¡Hola!
Niños, vengo a invitarles oficialmente a ingresar al Grupo: *-Miraculous-Fanfictions-* en Facebook y al evento: #LaNavidadSinNavidad.
Tendremos lindos premios y estará chido el reto jajaja.
Bueno, TTBTM, Juego de Reinas y Meant To Be estarán pausadas un poco mientras que avanzo hasta cierto punto de esta historia.
No puedo creer que estoy cumpliendo con la semana #DiarioDeUnaEsposaTrofeo… vamos en el tercer día.
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Cómo siempre, disfruten la lectura...
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DIARIO DE UNA ESPOSA TROFEO
CAPÍTULO XII:
Acepto.
El tiempo había avanzado rápido. Casi ni lo habían notado. Los días se transformaron en semanas y las semanas en meses. Y entonces llegó el tan esperado día.
—Madre... —Nathalie sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas cuando aquella mujer estuvo frente a ella, en una silla de ruedas—. ¿Cómo...?
—Dale las gracias a Andrea —respondió su padre, de pie detrás de la silla—. Tú madre no quería perder la oportunidad de verte el día de tu boda.
—Mamá...
—No podré estar mucho tiempo. Sólo podré asistir a la boda, no podré estar en la celebración, pero al menos quería verte.
—Mamá, estoy muy feliz de que estés aquí. —Se agachó, acercándose tanto como el vestido le permitía—. Yo, estoy realmente feliz de tenerte a mí lado.
—Srta. Nathalie —llamó una de las asistentes—. Debemos retocar el maquillaje, en poco tiempo será hora de ir.
—Te verás hermosa entrando a la iglesia —dijo su madre con una sonrisa en los labios y Nathalie se giró q verla.
—Madre, la boda es civil. Sí, es una gran fiesta y todo eso, pero, no nos casaremos por la iglesia. Ni Chleo ni yo estábamos muy seguros al respecto, por eso, decidimos hacer una boda civil.
—Pensé, al verte con ese gran vestido que...
—No, el vestido es más porque Chleo quería una boda grande y llamativa y con todo lo que una boda pudiera tener.
—Ya sabemos quien es la novia el día de hoy —comentó Nathanael, el padre de Nathalie sonriendo y ambas mujeres le imitaron el gesto.
—Srta. Nathalie, el auto ha llegado —advirtió uno de los guardias de seguridad y las jovenes tomaron la cola del vestido para ayudarle a caminar.
Los padres de Nathalie le seguían de cerca. Era la primera vez en dos años que su madre salía del hospital, así que una ambulancia estaría cerca en todo momento, y con los 3 sentados en la limosina, el camino al Grand Hotel de París comenzó, después de todo, era la casa de la mismísima Gabriela Agreste la que había servido de salón de preparación, total, el vestido era una creación suya.
La puerta del auto se abrió en frente del hotel y los periodistas comenzaron a tomar cada fotografía que podían.
Se había convertido en una alfombra roja, donde toda clase de celebridades habían estado desfilando desde un poco antes, ingresando para tomar su lugar y presenciar finalmente la unión en matrimonio de aquella pareja.
Uno de los oficiales ayudó a sentar a Galilea, la madre de Nathalie en su silla y seguidamente el mismo Nathanael bajó. Tomó la mano de Nathalie y con la ayuda de las asistentes le ayudaron a bajar con su gran y abultado vestido.
La cola fue extendida frente al auto y su padre le acomodó el velo sobre el rostro.
—Eataré adentro —avisó Galilea antes de atravesar la alfombra roja llevada por Adrianne, quién les había esperado en la puerta.
—Te vez hermosa —dijo Nathanael, tomando el rostro de su hija entre sus manos—. Eres la novia más bonita de todas, incluso más bonita que tu madre cuando me casé con ella.
—Gracias, papá.
—Vamos. Hoy es un día muy importante y tienes que sonreír.
—Papá, ¿qué sentiste cuando te viste frente al altar con mamá al frente de tí?
—Honestamente, sentí ganas de salir corriendo y huir, pero, cuando miré sus ojos a través de la tela, supe que era realmente afotunado.
Nathalie sonrió y tomó el brazo de su padre, justo cómo este le ofrecía y sin prestar demasiada atención a los periodistas, paparazzis y comentarios, entraron.
El salón principal había sido preparado para la ocasión, había un pasillo similar al de las iglesias, con una alfombra roja y un arco de flores al final, y debajo del arco estaba Andrea Bourgeois con un libro en manos, y a su lado, con un traje blanco y saco azul que le hacían ver alto y apuesto.
Los invitados iban desde sus ex compañeros de clases hasta algunos familiares cercanos de cada uno, obviamente, en la lista de invitados Julien no había figurado, y para ella estaba bien, no quería verlo ese día.
