Hola gente :D

Aquí les traigo el tercer capítulo de "La Isla De Las Valquirias"

Si leyeron los comentarios, ya saben que sucederá con la pequeña Asia 7u7

Espero lo disfruten, y pido una disculpa por la tardanza ya que tuve varios inconvenientes. Sin más que decir los dejó con mi historia :D

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La rubia estaba disfrutando de la cálida agua acariciando sus pies, tenía su trasero apoyado en el miembro del joven. Naruto la abrazó y se apoyó en la espalda de la chica. Asia se sonrojó un poco y puso sus manos en las de el, se volteó y lo miró a los ojos. El rubio miró sus pequeños labios rosados, lo llamaban. Ambos se acercaron mutuamente, cada vez más, hasta que finalmente sus bocas se estrecharon con suavidad. Ella no tenía prácticamente nada de experiencia, pero a el eso no le molestó. Decidió darle un poco más de pasión al beso y apresuró un poco sus labios. Asia notó una llamativa erección tocando su trasero.

-Naruto-san -La rubio lo miró muy sonrojada

El joven la tomó por la cintura mientras la besaba, muy sonrojada Asia se volteó y rodeó la cintura del rubio con sus piernas. De esta forma, Naruto podía sentir la entrepierna de la chica tocando su miembro tieso. La rubia comenzó a moverse lentamente, acariciando el miembro tieso que sentía en su entrepierna. Naruto le apretó un poco el trasero con sus manos, lo masajeó a su gusto haciendo que soltara unos leves gemidos.

-Al suelo -le ordenó entre besos- ponte a cuatro patas...

Asia obedeció y una vez en la posición levantó un poco el camisón blanco para que el pudiera ver su trasero semi cubierto por unas angelicales bragas blancas. El notó que sus bragas estaban algo húmedas y sonrió, era buena señal.

-Naruto-kun... no me mires mucho -la rubia estaba sonrojada, muy sonrojada

El Uzumaki se le acercó y acarició el trasero firme de la rubia, le dio unas nalgadas que ella recibió mordiéndose el labio inferior. Finalmente, le quitó las bragas que le estorbaban y miró el virgen sexo que ella tenía. Se bajó el pantalón y el bóxer, dejando a la vista su miembro duro y tieso. Asia miró algo asustada y sonrojada como Naruto ponía su miembro en su entrada. El rubio comenzó a empujar lento, algo impedía débilmente su avance. Pero empujo tan fuerte que dicha cosa acabó rompiéndose, Asía apretó sus puños y unas lagrimas se deslizaron por sus mejillas rosadas.

-¿Estas bien? -Naruto la miró algo preocupado

-Si -respondió mientras secaba sus lagrimas con una leve sonrisa- por favor no te detengas...

Naruto se inclinó hacia adelante y la besó gentilmente, se movía lento para lograr que la rubia se acostumbrara. Al cabo de unos segundos Asia cambió sus gemidos de dolor por unos profundo gemidos de placer. Ella se levantó un poco dejando solo sus rodillas apoyadas en el suelo y besó al rubio, como pudo lo abrazó con un solo brazo y con el otro le tomó una de las manos que tenía en su cintura. Comenzó a embestirla un poco más rápido. La tomó por las caderas y la acostó con la espalda apoyada en el suelo, como estaba la penetró y empezó a embestirla nuevamente. Ella lo abrazó con sus piernas y brazos fuertemente.

-Te quiero Naruto-kun -lo miró muy sonrojada y con algunas lagrimas en sus ojos

Naruto se sonrojó bastante pero no dejó de moverse.

-Yo también te quiero, Asia...

Se inclinó hacia adelante y la besó con los ojos cerrados. Comenzó a sentir un cosquilleo en su miembro y se movió aún más rápido. La abrazó fuertemente al mismo tiempo que acababa en su interior, la rubia correspondió al abrazo y cerró sus ojos mientras se apoyaba en el hombro del joven.

Momentos después

Naruto estaba dando un paseo por la parte subterránea del castillo. Lo que Asia había dicho era cierto, solo había algunas habitaciones para las demás mujeres. Las chicas del lugar lo miraban con una sonrisa, algunas hacían reverencias. Caminó por los largos pasillos hasta que llegó a una puerta, un poco diferente a las demás ya que no era de oro y plata, esta era de madera. Tenía una pequeña cerradura dorada.

