La brisa del atardecer me refrescaba, alejando las presiones y cansancio del estricto entrenamiento SOLDIER. Comía solo y cómodamente en la azotea del edificio. Me impresionaba cómo algunas cajas metálicas abandonadas, varias rejas oxidadas y un espacio sin polvo me daban tanta paz.
Tiré la basura en el bote; un accesorio que compré para "nuestro" lugar secreto. Aunque fuera uno de los mejores soldados de Shin-Ra, Zack era… bastante despistado. Por toda esa energía de "vivir el momento" que poseía, le era muy fácil olvidar dónde colocaba la mayoría de las cosas así como limpiar todo sitio donde se sentaba. Por supuesto que lo regañaba pero… si era honesto, me alegraba que con tan poco, lo ayudaba a ser mejor. Merecía ser el número uno en todo…
Recargué mi cuerpo con cierta dificultad entre la pared y varias cajas. El camino para ser un SOLDIER era más largo de lo imaginable. Sabía que los entrenamientos físicos serían un infierno más no a tal grado: levantarse en la madrugada para correr hasta alcanzar tu límite, recorrer la pista de obstáculos cada vez más rápido, las rutinas de activación y fortalecimiento físico, las simulaciones de combate, filtración y diferentes escenarios que podríamos encarar en el futuro. Por supuesto, nos permitían comer tres veces al día pero... ¿Cómo podía hacerlo si todo me dolía? Aunque el tiempo transcurría, aún era difícil y mis superiores les encantaba jamás hacérmelo olvidar. Era… frustrante quedarse siempre atrás.
De pronto, la brisa fue interrumpida abruptamente y mi visión se oscureció. Tan sólo logré captar una sombra rodeándome.
- ¡Cloud, cloud, cloud, cloud! - exclamó alguien cuya voz era imposible no identificar.
Frente a mí había un Zack bastante… corrijo, demasiado hiperactivo. Sonreía más de lo normal y sus manos oprimían constantemente mis piernas provocando que tuviera sensaciones extrañas. ¡Sabía perfectamente lo sensible que era! Al instante, coloqué mis manos sobre las suyas, como un reflejo inconsciente para detenerlo pero mi atacante no parecía importarle. ¿Cómo no logré percibirlo y evitar aquella tortura?
- ¡Z-Zack!, deten...te - respondí tratando de no reír. Sus manos oprimían con mayor fuerza mis piernas, alterando mis nervios.
- ¡Clooooud! - respondió con mayor alegría.
- ¡Qué! - exclamé algo desesperado por su tacto.
- Oh Cloud, no te enojes conmigo. Es un hermoso día - respondió con una risa colérica.
- ¡Suéltame!
Mala elección de palabras. Su sonrisa opacó cualquier castigo pensable. Zack oprimió con mayor rapidez, provocando alteraciones ridículas en mis movimientos. Me sentía como una especie de marioneta a merced de mi creador. Harto, sujeté con mayor fuerza sus muñecas, tratando de encararlo entre mi nublada visión por las lágrimas que se dejaban entrever. Su sonrisa frenética seguía intacta. ¿Qué le ocurría? Por fortuna, detuvo su ataque y me permitió respirar un momento.
- ¿Por qué estás así?, ¿qué rayos comiste? - pregunté aún extrañado por su tan hiperactiva reacción. Mis manos aún sujetaban con fuerza sus muñeca, al pendiente de sus movimientos.
- ¡Café! - gritó - Gané una apuesta.
- ¿Cuánto bebiste?
- Dos litros en tres minutos.
- ¡Qué!, ¿estás loco? Eso podría causarte serios problemas cuando el café se vaya de tu…
- ¡Pero gané!
- ¿Y por eso subiste?
- ¡Si!, ¡es cierto! Hay algo que necesito decirte pero debes acercarte…
Arqueé una ceja con mucha desconfianza. Lucía… bastante sospechoso.
- ¿Más cerca de lo que ya estoy?
- ¡Solo hazlo, vamos Cloud, vamos, vamos! No pasará nada.
