II
Noche de calle
Entró a su casa por la parte trasera que daba a la cocina, azotó la puerta tras él y le puso llave. No le gustaba dejar nada abierto cuando estaba solo, como había estado toda la semana. Rita y Steve se habían ido a una expedición de vital importancia para la investigación que estaban realizando, al principio quisieron llevarlo con ellos, pero Steve sugirió que, dada la situación de Garfield, no debía perder clases.
La casa estaba algo (MUY) desordenada. Garfield no era precisamente el mejor amo de casa. Los platos sucios se seguían amontonando bajo la promesa de "mañana los lavo", y no todos los platos y vasos volvían a la cocina, algunos estaba repartidos entre la sala y su habitación. Con la ropa y los zapatos era lo mismo, desperdigados por todas partes, al piso le hacia falta que lo barrieran y trapearan. Y la papelera del baño pedía a gritos un cambio.
Para el rubio la limpieza no era muy importante, pensaba solventar todo eso cuando la fecha de regreso de sus "padres" estuviera más cerca (Es decir, un día antes).
Arrojo su mochila sobre la mesa del comedor y su calzado bajo la misma, paso al recibidor y se dio cuenta que había una luz titilando en el teléfono; había un mensaje en la contestadora.
«Hola cariño ¿Cómo estas? Imagino que debes estar en el colegio aun, aquí la señal es pésima, por fin hoy llegamos a un pueblo y me prestaron el primer teléfono de la historia, te morirías de la risa de verlo. Aun nos quedan 3 días aquí, hijo, así que pórtate bien, cuídate, tu padre y el resto del equipo te mandan muchos saludos, chao, besitos.»
*Fin del mensaje.
Informó la voz electrónica de la grabadora.
—Que extraño, olvido recordarme que regara las plantas —dijo y sonrió leventemente, al menos eso lo había hecho bien.
Steve y Rita Dayton eran los padres adoptivos de Garfield.
Su perdida de confianza surgió cuando a la edad de 8 años perdió a sus verdaderos padres. Eran biólogos al igual que Steve y Rita. Ocurrió durante una expedición, el barco en el que iban se hundió tras ser azotado por una terrible tormenta. Tardaron mucho en encontrar los cuerpos de la tripulación, y cuando lo hicieron fue devastador para el pequeño Garfield confirmar que sus padres jamás volverían.
El viaje estaba pautado para los tres, pero la noche anterior a embarcarse Garfield se enfermo. Ya era demasiado tarde para cancelar el viaje, así que lo dejaron con sus padrinos Steve y Rita; ellos jamás se imaginaron que esa estadía iba a ser permanente.
Aunque el proceso no fue tan sencillo como lo parecía. Los funcionarios de los Servicios Sociales intervinieron y se llevaron a Garfield mientras sus padrinos peleaban por su custodia. No había tíos, y la única abuela que le quedaba al niño se encontraba senil en un asilo en Florida.
Finalmente cuando la pareja pudo tener a Garfield de nuevo en sus brazos, ya no era el mismo niño que conocían. Solo habían pasado separados 2 meses, pero en su rostro infantil se reflejaban 100 años de soledad. Como sino hubiera sido suficiente perder a sus padres, lo aislaron por completo de su mundo y eso dejo una herida interna difícil de sanar. Se volvió retraído y desconfiado, vivía con los nervios de punta, ya no era el niño sonriente y vivaz que recordaban los Dayton.
Se les hizo cuesta arriba su crianza, ellos no tenían hijos y Garfield ocupaba toda su atención. Se mudaron a la casa de sus compadres y al principio fueron permisivos; "es normal que este así", "solo es un niño", "ha pasado por mucho". Sin embargo, con el correr del tiempo los problemas de Garfield se acentuaron y hubo que poner firmeza. Steve Dayton era un hombre muy disciplinado y quería que su hijo tuviera carácter, pero sus métodos no parecían dar buenos resultados, eso causo tensión en su relación. En cambio Rita continuaba tratando a Garfield como si tuviera 7 años, consintiéndolo y protegiéndolo.