-Encontraste mi oficina

La voz lo exaltó un poco, Akeno estaba detrás de el con una sonrisa.

-Ven, pasa...

La pelinegra sacó una llave de plata de entre sus pechos y la introdujo en la cerradura, le dio dos vueltas a la izquierda y tres a la derecha. Se escucharon varios sonidos extraños, Naruto se sorprendió cuando la puerta se abrió sola de par en par. El lugar no era muy grande, había un escritorio mediano y una biblioteca con varios libros. Varios candelabros iluminaban la oficia rustica de la pelinegra. Sobre la mesa había un cojín morado donde reposaba el huevo que el había traído hace un día. Estaba rodeado por velas mágicas que la pelinegra había puesto para mantenerlo caliente.

-Luce muy diferente -el joven se acercó y lo miró atentamente

Era cierto, la fina capa de roca que lo cubría estaba adquiriendo un color rojizo.

-Está por eclosionar, calculo que le queda un día o dos... es un dragón galés, pero por alguna razón una extraña mutación en sus células cambió el color de su piel y sus escamas

Naruto estaba un poco sorprendido por todo lo que la mujer sabía.

-¿Y de que color será?

-Pues varía... las más posibles son que sea negro o de color rojo, un rojo muy intenso

El joven trató de imaginárselo, estaba muy emocionado por la idea de tener su propio dragón.

-Oye Akeno... ¿para que era el semen que guardaste el otro día? -le preguntó sonrojado

-Ah eso, solo era para estudiar tu salud... no te preocupes por ello -la mujer comenzó a buscar un libro en su estante- tenía por aquí un libro sobre la crianza de los dragones...

-¿De donde sacas estos libros?

-Por ahora no podemos decírtelo -la voz de Rias lo hizo mirar hacia la puerta

Ahí estaba ella, de pie y con una seria mirada.

-Naruto-san, necesito hablar contigo... a solas

El joven sintió terror de la mirada que tenía la pelirroja.

-Sígueme, por favor

Se dio la vuelta y comenzó a caminar.

-Deberías ir -Akeno lo miró con una sonrisa- debe ser algo importante

El joven caminó detrás de la pelirroja, ella iba muy seria y callada. Estuvo así todo el camino, hasta que llegaron a la Habitación Real y la pelirroja abrió la puerta.

-Entra.

El rubio obedeció sin chistar y entró al cuarto, detrás de el entró Rias y cerró la puerta. Se quedo apoyada en la pared con la mirada baja.

-¿Sucede algo? -Naruto la miró mientras se rascaba la nuca

-Yo... me enteré que tuviste relaciones con otras chicas -lo miró directo a los ojos, una lagrima rodó por su ojo- se suponía que yo sería la primera, yo soy la Reina

El Uzumaki se sonrojó un poco "¿Rompí la profecía?" "Por Dios ¿ahora un asteroide va a destruir la tierra o algo por el estilo?" le dio doscientas vueltas al asunto.

-Yo quería ser la primera -la pelirroja lo arrinconó contra la pared- se suponía que era mi derecho 7-7

-Yo... lo lamento -el joven la tomó por los hombros- es mi culpa, yo les ordené que hicieran eso...

-No -lo empujó violentamente contra la pared- ¡no acepto tus disculpas!

La pelirroja se fue del cuarto y el se quedó recalculando la situación. En cuanto salió se topó con Asia, que estaba viendo en dirección hacia donde Rias se había ido molesta.

-Oh Naruto-san

-Ahora no Asia -Naruto siguió caminando, en dirección por donde se había ido la pelirroja

La rubia se quedó parada en la puerta observando algo preocupada como Naruto se alejaba, tenía una bandeja con un postre para el.

Se recorrió medio castillo en busca de la mujer, le preguntó a todas las chicas que se encontraba hasta que una valquiria que se dirigía hacia el comedor le dijo que la había visto caminando en la playa, le agradeció y salió a buscarla.

Llevaba un rato caminando cuando la vio arrodillada en la arena. Se le acercó y se quedó parado detrás de ella. La pelirroja se percató de su presencia, pero no volteó a verlo. El rubio se acercó y tomó asiento en la cálida arena, a su lado. La pelirroja estaba abrazando sus piernas y tenía las rodillas pegadas a sus pechos. Su camisón rosado y su largo cabello carmesí se movían con el viento.

