Editado 11:05:2018

El tiempo puede ser el peor aliado del enemigo. Sólo a través de él recordarán lo sucedido, empeorará los daños y crecerán los rencores.

Quizás mientras exista la raza humana, el mundo seguirá siendo víctima de

sus errores, guerras y destrucciones.

Ante todo eso… ¿por qué nos defendió cuando tuvo la oportunidad de librarse de nosotros? Mejor dicho, ¿el planeta realmente nos habrá perdonado…?

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Dedicado a Yu Okawa; gracias por tus palabras.

Forever or Never

Mission 3

You living legacy

"A man is dead, but angels throng about him saying: a man is born"

Midgar; una ciudad que poseía todo lo que el cuerpo quería y nada necesario para el alma; la misma que alguna vez fue importante y poseía lujosas calles. Ahora era escombros, edificios viejos y recuerdos sepultados.

Los últimos rayos de sol se escondieron detrás de los edificios destruidos; abriendo paso a la interminable noche. Las luces eléctricas surgían pausadamente, alumbrando el camino de los valientes que aún se atrevían a pisar las calles. Un joven rubio cruzaba la avenida despreocupadamente y dio vuelta en un pasillo. El olor a humo y urbanización se convirtió en humedad y suciedad. La oscuridad del sitio no lo intimidó; seguía andando sin problemas. No obstante, había alguien que parecía tenerlos.

-Miserable, ¿te atreves a esconderte de nosotros?, ¡páganos! - exclamó una voz.

No muy lejos, un grupo de jóvenes estaba alrededor de alguien; alguien estaba en el suelo tratando de defenderse. Golpes, insultos, risas y gritos de dolor resonaban por el callejón. Una escena cotidiana en la ciudad donde el resultado era el mismo: nadie ayudaba. Cloud se acercó hacia los agresores silenciosamente con la agilidad adquirida de sus innumerables batallas. Sujetó el mango de la espada y la apuntó directamente a uno de ellos; asegurándose que sintiera el filo de su arma.

- Déjalo ir - lo amenazó sin titubear.

Los agresores se detuvieron, giraron hacia él y lo miraron con sorpresa. Él conservó su postura. No tendría piedad. Con agilidad sacó otra espada y la apuntó hacia cada uno; cerciorándose que conocieran su rostro. De pronto, sus rostros cambiaron; algunos empalidecieron y otros simplemente corrieron mientras gritaban mil y un expresiones vulgares. Grupos así preferían atacar antes de obedecer, sin embargo, no esperaba que sería tan fácil librarse de ellos.

Guardó sus armas y desvió su atención a quien rescató. Era un adolescente de vestimenta simple cuya mirada estaba fija al suelo, sus brazos cubrían su rostro y jadeaba pausadamente. Él se agachó a su lado; preguntándose qué tan grave serían sus heridas. Sin embargo, el chico hizo un movimiento inesperado. Se levantó rápidamente y dirigió su puño rápidamente hacia su rostro. El rubio esquivó por reflejo el golpe; sujetándole su muñeca para detenerlo. Confundido y alertado dirigió su mirada hacia su nuevo atacante. Su rostro tenía manchas de sangre aunque no tenía heridas graves. El brillo ingenuo característico en los adolescentes se había esfumado del chico, en su lugar, habitaba el pánico y el temor. Dos cosas que conocía perfectamente. Examinó el brazo que tenía inmovilizado el cual aferraba desesperadamente una navaja pequeña.

-No te haré daño- inquirió el rubio tranquilamente. –Puedes estar tranquilo.

De pronto, la mirada del chico cambió por una de sorpresa.

-T-tú eres Cloud…- exclamó.

El rubio dilató su mirada. ¿Cómo lo conocía? Mejor dicho, ¿debería desconfiar de él? Sin embargo, el ruido seco del cuchillo haciendo contacto con el suelo quitó sus sospechas. Cloud soltó su muñeca y contempló cómo retrocedía.

-Perdón, pensé que ibas a lastimarme- dijo el joven.

