Los pensamientos del mayor de los Agreste habían estado todos dedicados a la menor de las Dupain-Cheng los últimos días.
Simplemente no podía dejar de pensarla, perturbando esto su rutina diaria y qué hacer. Pero es que no era capaz de controlarlo. Antes de que siquiera se diese cuenta, el rostro de Marinette aparecía en su mente, adoptando luego la figura de su Ladybug.
Se hizo muchas preguntas, tratando de ser lógico y no actuar por simple impulso. Quería corroborar de todas las formas posibles si Marinette era o no su Lady.
― ¿Por qué su cabello es más largo mientras está en traje? ―Se preguntaba. Pero pronto llegaba a la conclusión de que como a él se le desordenaba el cabello, era muy posible que a ella le creciese para así mantener sus identidades secretas. Cosas de Kwami.
―El color de su cabello se parece… ―Cada vez le veía más a medida que pasaba el tiempo. Sus ojos comenzaron a cruzarse al menos unas cinco veces por clase, evidenciando una preocupación por Marinette, y una vergüenza en Félix que se traducía como un leve rubor a la vez que desviaba la mirada. El que llevase su cabello en coletas también calzaba.
Lo único que no calzaba era…
―Sus ojos… ―Pensaba en su interior, observando por la ventana el cielo azul, impecablemente libre de nubes. Era lo único que no cuadraban. Sentía algo extraño en la mirada de Marinette, algo que la diferenciaba de Ladybug.
Aunque si tomaba en cuenta el hecho notorio de que ella gustaba de Adrien, quizás no sería tan extraño.
Sus pensamientos divagaron hasta sus aventuras, recordándolas, teniendo presente la sonrisa, confianza y osadía innata de la heroína. Además del rechazo constante que sufría por ella. Sus neuronas rápidamente hicieron la conexión con la forma en que Marinette le trataba, y antes de siquiera percatarse, se había elevado de su asiento.
― ¿Félix? ―Escuchó una voz femenina, sacándole de su ensueño. ― ¿Sucede algo? ―Era la profesora quien preguntaba. El rubio se vio por instantes desorientado, y pronto descendió, negando levemente.
―Nada.
Él no lo notó.
Pero los demás sí. En especial Marinette.
Una mirada preocupada se fijaba en Félix, siendo la dueña Bridgette. Una culpa sintió Mari, no entendía si había hecho algo o no, pero desde el inicio de la semana, el mayor de los Agreste no dejaba de mirarlo y eso, sabía, preocupaba a su prima.
Entonces, ajeno e incluso despreocupado a los sentimientos o reacciones ajenas, el rubio mayor se decidió a actuar al final de la semana.
Viernes era.
La última hora había terminado, y todos arreglaban sus cosas, ansiando el regreso a sus respectivos hogares. Era todo un alivio para Félix no haber recibido alguna propuesta de trabajo o algo al respecto. Aún más no recibir alguna proposición de Bridgette desde el lunes. A ratos se preguntaba si era demasiado rudo con ella, pero presentía que ella se lo buscaba.
Desde poco después de que se conocieran siempre había sido así. Confiaba en que algún momento la chica entendería que no, no le quería.
Su corazón ya tenía dueña, e incluso ya sabía su nombre.
De hecho, en ese mismo momento se dirigía a donde ella, impidiendo de buenas a primeras que dejara su asiento.
Sintió la impresión de la mirada ajena sobre él, y no sólo la de ella, sino, inclusive la de su hermanito menor. La clase entró en un tenso ambiente. No podía ser lo que ellos creían… Sin duda, eso sería un golpe fatal para la mayor de las Dupain-Cheng.
―Eh… ¿En qué te puedo ayudar? ―Inició la conversación Marinette. De inmediato el movimiento volvió a los demás, y comenzaron a avanzar, un poco más lento.
Pero Bridgette no se movía. Lila le tomó la mano, le abrazó, incluso intentó que dejara de mirar esa escena, pero nada sirvió. Lo escuchó.
― ¿Tienes tiempo libre ahora? ―Un grito interno.
Adrien se sobresaltó, girando por completo su cuerpo. Su mirada recayó en la seriedad de Félix, luego en el nerviosismo de Marinette, y posteriormente en la choqueada Bridgette. No supo qué hacer. Miró a Nino, recibiendo una clara respuesta.
―Déjalo.
Fueron los primeros en dejar la sala tras eso.
― ¿Ahora? ―Marinette intentó ver de reojo a su prima, más no podía. Félix le bloqueaba el paso. ―Pues… No lo sé… ―Rascó su cabello, con nerviosismo, a la vez que desviaba la mirada. ― ¿Por?