Pero él ya no era un niño, tenía 17 años y se sentía peor que nunca en su vida. Había perdido el año anterior por inasistencia y sus padres no se enteraron sino hasta que fue demasiado tarde. Ahora era un repitiente al igual que Trevor Connery (Su único amigo), se había superado en lo que a ser patético se refería. Dejaba que los ridiculizaran de todas las formas posibles, a fin de cuentas nada podía superar lo que le había ocurrido meses atrás. No tenía las fuerzas, ni las ganas de defenderse. Lo único nuevo era que ahora asistía semanalmente a sesiones de terapia con el psicólogo escolar por orden de su padre.
Ya había ido a tres de ellas y realmente no notaba ninguna diferencia, pero no necesitaba comentarlo con sus padres y aumentar el drama intrafamiliar.
Regreso a la cocina para sacar del refrigerador algo de comer; moría de hambre. Luego de hacerse con una bolsa plástica llena de brócolis y el bote de mayonesa, se echo en el sofá del salón que ya prácticamente tenía su forma estampada, con un pequeño control que tomo de la mesa de centro encendió el estéreo y la voz de Eminem golpeó el cristal de las ventanas volviéndolas un poco más frágiles que antes. Cuando ya no podía escuchar ni sus propios pensamientos destapo la mayonesa y comió los brócolis que ahogaba en ella.
This is like a vicious cycle, my life's in a crisis. Christ, how was I supposed to know shit would turn up like it did? Feels like I'm going psycho again and I might just blow my lid. Shit, I almost wish that I would have never made Recovery, kid, cause I'm running in circles with my life, my life…
Movía los labios al ritmo de las palabras del rapero a la vez que devoraba su almuerzo-cena.
Hace tiempo que se había negado a comer cualquier cosa que procediera de un animal, en protesta hacia los maltratos que muchos de ellos recibían. Los entendía, la mayoría del tiempo él se sentía como un animal enjaulado, abatido e indefenso ante los humanos. Que seres grotescos.
No obstante su dieta era mala, se limitaba a lo que él creía que estaba bien llevarse a la boca. Le faltaban nutrientes y en sus últimos análisis habían comprobado que estaba irrefutablemente anémico. En parte eso tranquilizaba a sus padres, porque les daba una razón médica para la delgadez, debilidad y somnolencia constante de su hijo, y fuero optimistas pensando que todo mejoraría con tan solo poner más atención en lo que Garfield comía. Bueno, si ellos creían que el problema se solucionaría comiendo más fresas y yendo al loquero ¿Quién era él para robarle más felicidad a sus padres?.
. . .
El vibrar de su teléfono sobre el escritorio detuvo su concentración y desvío la atención de lo que hacia en su laptop para revisar el aparato.
Tenía un WhatsApp de Dick.
«¿Qué haces Merlina?»
Rachel sonrió a la pantalla.
«Estoy terminando un trabajo de biología para mañana, por cierto ¿puedo imprimirlo en tu casa?»
«Sí, ¿A qué hora paso por ti?»
Le respondió que a las 08:30 estaría bien y este la dejo para que terminara sus deberes.
. . .
Garfield se había quedado dormido en el sofá (proeza admirable dado el estruendo del reproductor) babeaba y abrazaba el frasco de mayonesa con un brazo mientras que en la otra mano sostenía su celular. De repente este empezó a zumbar entre sus dedos devolviendo al rubio a este mundo.
Aturdido por el ruido y sin saber de él trato de enfocar en la oscuridad en la que se encontraba la casa, la noche había caído y no había encendido de una luz. Con el ceño fruncido se limpio la saliva seca en su cachete, y acuño la mayonesa entre los cojines para que no se cayera. Se sentó en el mueble frotándose el cabello. Busco a tientas el controlito para apagar el escándalo, una vez que lo logro quedo con un zumbido extraño en la cabeza.
Reviso el celular y la luz que emitía resplandeció en la penumbra.
Un WhatsApp.
«¿Tienes lo que te pedí?»
Garfield pensativo se mordió el labio inferior. Se suponía que no debía salir a esa hora de la casa pero ¿Quién se lo impediría?
Su pierna se movía como si de una maquina de coser se tratara por la ansiedad.
«Sí lo tengo, dame una hora»
Sabia que no debía seguir haciendo eso, pero dado el excepcional día que tuvo necesitaba algo para compensar. Aun olía extraño, pero no necesitaba vestirse de gala para lo que iba a hacer, así que encendió algunas luces, se calzo, tomo su chaqueta y lo encargado, cerro bien la casa y se dispuso a caminar hasta su destino.