—Respira hija —pidió, golpeando con suavidad el dorso de su mano—. Todo estará bien. Aunque Chleo sea un idiota, nadie en su sano juicio no se sentiría afortunado de desposarte.
—Gracias, papá.
—Además, te aseguro, que en el fondo, él está realmente feliz de que esto sea una realidad.
—Creo que hablamos de personas completamente diferentes ahora.
—Confía en tu padre hija.
Pasaron junto a los invitados y tras acabar el recorrido entre los asientos, estuvieron frente a Chleo.
—Chleo. —El padre de Nathalie extendió la mano con que sujetaba la mano de Nathalie hacía él.
—Nathanael —tomó la mano de Nathalie con suavidad y algo de torpeza.
—Es mi mayor tesoro. Se cuidadoso, por favor.
—Entiendo —sonrió y tomó la otra mano de Nathalie, ayudándola a subir los dos escalones hasta el altar construído para la ocasión—. Wow... —finalmente le miraba a la cara y ella sentía que le faltaba el aire tras el encaje—. Te vez realmente hermosa.
—Gracias... Tú también luces muy bien... —él sonrió y la invitó a mirar hacia Andrea.
—Muy buenas tardes, estimados amigos, familiares y ciudadanos de París. La mayoría ya me conoce, mi nombre es Andrea Bourgeois y soy la Alcaldesa de Paris. Es mi último año y no pude ser más bendecida, pues tengo el privilegio de ser quien lleve a cabo la unión en matrimonio civil de mi único hijo. —Sonrió a los presentes y aclaró su garganta—. Continuando, estamos aquí reunidos para unir en matrimonio a Chleo Bourgeois y Nathalie Kurtzberg. En primer lugar voy a proceder a dar lectura al acta matrimonial.
Las palabras de Andrea se escuchan distantes en la cabeza de Nathalie, quien estaba más enfocada en el latir rápido de su corazón al sentir la mano de Chleo presionar constantemente la suya. Los segundos se hacían eternos y agradecía que el velo ocultara el creciente rojo en sus mejillas.
—Siendo las 05 horas con 20 minutos, del día; 09 de Agosto del 2013, comparecen quienes acreditan ser; Chleo Bourgeois y Nathalie Kurtzberg, al objeto de contraer matrimonio civil en virtud de autorización recaída en el expediente número F-823-P-1025486. Quiero hacer constar que se han cumplido todas las prescripciones legales para la celebración de este matrimonio civil, sin que en la audiencia sustitutoria de edictos se haya presentado ni denunciado impedimento ni obstáculo para esta celebración.
Andrea procedió a dar lectura de los artículos y dictámenes legales a los que se suponía quedaban atados desde ese momento cómo esposos legales, indicando los deberes de cada uno a comprometerse en hacer feliz al otro, la fidelidad, la sinceridad, honestidad, respeto, moralidad, compromiso y amor mutuo.
―Para fines legales, confirmaremos la identidad de los testigos, quienes han de confirmar sus identidades y responderán con la frase: Estoy de acuerdo o No estoy de acuerdo, a la pregunta que seguirá tras su nombre.
»¿Es su nombre Sabino Raincomprix? ―Preguntó dirigiendo su mirada al aludido y este asintió―. ¿Está usted de acuerdo con la ceremonia que se lleva a cabo, o conoce algún motivo por el que debiera suspenderse?
―Estoy completamente de acuerdo, ―respondió dedicando una cálida sonrisa a Nathalie.
―¿Es su nombre Adrianne Agreste? ―Preguntó esta vez observando a la sonriente joven.
―Sí. Soy yo.
―¿Está usted de acuerdo con la ceremonia que se lleva a cabo, o conoce algún motivo por el que debiera suspenderse?
―Estoy de acuerdo ―respondió con una amplia sonrisa en sus labios.
―Estando de acuerdo los testigos, quienes aprueban y ratifican la celebración de esta unión matrimonial ante la ley civil de Francia, procederé a realizar las preguntas de aceptación. ―Dirigió una suave mirada a su hijo―. Chleo Bourgeois, ¿acepta por esposa a Nathalie Kurtzberg?
―Sí, acepto. ―Respondió con total seguridad.
―Nathalie Kurtzberg, ¿acepta por esposo a Chleo Bourgeois? ―Está vez se dirigió hacia la pelirroja, quien asintió un par de veces con su cabeza.
―Sí… acepto.
―Cómo símbolo de la promesa de respeto, comprensión, complicidad y amor que representa el matrimonio, por favor, les invito a realizar el intercambio de anillos. Chleo, repite después de mí, por favor; "Yo, Chleo Bourgeois…".
―Yo, Chleo Bourgeois, ―tomó la mano de Nathalie, acercando el anillo y colocándolo lentamente sobre el dedo que correspondía―, con este anillo, te prometo a ti, Nathalie Kurtzberg, respetarte, honrarte y amarte, desde hoy y mientras esté con vida. Este anillo es la representación física de esa promesa.