―Quería invitarte a mi casa. ―Fue directo al grano Félix. Un peso adicional se sumó a la situación, y la mayoría de los bancos se fueron desocupando, en un intento por hacer menos tenso todo. ―A cenar. Digo, iríamos ahora, pero si quieres pasar a tu casa antes, puedo llevarte y…
―Hey… ―Marinette le iba a decir que parara. Aunque sintió un tirón de Alya por atrás. Lo sabía. Le estaba invitando a la casa de los Agreste, donde su diseñador favorito y amor platónico vivían. ―Yo… ―La imagen de su prima se vino a su mente, y apretando sus manos en forma de puño, decidió. ―Espera afuera, ¿Sí? Tengo algo que hacer antes de responderte. ―Sonrió.
Fue una mala decisión, sin duda.
A pesar de que, en efecto, Félix se retiró de la sala y con él parte de la incomodidad de las chicas presentes, la expresión que el rubio había mostrado ante una posibilidad de aceptación, fue una que nunca habían visto antes.
Ese brillo en los ojos. Leve rubor. Curvatura de labios…
Se fue sonriendo.
Ante la ausencia de todos sus compañeros, a excepción de su amiga, prima, y amiga de esta, se giró sobre sus talones, observando a Bridgette.
Gracias a Dios ella ya había reaccionado, arreglando sus cosas para abandonar el lugar apenas terminase. Aunque la preocupación que mostraba Lila, tratando de ayudar en algo, demostraba que no había reaccionado de buenas a primeras, de la mejor forma.
―Bridgette, yo… ―Marinette intentó hablar. Observó a Alya, quien con un ademán le dio apoyo. ―Yo…
La nombrada llegó frente a ella antes de que siquiera pudiese terminar de formular una frase. Una sonrisa le mostraba, con su bolso apoyado en su hombro.
―Ve. ―Fue lo único que dijo, ladeando un tanto el rostro. Tanto Lila, como Mari y Alya quedaron choqueadas, no esperándose algo como eso.
― ¿Qué? ―Marinette se esperaba otra cosa. No eso. No esa comprensión.
―Es una buena oportunidad, ¿No? ―Bridgette jugó con sus dedos, manteniendo la sonrisa, aunque poco a poco se desvanecía. ―Para que estés con Adrien.
―Pero, Bridge… ―Mari enarcó ambas cejas, y posó sus manos en los hombros ajenos. ―Yo… No podría hacerte eso… ―Era su amor platónico, ¿No? Realmente le dolería a ella que algo similar ocurriese con Adrien. Simplemente no podía llegar y aprovecharse de esa situación como si no significase nada para su querida casi hermana.
El semblante de Bridgette cambió entonces, y enarcó ambas cejas, tomando el bolso de su prima, y empujándole por la espalda hasta la salida del salón. Sabía a la perfección que, si no hacía algo como eso, su indecisa casi hermanita no sería capaz de aprovechar una oportunidad única como esa. Aunque se tratase de su amor…
―Suerte. ―Dijo apenas la echó de la sala, y se despidió con la mano, sonriéndole.
Marinette se vio desorientada. Miró hacia la escalera, luego la salida, a Bridge y nuevamente a la salida. Allí se encontraba, bajando las gravas, Adrien esperándole. Obviamente junto a Félix y Nino. Los amigos parecían estar hablando.
Y no pudo resistir más.
―Gracias.
La menor de las Dupain-Cheng emprendió camino, primero titubeando, luego corriendo.
Cuando ya no se vio, pues había bajado las escaleras del establecimiento, leves gotas saladas comenzaron a recorrer las blanquecinas mejillas de Bridgette.
― ¿Eh…? ―Pronto, ambas castañas bajaron rápidamente de sus respectivos asientos con tal de consolar a la azabache. ― ¿Por qué estoy llorando…? ―Se preguntó, mientras intentaba secar sus lágrimas, pero salían una tras otra sin darle respiro alguno.
Tanto Alya como Lila abrazaron a Bridgette, acariciándole la espalda y dándole el calor y cariño que sabían, necesitaba en ese preciso momento.
Había sido un gran sacrificio, desde su punto de vista.
―Eres una buena persona, Bridge…
―――――
Nino se despidió de Adrien, y poco a poco se retiraba de escena. No lograba entender por qué Félix había invitado a Marinette a cenar, pero si era un juego sucio para hacer que por fin Bridgette, entendiera que no le gustaba, no le apoyaba en nada.
―Oye, Félix… ―Tenían que hablar sobre eso.
Por otra parte, una emocionada Marinette corría a todo lo que daban sus pies en dirección a la salida del colegio.
En ese momento, resonó en la radio.
«Un nuevo súper villano ha aparecido»
La semana había estado demasiado tranquila como para ser verdad. Ambos jóvenes Agreste se miraron, y asintieron, acordando qué harían sin palabras. Pronto Adrien desvió su camino, excusándose con un trabajo.