Entendí que no tenía opción. Con cautela y fijándome atentamente en sus movimientos, me incliné hacia él, a la expectativa de su dudosa petición. No obstante, era imposible detener sus ágiles movimientos por mi corto entrenamiento. En un momento a otro, su rostro se acercó peligrosamente, quedando a escasos centímetros…
Sus labios me aprisionaron y se apoderaron de toda atención. Aunque fuera una frase repetida en novelas y películas de amor: el tiempo realmente se detuvo. Mis pensamientos se perdían en otro plano y me llenaba tan sólo su esencia. Disipando cualquier dolor muscular o recuerdo de cualquier entrenamiento absurdamente difícil. Sólo existía él, nosotros, en aquél momento robado. Sentí sus manos sobre mi cintura, rodeándome con su cariño y aprecio. Los sentimientos que sólo él me enseñó a apreciar. Succionó levemente mi labio superior, un movimiento que disparaba pequeños hormigueos en mi cuerpo. Sensaciones que podrían evolucionar a otro contexto. Abrí levemente los ojos, porque lo sabía. Conocía que también hacía lo mismo. Una conjetura que me ayudó a perderme en un único color azul. El profundo océano de su mirada. Ambos apartamos nuestros rostros.
- ¡Listo! Mensaje entregado, bye bye - respondió sonriendo de nuevo mientras me guiñaba un ojo.
Zack se levantó con una tranquilidad que envidiaba y ansiaba tener para ocultar la respiración entrecortada. El deseo sutil de estar en otro contexto a su lado... sólo con él.
Con el rostro ruborizado y mi cuerpo petrificado, contemplé cómo salía corriendo hacia la puerta. Lo sabía. De nada servía seguirlo. Era demasiado rápido para alcanzarlo. No, definitivamente tomaría venganza más tarde. Cuando el café terminara de salir de su cuerpo… si… Haría un contraataque de todas las travesuras que me hizo ese ser que… aunque no lo admitiera fácilmente… me hacía demasiado feliz...
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Dedicado a Yu Okawa y Madcloudy, gracias por devolverme la fuerza para escribir.
Forever or Never
Mission 4
Empty echoes
"The beginning of the end"
Entre las paredes de su cuarto, contemplaba atónito las fotografías que anunciaban un posible escenario peligroso. Fueron arrancadas sin medida y las llevó consigo. Quizás fue una acción impulsiva pero no quería causar más incertidumbre. No dejaría que se preocuparan en vano.
Ciertamente los recientes eventos eran alarmantes. Por un tiempo, las calles estuvieron tranquilas gracias a sus amigos. Más era lo que menos pensaba desde un tiempo atrás. Últimamente no se sentía él mismo. Una ansiedad extraña quería dominar su mente. Tenía deseos de desgarrarse, arañar su interior, sintiéndose ajeno de sus propios pensamientos. Incluso tenía un vago deseo de herir. ¿A quién? No importaba: quería hacerlo. En esos momentos, lo necesitaba desesperadamente. Por fortuna, aún podía controlarse. ¿Pero por cuánto tiempo? A veces… era como si quisiera ser otra persona. Era una sensación tan familiar pero a su vez diferente… Muy parecido a…
No, no debía pensar nuevamente en ello. Afortunadamente nadie sabía de su "problema". En el pasado sólo permitía que los eventos ocurrieran, esa vez tomaría acciones inmediatas.
Tenía que saberlo.
Cloud cubrió los recortes con una de sus prendas. Rápidamente buscó sus gafas de motociclista y las colocó alrededor de su cuello.
- ¿Saldrás tan de noche, Cloud? - preguntó molesta Tifa.
Dirigió su mirada hacia la voz y contempló a la mujer de cabellos castaños recogidos en una coleta alta. Un incómodo silencio inundó el sitio por breves momentos. Aquél instante parecía un fantasma del pasado. Aunque trataban de encontrar las palabras, sabían que no había necesidad de explicaciones. Su preocupación no se iría así como no podría detener a Cloud, sin importar los argumentos planteados. Debía ser firme ante su elección.
