Editado 3/mayo/2018
Dedicado a mi hermana; gracias por guardar mis secretos y escuchar mis historias.
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Forever or Never
Mission 1
Without you
"You never know what you have until you have to give it up"
Una camioneta cobrizada con un metal resistente atravesaba la solitaria carretera. Dentro del vehículo, el ex grupo AVALANCHE aguardaban pacientemente para llegar a su destino. Estaban reunidos para conmemorar un hecho ocurrido años atrás.
- Cloud estará ahí, ¿verdad? -exclamó Barret; un hombre alto, de piel morena y de fuerza inigualable, mientras conducía.
- Estoy muy segura -respondió pacientemente Tifa, una hermosa joven de cabello oscuro y de ojos castaños claro
- ¡Más le vale estar ahí! Ya lo extraño.
- Tranquilo, sólo fue por una cosa…
El rugir de una motocicleta andar a toda velocidad hacía eco entre los muros y los escombros. El conductor aparcó el vehículo en la entrada de un edificio abandonado, quedándose inmóvil. Tuvo el impulso de salir huyendo más un lugar tan descuidado como ese no podía vencerlo. Tampoco los señalamientos rotos que aún rodeaban el perímetro. Menos los graffiti descoloridos e irreconocibles pintados en sus paredes. Debía continuar, no había opción.
Bajó del vehículo y se adentro al edificio. Caminaba entre escombros, basura abandonada por algún vagabundo y nubes de polvo. Localizó las escaleras y comenzó a subirlas. Sabía que sus amigos lo estarían esperando, por ello debía hacerlo pronto. Era sencillo, sólo tenía que ir por algo…
Aquél edificio fueron los dormitorios de los miembros de SOLDIER- un reconocido grupo que trabajó para la compañía Shin-Ra. Por ello, a pesar de su estado, conocía el lugar a la perfección. No podía evitar recordar cómo lucía todo en el pasado. Paredes y suelos impecables, adornados por plantas exóticas y llamativas. Sus compañeros dirigiéndose hacia alguna misión o un encuentro amistoso. La sensación de pertenecer a algo mayor que nuestra humanidad.
Sus pasos se volvieron más densos al identificar más y más elementos que deseaba extraer de su mente con desesperación. Sólo podía calmarse repitiendose una y otra vez que pasaría pronto. Era como un encargo más. Necesitaba engañarse de esa forma antes de encarar aquél sitio. Un lugar que estaba frente a sus ojos: los restos de una habitación en la cual yacían los restos de una puerta en el suelo, destrozada por alguien años atrás…
¡Cloud tenemos que huir!
El eco de sus palabras resonó en su mente. No. No lo escucharía más. Con convicción entró al lugar. De pronto, el joven sintió una carga extraña entre sus pulmones al igual que un pequeño y extraño rastro de… ¿entusiasmo?, ¿qué le ocurría? Sacudió su cabeza, tratando de calmarse e incorporar sus emociones antes de observar completamente la habitación. Un sitio envuelto en polvo, humedad, escombros y cajas rotas. Las paredes aún colgaban algunos de sus posters. Habían varios restos de un escritorio y una cama de aquél sitio que solía tener tanta vida.
Sin aún creer las condiciones del lugar, se dirigió hacia el escritorio. Sus pasos eran cada vez más lentos. Como si se tratara de un extraño mecanismo de defensa. Sin embargo, continuó caminando e identificó un espejo. El estúpido espejo donde veía cuando aquella persona entraba a la habitación. Un objeto que odiaba por a veces causarle ilusiones por su necesidad de verlo después de un día pesado. No pudo evitar sonreír al recordar aquellos detalles y con su mano limpió una densa capa de polvo hasta lograr mirarse en su reflejo.
Él aún era un hombre retraído y de pocas palabras. Tenía el cabello rubio, en puntas y largo. Los años habían modificado su cuerpo; era más fuerte y ágil. Llevaba puesto un pantalón y camisa corta negra, su tradicional ropa ya que le recordaba constantemente quién era. Sus ojos eran de un color azul único, aún guardaban residuos de energía Mako los cuales reflejaban la mayoría de sus sentimientos y conservaban aquella mirada fría que congelaba a cualquiera… sobretodo en ese día…
Las paredes desgarradas parecían emitir el eco de los recuerdos que escondía en su interior. Recargó sus manos sobre el viejo escritorio y descendió su mirada al suelo. No, aún no era el momento para sentirse de aquella manera. Menos dejar salir aquellas emociones. Sin embargo, una sensación de melancolía parecía apoderarse de él. Sus labios se frotaban con fuerza y sujetó el escritorio con mayor fuerza. Sus piernas perdieron su fuerza y se hincó en el suelo. Recargó su cabeza en el mueble, sin importarle que todo estuviera sucio y quizás con algunas bacterias. Más esos detalles no le eran indiferentes.