Negó con su cabeza.

-Si estás bien vete, pueden regresar - respondió Cloud.

-Gracias -exclamó el joven aliviado- E-eres como un héroe para nosotros.

¿Héroe?

Tras ello, el chico caminó apresuradamente hasta el final del callejón y se perdió entre la multitud. Cloud se incorporó; aún impresionado por sus últimas palabras. Una risa irónica soltó sus labios. También podía ser un héroe. ¿Quién lo diría?

Dejando de lado sus pensamientos, prosiguió con su camino. Le faltaba muy poco para llegar. Esa noche decidió guardar su motocicleta e ir a pie a su destino. No recordaba la última vez que observó las oxidadas calles de la ciudad. Esperaba que las mismas le brindarán tranquilidad a su agitada semana. Sin embargo, las palabras del chico aún taladraban en su mente.

¿Un héroe?. Era absurdo. Nunca llegaría ser tan fuerte como tal o valiente. Un verdadero héroe era aquél que seguía en pie cuando no existía esperanza. La persona cuya ideología inspiraba a otros a seguir adelante. Alguien quien luchaba por proteger y brindar un mejor futuro a los demás. Al menos eso lo aprendió muy bien de…

-¡Hey Spiky!

Una voz conocida lo trajo de vuelta a la realidad. Se encontraba en la entrada de uno de los últimos templos de la ciudad; un viejo santuario que conocía las consecuencias de las batallas; el mismo que guardaba un tesoro importante para el mundo y que revivía momentos importantes para él. Las personas entraban y salían continuamente del sitio. Algunos lo saludaban gentilmente y él sólo agachaba la cabeza en señal de respeto.

- Hey Cloud, ¿me estás escuchando?- exclamó con fuerza un hombre.

Volvió su atención hacia su viejo amigo. Se trataba de Barret, quien aún conservaba un aura confiable; su compañero fiel de batalla.

-¿Cómo sigue todo por aquí?-preguntó Cloud.
-Mal, hay más rumores de grupos que desean atacarnos- explicó Barret.

-¿Por lo mismo?- exclamó Cloud.

- Si, ya sabes: dinero–dijo Barret.

No era novedad saber que la economía de Midgar caía más conforme los días pasaban. Calles repletas con delincuencia, un incremento de negocios clandestinos, mayores secuestros, pobreza extrema o escasez de alimento. Eran consecuencias monótonas en la ciudad.

-¿Sólo tú estarás de guardia?-preguntó el rubio.

-Si, conmigo es más que suficiente, ¿por qué?, ¿quieres hacerme compañía?
-Paso- respondió.

-Tenía la esperanza que esta vez dirías que sí, algún día lo harás Spiky. ¿Vas a entrar?
-No, sólo andaba de paso. Nos vemos- dijo Cloud.

El rubio dio la vuelta y caminó apresuradamente mientras escuchaba los gritos de reproche de su compañero. Una vez se aseguró que nadie lo veía, giró hacia su izquierda y se adentró a un pasillo largo. Miró hacia ambos lados y prosiguió con su plan. Colocó su mano sobre un ladrillo y lo presionó. El objeto de inmediato retrocedió. Tras unos momentos, un trozo de pared se deslizó hacia la izquierda al tiempo que mostraba una entrada. Aquél era un mecanismo que descubrió en una visita al templo. Cloud ingresó a ella mientras que la pared volvía a su lugar.

Ante él se manifestaron unas escaleras en forma de caracol. Comenzó a subirlas a paso veloz y en menos de lo imaginado divisó una luz a la lejanía. Se apresuró para reencontrarse con aquél sitio. Estaba en la azotea del templo, justo en una esquina donde no podía ser visto pero él podía contemplarlo todo. Caminó entre los escombros, procurando no hacer ruido y se sentó de piernas cruzadas en el suelo. Observaba el interior del viejo templo, el cual conservaba su elegancia a pesar de las destrucciones ocasionadas.