-Lo siento, Rias

Naruto rompió el silencio.

-No sabía que tu debías ser la primera...

-No debía... yo quería ser la primera -lo miró, sus ojos que aún tenían algunas lagrimas

Tomó las delicadas manos de la chica y la vio a los ojos.

-Tu... ¿Me quieres?

-Mucho, Naruto-san... se que nos conocemos muy poco... pero... quiero estar contigo, quiero ser tu Reina...

El joven tragó saliva.

-Tu ya eres mi Reina...

La pelirroja se sonrojó como un tomate y observó sorprendida como el rubio se acercaba para besarla. Cerró sus ojos y decidió corresponder. "Y así es como se controla a las nenas..." Pensó el rubio. Lo ultimo que quería por el momento era que todas se pelearan entre si, eso era lo que menos necesitaba.

-Escúchame, no me molesta que te relaciones con otras chicas, Después de todo eres el Rey... pero siempre y cuando yo sea la favorita

-¿A donde quieres llegar? -el rubio le acarició la mejilla

-Por favor, quita la ley de que dos chicas deban dormir contigo -lo abrazó sonriendo- en la noche te quiero solo para mi 7w7

El joven lo pensó un poco, Rias estaba pidiendo mucho. Pero accedió...

-Está bien, quitaré la ley

"Ni si quiera pude probarla y ya tendré que quitarla, mierda" La pelirroja sonrió y volvió a besarlo, luego se puso de pie.

-¿A donde vas?

-Te prepararé algo especial -le sonrió y caminó con dirección al castillo- una sorpresa para esta noche :3

El rubio se quedó solo sentado en la arena "Carajo..." Se acostó y miró hacia el cielo, el sol chocando en su rostro era una sensación agradable. Cerró sus ojos un momento y antes de darse cuenta, se quedó dormido.

Abrió los ojos lentamente y miró hacia arriba, pudo ver una tela roja con algunas lineas naranjas y amarillas, por el sonido de los grillos pudo darse cuenta de que ya era de noche. Estaba acostado en una gran cama de sabanas rojas y doradas, había muchas almohadas.

-Al fin despertaste -la suave voz de Rias terminó de despertarlo, estaba con su camisón rosado y tenía su cabello recogido- ¿dormiste bien?

-Si -se fregó los ojos- ¿que es esto?

Miro a su alrededor, estaba en una tienda de campaña hecha de telas rojas y amarillas. Estas eran sostenidas por cuatro pilares de madera en los que había faroles con una vela encendida en su interior, estos eran más que suficientes para iluminar la tienda.

-¿Como pasó...

-Le pedí a las chicas que instalaran esta tienda en la playa -lo interrumpió- de esta forma podemos estar solos un rato, y en un ambiente romántico -agregó un poco sonrojada

"Ellas hicieron todo mientras dormía" Pensó el rubio "Que hábiles...y sigilosas"

-Oye... Naruto-kun -Rias tomó su mano y se sentó a su lado en la gran cama- ¿Puedes recordar cosas de tu antiguo hogar?

-Solo un poco ¿Por qué?

-Pues... quiero conocerte mejor -le sonrió y acarició su mejilla- cuéntame más de ti...

Naruto sonrió levemente, al fin había una mujer del reino que se interesara en su pasado y no solo en complacerlo. El rubio le contó lo poco que recordaba, los arduos entrenamientos, las épicas batallas... y también que era huérfano.

-Que triste -Rias lo abrazó e hizo que el rubio se apoyará en su busto- debe ser duro tener que apañartelas tu solo...

El joven sentía el amor que la pelirroja le transmitía al estar apoyado en su gran busto natural 7u7 Sus pechos suaves eran la almohada perfecta para el.

-Parece que lo disfrutas -le acarició la mejilla- ¿Te gustan mis pechos?

-Si -asintió con una sonrisa- son grandes y suaves -metió su cara en ellos y los tocó hábilmente

Sonrojada y sonriendo acaricio con gentileza el salvaje cabello del rubio, quien estaba concentrado en fregar su cara con las grandes tetas que tenía en frente.