Cuán incómoda y difícil era su situación. Cuánto odiaba su memoria por atormentarlo con incontables recuerdos. La época donde reconoció que la felicidad existía.
Recuerda que siempre tendré algo para ti debajo de la cama.
Una ligera sonrisa apareció en su rostro. Era cierto. La persona que tanto evitaba recordar fue la que más sorpresas le tendió. Desvió su mirada hacia la cama. Ahora que lo pensaba, en aquella noche de lluvia… antes de partir a su última misión, no volvió a esa habitación…
Estaba sentado en la orilla de la cama mirando hacia la ventana; parecía que muy pronto llovería. Algo que no me importaba porque aún esperaba a cierta persona que se convirtió en algo peligroso para mí existencia.
Aquél ser tan amenazante entró a la habitación; mejor dicho "nuestra" habitación. Esbozó su sonrisa particular y se dirigió hacia mí apresuradamente como si alguien estuviera siguiéndolo.
-Bienveni…-dije en un susurro.
Sin embargo, mis palabras habían sido calladas ya que sus brazos me aprisionaron, brindándome una energía inexplicable. El peso de su cuerpo provocó que ambos termináramos acostados en la cama. De inmediato, traté de liberarme de su abrazo, aunque conocía el resultado; era inútil esforzarme.
-¿Esta vez no opones resistencia ante mi ataque? -preguntó interesado mi atacante.
- Es lo que hago -respondí procurando no mirarlo a los ojos.
-Una manera inteligente de enfrentarme -dijo imitando mi voz.
¿Cómo se atrevía a imitarme? De pronto una mano hizo contacto con mi mejilla, haciendo que mi rostro girara hacia él. Mis ojos se encontraron con los suyos. Un par de ojos azules profundos que tenían un brillo especial bajo aquella sonrisa única; haciendo una combinación perfecta. Tal vez, demasiado perfecta. El sentir su mirada de esa forma, me ponía nervioso. En realidad, no entendía por qué me comportaba así, sólo sabía que resultaba imposible ignorarla. Una vez más, mis mejillas se sonrojaron. Cómo odiaba cuando eso ocurría. Intentando controlarme, desvié la mirada hacia otro lugar.
De pronto, descubrí algo: una pequeña caja blanca salía de su camisa. Sin pensarlo, estiré mi mano para sujetarla. Un grave error. Inmediatamente Zack sometió mi mano con la suya.
-Tranquilo Cloud, sé que me amas pero no seas tan impaciente -dijo mientras con su otra mano escondía la caja detrás de él.
-Idiota, sólo quiero ver qué ocultas.
-Todos tenemos secretos Cloud… y siendo sincero, tú eres el mayor de todos.
Su hipnotizante mirada nublaba mi visión. El asunto de la caja había pasado a otro plano. De hecho, ya no existía para mí. Tan sólo me concentraba en los ojos de aquél ser tan peligroso que me hacía sentir así. Entrelazó sus dedos con los míos. Mi cuerpo se tensó inconscientemente. Sin embargo, su sonrisa me tranquilizó. Acercó su rostro peligrosamente al mío; logrando percibir su aroma que se impregnaba en mi piel…
De pronto, un ruido fuerte se escuchó a las afueras del lugar. Zack se levantó, indicándome con la mirada que estuviera quieto, sin embargo imité sus movimientos. Ambos miramos por la ventana… sin creer lo que estábamos viendo. La alarma comenzó a resonar en el edificio.
-¡Cloud tenemos que huir! -me indicó Zack.
Lo entendía. Nos dirigimos hacia la puerta, sin pensar en llevarnos nada. Zack sujetó la perilla y la giró, sin embargo algo estaba mal…
-¿Piensan que encerrándonos nos atraparán? Qué buena broma -inquirió Zack.
Mi compañero emitió una patada sobrenatural contra la puerta, la cual se partió en dos al instante; dejándome impresionado por su fuerza. Sin embargo, no era tiempo para pensar en ello. Le ayudé a quitar trozos de madera que impedían nuestra huída y logramos salir.
En aquél momento… no sabíamos que ésa sería la última vez que estaríamos juntos en nuestra habitación.
