estaba la chica y a su lado su fiel vasallo.
-¡¿Akane estas bien?!- el chico grito a todo pulmón al ver a su amada.
-¡Sasuke!, sella entradas y salidas.- ordeno Tatewaki. Al momento lozas cayeron en cada reducto por el cual se pudiese salir.
Ambos chicos que se encontraban frente a Kuno tomaron guardia. -¡Libérala ahora!- espetaron tanto Shampoo como Ryoga.
-¡Me amenazan en mi propia casa, eso es intolerable!, ella está aquí por propia voluntad y no voy a permitir que un vagabundo y una descendiente de barbaros me hablen así.- Tatewaki empuño su bokken con ambas manos. La pareja se lanzó al ataque.
Kuno sin mucha agilidad recibió golpes esperando el momento preciso, con un movimiento esquivo se quitó a la amazona de encima, flanqueando el costado derecho de Ryoga, el chico de la vandana pudo seguir el movimiento y lo golpeo en la cara, el capitán de kendo no hizo ni gesto y devolvió el golpe duro y al estómago en un movimiento en corte de derecha a izquierda, los ojos del chico casi se desorbitan, mientras caía se llevó ambas manos al vientre con un gesto de dolor inaguantable.
-¡Ryoga!-, la amazona y Akane gritaron al verlo caer casi desfallecido. Shampoo volteo hacia Tatewaki y se lanzó intentando conectar con su puño, Kuno solamente aparto el intento de impacto ladeando su sable de madera y barrio con una pierna la mala posición de sus pies haciéndola caer de bruces.
-¿Es enserio?, ¿solo un golpe Ryoga?, vamos puedes soportar más que eso.- dijo el capitán de Kendo con una risilla altanera entre dientes.
La chica de Cabello azul intento sorprender por la espalda y fue recibida por el codo en lo alto del joven descendiente de samuráis. -No voy a pelear con una mujer, ni aunque esta sea una envenenadora de raviolis.-
-¡Kuno, amado por favor dejalos ya!- grito con todas sus fuerzas Akane con lágrimas en los ojos.
-Cualquier petición que haga mi amada Akane, es orden para mí, Sasuke abre la puerta principal. -
-Como usted ordene amo. - La loza que obstruía la entrada bajo abriendo paso.
-Tu "chinita", lárgate de estos aposentos de una buena vez, antes de que cambie de opinión. -
La amazona le miraba con desdén.
-Ryoga amigo me caías bien, así que lamento esto. - expresaba Kuno en tono sarcástico.
Tatewaki camino hasta el centro del salón y se arrodillo pronunciando palabras inentendibles, mientras en el ambiente se tornaba más y más tétrico. El salón se volvió oscuro, la temperatura bajo espitosamente, se sintió como una presencia rondaba por detrás de los muros y un pestilente hedor emanaba de algún lugar, mientras un aullido rompía los tímpanos de los presentes; ¡Iê!
Akane fue invadida por una ansiedad que la paralizo, un calosfrió hizo que temblara cada parte de su cuerpo, mientras el rostro se le desencajaba.
-Amada mía, no tengas ningún miedo. - Enuncio Kuno.
Shampoo se había movido hasta Ryoga tratando de protegerlo y al recordar la última vez que había sido testigo de todo lo que se hacía presente en ese instante, solo pudo gritar.
Esta vez no había forma alguna de escapar y frente a ellos una gigantesca figura tomo apariencias de toscas formas de un animal alzándose en 4 patas o lo que parecían extremidades, dos luminosas esferas blancas que aparentaban ojos no les dejaban de fijar, la granulosa mezcla de color negro comenzó a moverse hacia ellos y levanto una "pata" deforme que escurría algún liquido o sustancia, que se tornó en un látigo retorcido y al moverse a ellos lo hacía reptando expidiendo vapor.
La amazona estática por el pavor, giro hacia Ryoga. -¿La amas?-
-¿Qué?- respondió el chico sin entender nada, viéndose ante su fin.
-A Akane, ¿la amas? -
El chico con la boca abierta, no comprendía a que venía eso y solo movió la cabeza de atrás a hacia enfrente.
La amazona trago saliva, respiro tan hondo como pudo e intento dejar de temblar, no lo logro, volteo hacia el chico y le clavo un beso furtivo en los labios. -Lárgate de aquí. - señalándole la única salida que había, se puso de pie y corrió hacia donde estaba el tentáculo, este la apreso. Ryoga no podía creer lo que veía, con más instinto que cabeza la siguió y logro sujetarse fuertemente de ella, aquella cosa con los dos chicos apresados se esfumo como había aparecido.
Akane al borde del desmayo no podía ni sostenerse a ella misma.
Kuno que aún estaba en el centro del salón, se puso de pie. -Sasuke informa que el pacto fue echo y nuestra parte se ha cumplido. -
-Si amo. -
Tatewaki se dirigió hasta donde estaba Akane y la levanto, aun con el rostro pálido. -Amada mía debemos preparar nuestra boda. -
Continuara…