-¿Naruto-kun, quieres verlas? -le sonrió y se tocó uno de sus pechos

-Sii si quiero -se apartó un poco

Rias sonrió y sonrojada se bajó un poco el camisón rosado, lo suficiente como para que sus pechos quedaran a la vista del rubio. No traía ropa interior. Comenzó a besarlo mientras se subía sobre el de manera sutil, sentada sobre su miembro le acarició el cabello sonriendo. Naruto le tocó el trasero y comenzó a chupar el pecho izquierdo con algo de brusquedad.

-Ahm -la pelirroja dejó salir un gemido- eres brusco 7w7

El rubio sonrió sin dejar de lamer los pechos de la mujer, Rias soltó un suspiro de placer al sentir la lengua tibia del joven haciendo círculos alrededor de su pezón rosado. Con suavidad la tomó de la cintura y la acostó boca arriba en la cama, comenzó a besarla con intensidad mientras sus manos recorrían todo su cuerpo. Hábilmente le quitó el camisón y ella lo ayudó a desvestirse. Una vez desnudos el rubio se subió sobre ella, besándola intensamente mientras ella acariciaba su cuerpo desde la espalda hasta sus hombros. El miembro de Naruto estaba tieso y listo para seguir, se acomodó en la vagina de la chica y empujó lentamente hacia adelante. La pelirroja al sentir el miembro del joven en su interior lo abrazó con sus brazos y piernas.

El Uzumaki un poco sonrojado comenzó a moverse lento. Rias soltaba pequeños gemidos mezclados con suspiros mientras perdía su castidad. El largo cabello carmesí de la Reina estaba desparramado sobre la cama, el leve sonido de las olas en la playa se mezclaba con los gemidos de placer cada vez más intensos de la pelirroja. Con cada embestida Naruto podía sentir la cálida vagina de la mujer abrazando su miembro, como si ella estuviera hecha para el.

-Naruto-kun -lo abrazó por el cuello y le dio un tierno besó que el rubio recibió con gusto- Te quiero Naruto-kun

Comenzó a embestirla más rápido, por el placer Rias apoyó su cabeza en la almohada mientras gemía más alto.

-¡Si Naruto! ¡Dame más! -entre gemidos y jadeando- ¡No pares! ¡P-Por favor! ¡N-No te detengas!

Comenzó a arañar la espalda del rubio, con cada movimiento de su compañero se acercaba más al orgasmo. Las ultimas embestidas fueron clave... Ambos comenzaron a sentir un abrazador calor en todo su cuerpo mientras acababan. Un intenso orgasmo los dejó derrotados.

El joven estaba apoyado en los pechos de la pelirroja, ambos fundidos en un abrazo. Protagonistas de uno de los actos más hermosos de la vida. Jadeaban e intentaban recuperar el aliento, poco a poco su respiración se normalizaba.

-Yo también te quiero, Rias... -la miró con una sonrisa

-Me alegra oír eso -con una gran sonrisa lo abrazó, haciendo que hundiera su cara en sus senos

Se quitó de encima de la pelirroja y se acostó a su lado. Rias limpio el semen tibio que salía de su vagina con una toalla, luego ambos se taparon con las sabanas y se abrazaron mutuamente. Naruto no tenía sueño ya que apenas se había despertado de una larga siesta.

-¿No quieres dormir, Naruto? -preguntó Rias mientras le acariciaba la barbilla y la mejilla

-No tengo mucho sueño a decir verdad...

-¿Mhmm quieres comer un postre?

El joven asintió y se sentó en la cama. Rias se paró desnuda como estaba y buscó algo entre una mochila que estaba en un rincón de la habitación. Naruto observó el trasero y la espalda bien formada de la chica, pensaba en cosas para hacer en su próximo encuentro.

-Mira, Naruto -la pelirroja sacó una bandeja de plata que tenía la tapa puesta- Asia te había preparado esto... pero por alguna razón no pudo dartelo

Naruto recordó cuando hace apenas unas horas por salir tras Rias había ignorado a Asia "Ella traía una bandeja en su mano" sintió algo de culpa por no haber aceptado su regalo en ese momento "Luego se lo compensaré"

Rias destapó la bandeja y había un delicioso pastel de chocolate y café bien conservado. Naruto no entendía como podía permanecer tan perfecto, quizás la bandeja era mágica o algo así ya que en el momento de destaparla pudo ver un pequeño destello de energía.