- Ve con los niños al santuario y quédate con Barret - explicó decidido el rubio.
- Pero…
Al instante, Cloud le mostró su celular.
- Si algo malo ocurre, les marcaré.
La mujer se cruzó de brazos mientras suspiraba toda la comprensión que requería para dejarlo ir. Lo más fácil sería ir con él pero hacía tiempo que no lo veía de esa forma. Parecía querer encontrar algo más allá del responsable de los extraños recortes.
- ¿Lo prometes, realmente lo prometes?
- Confía en mí - respondió con decisión.
Tifa sonrió con cierto alegría.
- Está bien. Ve con cuidado Cloud. Si es un enemigo, resiste hasta que lleguemos, ¿de acuerdo?.
El rubio le asintió mientras se dirigía hacia la ventana. Sin saber cuánto tiempo pasaría hasta regresar...
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El rugir de una motocicleta atravesaba gran parte de la ciudad, haciendo eco entre los edificios y los hogares de los más desfavorecidos de aquél cielo nocturno. Cloud iba inmerso en sus pensamientos. No sabía qué esperaba dirigiéndose a ese sitio pero su instinto le decía firmemente que estaba en la dirección correcta.
Llegó al final del camino y detuvo el vehículo. Aún sin bajarse, apagó la luz frontal y se quitó los lentes para contemplar sus alrededores. El parque conservaba su misteriosa soledad. Tan sólo había una luminaria encendida, provocando que el sitio luciera sombrío. Como si fuera un lugar abandonado por el mundo. Unos altos árboles lo rodeaban, escondiéndolo del caos de la ciudad. Los columpios se mecían levemente, produciendo un sonido agudo en el fondo.
Bajó de la motocicleta al tiempo que sujetaba el mango de su espada. Esa vez no dejaría su defensa abajo. Avanzó con cuidado, observando a su alrededor. El viento llevaba muchos sonidos desconocidos así como información de cualquier movimiento. Un elemento que lo mantenía alerta. Las hojas marchitas se abrían paso en su camino.
Quizás estaba equivocado y era el único en ese sitio. Más no podía callar el extraño sexto sentido desarrollado en sus años en el combate. Se sentía observado detenidamente por alguien cuya presencia infestaba la usual tranquilidad del parque. O quizás, ¿podría estar equivocado?.
- No, no estás equivocado, Cloud.
De pronto una sombra silenciosa y rápida se abalanzó hacia él. Por reflejo, alzó su arma justo a tiempo de impactar con algo que lo obligó a retroceder. Rápidamente se equilibró y encaró a la figura. Entre la oscuridad y a escasos pasos, podía vislumbrar perfectamente un cuerpo fuerte, cubierto aún por esa gabardina negra tan identificable, su cabello ondeaba en el viento y la oscuridad ayudaba a mantener su anonimato. Observándolo con más detalle reconoció el arma con el cual fue atacado… Esa espada… Lo envolvieron sentimientos encontrados, un hueco en alguna parte de su alma así como una ira inconsumable. Si, era la persona que buscaba.
- ¡Muéstrate! - exclamó.
Una risa ambigua hizo eco entre los árboles.
- ¿Para qué? Sabes perfectamente quién soy.
- Lo diré otra vez: muéstrate - respondió molesto.
Una pausa tensa y enigmática se hizo presente. El sujeto permaneció inmóvil, como si disfrutara de su creciente frustración. Cloud estaba cansado de esas actitudes; tomaría la respuesta con sus propias manos. Apuntó su arma hacia él, dejando en claro sus intenciones. No lo dejaría escapar. El hombre se cruzó de brazos mientras emitía un silbido agudo.