Marinette detuvo su camino antes de llegar, y buscó rápidamente un lugar donde esconderse.
―Dios, Dios no, por qué ahora… ―Pensaba. El lugar más cercano era el mueble de utilería de aseo. Titubeó, pero terminó por meterse en él, y sacar su comunicador. Marcó el número que contacto que sólo ellas tenían.
Mientras las tres caminaban por el pasillo, el bolsillo trasero de Bridgette comenzó a vibrar, logrando que se alarmase. No se trataba precisamente de su celular.
―Chicas… ―Les llamó, tratando de idear algo para salir de su rango de alcance. Después de todo, se supone que quien tenía a Tikki en ese momento era Marinette, no ella. Si le estaba llamando, algo debía de haber pasado. ―Yo, voy a pasar al baño, ¿Vale? Adelántense. ―Pidió, un tanto nerviosa.
― ¿Estás segura, Bridge? Podemos esperarte… ―Susurró Lila.
― ¡No! ―Aquello sobresaltó a todas. Pronto comenzó a jugar con sus manos y hacer poses raras. ―Digo, probablemente me demore mucho, sólo váyanse. ―Una sonrisa era lo que faltaba. Les despidió con la mano, y se apresuró a volver hasta el baño, encerrándose en un cubículo.
―Se nota que son parientes, ¿eh? ―Reía Alya, haciendo la comparación entre ambas Dupain-Cheng. Aunque para Lila, había una clara diferencia; Bridgette era mejor.
Marinette comenzaba a desesperarse. Llevaba llamando más de un minuto y Bridgette aún no contestaba, aunque por arte de magia, de un momento a otro vio el rostro de la contraria en la pantalla.
―Gracias a Dios que contestaste. ―Se alivió la menor.
― ¿Sucedió algo? ―Se apresuró a preguntar Bridgette.
―Un akuma. ―Asintió. Por la mueca que vio, hizo su prima, se notaba a leguas que no se lo esperaba.
― ¿¡Ahora!? ―Esos villanos no tenía respeto por su vida privada.
―Sí… ―Marinette desvió la mirada, con una sonrisa nerviosa. Realmente no podía atender una emergencia como esa en ese mismo momento, aunque fuese su turno de lidiar con ellos…
―Ugh… ―Suspiró, rodando los ojos. Su mechón elevado comenzó a balancearse de un lugar a otro, inquieto. ―Supongo que me haré cargo yo esta vez. Mándame a Tikki. ―Pidió.
― ¿¡En serio!? ―La sonrisa de la menor ya era su paga, en especial ese brillito característico que no podía evitar mostrar. ― ¡Gracias, eres la mejor!
―Nada de eso, eh ~ ―Jugueteó, a la vez que le guiñaba un ojo. ―Tú tendrás que proteger a ambos, Adrien y Félix en la mansión de los Agreste, ¿Vale?
― ¡Como mi comandante diga! ―Bromeó Marinette, mientras elevaba su mano. Ambas chicas compartieron una leve risa, y Tikki se mostró frente a la pantalla.
― ¡Ya voy, Bridgette! ―Anunció la Kwami, animosa.
―Aquí te espero. ―Sonrió Bridgette, y la llamada se cortó.
Un par de instantes pasaron en tanto Tikki salía del armario, y de alguna forma llegaba al baño, sin llamar la atención de nadie.
Marinette procuró que nadie le viese, y con cuidado salió del armario, reanudando su andar, y bajando las escaleras hacia la calle, donde, de manera sorpresiva, ya no distinguía a Adrien ni a Nino. Se mostró curiosa.
― ¿Y Adrien? ―Preguntó de buenas a primeras al quedar frente a Félix.
―Esta vez se fue con Nino. ―Sonrió el rubio, informándole.
― ¿Ah, sí…? ―No pudo ocultar la desilusión tras esas palabras. Más no había tiempo de esas cosas. Félix se apresuró en jugar sus cartas.
― ¿Vas a entrar, mi Lady? ―Una mirada llena de sorpresa fue lo que se ganó Félix al llamar así a Marinette, quien quedó, después de todo, un tanto choqueada.
Lejos de allí, privándose de testigos, las transformaciones ocurrían.
―Plagg, ¡Las garras!
―Tikki, ¡Motas!
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Muy buenas, actualización :3c 3 Espero les guste~
Apuesto a que no se esperaban eso, ¿O sí? [?] Joder, el próximo capítulo se viene chulísimo.
Quiero agradecer personalmente a sonrais777 y ElbaKheel por comentar el capítulo anterior, ¡En serio! No saben cuánto me animó ver sus Review's 3
Bai bai ~ Hasta la próxima.