-Dijo que lo hizo especialmente para ti... pero no le molestará si me convidas un poco ¿verdad?

-Creo que si no se entera, no le hará daño -el joven sonrió algo sonrojado

Se sentó en la cama apoyando su espalda en el respaldo y la pelirroja se acomodó a su lado, apoyando su lomo en el abdomen marcado del chico. Tenía un plato con el pastel en la mano y una tenedor en la otra.

-Di "Ahhh"

-Ahhhh -Naruto abrió la boca y la pelirroja le dio un bocado del pastel

Lo saboreó lentamente, era firme y delicioso, el chocolate mezclado con el café resultaban ser una deliciosa combinación. La pelirroja sonrió al ver a su rubio disfrutar del pastel, tomó un poco con el tenedor y probó un bocado.

Al día siguiente

Naruto caminaba por los pasillos del Reino cuando vio a Rossweisse caminando con su lanza a su habitación, parecía estar preocupada así que la siguió. Ella iba con su armadura puesta "A decir verdad... nunca la vi usando un camisón blanco como las demás, siempre usa su armadura"

La mujer peligris entró a su cuarto, furiosa. Dejó su lanza apoyada en la pared a un costado de la cama y se quitó el casco característico de las valquirias. Había tenido un mal día, se había topado con un jabalí salvaje mientras vigilaba los alrededores. El animal la atacó y ella acabó con el, el problema era que le había costado más de lo usual derrotarlo

-Me estoy volviendo demasiado lenta desde que el Rey llegó -se reprochó- soy una idiota debo entrenar más duro, no puedo dejarme estar solo por confiar en que el Rey va a protegernos. Yo soy su mano derecha en el combate no puedo ser una débilucha

Y así se basureaba así misma una y otra vez mientras caminaba de un lado a otro.

-¿Interrumpo algo? -Naruto estaba parado en la puerta observando todo con una sonrisa

-Mi Rey -lo miró sonrojado e hizo una rápida reverencia- lamento que haya presenciado eso... que vergüenza por Dios -muy apenada miró a otro lado

-Descuida -el joven se rascó la nuca- se por lo que estas pasando...

-¿De verdad? -se sonrojó un poco

-Sientes que eres débil, yo solía sentirme así -le sonrió- aunque me contaron como te las arreglaste para mantener el dragón ocupado hasta que yo llegara, quizás aún te falta práctica en técnicas cuerpo a cuerpo pero no hay duda de que eres una mujer muy inteligente y estratégica

Rossweisse lo miró sonrojada y después una sonrisa se formó en sus labios, le hacía mucha falta escuchar algo así y más si era el Rey quien se lo decía.

-Muchas gracias, Naruto-san -le sonrió feliz- no sabes lo mucho que me alegra escuchar eso viniendo de usted...

-No es nada, Rossweisse -sonrió gentilmente- quizás deberíamos juntarnos a charlar un poco ¿te parece mañana?

-¿Mañana? -La mujer se sonrojó como un tomate- Si, mi Rey, mañana estará bien

-Está bien, mañana te buscaré y saldremos juntos a explorar

El rubio dejó la habitación y siguió caminando por el castillo. La peligris cerró la puerta y sonrió muy emocionada, su corazón estaba a punto de estallar de la emoción.

Le agradaba caminar por el castillo, no importaba cuantas veces lo viera, el solo hecho de pensar que unas simples mujeres que habían llegado a la isla desnudas y sin nada habían construido este gran castillo le resultaba fantástico. Bajó a los niveles inferiores a donde solo había ido una vez y caminó por allí. Mujeres jóvenes y hermosas lo saludaban y se reverenciaban ante el. Fue hasta el laboratorio de Akeno y tocó la puerta.

-Adelante -la voz gentil y tranquila de la pelinegra sonó del otro lado

Naruto abrió la puerta y entró. Akeno estaba observando el huevo de dragón mientras anotaba algunas cosas, tenía puesto su kimono rojo y traía unos lentes rectangulares.

-Hola, Naruto-kun -con una sonrisa hizo una leve reverencia- ¿Que te trae por aquí?

-Solo venía a ver a nuestro amigo -se acercó un poco, la roca que cubría el huevo se veía mucho más roja que la ultima vez- supongo que saldrá en cualquier momento...