- Admiro tu decisión - exclamó con una amplia sonrisa - Está bien, atrápame y quizás te lo confirme…
Nuevamente el hombre se movió a una velocidad inimaginable. Su figura se desvaneció en cuestión de segundos, perdiéndose entre los árboles. ¿Cómo era tan veloz? De pronto una luz lo encegueció, hiriendo su visión por breves momentos. Alzó su brazo para protegerse y observar con mayor detalle. El rugir de una motocicleta alertó sus sentidos. La molesta risa del sujeto se hizo una vez más presente mientras alejaba la fuente de luz de su ser, dejándole entrever su sucio juego. Quería que lo siguiera.
Sin preámbulo, el desconocido se alejó a toda velocidad en su vehículo. No era momento para pensar, sino actuar. Corrió hacia su motocicleta, la encendió y siguió la estela de luz que dejaba atrás el hombre. De inmediato, miró a sus alrededores, localizó un camino para evitar la vegetación y aumentó la velocidad. Lo buscó urgentemente entre los frondosos árboles: alguna maldita estela de luz que descubriera su paradero. Era imposible que lo hubiera perdido. No tuvo que esperar mucho tiempo para confirmar su pensamiento. Una luz recorría a gran velocidad en las profundidades del bosque. Demonios, estaba más lejos de lo que creía.
Aceleró, esquivando árboles que crecieron en aquél camino abandonado por la civilización. La luz se volvía cada vez más cercana. No obstante, la vegetación iba lentamente desapareciendo y era sustituida por una tierra árida. Reconocía dónde se encontraban y el camino que parecía seguir el desconocido. Si, definitivamente se dirigía hacia la ciudad por la autopista vieja.
Cloud trazó las posibles rutas en su mente. El tiempo era un elemento crucial. No había pie a los errores. Necesitaba alcanzarlo. Aumentó la velocidad sin miedo a las represalias. Las luces de la motocicleta proyectaron varios avisos de precaución, no obstante, era la única manera. Se adentró a la oscuridad del túnel, confiando plenamente en su instinto y habilidades como conductor. Uno a uno, esquivó varios baches y maquinarias pesadas que estaban estacionadas aleatoriamente. La tierra y el polvo hicieron reacción en sus pulmones. En una situación normal, dichos elementos serían una terrible combinación para sus alergias. No obstante, la adrenalina y el deseo de alcanzarlo eran más grandes que cualquier ley de su condición humana.
A lo lejos, vislumbró el final del túnel. Inclinó su cuerpo y aceleró. Nuevamente se encaró con la poca iluminación que la carretera propiciaba. Buscó a sus alrededores al desconocido. Más no parecía haber rastro de él. Siquiera el sonido estruendoso de su vehículo. De pronto sintió una fuerte sacudida en su costado izquierdo, un movimiento que causó desestabilidad en su camino. Para su sorpresa lo descubrió a pocos metros de él. Usaba un casco con un visor polarizado por lo que era imposible identificarlo. Aumentó la velocidad y lo dejó atrás a un paso considerable. Para su mala suerte, era bueno, no había duda. Encaró su atención nuevamente en la carretera y vislumbró la ciudad. Debía darse prisa.
Una a una, las luces de los edificios y otros vehículos hacían un trazo en su visión, indicando la velocidad máxima en la que atravesaban la avenida. Ambos esquivaban con gran agilidad cualquier obstáculo, incluyendo los asustadizos peatones. Las calles se volvían cada vez más estrechas. Era como si lo estuviera guiando al corazón mismo de la ciudad. Donde los pasillos se transformaban en avenidas angostas de un paso a otro. Sea cual fuera su intención, no fallaría.
Sin previo aviso, el sujeto dio una vuelta cerrada en una calle. Cloud lo siguió guiado por la adrenalina del momento. Respiraba tranquilamente y analizaba la situación con mayor detenimiento. De pronto, a unos cuantos metros de él, el sujeto estaba de pie, inmóvil ante su presencia. ¿Estaba loco? Por reflejo, desvió el vehículo, logrando esquivarlo. Se sujetó fuertemente y trató de equilibrarse con su peso. Estuvo a punto de caer y sufrir heridas que no quería imaginarse. No pudo evitar buscarlo para saber su condición, no obstante, había desaparecido. Como si de nuevo se hubiera unido a las sombras proyectadas en el suelo.