Le impresionaba cómo las personas podían unirse para proteger un mismo objetivo: el manantial del templo. La única agua perdurable que sanaba el estigma. Algunos juraban que era el símbolo del perdón que la tierra les ofreció. Las grandes empresas peleaban unas con otras para designar quién sería el dueño del manantial; la nueva fuente de energía. Según sus estudios, podían utilizar el agua como el lifestream. A sus ojos era un potente generador de energía que podía encender una ciudad completa. Tal como Shin-Ra alguna vez lo hizo. Sin embargo, la gente opuso resistencia. ¿Acaso las empresas no podían aprender del mismo error? Por ello se unieron Barret y algunos del grupo AVALANCHE a la causa. Cloud no deseaba hacerlo, no quería relacionarse con ninguna organización o resistencia. Simplemente porque le estresaba rodearse de muchas personas. Le agradaba su soledad. Aunque ello no significaba que no los ayudaría.

Contemplaba a la creciente muchedumbre en las calles; todas caminando hacia sus hogares. Suspiró, tratando de tranquilizar sus confundidas lluvias de ideas. Afortunadamente no volvió a soñar con nada extraño ni encontrarse con aquél sujeto pero ¿por qué aún se sentía tan desesperado y ansioso? Por ello estaba en la azotea y no con su "familia" que lo esperaba. Primero debía tranquilizarse y despejar su mente de todo. Después de todo siempre actuó así; solo y en secreto.

De pronto, algo atravesó rápidamente el viento y se clavó sobre su hombro derecho. Al instante, emitió un grito de dolor, al momento que el crujir de sus músculos y el sonido de su sangre brotaba por la herida. Por instinto, presionó fuertemente su herida. El cálido líquido se escapaba entre sus dedos. Alarmado, miró a sus alrededores, preparado para contraatacar si fuera necesario. Recorrió cada punto rápidamente, sin detectar una aparente amenaza, mientras retrocedía a un punto más seguro. Se colocó cerca de un cilindro metálico, aunque tuviera señales de óxido, lucía aún resistente. Aún fijando su atención hacia cualquier peligro, observó su herida y contempló una escena que lo estremeció. Un largo cuchillo estaba clavado en su piel. Sus ropas estaban completamente bañadas por su sangre. Molesto por el ataque sorpresivo, se asomó entre los pilares y escaneó la planta baja. Era extraño. La gente lucía como siempre, tranquila y continuando con su objetivo. Incluso Barret reía fuertemente mientras dejaba entrar a otros. Muchas interrogantes surgieron por su mente. Quizás lo lastimaron quienes deseaban apoderarse del manantial pero…

¿Por qué sólo él fue atacado?

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-Por favor Denzel, no le digas nada a Tifa sobre esto -inquirió Cloud desde su cama.

Pensaba que si llegaba a escondidas podría evadir las miradas de todos. Sobretodo de los clientes que gozaban de las bebidas del bar. Por ello entró por las escaleras de emergencia a su recámara. En ese momento se arrepentía de haberle dado a los niños una copia de la llave de su habitación, por si algo malo ocurría, porque esa noche Denzel lo descubrió atendiendo su lesión. El niño continuaba viéndolo preocupado desde la entrada.

-Pero estás herido -inquirió.
-No, ya estoy mejor. Me lastimé mientras hacía una entrega…

-¿Crees que no sé distinguir cuando tienes un accidente a cuando te atacan?- exclamó enojado Denzel.
-Lo siento, sólo no quiero preocuparlos.
-No le diré nada a Tifa ni a Marlene pero ellas tienen razón, ojalá pudieras confiar más en nosotros.

Denzel le dio la espalda y cerró la puerta. No le impresionaba que mostrará esa actitud con él, después de todo se la ganó. Sabía que no estaba solo. Sin embargo no deseaba preocupar a nadie con un simple acto. Necesitaba encontrar al culpable de su lesión.

Guardó el botiquín de primeros auxilios debajo de su cama. Le costó trabajo sacar el arma de su piel, más que nada por el dolor que provocaba. Después de todo lo lastimaron en el mismo sitio donde la espada más larga con la que se había enfrentado lo hirió. Observó una vez más el cuchillo que se retiró. Era un arma filosa y tenía una curva extraña en su orilla. En su mango tenía unas abreviaturas:

S.R.B.A.