-Si -concentrada en anotar cada observación- quizás mañana ya eclosione -dejó la libreta a un lado y lo miró- ¿Quieres que te hable cuando esté por nacer?

-Buena idea -sonrió mientras miraba el huevo- quiero verlo

Esta vez había más velas alrededor de el, brindándole más calor. Naruto estaba concentrado en eso cuando sintió a la mujer abrazándolo por la espalda. Una sonrisa se dibujó en su rostro juvenil.

-¿Tiene alguna orden para mi, Naruto-san? -le susurró al oído con una sonrisa

-Uhmm... quizás una o dos -le sonrió

El rubio susurró algo al oído de la pelinegra y esta se sonrojó un poco al tiempo que sonreía. Apoyó sus manos en el escritorio y se inclinó sobre el, con una sonrisa estiró la cola hacia el joven.

-¿Así está bien? -lo miró pervertidamente

-Si... perfecto 7w7

Naruto se le acercó y levantó la parte inferior roja del kimono, dejando a la vista sus piernas y su trasero, tenía una tanga negra. El rubio se agachó un poco y comenzó a besar y lamer el gran trasero de la mujer.

-Naruto-san eres un pervertido uhmm TwT -se le escapó un gemido cuando sintió los dientes del rubio clavados en una de sus nalgas- Auch 7u7

Se puso de pie y con un movimiento rápido saco su miembro de su pantalón, Akeno lo miró lujuriosa mientras el hacía a un lado su tanga, podía ver el sexo de la mujer.

-Te lo daré todo, Akeno 7u7

La penetró lento y empujó tranquilamente hasta que estuvo todo dentro de la sacerdotisa. Akeno soltó un suspiro de placer mientras sentía el miembro del joven en su vagina húmeda y tibia. El rubio comenzó a moverse poco a poco, acostumbrándose al sexo de la pelinegra. Pudo ver un pequeño hilo rojo de sangre que salía de ella, prueba de que su himen se había roto.

-Naruto-san -suspiró entre gemidos- dame más... muévete un poco más -giró un poco sobre si y lo miró a los ojos- quiero mirarte mientras lo haces 7u7

El Uzumaki dejó salir una sonrisa y se movió más rápido. Poco a poco el dolor que la pelinegra sentía fue reemplazado por placer, un intenso placer que sintió que solo el rubio podría darle.

Naruto siguió el movimiento rápido, sintiendo la suave vagina apretada y húmeda de la pelinegra. La tomó de las piernas y la giró haciendo que esta se acostara boca arriba en el escritorio, le abrió las piernas y volvió a penetrarla. La pelinegra comenzó a sentir cada vez más el miembro del rubio en su interior.

-Muéstrame tus pechos 7w7

-Si, mi Rey -con una sonrisa se abrió el kimono y dejó a la vista sus grandes pechos

Naruto sin dejar de moverse se inclinó hacia adelante y comenzó a lamerlos y masajearlos.

-Mhmm Naruto-kun... dame tu semen, dámelo en la boca... te lo suplico TwT

EL joven sonrió ante lo que Akeno le pedía y apuró el ritmo. Sintió que estaba por venirse así que hizo un paso atrás y sacó su miembro. La pelinegra sabía lo que iba a pasar así que se bajó del escritorio y se arrodilló ante el, metió su pene en su boca y comenzó a chuparlo rápidamente. El joven la tomó de la cabeza y empujó a lo profundo de su garganta.

-Mhmmm TwT -la pelinegra cerró sus ojos y sonrió mientras se tragaba el semen caliente del joven

-Ahhhh... Akeno-san

El joven se sentó un poco débil en el escritorio, Akeno no dejo de chupar su miembro y eso se sentía realmente genial.

-Akeno-san... ya para... mi pene está ahh -se le escapó un gemido- muy sensible TwT

La pelinegra soltó una risita y siguió lamiendo el duro miembro del rubio.

-Está bien... una vez más 7u7

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Y eso es todo por ahora, nuevamente pido una disculpa por el retraso. El capítulo fue un poco cliché lo se, pero lo hice lo mejor que pude. En el próximo capitulo nacerá el dragón, deja un nombre para el en los comentarios y yo elegiré de entre todos el que más me guste. Espero les haya gustado :D

Nos leemos lml