. . .
Luego de ducharse Rachel regreso a su cuarto envuelta por dos toallas, una en su cabeza y una en su cuerpo, se dirigía al closet a buscar su ropa cuando algo afuera llamo su atención, rodo un poco la cortita para ver por la ventana y diviso una figura saliendo de la casa de al lado, supo que era Garfield, pero a donde iba con tanta prisa.
Dio un salto en el lugar cuando su celular volvió a sacarla de sus cavilaciones asustándola un poco esta vez.
«Voy en camino»
«Dame chance, acabo de salir del baño» Respondió.
Volvió a ver por la ventana pero ya Garfield se había alejado lo suficiente.
—¿En qué andas, Logan? —susurró como si no pudiera guardar la pregunta en su cabeza.
Pero estaba molesta con él por como la había tratado esa tarde. A veces ni siquiera tenía claro cual era su afán por ayudarle, tal vez Logan tenía razón y ella debía dejarlo en paz.
Tomo una crema del estante y se la esparció por la piel rápidamente, la coloco de nuevo en su lugar y mientras escogía que perfume usar lo vio. Lo conservaba ahí, en una esquinita donde nadie más que ella le prestaba atención. Un viejo pollito de peluche entre sus cosméticos. Acaricio su cresta con un profundo cariño nostálgico.
—Hace tiempo que debí deshacerme de ti —Le dijo al juguete dedicándole una sonrisa.
. . .
—¿Ya estás afuera?
Bajaba las escaleras hablando por el celular cuando una voz llamo su atención desde la cocina.
—¿Vas a salir, Rae? —indagó una mujer que bebía una taza de té, entretenida con un programa de concursos en la televisión.
—Sí, Tita. —contestó la eludida con simpleza guardando el celular en su cartera. —Es el cumpleaños de Victor.
Martha (Tita de cariño) era el ama de llaves de aquella casa, llevaba ahí desde que Rachel tenía uso de razón y la veía más que a su propia madre. Era una mujer morena y delgada, de mirada dulce que siempre vestida sobriamente.
—¿Quién te viene a buscar?
—Kori —mintió sin un ápice de nerviosismo en su voz.
—Por eso estamos como estamos ¿Cómo no vas a saber quien fue el principal autor de la declaración de independencia, anormal? —reclamaba la mujer al televisor. —¿Quién fue, Rae? —preguntó seriamente.
—Thomas Jefferson —respondió como si fuera algo obvio.
—Te ganaste los 10.000 dólares —hablo volviendo a su tono relajado —¿Dormirás donde Kori?
La chica asintió en respuesta.
—Saluda a los chicos de mi parte.
—Lo hare, que pases buenas noches.
Y sin mediar más palabras se fue.
Parado del otro lado de la calle se encontraba Dick esperando, recostado de su motocicleta, sosteniendo un Lucky Strike cómodamente entre sus dedos índice un pulgar.
Ella, con su cat eyes perfecto y boca nude, iba enfundada en unos shorts de cuero negro. Como de costumbre, Lady Piernasus sacando a pasear a las gemelas. Calzadas con sus fieles Adidas Superstar blancos. Un ligero pedazo de tela blanca por el cual se podía apreciar un poco su brasier de encaje negro hacia las veces de blusa con un nudo amarrado al costado, encima de esta una ajustada chaqueta también de cuero negro, y el largo cabello negro azulado bailaba al ritmo de su caminar completando el outfit.
El chico la miro de arriba a bajo y echo una sonrisa de medio lado.
—¿Qué hay, nerd? —indagó con ese aire de misterio que lo caracterizaba.
—Este hay, Grayson —respondió mostrándole el dedo medio coronado por una postiza negra al igual que el resto de su dedos.
Dick fingió estar escandalizado.
—Ni siquiera sale tu nana y te ve, desvergonzada.
—Cuantas veces te tengo que decir que no es una nana —replico con aburrimiento —Y mejor nos vamos, no vaya a ser que salga y tengas otra vez que darle 10 vueltas a la manzana mientras le invento algo.
—¿No es más fácil que termines de decirle que salimos?
—Por supuesto, tan fácil como fue con Victor.
Dick puso los ojos en blanco incrédulo.
