Hola!

Lamento la espera y no olviden leer la información al final :*

Gracias a todos por sus reviews, fallows y favorites, sé que no he vuelto a responder reviews pero es que en serio no tengo internet y se me complica mucho hacerlo pero no más pueda, soy toda de ustedes :*

Igual podemos hablar por Facebook ;)

Facebook: Fanficmatica

Twitter: FanFicMatica

Instagram: fanficmatica.

Disfruten la lectura :*


o

O

o

DIARIO DE UNA ESPOSA TROFEO

CAPÍTULO IV:

Disturbio.

No hubo respuesta.

─Nathalie, te estoy hablando.

─Mi mamá…

─¿Qué pasa con ella?

─Acepté por ella.

─Eso es obvio, se supone que es un matrimonio arreglado, ¿lo olvidas?

─No… tú no entiendes, no se trata del arreglo ─se recostó al barandal, afirmando sus manos sobre sus rodillas─. Mi madre está enferma pero, mi padre no tiene como cubrir los gastos de su tratamiento porque lo único que ha hecho en su vida es beber y salir con mujeres, gastando cada centavo que recibe y ella… bueno, ella es igual o peor que él. Tú madre habló conmigo cuando se enteró de la situación mi mamá. Me dijo que si aceptaba hacer un trato con ella, se encargaría de pagar su tratamiento, el cual no es nada barato debo admitir.

─Entonces… ¿aceptaste casarte conmigo para que tu madre sea tratada?

─Sí… esa es la razón por la que estoy aquí ─admitió girando su rostro en su dirección─. ¿Qué hay de ti… por qué aceptaste casarte conmigo?

─Porque mi madre dijo que eras buena opción. Necesito alguien que le agrade a los demás. Mi familia, los Bourgeois son… anticuados. Son del tipo de personas que creen tener el derecho de tomar decisiones en la vida de todo aquel que tenga su sangre ─acercó su mano a ella, rosando suavemente el suelo hasta tocar sus dedos─. Para ellos, el hecho de que soy el único hijo que tuvo Victor Bourgeois aumenta sus expectativas. Sé que todos, sobre todo tú y el resto de inadaptados que estudiaron con nosotros piensan de mí que soy lo peor. Un patético niño rico que hace lo que quiere porque tiene dinero, pero no es así.

─Chleo…

─No es así en realidad. Para mi abuelo es una especie de pesadilla el que una mujer tenga poder y se valga por sí misma. Por eso ha llevado una especie de guerra con mi madre desde que entró en la política. Tengo que complacer a un montón de amargados que han tenido poder desde hace tantas generaciones que incluso hubieron miembros en mi familia que convivían con la monarquía cuando Francia aún era un reino.

─Entiendo, está bien… es peor lo tuyo que lo mío. Tú ganas. ¿Feliz?

─No se trata de ganar o perder.

─Sí, se trata de eso. Lo dijiste una vez, ¿lo olvidas? ─Preguntó levantándose. Saltando el barandal de seguridad─. Así es la vida, o ganas o pierdes, no existen los empates.

─Estás diciendo este tipo de cosas porque estás enojada por lo que ocurrió en Home, mejor dicho, solo estás haciendo una pataleta porque te queman los celos.

─¡No estoy celosa! ─Exclamó, bajando la voz al notar que la había subido─. No tengo… razones para estarlo.

─¿Entonces, por qué te enojas? ─Preguntó sonriendo, apoyando sus brazos contra el barandal.

─¡Porque…! Porque… porque se burlan de mí… por eso.

─¿De verdad? ─Insistió agachándose hasta poder mirarla a los ojos─. ¿Acaso te estás enamorando de mí, Nathalie?

─Claro que no… ─respondió esquivando su mirada.

─En ese caso… si te beso, no debería significar nada para ti.

─No pienso dejar que me beses ─bufó girando sobre sus pies, comenzando su andar en dirección a la calle.

─¡Nathalie, espérame! ─Gritó saltando la cerca─. Idiota… el único que perdió aquí fui yo ─bufó sonriendo─. ¡Que me esperes te digo! ─Echó a correr para alcanzarla mientras ella apresuraba el paso.

o

O

o

No estaba segura de si aquello era un sueño o la realidad. Cómo sea, era muy real.

