No saben lo que me alegra las personas que han tomado un poco de su tiempo para seguir este fic, por cierto quiero saludar a todos ellos que se toman un momento para dejar sus comentarios, Ana debo decirte que en variadas ocasiones que mis personajes a veces tienen la mala costumbre de hacer cosas diferentes a los que dicen y si prometo que ya van a calmarse jajaja, Dicen por ahí es un gusto poder leer tus criticas animan mucho a seguir escribiendo y quisiera mandar un saludo a la hermana Federación Rusa, que si bien no concuerdo con algunos puntos de tu comentario estaría gustoso de poder invitarte un café cualquier dia de la semana para poder discutir más a fondo esos puntos, sin más espero que como siempre este capítulo los entretenga, ya se está terminando el fic.
Capítulo 5: Desesperación.
1 día para la boda.
Ambos chicos caminaban el uno junto al otro en reserva casi total, Ukyo tomo del brazo a Ranma para seguir lo más cerca, el mayor tiempo posible, lánguidos rayos del sol atravesaban las densas nubes, a pesar de la briza constante un calor sofocante se hacía presente, daba impresión de que la mañana clarearía apenas el viento se animara a soplar con un poco más de fuerza. La pareja observo cada vez más cerca su destino.
-¿Por qué tenemos que venir aquí?- reprocho el chico.
-Tengo que hablar con Cologne, solo espera Ran-chan y después…-
-¿Escuchas eso?-
Cuando los chicos estuvieron lo suficientemente cerca, oyeron lloriqueos dentro del restaurante que no hacían nada por buscar simularse y que llamaban la atención de todo aquel que pasaba lo suficientemente cerca, la pareja se miró intrigante. La castaña se animó a tocar, sin querer realmente hacerlo. Unos momentos después el candado de la entrada se liberó y la puerta se separó de su marco, dejando paso a su interior.
-¡Ah!, chicos, pasen por favor.- Espeto aquella frase una Cologne abatida.
Los sollozos se hacían cada vez más fuertes. Se percataron que los lamentos venían de un chico que daba la impresión de estar casi postrado en una de las mesas del restaurante del gato, mientras en su mano derecha sostenia con recelo un delantal blanco.
-¡Mousse!- gritaron al verlo.
El chico de cabellera larga y negra como una noche sin luna, les miro haciendo rendija los ojos, se secó las lágrimas, limpio sus anteojos, se los coloco. -¡Saotome!, ¡Tu!, ¡¿Dónde tienes a mi Shampoo?!- aullo a todo pulmón, mientras se le abalanzaba.
-¡No!, ¡espera!- Ukyo se interpuso.
Mousse se detuvo de tajo y Ranma aprovecho su distracción para golpearlo y mandarlo a una esquina.
-¡Pero como te atrevez!-
El chico de casaca blanca reanudo su afrenta y se volvió al ataque, Ranma hacía lo propio.
-¡Alto los dos!- grito la anciana. -No les voy a permitir que destruyan mi restaurante y más ahora en estos momentos!-
Ambos muchachos bajaron la guardia. -¿Dime que le hiciste a mi hermosa Shampoo?- demando el joven de gruesas micas.
-Él no sabe nada, déjalo en paz, soy yo quien viene a decirles que paso con todos.- interrumpió Ukyo.
Mousse guiño una ceja- ¿Sabes dónde está ella?
-¿Qué es lo que sabes muchacha?- interrogo Cologne.
-¿Lo sabes?- remato el joven de la trenza.
El chico de larga cabellera tomo de las manos a Ukyo mientras se arrodillaba ante ella. -Dime donde está, por favor.-
La castaña nerviosa ante las miradas expectantes de Ranma, Cologne y Mousse, se dio cuenta de ligereza con la que tomo la situación.
-Aaa ... Ella ... verano ... uh ... -
-Sueltalo ya muchacha.- apresuro la matriarca.
-…bueno…- Como iba a explicar aquella desgracia, ante las dos personas que mas la estimaban por decir lo menos.