—Por cierto ¿Cuál es el plan? Jinx me dijo que haría un pastel y toda la cosa, aunque confieso que primero pensé ver congelarse el infierno antes que a Jinx preparando un glaseado.
Rachel le hizo un gesto con la mano a su novio para que le compartiera del cigarrillo. Lo tomo cual noble Zarina atrapado por las puntas del medio y el índice. Dejaba la marca de su labial al aspiras y para Dick era como estar ante una aparición de siniestra sensualidad.
—Kori ofreció su casa, pero primero pasaremos por el circuito, tengo una sorpresa para Vic—Le explico el pelinegro montándose en la Harley.
—Tú no agarras escarmiento ¿verdad?
—Voy por la revancha —dijo con una mirada brillante y sonrisa divertida.
La chica meneo la cabeza de forma negativa poco convencida de aquello, pero como Dick era más terco que una mula así que era mejor no empezar una discusión.
Se colocaron los cascos y Rae se abrazo fuertemente del conductor al subirse al vehículo. Aunque ella era más bien una chica de cuatro ruedas había un placer culposo de hacerse a la gabardina blanca de Richard y respirar el olor embriagante de su Hugo Boss.
Placer. Simple y llano placer, eso era Richard Grayson.
Sentía el aire a toda velocidad rozándole las pantorrillas y se apretaba más fuerte. Seguridad. Junto a él se sentía segura.
—WUUUUUJUUUUU.
Grito el pelinegro antes de apretar el acelerador y agarrar vuelo por las calles de Miami, sintió como Rachel lo estrujaba y sonrió con socarronería para sí mismo ¿por qué no ponerle un poco más?
. . .
El Circuito se encontraba ubicado en un sector marginal de la ciudad, lleno de edificaciones viejas y en su gran mayoría abandonadas. La perfecta locación para hacer vida en las carreras sin la molestia de las autoridades.
Esa noche había bastante concurrencia y se percibía excitación en el aire ¿Qué estaría pasando?
Aunque confiaba plenamente en Richard, Rachel no podía dejar de sentirse ansiosa por su aparición esa noche en el circuito. Hace tiempo que no portaba por ahí. Desde el accidente que tuvo antes del verano donde un hijo de perra tramposo llamado Johnny lo había hecho perder el control de su moto y terminar con un par de costillas rotas y un brazo fracturado. El medico había dicho que tuvo suerte, porque una de las costillas casi le perfora el corazón.
Había varios rostros conocidos. Como el engreído de Jason Todd con su sequito, y Ojo Muerto Jonson con su pandilla (viejos amigos de Jinx).
Todos con bebidas en la mano y chicas bailando con la música cortesía de algún auto al que le habían gastado mucho en equipo de sonido.
—Ya vi a los chicos —Le informó Dick enfilando a estacionar junto a ellos.
Kori y Jinx estaban sentadas sobre un refrigerador oxidado charlando animadamente mientras que Roy se encargaba de la música sentado en el asiento del piloto de un viejo Malibu vinotinto con la puerta abierta, Karen estaba sentada sobre el capo del auto ocupada en su celular, y junto a Roy se encontraba el festejado tomándose una birra, sentado en una silla plástica que sabe Dios de donde la sacaría.
Dick aparco y Rachel se bajo algo tambaleante, a veces el paseo la mareaba un poco.
—Con cuidado, Rae —dijo Victor levantándose rápido para servirle de soporte a su amiga.
—Descuida, ya estoy acostumbrada —Pero de igual manera se aferro al brazo del moreno para no perder el equilibrio mientras se sacaba el casco.
—¿Mejor?
En Victor era habitual el tono paternal. Tal vez era por sus tiernos ojos, o por el hecho de que era un negrón de 2 metros que podía partir a alguien en dos solo con el meñique, pero junto a él las personas se sentían protegidas.
—Sí.
—¡Hey perro!
—Hasta que decidiste aparecer, pelos de punta.
Se saludaron con un apretón de manos y luego se dieron un efusivo abrazo que en un momento dado se convirtió en una llave de lucha, donde Dick se encontraba en clara desventaja con su cabello siendo alborotado a coscorrones.
—¿Quién es tu papi? Dime ¿Quién es tu papi? —Se burlaba el cumpleañero de su mejor amigo.
A lo que Dick respondió asestándole un codazo en el estomago. No era el más voluminoso, pero años de practicar artes marciales lo habían hecho fibroso y acertado.