Harto, sujetó con fuerza su espada mientras bajaba del vehículo. Sus manos temblaban de rabia. Ya no permitiría que lo sorprendiera con tanta facilidad. El cielo dejó caer con estruendo densas gotas de lluvia. Un elemento irónico que empeoraba la situación y su sanidad mental. El angosto callejón era desolador, frío y húmedo. Olía a moho junto con residuos de algunas sustancias químicas. Continuó avanzando con cautela, atento a cualquier indicio de su aparente enemigo. Se encaró con un pasadizo sin salida, abandonado y sucio como la mayoría de la ciudad.
- No has perdido tu toque Cloud, sigues siendo bueno.
Aquella voz estaba detrás de él. Giró rápidamente hacia el sonido y contempló al sujeto quien se deshizo del casco. Aún no podía identificarle por la escasa iluminación del sitio pero permanecía inmóvil, con… aquella espada robada.
- Déjate de bromas y sólo dime quién eres. Eso no te pertenece - respondió Cloud más molesto.
- Calma, calma - exclamó riéndose entre dientes. Parecía… ¿divertirse? - Ahora, muéstrame cuánto has evolucionado- exclamó.
El desconocido atravesó el silencio con rapidez, propiciando varios golpes con su arma. Cloud se defendió nuevamente con su espada, logrando esquivar cada agresivo impacto de su atacante. Estaba en desventaja. La maldita lluvia reducía su visión. El agua se iba acumulando con gran velocidad en el pasillo, si seguía así, el suelo se tornaría inestable. Cada golpe lo arrinconaba más hacia las paredes. Quería encajonarlo. Era difícil permanecer de pie. Aquél hombre era astuto y era casi indetectable, apenas podía detener sus ataques. Su forma de moverse era casi inhumana, más allá de la expectativa de la lógica y sin embargo… era… muy familiar. ¿Quizás si usaba materia podría detenerle un poco?
De pronto, sintió punzadas extrañas en sus brazos y detectó varios cortes sobre su piel. ¿Cuándo ocurrió eso? Su sangre se entremezclaba con la lluvia. El dolor era punzante y constante.
- No te distraigas.
Una fuerte patada impactó sobre su diafragma, provocando que cayera al instante. Su respiración se detuvo en seco y su visión se oscureció. ¿Cómo fue incapaz de defenderse? Era un movimiento que sabía esquivarlo. No entendía cómo su entrenamiento parecía inútil ante él. Aturdido, sintió cómo un líquido frío entraba lentamente a sus oídos, enfriaba su cabello y mojaba su cuerpo. Debió caer sobre una acumulación considerable de agua. Cloud quería levantarse ya que resultaba molesta la sensación pero no podía hacerlo. Aquél golpe lo dejó aturdido.
Las gotas de lluvia empapaban su rostro. Lentamente recobró sus sentidos y contempló cómo una nube grande cubrió la luna, eliminando cualquier rastro de luz en el sitio. Una sombra lo envolvió e identificó su figura. Lo miraba complacido. Necesitaba recuperar fuerzas rápido o podría…
Un nuevo dolor agudo lo invadió. El maldito pisaba con fuerza su muñeca. No pudo evitar arquear su cuerpo mientras mordía sus labios con fuerza. Su respiración se aceleró y trató de tranquilizarse lo mejor posible. Debía pensar con claridad y no doblegarse ante el dolor. Después de todo, aún tenía un orgullo que proteger.
- Siempre me ha gustado eso de ti, Cloud.
Lo presionó con mayor fuerza, atrapando algunos de sus dedos en su paso. Esa acción era más difícil de ignorar. Su cuerpo no podía más. Un grito sonoro inundó el callejón. El desagradable sabor del agua se hizo paso rápidamente en su boca. Provocando de inmediato que tosiera mientras trataba desesperadamente de recuperar el aliento. Intentó levantarse y erradicar el dolor como reflejo pero fue empujado por el desconocido. Obligándolo a encarar nuevamente el suelo. El agua fría inundó parte de su rostro. Dejó escapar varias veces algunos tosidos, tratando desesperadamente de extraerla de sus vías pulmonares. Su atacante se inclinó hacia él, apoyó sus manos sobre sus hombros y dejó caer su peso. Dejándolo completamente ante su merced. Como si quisiera contemplar a su presa. Trató de moverse o recordar alguna táctica para zafarse pero cualquier acción era detenida por él.