―Nathalie, repite después de mí, ―la chica asintió y tomó esta vez ella el anillo y la mano de Chleo―. "Yo, Nathalie Kurtzberg…".
―Yo, Nathalie Kurtzberg, con este anillo, te prometo a ti, Chleo Bourgeois, respetarte, honrarte y amarte, ―terminó de colocar el anillo y podía sentir lo mucho que sus propias manos temblaban―, desde hoy y mientras esté con vida. Este anillo es la representación física de esa promesa.
―Procederemos con la firma del acta, ―anunció Andrea, entregándole a Chleo el bolígrafo e indicándole en que línea debía firmar.
El mismo fue pasado luego a Nathalie, quien de igual manera firmó y dejó estampada su huella en el papel, seguida de Adrianne y Sabrino como testigos de boda. Cada quien regresó a su lugar y Andrea sonrió con sus ojos puestos en el acta. La entregó a su asistente y volvió a enfocar sus ojos en la pareja frente a ella.
―Firmada el acta, y por la autoridad impuesta en mí por la ciudad de París, les declaro legalmente; Marido y Mujer. Chleo, puedes besar a tu hermosa novia.
—Veamos que hay debajo de tanta tela... —susurró sonriendo y levantó el velo con suavidad, colocándolo delicadamente sobre la cabeza de Nathalie.
—Hola...
—Hola... —rió y sujetó el rostro de Nathalie de ambos lados para estampar un suave y delicado beso sobre sus labios.
Los aplausos no se hicieron esperar y los pétalos de rosas caían sobre sus cabezas mientras retornaban por el pasillo en dirección a la salida, para digirse al salón más grande del hotel, dónde tendría lugar la fiesta en honor a su unión civil.
Era una gran fiesta, con pocos invitados, pero todos los lujos que pudieran haber imaginado.
―Te noto algo tenso ―dijo Sabino acercándose y Chleo frunció el entrecejo.
―Quiero que esto acabe rápido.
―Pero, recién comienza.
―Aun así, si alguien más vuelve a felicitarme vomitaré ―dijo mirando de reojo a Nathalie hablando con Adrianne y otras chicas en una de las mesas―. Y ella parece tan feliz.
―Todas las mujeres son felices el día de su boda, no importa si no quieren al novio.
―Eres un idiota ―respondió y Sabino sonrió.
―Solo relájate y trata de disfrutarlo, total, se supone que con esa mujer pasarás el resto de tu vida. ¿No?
―¡Atención, por favor! ―Todas las miradas se desviaron al animador―. Vamos a volvernos un poco románticos en este momento, porque, quiero invitar al centro de la pista de baile a los celebrados de esta hermosa noche, Chloe, Nathalie, por favor, permítannos la dicha de presenciar el primer baile de los novios.
―Yo no… ―Adrienne comenzó a empujarla a la pista y no le quedó opción más que sujetar la falda del vestido para no tropezar, dejando ver levemente que había cambiado los tacones por tennis.
―¿Me concedes este baile? ―Preguntó Chleo, forzando una sonrisa en sus labios mientras extendía la mano frente a Nathalie.
―S-sí… ―respondió sonrojada, tomando la mano que le ofrecían.
―¿Por qué traes tennis? ―Preguntó acercándola a él, sujetándola de la cintura.
―Me dolían los pies.
―No es excusa ―la presionó aún más contra su cuerpo y ella por instinto se acomodó en su pecho―. Escucha… ―suspiró y sonrió ligeramente, manteniendo la mano derecha de Nathalie elevada―. Eres una mujer adulta, y ahora estás casada, además, eres mucho más baja que yo, así que, por favor, aprende a llevar tacos, ¿sí?
―Supongo…
―Bien, ¿te gusta?
―¿Qué cosa?
―Esto… la fiesta, la boda, todo, ¿te gusta?
―Es lindo… aunque la gente no para de mirarme…
―Es lógico, se supone que eres la novia ―ella lo miró sorprendida y luego sonrió.
―Lo había olvidado. ―Admitió desviando la mirada.
―Tú… ¿cómo puedes olvidar que eres la novia, en tú boda, y mientras bailas el vals de los recién casados?
―He estado distraída todo el día.
―¿Con qué?
―No lo sé… solo… siento que estoy en una especie de bucle. Estoy nerviosa.
―¿Por qué todos te miran?
―La verdad, sí.
―Qué remedio… ―tomó la barbilla de Nathalie sin soltar su mano y depositó un suave beso en sus labios―. Ignóralos a ellos y mírame a mí…
―Lo haré…
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*-Continuará...-*
Gracias por leer y por sus reviews...
Besos~~ FanFicMatica :*