—No sé quien sea pero de seguro no eres tú, Stone.
—Sabes que ese culito blanco me lo pego cuando sea, maldito.
—Ya cállate —mandó golpeándole el hombre que parecía de roca (haciéndole honor a su apellido) —¡Feliz Cumpleaños, negro marico!
—Gracias Ricardita. —dijo muerto de la risa, volviendo a abrazar a Grayson.
—Hombres —bufó Rachel de forma reprobatoria a un lado de la "fraternal" escena, rodando los ojos al infinito y más allá.
De su cartera saco una bolsita de regalo brillante con un moño azul.
—Ten, Victor, felicitaciones —Le entregó al muchacho dándole un corto abrazo y un beso en la mejilla.
—Muchas gracias, pequeña.
Lo abrió, era un libro (típico regalo de Rachel), pero la chica era muy acertada a la hora de escoger lecturas para los demás, la portada rezaba "Técnicas Innovadoras", un manual sobre mecánica automotriz, una de las pasiones del moreno.
—Oye, Rae, de veras gracias, se ve buenísimo —sonrió mientras lo ojeaba sentándose nuevamente en la silla plástica.
—Agradécele también este, roquita —habló Roy saliendo del auto para pegar el lazo azul del regalo en la rapada cabeza de Victor. —Te ves bello, con clase, mi negro.
Richard soltó la carcajada y chocó los cinco con su amigo pelirrojo.
—¡Coño! ¡Que fastidio contigo, pecoso homosexual! Vete a tirar en el capo del carro con la otra señorita esta —gritó fingiendo enojo quitándose el lazo de la cabeza —Eso es lo que pasa cuando los blancos paren hijos con cabello color atardecer. —resalto lo ultimo con un tono agudo y mandibuleado, burlándose de la gente pudiente.
—¿Y me los vas a mandar para acá?, ah no, yo estoy muy cómoda, vayan a tocarse sus partes para la cajuela —reclamó Karen levantando la vista del teléfono.
A lo que las chicas sobre el refrigerador estallaron en carcajadas.
—K ¿Y el chino? ¿No piensa llegar nunca? —preguntó Roy.
—Le mande un mensaje, me dijo que nos alcanzaría donde Kori, anda resolviendo uno asuntos —respondió la morena sin despegar la vista de su teléfono, estaba en un nivel muy importante del juego.
—Espero que los asuntos no comiencen con V y terminen con agina —Se mofo para picar a la chica.
Karen le dedico la mirada solo un momento para desearle la muerte, y luego volvió a lo suyo.
Roy miro a Dick conteniendo la risa.
—Acompáñame por unas frías, Grayson, ¿Quieres una, Rachel? —inquirió Roy cortésmente.
Ella asintió en respuesta.
Los chicos fueron hasta la maleta del carro donde estaba la cava con las cervezas, Rae se acercó a sus amigas para saludarlas.
Le dio unas palmaditas en la rodilla a Karen a modo de saludo cosa de no desconcentrarla mucho.
—Hola Rae —dijo por inercia.
«Gusano escurridizo» murmuró moviendo velozmente los dedos.
—Tú puedes, K —Le animo, aunque como el tono de voz de Rachel no cambiaba mucho era difícil determinar su nivel de efusividad. —¿Y ustedes? ¿Qué más? —pregunto a Kori y Jinx.
Compartió un choque de mejillas con cada una (Porque eso terminaban siendo los saludos con beso de las mujeres ¿no?), el plan era dejar el saludo hasta ahí pero no se salvo del acostumbrado abrazo rompe huesos de Kori.
—¿Cómo estas, amiga? —preguntó la pelirroja esbozando una gran sonrisa.
Llevaba puesto un conjunto violeta de mini falda y crop top con los hombros descubiertos, sumado a eso botas de taco bajo hasta la rodilla del mismo color.
—Pues igual que hace unas horas, luego de pasar todo el día contigo, Kori. —contesto sarcásticamente. —¿Y eso que ofreciste tu casa? ¿No se molestara tu tío?
—Es que no había ningún otro lugar disponible, por mi tío no te preocupes, estuvo de acuerdo siempre y cuando no hiciéramos mucho escándalo. Además, igual tenía que ayudar a Jinx a organizar todo.