Estaba temblando. Pensar que Andrew viniera hasta Francia, que llegara a París, al hotel, quería huir de ese lugar. Todas las alarmas en mi cabeza se habían encendido repentinamente.

¿Qué haces aquí? ─Pregunté de inmediato al verlo cerrar la puerta tras de sí.

¿No vas a saludar por lo menos? ─Preguntó sentándose en uno de los sofás con total calma.

Hola, ahora… ahora dime… ¿qué haces aquí? ─Insistí─. Si has venido a ver a Cleo, él ya se ha devuelto a Australia. Solo vino unas horas al hotel porque era necesario, ya se ha ido.

No, no he venido por Cleo.

¿Entonces por qué? ─Pregunté, simulando fortaleza. Aunque la verdad, me temblaban las piernas.

Quería verte. Tenía curiosidad. Llevo dos años estudiando con Cleo, solo te vi esa vez en Home, de resto, nunca habla de ti, no importa cuánto insista en saber algo, solo dice; «No hablaré nada sobre esa mujer» y se molesta.

Es porque no tienes que saber nada sobre mí. Es por eso.

Mmm… dime, Nathalie… ¿cuánto te ofreció Cleo por salir con él?

¿Disculpa…?

Puedo pagarte el doble, tal vez el triple ─dijo acercándose a mí─. Incluso cuatro veces más. Tú solo pide por esa linda y roja boquita que tienes y lo que quieras lo tendrás.

Creo que estás… creo que estás malinterpretando todo ─inquirí retrocediendo por el salón de la suite.

¿Malinterpretando? No, no, tengo mis contactos. Sé que su matrimonio fue arreglado. Por eso mi inquietud ─tomó una de mis manos, acercándola a sus labios─. Eres muy linda, Nathalie y a mí, me gustan las cosas lindas…

Estaba asustada, así que eché a correr y me encerré en la habitación. Puse el seguro a la puerta y me quedé recostada sosteniéndola. Podía escuchar como movía la manilla intentando abrir.

Nathalie, abre, Nathalie.

¡No! ¡Vete! ─Exigí con tanta firmeza cómo mi voz me permitía.

Si no me abres, lo vas a lamentar.

Tomé el teléfono y comencé a llamar. La única persona a la que se me ocurrió llamar en ese instante fue a Chleo, pero no contestó. No importó cuantas veces le marqué solo colgaba la llamada una y otra vez.

Al final, no sé qué hubiese pasado si Sabino no hubiese llegado para ayudarme a estudiar para los exámenes que tendría esa semana. De verdad, le estaré eternamente agradecida.

o

O

o

Respiró profundo, sin mover sus ojos de la mujer que yacía sentada frente a él. Estaba nerviosa, eso se notaba. Se movía incomoda en la silla y tomaba sus propias manos continuamente. Recorría el lugar con sus ojos y cuando se encontraba a sí misma mirándolo a la cara huía rápidamente de su mirada.

A esas alturas, podía estudiar los movimientos de una persona cómo si se tratara de un libro sobre derecho. Era fácil saber lo que una persona pensaba al fijarse en sus actos. Era por eso que siempre lograba comprender a su manera lo que Nathalia quería sin que abriera la boca. Después de todo, ella nunca se atrevía a decir una palabra. Sabía que no le temía, lo sabía porque en sus pequeñas se lo demostraba.

De hecho, si lo pensaba un momento, ella era demasiado infantil. Cuando estaba enojada solo se acostaba a dormir de espaldas a él y no le respondía las buenas noches. Más nunca se negaba a que él la abrazara, no importaba que tan furiosa estuviera o que berrinche hubiese estado armando temprano ese mismo día.

Tal vez era en parte por los concejos que su madre les había dado a ambos la primera vez que discutieron después de haberse casado.

─Entonces… ¿dijiste que tu nombre era? ─Preguntó repentinamente haciéndole saltar en su lugar.

─Diana, Monsieur ─respondió sonriendo, aun nerviosa.