- Sabes que es inútil.
¿Por qué?
- ¿Cómo lo sé? Vamos, sabes muy bien quién soy...
En ese momento, la enorme nube que los cubría se despejó y permitió que la luz volviera. Permitiéndole ver aquél fino rostro, su cabello negro y rebelde tan característico, su cicatriz en forma de "X" y un par de ojos rojizos...
El agua seguía fluyendo, adentrándose en sus oídos. El sonido de la lluvia cayendo agresivamente silenció el pasillo. Su lógica activó un extraño mecanismo de defensa y lo convirtió en un espectador.
Había salvado al mundo varias veces y creía ser una mejor persona. Entonces, ¿el mundo se transformó en una broma diabólica?, ¿así era cómo la vida le recompensaba? Era como si alguien en las alturas le enviaba tal acto para divertirse y disfrutaba de su reacción. Puesto que era innegable…
Era Zack.
El hombre que vio desfallecer en combate, inmóvil en el suelo, desangrándose en silencio y dejando una última sonrisa antes de partir. Su amante que fue destinado al olvido por manos ignorantes y situaciones injustas.
Su respiración era totalmente inestable. ¿Cómo era posible? Seguramente era una broma de mal gusto. Si, estaba siendo completamente engañado. Simplemente le estaban jugando una mala broma. Gracias a la rabia, logró recobrar sus sentidos. Aunque no podía moverse, quería golpearlo, necesitaba alejarlo.
- ¿Cómo te atreves a suplantar su identidad?- exclamó con total desprecio.
- Sabía que no sería fácil para ti...
Súbitamente, inclinó más su rostro al suyo. Cloud desvió su mirada como pudo. Aunque el agua lo molestaba, prefería eso a permitirle cualquier acción extraña. Sin embargo, aquél impostor rodeó rápidamente su cintura. Lo sujetaba con una fuerza… conocida. Tranquilamente se posicionó más sobre él. Creyó que lo alejaría, quería golpearlo, debía aprovechar que sus brazos estaban libres. Pero… era "su" tacto. La única manera que se sintió así… perdido en el tiempo, fue con Zack y se sentía exactamente igual.
- Di mi nombre- exclamó el pelinegro.
- No, no eres él…
Sujetó su cabello y jaló de él. Sus labios profirieron un sonido de disconformidad. Alzó sus manos inconscientemente para detenerlo pero el desconocido alzó más su rostro, provocándole mayor dolor y aturdimiento. Más no podía defenderse con totalidad debido a su condición mental. ¿Cómo hacerlo? Después de encarar semejante verdad. No podía traer un muerto a la vida. Era la ley básica de la condición humana.
- ¿De nuevo sobre pensando, Cloud?
Una respiración ajena le hizo percatarse de lo cercanos que estaban sus rostros. Su cabello negro y despeinado estaba más largo que su antiguo amante. Contempló con detalle aquella cicatriz que tanto le dolía observar. Era demasiado por asimilar.
En ese momento, volvió a sentirse un mero espectador y el ambiente se rodeó con una esencia somnifera. El pelinegro no hizo esperar más su intención. Atrapó entre sus labios parte el lóbulo de su oído, jugando con él con pequeñas mordidas. Algo que erizó por completo su piel. Súbitamente sus manos descendieron con deseo a su cadera, adentrándose entre su camisa, abriéndose paso sobre su piel. Su tacto frío provocó que sus labios profieran un leve sonido. Ante tal movimiento, Cloud intentó alejarlo y colocó sus manos sobre su dorso. Más odiaba que aquél tacto fuera tan malditamente familiar. Sus movimientos eran torpes y su cuerpo parecía rendirse.