Y ahí estaba la pequeña caja… escondida caprichosamente debajo de la cama. Se acercó hacia ella y la sujetó. No podía creerlo. La caja perdió su color, volviéndose en un tono grisáceo. A pesar de ello la tenía en sus manos. El secreto de Zack. ¿Podía abrirla? Qué pregunta tan tonta. De todos modos ¿quién se lo iba a impedir? Con cuidado la abrió y miró su contenido. En su interior se encontraba un encendedor. Lo pasó entre sus dedos, quitándole parte del polvo y lo contempló con mayor detenimiento. Tenía un color metálico único y en la parte superior estaba grabado un estampado de un lobo. ¿Se trataría de algún objeto de su familia? Volvió su atención hacia la caja descubriendo que había algo más. Ya no le importaba si se trataba de algo personal o no, tan sólo quería saber si tenía algún significado especial. Abrió la nota con cuidado y comenzó a leerla.
"Querido Cloud…
¿Era para él?
… En mi última misión te compré esto; sé lo mucho que te gustan las cosas que tienen diseños de lobos. En este momento debes estar confundido. ¿Por qué te lo compré? Es una pregunta sencilla que se puede contestar con otra: ¿Sabes que fecha fue? Hemos cumplido un año de conocernos, ¿no es genial?
Zack"
Ese… ese idiota…
¿Ése era su secreto?, ¿darle un regalo? Aún en esos momentos… ¿lograba sorprenderlo así?. Tal vez en el pasado hubiera fingido estar enojado. Sin embargo, todo había cambiado.
Un nudo se le formó en la garganta y las lágrimas le quemaban en los ojos. Cada vez le era más difícil controlarse. A pesar de ello, no quería hacerlo, aún no debía hacerlo. Guardó el encendedor en su bolsillo tratando de asimilarlo todo. No esperaba descubrir su secreto después de tanto tiempo. En realidad, sólo había ido ahí por una cosa. Un regalo preciado que decidió llevarse en aquél día…
Se dirigió hacia la cama, sujetó las cobijas y las quitó. Una nube de polvo cubrió el lugar mostrando una enorme espada completamente vendada. Aquella vieja arma que pasó por tantas manos y la misma que alguna vez deseó poseer. Sujetó el mango de la espada y la colocó con cuidado en su espalda, asegurándose que estuviera ajustada.
- Es hora…- susurró Cloud.
-¡Ya llegó Cloud! -gritó Yuffie entusiasmada.
Su motocicleta hizo un terrible sonido al detenerse. El joven rubio se quitó el casco y lo dejó a un lado encarando su mirada hacia los demás. Todos guardaron silencio al verlo, incluso la entusiasta ninja decidió imitarlos. La presencia de Cloud siempre fue solitaria pero ese día un aura especial lo cubría. Con cada paso que daba deseaba alejarse más de ese lugar. A pesar de acostumbrarse todo ese tiempo a sofocarse en el pasado, el primer recuerdo era el más doloroso de afrontar.
El ex grupo AVALANCHE le abrió paso mientras caminaba. Los invitó a ser parte de ese momento. De alguna u otra forma, se sentía afortunado de tener amigos como ellos. Aunque conllevaba la gran responsabilidad de no defraudarlos. Sin embargo, sólo ese día quería permitirse recordar a su primer amigo. Haciendo de lado las formalidades o aparentar cualquier estado para que no se preocuparan por él. Cloud se detuvo en la orilla de un barranco, sujetó la gran espada con melancolía y la encajó en el suelo, justo en el lugar donde la había ganado…
-Te echamos de menos, Zack -susurró Tifa con la mirada baja.
Ese día recordaban la muerte de aquél hombre. Cloud contempló la espada oxidada perdiéndose en sus pensamientos… quedándose de esa forma durante un tiempo. No logró percatarse cuando sus amigos fueron abandonando el lugar. La última en irse fue Tifa, quien le había dado un ligero golpe en el hombro indicándole que lo esperaba en casa.
Respiró profundamente y contempló a sus alrededores si se encontraba solo. Al confirmarlo, redirigió su mirada al arma sin saber cómo liberar lo que sentía. Algo irónico ya que sus emociones siempre lo traicionaban en momentos necesarios como ese.
Haz todo a tu ritmo, Cloud. Paso a paso.
Como si fuera una orden, hizo lo primero que pensó. Se sentó en el suelo y recargo su cuerpo en el filo de la espada. Dirigió su mirada hacia aquel cielo cielo que mostraba los mismos colores de aquél día. Quizás… ¿podía tomarlo como una señal para… liberar su dolor?