-…Ella y Ryoga… aaa… se escaparon…-
-¡¿Qué?! Estas bromeando.- gritaron Mousse y Cologne.
La cocinera no sabia que decir, mientras se refugiaba detrás de Ranma por las inquisitivas no le daban espacio a pensar.
Nabiki ayudaba a su hermana a prepararse ante lo que parecía inevitable, aun con la melancolía de fondo ambas intercambiaban leves sonrisas que mantenían con ese lazo de sangre que las unía y jamás haría que se separasen.
Sobre la cabeza de Akane descanzaba un bello tocado en forma de luna echo en plata y pedrería con pequeñas flores cubriéndola por completo y una hermosa mariposa elevando sus alas completando el adorno, reluciendo el color metálico a luz de la habitación.
La mediana de las Tendo extendió la mano, Akane con sutileza escondio entre su vestido blanco un diminuto corte de tela.
-¿Estas segura de esto Akane?-
La chica de cabello corto asintió.
Nabiki hizo señas a su hermana para que luciera un poco.
La chica de cabello corto se paró de su asiento y dio una vuelta luciendo un esplendoroso vestido blanco con una ligera coloración rosada, con escote de corazón de espalda descubierta que hacia resaltar su definida figura, en corte en A lleno de encajes de flores de la misma coloración del vestido largo y con una diminuta gargantilla plateada.
La joven de corte bob no oculto su emoción. – ¡Hermosa!- Sonrió.
La menor de las Tendo de inmediato bajo la cabeza e intento no derramar lagrima alguna.
-No llores Sis, cuando todo esto termine usaras un vestido aún más hermoso con Ranma.- Nabiki sostenía las manos de su hermana.
-Gracias por apoyarme, confió en ti.-
-Hermanita solo espero que no se nos pase la mano.-
Las hermanas sellaron su conversación con un mimo.
Nabiki salió de la recamara y camino hacia la planta baja de allí al patio de la casona.
Los preparativos eran fastuosos, el ambiente dentro de la casa era de gala y conmemoración, una gran cantidad de personas en su mayoría gente de trabajo domestico rondaban por las jardineras y Kodachi con su padre dirigiendo todo el enjambre de trabajadores a marchas forzadas, sobraba decir el ánimo la alegría con la que lo hacían.
La mediana de las Tendo miro las largas cadenas de Narcisos Tazetta de 6 pétalos con centros amarillos y olor fragante, de las cuales la chica no pudo calcular el número de florecillas, pero atino a adivinar que podrían ser centenares de diminutos capullos que se acomodarían en el patio. Mientras se dirigía hacia donde se encontraba Kuno.
-Cuñada, agradezco que seas tú quien sea nuestra nakodo.-
-No tienes nada que agradecer, pero sabes querido aun estas a tiempo de tomar la decisión adecuada.- La mediana de las Tendo sacó a relucir una risilla coqueta mientras acortaba distancia con Tatewaki.
Ukyo no pudo hablar directamente sobre el aparente final de la amazona y Ryoga. Aunque intento disimular de la mejor manera, termino soltando lo que cargaba omitiendo algunos sucesos con los que no podría sentirse comoda ni ella misma. Junto a Cologne que la ayudo a concluir su relato para que Mousse entendiera completamente lo que ocurrió durante su fugaz ausencia.
Todos los presentes habían tomado asiento en una de las tantas mesas del restaurante.
-No puede ser cierto, me voy apenas unas semanas y pasa esto. ¡Tú!, vieja bruja, ¿Cómo dejaste que ocurriera algo así?-
La anciana golpeo con su bastón al chico de larga cabellera justo en la cabeza. -Ten cuidado con lo que dices.-
Ranma se mantenía apartado.
-…Perdon por no contárselos antes, Ran-chan, discúlpame.- la castaña miraba al chico.
-¡Por dios Ryoga!, el cerdo de ¡Ryoga!, podría esperármelo de Ranma…- Seguia quejándose el miope.
-¡Oye!, ¿Qué quieres decir?- se quejó el joven de la trenza.