El pelinegro acarició con fuerza su cintura mientras liberaba su oído. Su respiración cálida y la sensación de sus labios oprimiendo su cuello lo invadieron por completo. No pudo evitar aferrarse a las ropas del sujeto. Lo esclavizaba con sus movimientos insinuantes. Inconscientemente, echó su cabeza hacia atrás. Su respiración se aceleró y una calidez embriagante se apoderó del sitio. Las fuerzas lo abandonaban poco a poco y una oleada de deseo arañó la boca de su estómago.
Colocó sus brazos alrededor de su cintura, como procurando que no cayera y siguieran estables, sin interrumpir un solo movimiento. Succionó parte de su piel, con aquella fuerza deseosa por hacerle sentir más de una reacción. Sus deseos y pensamientos descendían a su entrepierna, conforme más sentía de él. Abarcaba más zonas de su cuello con mayor agresividad y sus manos acariciaban con mayor fuerza su espalda, exponiendo su piel desnuda ante la lluvia y la frialdad del callejón. Miles de descargas eléctricas lo inundaban y nublaban su lógica.
Mientras el placer lo envolvía, experimentó visiones extrañas… Algunas imágenes se presentaban ante sus ojos sin poder evitarlo. Una cueva con un lago, varias personas huyendo de una explosión y una habitación con varios recortes y libros en el suelo. La ansiedad y desesperación aumentaban conforme veía esos fragmentos pasaban por su mente. Las mismas sensaciones que experimentaba recientemente.
Las imágenes pasaron a otro plano ya que sintió cómo lo envolvió más, proporcionándole una serie de caricias y reacciones que hacía mucho tiempo no experimentaba. Descendía con mayor demanda por su abdomen. Incluso tuvo que morderse los labios para no emitir ningún sonido. Era… era imposible que fuera él…. No… permitiría que siguiera ni... lo tocará más… Sólo, sólo Zack lo hizo…
Con todas sus fuerzas y la poca cordura mental que aún poseía, logró empujarlo. Se alejó con movimientos temblorosos y sin poder levantarse. Sólo podía mirarle y estar al pendiente de sus acciones. El pelinegro aún poseía un semblante serio y su mirada rojiza lo envolvió. Un extraño escalofrío atravesó su espalda.
- Está bien, lo entiendo - exclamó el desconocido.
El hombre se puso en cuclillas, como si no hubiera ocurrido nada. Cloud buscaba desesperado la silueta de su arma. Debía atacarlo...
- Tranquilo, no haré más - respondió mientras reía un poco- Dejaré que asimiles este encuentro.
¿Ese encuentro? Confundido, observó cómo se levantaba. ¿Cómo podía lucir tan tranquilo después de lo que hizo? Su cuerpo estaba completamente paralizado, incluso temblaba. No podía pensar bien, a pesar de haber tenido tantos encuentros con enemigos… Era la primera vez que experimentaba todo eso.
El extraño se quitó su gabardina, dejando entrever sus fuertes músculos y una camisa muy similar al uniforme de SOLDIER. Para su mala suerte, notó cómo se acercaba lentamente hacia él. De inmediato, Cloud desvió su mirada, aún atónito por todos los hechos. ¿Cuán patético podía ser?, ¿por qué no podía encararlo?
- Tranquilo...
Sintió el peso de su gabardina alrededor de sus hombros. No pudo evitar tensarse.
- No te exijas demasiado y ve a casa.
El pelinegro se alejó a pasos tranquilos, como si no entendiera la tormenta que llevó a su día tranquilo. Subió a su vehículo, mostrando la espada que había robado días atrás.
- Nos vemos, Cloud.
Sólo pudo percibir el sonido de su estruendosa motocicleta, quien se perdía en la distancia y lo dejó solo en el callejón.