—Ya me lo imaginaba. —mencionó Rachel mirando de forma perspicaz a Jinx. Ella sola no hubiera cocinado o decorado algo ni en un millón de años.
—Dame algo de crédito, hice casi todo sola, Kori solo me superviso. —Se defendió en tanto le daba unos toquecitos a su cigarro para botar las cenizas.
—¿Y quien te enseño a hacer el pastel? ¿Las monjas en economía domestica? —Se burlo.
La pelirosada hizo unos sonidos y expresiones fáciles irritantes remedando a Rachel.
—Obvio no, bueno, en algún momento tal vez nos enseñaron eso y puede que no me interesara, pero el punto es que busque un tutorial en Youtube como todo el mundo, Rae —explicó usando un tono de obviedad.
—Pero sino lo has hecho antes, puede que se te pasen algunas cosas, como separar la clara de los huevos o pensar que un baño de María es meter la mezcla en la ducha con una estampita de La Milagrosa.
—Detallitos no, Kori, detallitos no —La atajo Jinx exasperada.
Las chicas rieron; hasta Karen, que a simple vista parecía no estar pendiente de la conversación.
Jinx en realidad se llamaba Nicole, pero por aquello días nadie la llamaba por su nombre. Usaba el cabello teñido en degrade rosados cual chicas Tumblr. Era muy pálida igual que Rachel, con los ojos afelinados, color gris, y mirada picara. Su cuerpo era la envidia de las anoréxicas luego de años de practicar danza clásica, casi nunca se le veía sin tacones y su estilo era bastante punk.
Ella y Rachel eran amigas desde niñas. Iban juntas al colegio y a la misma clase de baile, pero en secundaria Jinx empezó a meterse en problemas. Se junta con chicos mayores que ella (que no tenían precisamente el mejor historial de conducta). Una vez la atraparon robando ropa en una tienda (Pero no era la primera vez que lo hacia, solo que en esa ocasión tuvo mala suerte, por eso el apodo de Jinx) y su justificación cuando la confrontaron en la jefatura de policía fue: Es que estaba súper aburrida. En ese momento a su madre por poco no le dio un ACV de la vergüenza. El cólera de sus padres la divertía muchísimo, hasta que se hartaron y decidieron sacarla de la escuela publica y enviarla a una privada, católica y solo para niñas.
Al principio tuvo sus dificultades y choques con las profesoras, pero Rachel suponía que las religiosas en su infinita paciencia habían logrado lidiar con Satanás disfrazado de chica con coletas. O se habían hecho asiduas al valium. En fin; sea como fuere, Jinx se quedo ahí y maduró un poco con los años. Aunque los conflictos parecían perseguirla: Como empezar a salir con Victor Stone cuando este era novio de Rachel, su mejor amiga.
Pero por algo dicen que la amistad todo lo puede y todo lo perdona, y que a lo hecho pecho, que a las zorras porras y que a camarón que se duerme no se le mira el colmillo. El caso era que Jinx era feliz con Victor, desde que estaba con él no se metía en líos, y no paso mucho tiempo para que su amiga se hiciera novia de Dick.
—No puedo participar, Dick, a mi moto le cayeron las 7 plagas juntas y saldrá del taller la semana que viene si tengo suerte —relató Roy con pesar, sacando las cervezas —Pero no todo es malo, al menos mi papá me presta su carro, es viejo pero muy fiel, peor es nada, sabes que andar sin ruedas en esta ciudad es un suplicio.
—En eso tienes razón —coincidió Dick agarrando su bebida —Contaba contigo para que tuviéramos más posibilidades, pero supongo que tendré que hacerlo solo.
—¿Ya estás en condiciones? —indago algo inquieto.
—Sí, hombre —contestó Dick fastidiado de que todos le hicieran la misma pregunta. O sea, no era que había quedado parapléjico ni nada por el estilo. —Lo hare por el Vic, lleva mucho tiempo ahorrando para comprar ese auto que quiere transformar, con el dinero del premio por fin podrá hacerlo.
—¡Con que eso es lo que se traen ustedes dos!
Los sorprendió la voz de Kori.
—Kori ¿Nos estabas espiando? —preguntó el pelinegro nervioso.
—No, venía por la cerveza de Rachel y una para mí, ¿de verdad piensas correr, Richard?