-Ya dejen de discutir como tontos, tenemos cosas aún más importantes de que preocuparnos- Sentencio Cologe.
Ambos chicos disimularon su molestia.
-Ran-chan debemos ayudar a Akane, no podemos dejarla sola cuando más nos necesita.-
La matriarca tomo un tono serio –Chicos tienen que evitar esa boda, otra cosa Yerno… y Mousse, prométanme que me traerán a Shampoo a salvo.-
-¿Y qué va a hacer usted?- pregunto Ranma.
-Ya es momento de que resuelva todo el desastre que he hecho.- Mientras la anciana caminaba hacia la cocina llamo a la castaña. –Ukyo podrías acompañarme un momento.-
-¿Qué sucede?-
La matriarca miro fijamente a la chica. -Niña sabes más de lo que hablas, no puedes engañarme.-
La cocinera trago saliva.
-Chiquilla no cometas el mismo error que yo, enmienda las cosas ahora que puedes o esa carga que tienes va a acabar contigo.-
Ukyo no pronuncio palabra alguna y con una confusión aún más grande de la que había llegado salto una determinación en su mente y dispuso a regresar a donde se encontraban los chicos, se encontró con ambos sosteniendo una acalorada discusión.
-¡Escuchen ambos!- irrumpio la castaña.
-¿Qué sucede Kuonji?- interrogo Mousse.
-Tengo una idea para arreglar todo esto.-
-Me importa poco lo que ustedes puedan decirme, no pienso discutir ni perder más el tiempo con ustedes, ahora que en estos momentos más me necesita mi Shampoo.- espeto el joven de larga cabellera.
-Mousse por favor espera, necesitamos actuar todos juntos.-
-¿Qué tienes en mente U-chan?, es mi deber salvar a Akane.-
Al día siguiente, el gran día de la boda.
-Muy bien ya saben que hacer- Ranma saco su coraje a flote.
Ukyo y Mousse asintieron.
El trio se encamino al acceso envalentonado dispuesto a evitar la boda.
Cuando se acercaban al umbral de la gran mansión fueron recibidos de mala gana, los chicos apenas pudieron apartarse de unos fulgores que se dirigían a gran velocidad hacia donde ellos estaban, un ruido seco se oyo y una polvareda se levantó con los escombros que dejaron las grietas donde se estamparon los objetos.
Los tres jóvenes se cubrieron la boca instintivamente para no aspirar aquella cortina de tierra, Mousse se retiró los anteojos para limpiarlos.
-¿Estas bien U-chan?-
-Si cariño y t… ¿esos no son?-
La chica de la trenza y la cocinera cruzaron miradas, cada una adivinando el pensamiento de la otra.
Cuando la nube se desvaneció Mousse se colocó de nuevo los lentes y al fijar su mirada al frente.
-¡Shampoo!- El chico de cabellera azabache salió disparado intentando abrazar a su amada pero esta lo recibió con su bonbori en la cara, el mismo que había arrojado para impedirles el paso.
A un costado de la amazona descansaba una sombrilla de paneles rojos.
-¡¿Qué demonios pasa con ustedes?¡, ¿Saben lo que me costo ponerme este vestido?- espeto la pelirroja.
-…Ryoga estas bien…- soltó la castaña y salió corriendo a estrechar al chico de la vandana.
Habiki tomo su sombrilla y la lanzo a quemarropa hacia Ukyo, Ranma logro reaccionar y se abalanzo hacia la cocinera, apartándola del camino del paraguas.
-¡¿Pero qué diablos te ocurre?!-
-No van a pasar- dijo la amazona mientas junto a Ryoga se plantaron delante de la entrada.
-¿De qué están hablando?- pregunto Ranma.
-Esperen- interrumpio Mousse, el chico miro detenidamente a su amada. –Tú no eres Shampoo.- finalmente concluyo.
Las chicas se percataron de la mirada vacia de sus amigos, ojos sin ningun brillo y mantenían un rostro seco.
Continuara…