¿Qué podrían significar?

Sin embargo, esa noche no podría hacer mucho. Su cuerpo le pedía a gritos un descanso. Estuvo todo el día en las calles y había perdido sangre. Más para su fortuna, si podía llamarse de esa manera, su cuerpo estaba acostumbrado a lesiones de esa clase. Mejoraría pronto si descansaba. Guardó el arma en un cajón y se acostó. Antes de apagar las luces, dirigió su mirada hacia la caja de cerillos que continuaba sobre la mesa; siendo una tentación que no podía negar pero debía ser fuerte y cumplir con su promesa.

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- Ustedes son los héroes de nuestro planeta.
- Me alegra que hayan venido.

- Es raro ver Soldiers en Nibelheim…
- ¿No vas a visitar a tu familia, Clo…?
- Quiero tomarle una fotografía al legendario Sephi…

Voces, flamas devorando todo a su paso, cenizas y oscuridad.

- ¡Traidores!
- ¡Asesinos!

- ¿Por qué destruyeron nuestro hogar?

Gritos, cadáveres en todas partes, un reactor y un arma en el suelo.

- ¿Planea detenerme alguien que no puede entrar a SOLDIER?

- Eres fuerte, pudiste detenerlo…

Máquinas trabajando, el sonido del agua en todo momento, el olor a metales y productos médicos… Un cristal roto, un olor familiar, el sonido de una motocicleta a toda velocidad.

- No te preocupes Cloud, podremos escapar.

El brazo de Zack aferrándome, obligándome a caminar. No tenía fuerzas para moverme siquiera para hablar. Lo único que oía eran los latidos de mi corazón que iban ralentizándose por cada inhalación.

No sabía cuánto tiempo pasó ni cómo se las había ingeniado Zack en cargarme todo el tiempo. Odiaba estar así. A veces perdía el conocimiento por completo y volvía a despertar más débil. No podía compararme como una marioneta ya que al menos tenía mayor utilidad que mi cuerpo.

Gracias a los interminables diálogos de Zack sabía que estábamos en un hotel abandonado. Acostado en una vieja y empolvada cama veía a mi compañero ir de un lado a otro, asegurándose que todas las ventanas estuvieran tapadas. Un acto inteligente de su parte. Sin embargo la poca luz que la luna emanaba era sustituida por la interminable oscuridad.

-Con esto terminé Cloud.

Era bueno saberlo pero ahora estábamos en completa oscuridad. Odiaba a veces estar así. ¿Más que podíamos hacer? De pronto, sentí a Zack sentarse a mi lado.

-¿No es increíble? Soldiers y militares cazando a sus propios compañeros. Pero no te preocupes, seguro todo es un malentendido; ya encontraremos una salida a todo esto.

Fue cuando alcancé a mirar lo que parecía ser una caja de cerillos. Poco después descubrí que Zack la sujetaba. Sentí cómo una mano dulcemente colocaba mi cabello hacia atrás.

-Es un regalo que te he querido dar desde hace tiempo…

Su voz se desvanecía…

-También tengo uno… así tendremos algo que... como una promesa…

¿Cómo podría saber que serían mis últimos momentos contigo?

Y de nuevo la oscuridad reinó…

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Una intensa luz inundó mi visión. Un momento… ¿En dónde estaba? A mi alrededor había grandes edificios y personas caminando apresuradamente. Traté de acercarme a alguna de ellas pero no podía moverme. Tan sólo estaba ahí de pie. Sin hacer nada. Sólo podía observar a los demás y esperar a que algo pasara. De pronto una lluvia de reacciones me empapó. Estaba… no podía encontrar palabras para describir lo que sentí. Se trataba de…

La silueta de un hombre de cabello negro caminaba hacia mí con seguridad. No podía distinguir bien su rostro. ¿Era el mismo de hace unos días? Quería acercarme a él, preguntarle lo que sea, algo me llamaba a hacerlo. De pronto el hombre posó su atención sobre mí. Un par de ojos rojizos parecían estudiarme.