«Shhhh… »
—Ven para acá. —dijo tomándola del brazo y alejándola un poco de los demás. —No te hagas la sorprendida, debías suponer porque los cite aquí.
—Pues no —Lo enfrentó —hay muchas otras cosas que pudimos venir a hacer, pensé que Roy correría, o Wally, o que querían apostar contra Jason y su complejo de Dios sobre el pavimento. Debes estar loco si piensas entrar a una carrera después de lo que te paso.
—Mira, Kori, ya ando con mi moto tranquilo por la ciudad, me siento bien y es solo una carrera, por Vic.
—¿Por Victor o por ti? —contrarió.
—¡Porque siempre eres tan intensa!
—Porque me preocupas —respondió con la voz estrangulada de forma que solo él la escuchara, y los ojos vidriosos.
—Bájale dos entonces, porque eso no te corresponde.
—Deja de evitarme —Le rogo.
—Ya nos estamos saliendo del tema.
—Porque a este paso jamás tocaremos el tema.
—Kori, basta, este no es el lugar correcto para tener una conversación, creo que eres una chica lo suficientemente inteligente para ver lo inoportuno de tu escena.
—Richard yo…
—¿Qué tanto cuchichean ustedes dos? —Quiso averiguar Rachel llegando calmadamente junto a Dick.
Jinx y Karen también querían cerveza así que había ido a buscar a Kori para ayudarla.
A lo que el chico instintivamente reacciono rodeando la cintura de su novia con su brazo atrayéndola hacia él que se encontraba rígido.
Rachel que primero traía una pequeña sonrisa en su rostro ahora estaba intrigada por el comportamiento del muchacho.
—¿Qué tienes? Te noto tenso ¿Paso algo?
—Nada
—Dick va a correr. —respondió Kori con las esmeraldas inyectadas de impotencia.
De inmediato Rachel se puso frente al chico mirándole con angustia.
—Pero… ¿Por qué hoy? —preguntó titubeante —¿No crees que es muy pronto? Además es el cumpleaños de Victor, tenemos planes y…
—Bebé —hablo tomando el rostro tembloroso de Rachel entre sus manos —Kori está exagerando.
Kori quería como molerlo a puños pero echo mano de todo el autocontrol que poseía.
—Hay un gran premio y quiero ganarlo para Victor, se supone que es su regalo.
Dick poseía una gran capacidad de convencimiento, pero no parecía terminar de tranquilizar a Rachel.
—No sé, sigue pareciéndome apresurado —argumentó quitándose las manos del rostro —Si es por ese viejo auto, pudimos habernos organizado y reunido el dinero entre todos.
Ser racional, una de las tantas especialidades de Rachel.
Dick sujetó su pequeña mano como muchachito regañado y la miro, empezaba a dudar un poco. Mientras la pelirroja veía con nostalgia como alrededor de ellos se formaba ese universo aparte, en el que ella simplemente no cabía. Pero le tranquilizaba secretamente que Richard estuviera desistiendo… aunque no fuera por su causa.
—A pesar del escándalo, Vic parece que no se dio cuenta de nada, puedo inventarle algo para que…
—Pero miren a quien tenemos aquí, decidió aparecer la maravilla estrellada, pensé que jamás saldrías de tu escondite.
Nota de la Autora: Hola nuevamente, espero que se encuentren bien y que hayan disfrutando el capitulo.
Ahora charlemos un poco: Vi que en un comentario mencionaron a Trevor, espero que se dieran cuenta que ese personaje es Control Fenómeno que ahora se llama Trevor en este universo jajajaja... Lo menciono por sino habían caído y ahora se lo puedan imaginar mejor. Se me ocurrió ponerlos de mejores amigos por el capitulo donde CF mete a los Titanes en la televisión y los conocimientos sobre la tele de Bestita son los que salvan el día.
No puede faltar agradecerles a todos por sus motivadores comentarios. No duden en escribirme cuando algo les guste mucho (O les disguste), o cuando algo les haga reír o recordar. Cuando logras que el lector sienta algo ya tienes gran parte de la batalla ganada. Y no se preocupen por las parejas. Todo tiene su lugar y su tiempo, ustedes solo ocúpense de disfrutar la historia.
¿Qué creen que les espera en el siguiente capitulo?
Besos, Hechizada se despide ;)