Lentamente permitió que su mente liberara uno a uno sus pensamientos. Era cierto, fue un egoísta y un completo idiota. Un ser que escapó de todos. Un estúpido al pensar que podría protegerlo… y no sólo a él… sino también a ella. Por supuesto, demostró que podía proteger a alguien cuando Kadaj y su grupo atacaron la ciudad. Más aquello era diferente. Nada duraba para siempre, todo se desvanecía con el tiempo, sólo que creyó que él nunca lo haría. Un escalofrío lo recorrió al sentir una brisa fría pero aquella sensación lo hacía sentir vivo.
Pero Zack no lo estaba.
Sin percatarse, su respiración aumentó y sujetó con fuerza la tela de sus pantalones. Su mente aún luchaba para no liberar sus recuerdos que ya que lo lastimaban; eran demasiado para él. Cerró sus ojos. Luchaba con las contradicciones de su mente. Miraba lentamente algunos de sus recuerdos favoritos. Detalles absurdos que en aquellos días le parecían indiferentes. Como su extraña pero segura forma de caminar. Las noches donde esperaban encontrarse después de algunos entrenamientos o misiones. Las pláticas espontáneas que tenían en el suelo de su pequeña cocina. Los besos que ocultaban varios pasillos del complejo Shin-Ra. Aquellas caricias que jamás permitiría que alguien las tratara de imitar.
Las palabras del pelinegro siempre fueron de gran ayuda cuando se confundía; aunque a veces dijera cosas sin sentido, le ayudó a verlo todo a su manera. Recordaba cómo le atormentaba con sus bromas o las veces que esperaba con ansiedad que regresara de una misión. Odiaba lo mucho que le hacía falta reconocer su silueta en cualquier sitio. Cuando recordaba todos esos momentos… creía que podría volverlos a tener. Aunque nada era un sueño y sabía que estaba despierto…
Lentamente las lágrimas cayeron por su rostro las cuales mojaban sus dedos temblorosos. Jadeaba notablemente mientras mordía su labio inferior. Tratando de no gritar o golpear el primer objeto que mirara. Era demasiada la ansiedad y culpa que aún cargaba y sabía perfectamente que nada liberaría su angustia. Tifa siempre le aconsejaba dejarlo todo al tiempo. Como si éste pudiera llevarse su sufrimiento. Más sabía que sólo él podía ponerle fin a todo.
¿Por qué?, ¿por qué tuvo que terminar así?, ¿por qué no pudieron estar juntos hasta el final?
Cuán detestable era sentirse así. No podía olvidar el tiempo que estuvo con él. No quería hacerlo. Sin embargo debía cerrar ciclos. Por su bienestar.
Pero… ¿no sería traicionarlo?, ¿estaba mal no pensar en él para buscar su propia felicidad?
Quizás jamás encontraría respuesta a sus interrogantes y entendía que necesitaba dejar ir muchas cosas. Sobretodo si quería realmente continuar en el presente. Por ello necesitaba prometerse en ese día jamás pensar en él ya que el sentimiento que le heredó lo lastimaba demasiado. Necesitaba iniciar otra vida; una nueva vida vacía sin él.
Gotas de lluvia empaparon el rostro del rubio… peor suerte no podía tener…
/ 'Cause you're still here… /
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Ha llegado el final del capítulo. ¿Cloud podrá seguir adelante?, ¿qué ocurrió para que Cloud quiera matar a Zack?, ¿el mundo continuará en paz? Espera el siguiente capítulo. Dejen review.
Notas de SoritaK
Estoy muy feliz porque el fic ha tenido una calurosa bienvenida. Se los agradezco mucho. Me esforzaré en seguir escribiendo para todos. A partir del siguiente capítulo las cosas van a cambiar.
Pobre Cloud sólo logré ponerme en su lugar un 80% pero creo que si eso me sucediera… me volvería loca. Perder a un ser querido de esa forma… debió ser cruel.
Nota añadida en 2018:
Este capítulo fue completamente reescrito porque carecía de mucho "sentimiento" y lealtad hacia la muerte de un ser querido. Espero lo disfruten.
Les agradezco que se hayan tomado la molestia en leer el fic. Esperaré con gusto sus peticiones, comentarios, regaños, alabanzas y gritos de alegría.
¡Gracias a todos los lectores anónimos!
Forever or Never
I'm not gonna live forever.