-¿Quieres que te ahorre el trabajo?- dijo el hombre con un tono malicioso.

De pronto, todo se tornó oscuro. Sus recuerdos, la cordura, el exterior, el sonido, todo parecía lejano. A excepción del rumor de un grito.

Esa voz… la conocía.

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-¡Cloud!

Abrió los ojos súbitamente. Su mente y su entero ser volvieron de su inconsciente. Se encontraba de nuevo en su habitación. Su respiración estaba acelerada. El sudor bañaba su cuerpo y el temblor de sus manos era inevitable. Por impulso dirigió su mirada hacia el rincón donde colocó la espada de Zack. Efectivamente seguía ahí. Confundido trató de comprender lo que acababa de ocurrir. Todo fue un sueño y nada más que eso. Un maldito sueño que exponía los recuerdos de aquella época.

-¡Cloud!

Ése grito lo reconoció. ¡Se trataba de Marlene! Sin pensarlo más, sujetó una de las espada que tenía más cerca, corrió hasta la salida, bajó las escaleras rápidamente y se adentró al cuarto de la menor. Su intuición para detectar los problemas en el campo de batalla resurgió. Miró alrededor, esperando algún indicio del enemigo.

-Marlene -exclamó Cloud en voz baja.

La niña se encontraba agachada en una esquina y abrazaba sus rodillas fuertemente. Se acercó rápidamente hacia ella, colocó su mano en su cabeza; intentando comprender lo que tanto la asustó. De pronto Denzel y Tifa entraron a la habitación.

-Quédense ahí y no se muevan- ordenó Cloud

-¿Qué ocurre?- preguntó asustada Tifa.

La niña elevó una mano y señaló hacia el otro extremo de la habitación. Dirigió su mirada hacia donde ella indicaba.

¿Qué demonios…?

Varios trozos de papel estaban pegados en la pared. Se trataban de fotografías, recortes de revistas y periódicos. Tifa se acercó hacia ellas atónita. Denzel corrió hacia la niña y la abrazó dulcemente. Dejando que el niño tranquilizará a Marlene, Cloud se levantó y se acercó también hacia la pared.

-Todas son fotos tuyas Cloud…- exclamó Tifa preocupada.

Efectivamente. Él salía en todas. Estaba retratado desde cuando era niño hasta la actualidad pero todas tenían algo extraño. Un círculo rojizo que señalaba los rostros de las personas que salían con él.

¿Qué significaba todo eso?

/ This time is the last time so you better get ready for my moment /

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Ha llegado el final del capítulo. ¿Por qué tiene sueños extraños?, ¿quién o quiénes habrán puesto las fotografías en su hogar?, ¿quiénes lastimaron a Cloud?, ¿alguien atacará el manantial?, ¿qué significará la caja de cerillos? Espera el siguiente capítulo. Dejen review :D.

Notas de SoritaK

Me dio mucho miedo retomar el proyecto. Definitivamente la ficción no está lejos de la realidad. Lamento un año de espera por una actualización, han pasado demasiadas cosas en mi vida. Estoy estudiando la universidad, enfrentando viejos problemas existenciales, saliendo más con los demás y tratando de mejorar en mis ilustraciones. Y hubo un evento que me marcó el año pasado. Un ser muy querido para mi… falleció. No podía escribir nada sobre la muerte.

Continuó impresionada por notar cuánto les ha gustado el fic. Sigue siendo la historia más visitada que tengo. Gracias por seguir creyendo en mí y en mis escritos; lo agradezco enormemente.

Les agradezco que se hayan tomado la molestia de leer. Ante cualquier duda o aclaración, tengan la confianza de escribirlo. Esperaré con gusto sus peticiones, comentarios, regaños, alabanzas y gritos de alegría.

¡Gracias a todos los lectores anónimos!

Forever or Never

I'm not gonna live forever.