─Bien, Diana. No sé si te explicó algo Sabino pero estoy buscando una persona que, pueda hacerse amiga de mi esposa.

─¿Disculpe…? Eso no fue lo que…

─Espera, deja te explico. Ella es un poco obsesiva con el cuidado de nuestra hija y yo también, pero ella está loca. Necesito una niñera, pero, si quieres hacerlo tienes que estar preparada y dispuesta a ser su amiga. Ella no dejará a Galilea con nadie que no considere de su entera confianza así que por mí, tienes el trabajo, pero tienes que entrevistarte con ella y que ella decida.

─Entiendo… o eso creo…

─Tranquila, Sabino te llamará de nuevo una vez que organice una cita con ella.

─Está bien ─se levantó y caminó en silencio hasta la puerta─. Hasta luego.

─Sí, sí, un placer ─la vio salir y tomó el teléfono sobre su escritorio─. ¿Ginna?

─¿Monsieur? ─Respondió su asistente.

─No estoy para nadie. Si preguntan por mí, me fui a Rusia por una emergencia y no dije cuando volvía.

─Cómo guste ─respondió colgando el teléfono─. Es un idiota.

─Sí, pero un idiota con mucho dinero. Su mujer es una estúpida al pensar en divorciarse de alguien como él ─comentaba una compañera a su lado.

─Es normal a decir verdad. Es de ese tipo de mujeres que piensa; ¿Qué haces con tener dinero en el banco y un hombre que no te quiere en tu casa?

─¿Cómo sabes que no la quiere?

─Por favor… ¿en qué mundo vives? ─Preguntó sonriendo─. ¿Acaso no escuchas los comentarios en el comedor? Menciona una, solo una de las estúpidas ascendidas que no se haya acostado con él.

─¿Tú…?

─Por favor. ¿Crees que aquí, con tanta competencia asciendes por talento? Por eso sigues siendo una simple recepcionista en el hotel.

─Pues, yo te aconsejaría que mantengas la boca cerrada, si se entera Madame Nathalie, terminarás de patitas en la calle cómo todas las que ella ha descubierto.

─Cariño, eso no lo sabes. Soy muy buena en lo que hago, todo lo que hago.

─Sí, pero ella sigue siendo la esposa y la madre de su hija y si algo he aprendido en mi vida es que los hombres como Chleo, por más mundanos que sean nunca, nunca dejan a su mujer. Además, tú lo has dicho, sigo siendo una simple recepcionista en el hotel, pero tengo años en mi cargo y he visto en vivo y directo que de alguna manera él hace lo que ella quiera.

Colgó el teléfono y cruzó sus dedos frente al escritorio.

Sabía que los comentarios sobre él en los pasillos no eran buenos. Nadie habla bien de su jefe, pero eso era demasiado. Tal vez lo decía por jactarse con su compañera de alguna manera pero, no recordaba haber dormido con ella. De hecho, no la consideraba de su tipo.

─¿Sabino? ─Preguntó cuándo su amigo contestó su celular.

─¿Pasa algo Chleo? ─Dijo al notar algo extraño en el tono de voz del rubio.

─Quiero que despidas a Ginna y a cualquier mujer que diga haber tenido alguna relación conmigo, sea cierto o no.

─¿Disculpa? ─Preguntó Sabino sorprendido por aquella petición─. Ginna es la mejor asistente que has tenido hasta ahora.

─Sí, y eso lo aprecio, pero tengo suficientes problemas con Nathalie como para que ella me genere uno nuevo.

─¿A qué te refieres?

─La escuché hablando, algo sobre que había sido mi amante o algo así. No lo sé. Solo, no quiero más problemas. Tú mismo me dijiste que cualquier estupidez de mi parte puede costarme más que mi matrimonio, que incluso podría no ver más a Galilea y eso no lo soportaría. Ya es duro que Nathalie ni siquiera responda mis llamados si no estoy con la niña o ponga a Galilea a hablar en su lugar.