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Cloud abrazaba sus piernas mientras ocultaba su rostro entre ellas. Aún trataba de asimilar los hechos. Las marcas de aquél sujeto palpitaban con fuerza y calidez. Su cuerpo no podía detenerse: seguía temblando por lo ocurrido. Una mezcla de asco, sorpresa y negación. Todo eso y más percibía.
Desconocía cuánto tiempo transcurrió. Cuánto tiempo permitió que la lluvia lo siguiera empatando y su mente hablara más de una vez por segundo; cuestionando y justificando cada conjetura. Convenciéndose que todo era una broma diabólica, producto del karma. Permitiendo que la prenda del sujeto lo envolviera, a pesar de odiar la idea.
¿Pero y si… era verdad?, ¿Él era Zack...?
De pronto el sonido de su celular envolvió la desesperación de sus pensamientos. Con cierta dificultad, abrió uno de sus bolsillos del pantalón y sacó el móvil para responder. No pudo evitar impresionarse de su funcionalidad a pesar de estar completamente mojado.
- ¡Cloud! - exclamó una voz aguda y reconocible. Tifa se escuchaba preocupada - ¿Por qué no contestabas? Ya pasaron dos horas y prometiste marcar. ¿Qué está pasando?
El eco de su voz le parecía tan irreal porque le recordó que aún seguía existiendo el mundo. Aún daba vueltas y la vida continuaba a pesar de los eventos recientes. Aunque tuviera la mente y el alma hechas trizas. La vida seguía; la misma quien le recordó la promesa que rompió con la chica horas atrás.
- Lo siento… - respondió en apenas un susurro- Lo siento…
- ¿Cloud, qué pasa, estás herido?, ¿dónde estás? Iremos ahí.
- No - respondió de inmediato - En un momen-
Un agonizante dolor lo paralizó. Como si un trueno hubiera caído agresivamente sobre el interior de su cabeza. Sus labios no podían emitir palabra alguna, tampoco expresarse por el sufrimiento.
Ante sus ojos, una imagen comenzó a formarse rápidamente. Más no podía verlo con claridad. Todo se veía desenfocado y oscuro. No podía ver mucho. Sólo parecían la silueta de unas viejas ruinas. Algo cayó al suelo. Un objeto delgado y pequeño en cuya punta había una estela luminosa. Una bota pisó la colilla del cigarro. Lentamente, alguien caminó hacia las ruinas. No podía identificarlo pero tampoco moverse. Simplemente era un testigo en aquél sitio.
La figura se hizo más reconocible. Se dio lentamente la vuelta. Una sonrisa ambigua y un par de ojos rojos lo encaraban. Como si supiera que estaba ahí. ¡Era él! Aún no sabía si se trataba de Zack pero estaba seguro de su identidad. El pelinegro alzó uno de sus brazos y apuntó hacia atrás mientras mostraba aún aquél gesto turbio. Por alguna extraña razón, Cloud podía ver mejor. Lentamente el sitio cobró mayor nitidez. Había muchos escombros en los alrededores pero un claro camino que llevaba hacia…
Su respiración se congeló en aquél momento, sin creer lo que miraba: era la Iglesia, el santuario donde protegían el agua curativa. El hombre lo despidió con un ademán de su mano mientras caminaba con tranquilidad hacia el lugar.
- No...
/ If you want to get out alive, run for your life /
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Ha llegado el final del capítulo. Espera el siguiente capítulo. Dejen review.
Notas de SoritaK
Ha sido larga la demora y ciertamente merezco varios reproches. Siempre he intentado volver a la escritura. Aunque parezca mentira. Es chistoso porque cuando tengo la oportunidad, algo inesperado siempre llega y le doy prioridad. Esta vez quiero regalarme el tiempo para escribir lo que pensé desde hace años y disfrutar de ustedes, mis queridos lectores.
Les agradezco que se hayan tomado la molestia de leer. Ante cualquier duda o aclaración, tengan la confianza de escribirlo. Esperaré con gusto sus peticiones, comentarios, regaños, alabanzas y gritos de alegría.
¡Gracias a todos los lectores anónimos!
Forever or Never
I'm not gonna live forever.