─Chleo, te quiero, pero eres un idiota ─dijo recostándose en su silla─. Prepararé todo lo que dices pero, si de verdad quieres evitarte problemas y realmente quieres tener aunque sea una oportunidad de salvar tú matrimonio, no es a mí a quien me tienes que decir estas cosas, ¿por qué no solo le dices a Nathalie que estás enamorado de ella?

─¿Estás loco o te está haciendo daño el café? ─Tamborileaba sobre la mesa con sus dedos─. Yo no diré una cosa como esas, mucho menos a Nathalie. Ella es… no pienso bajar la cabeza ante ella. ¿Qué quieres? Que le diga; Nathalie, discúlpame por todas las estupideces que he hecho, la verdad estoy enamorado de ti y que me dejes está acabando con la poca cordura que tengo.

─Podrías ponerte un cinturón de castidad y darle la llave a ella.

─Que gracioso…

─Lo siento, pero, botar a todas las mujeres de la compañía y contratar solo hombres no resolverá el problema y lo sabes. Además, te lo tienes merecido por andar buscando en la calle lo que tienes en tu casa.

─¿Tú también…? ─Golpeó la mesa, respirando profundo─. Sabino, por última vez, yo no salí con esa mujer, en serio, si me la pones en frente ahora mismo no la reconocería. Nathalie se deja engañar por cualquier imbécil que le diga que ha tenido una aventura conmigo, aun cuando ni la mano le haya tomado.

─¿Y quién tiene la culpa?

─¿De qué lado estás?

─Del tuyo, Chleo, pero también entiendo perfectamente a Nathalie… bien pudo dejarte cuando su madre murió y no lo hizo.

─Claro, ella misma lo dijo, que ya se había acostumbrado a la buena vida y la riqueza.

─¿Y tú le creíste?

─Pues claro.

─Chleo… llevas doce años con Nathalie, entre su compromiso y su matrimonio, además del tiempo que ya tenías de estudiar con ella en la escuela y no te has dado el tiempo o la tarea de conocerla.

─Te digo que esas fueron sus palabras.

─No quiero hablar contigo. No sé cuál de los dos es peor. Lo siento. Pero ya no los soporto. A ninguno de ustedes. Adiós.

Colgó la llamada y dejó el teléfono sobre el escritorio. Respiró profundo y levantó la mirada.

─Lo siento, Nathalie, era uno de mis clientes.

─Sé que estabas hablando con Chleo, lo nombraste varias veces, Sabino.

─¿En serio…?

─Sí ─se afirmó al asiento y cruzó sus brazos─. Y no, no quiero saber que te dijo.

─Eres más necia que él. En definitiva, la pareja perfecta.

─Sabino…

─Ya, ya… aprobó a la niñera, o eso creo, pero quiere que tú tomes la decisión. Total, todo lo que a Galilea se refiere debe tener tu aprobación, incluso por encima de la suya.

─¿Él te dijo eso?

─No, pero es mi mejor amigo y lo conozco. Sé perfectamente lo que piensa sin que me lo diga y ya ni tengo que verlo a la cara.

─Mi abogada te llamará esta semana, los documentos están listos pero tienen que revisarlos entre los dos.

─Nathalie… ─caminó hasta sentarse en el sofá junto a ella─. Oye, te preguntaré esto cómo tu amigo, no cómo el abogado de Chleo… ¿estás segura de lo que estás haciendo?

─Por supuesto. Y cómo amiga te pediré que no te entrometas en esto. Solo, sé el abogado de Chleo y ya. Te aprecio, Sabino, mucho, te considero un gran amigo, pero esto es entre Chleo y yo.

─Entiendo. Tienes razón. Lo siento mucho.

─No te preocupes. Infórmame de la cita con la niñera más tarde. Y, por favor, no…

─Está bien. No volverá a pasar.

─Gracias.

─Hasta luego, Nath.

o

O

o

*-Continuará…-*


Estuvo más cortito y lo siento, pero cómo dije en The Truth behind The Mask, estoy metida de lleno en un proyecto. (Al estar terminado les diré de qué trata en Facebook). Y pues, cuando terminé con eso (espero sea para febrero) vuelvo a actualizar. Así que esperen pacientes :*

Gracias por leer y los reviews!

Besos~~ FanFicMatica :*