El entrecejo de Marinette se hallaba levemente fruncido. Había quedado casi donde mismo, pero ese no era el auténtico problema.

La maestra Bustier había llegado con una bolsa oscura en su diestra, y en el interior de ella, papeles con el número de cada asiento, con tal de que los nuevos puestos fuesen únicamente al azar. Su objetivo en sí, no era otro más que hacer socializar a todos con todos, pues había visto que en sus asientos tan sólo se juntaban con los de su alrededor.

Al criterio de la maestra, sería un verdadero reto ver cómo se las arreglarían ahora para no aburrirse en clase, y hacer funcionar los trabajos en pareja que, por lo general, eran con los compañeros de banco.

Aunque no todo salía como se esperaba.

Para mala suerte de la Dupain-Cheng, contrario al poder que poseía, había sacado el número cinco. En sí el puesto no era malo, se encontraba al lado de la ventana, de donde podía sacar muchos provechos, como el siempre estar fresca y cosas por el estilo.

Lo verdaderamente malo, era que, a medida que avanzaban las personas en la cola de la suerte incierta, nadie salía con el número seis, correspondiente al que sería su compañero de banco. Ilusionada había observado a Adrien, pidiendo a gritos en su interior que fuese él quien se sentase a su lado.

Pero el Agreste menor había sacado el diecinueve.

Por el contrario, cuando la joven ya hasta se había sentado, y parecía haber perdido el interés ante quién se sentaría o no con ella, llegó. Un maletín a su lado se reposó, y giró su mirada para ver.

Se quedó sin palabras al tomarse su mirada con la celeste grisácea.

Félix… ―Pensó, pasando saliva. No quería sentarse con él, la daba muy mala espina algo como eso.

Pero le daba aún peor espina, lo que Chloé estaba protagonizando más allá. De buenas a primeras, tan sólo escuchó un par de gritos, y de inmediato buscó con la mirada a su amiga.

Alya, sentada en el onceavo puesto, le devolvió la mirada, y sin palabras se preguntaron mutuamente qué ocurría.

― ¡No, no, no, no! Esto es inconcebible, ese es el papel que YO debí haber sacado. ―Reclamaba la rubia, con su típica aura de superioridad. Frente a ella, la profesora sin saber bien qué hacer, observaba cómo la azabache de largas coletas avanzaba sin importarle mucho lo que su compañera decía.

―Qué pena, ¿No? ―Dijo Bridgette como respuesta, subiendo los escalones hasta el vigésimo puesto. ―El papel lo saqué yo. ―Se sentó en su respectivo puesto, sin importarle los vanidosos deseos de la contraria.

Pero Chloé no se quedaría así. Apresuradamente subió los escalones, y golpeó con su diestra el mesón, mirándole de una manera amenazante. No le importaba amenazar con tal de sentarse junto a Adrien.

―Sal de mi puesto.

―Oblígame.

Chloé casi enrojeció. Sacó su celular, y buscó entre los contactos, el número de su padre.

―Escúchame bien panadera, si en tres segundos no has salido de mi puesto, te juro que te haré la vida imposible.

Fue entonces cuando comenzaron a actuar.

Marinette se levantó como resorte de su asiento.

La señorita Bustier caminó hacia las jóvenes.

Alya comenzó a grabar por si necesitaban pruebas contra la caprichosa chica.

Y el único que realmente hizo algo que servía, fue nadie más que él.

―Chloé. ―Le llamó, sujetando su muñeca sin mucha delicadeza, con tal de que no marcara el dichoso número que, de seguro, era el que más veces marcaba al día con tal de sobornar a las personas a rendirse ante su voluntad. ―Ya déjalo. Fue cosa de suerte, para la próxima será, ¿Vale? ―Y con su sonrisa logró calmarla.

―Uy, pero es que no es posible que… ―Miró a la chica con desprecio, y luego volvió a ver a Adrien. ―Ugh, está bien. ―Esperando que el rubio le soltase del agarre, terminó por irse a su verdadero puesto; el tercero. Con Sabrina sentada en el cuarto.

El peligro había pasado. Y de qué manera.

Mas, aún sin tener la necesidad de pruebas en contra de la rubia, Alya decidió conservar el video. Nunca había visto al Agreste defenderse así de su amiga de la infancia, y eso, era un hecho del cual dejar registro era imprescindible.

Oh, Dios… ―Pensó Mari aliviada, sonriendo al ver a la resignada Chloé sentarse en su puesto en la primera fila. Sólo entonces volvió a sentarse, y la fila de jóvenes a la espera de saber su puesto, había reanudado su ritmo.

Lila, Max y Nino eran los únicos que se habían quedado solos, en el décimo, décimo sexto y octavo puesto respectivamente. Los demás no se quejaban mucho de sus parejas de asiento, podían hacerlo funcionar, de alguna forma.

Y así, una vez sentados todos, la clase comenzó.

Tocaron toda clase de temas que en ese mismo momento debieron tocarse, y mientras se acostumbraban a la nueva dinámica de los asientos, el tiempo pasó volando.

Antes de que pudiesen darse cuenta, la campana había sonado y marcaba el tiempo para que se retiraran a sus hogares, con la posibilidad de digerir esos cambios que, a la mayoría, no le afectaban en a lo grande.

Las primas Cheng eran parte de esa mayoría, que ahora marchaba con calma hacia su hogar. Marinette, más animada que la contraria, daba pasos grandes e infantiles.

― ¡Estoy tan aliviada! ―Exclamó Marinette, cruzando la calle que daba a la panadería.

― ¿Sí? ―Preguntó sonriendo Bridge. ― ¿Por?

―Porque eres tú quien se sienta con Adrien, y no Chloé. ―Soltó Marinette, y entonces posó su mano en la perilla de la puerta. ―Ya sabes, me hubiese gustado sentarme yo con él… Pero al menos no tengo que preocuparme. ―Sonrió sincera la menor.

Y entonces Bridgette lo sintió.

Por un par de segundos no se pudo mover.

La culpa le carcomía el alma, sabiendo perfectamente que, al menos por parte de Adrien, sí tenía que preocuparse… Pero ella… Ella nunca la traicionaría…

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El cuarto día a la semana, en la escuela, comenzaba con una muy animada clase de Educación física. Por tanto, quienes no optaban por dicha clase se iban a la biblioteca.

Gracias a eso, el cambio de puestos casi ni se sintió. Los primeros bloques el curso completo ni siquiera se vio.

Luego, en clase de matemáticas, fue cuando los jóvenes tuvieron que mostrar su talento nato de adaptarse a la nueva situación. Justamente se había planteado un trabajo que debía realizarse en pareja, con sus correspondientes décimas.

Marinette tenía una mueca extraña en el rostro. No entendía del todo la materia, y su callado compañero tampoco era de mucha ayuda. Tan sólo veía cómo Félix movía el lápiz, copiando tanto los problemas, como anotando cálculos que ella sinceramente, no sabía de dónde salían.

Así se la pasó esa dupla al menos media de hora.

La joven azabache veía de un puesto a otro. Al otro lado, Nino se había juntado con Lila para hacer el trabajo juntos. Lograba ver cómo sus labios se movían, al parecer discutiendo cómo hacer el problema.

Al menos ellos lo hacen juntos… ―Pensó para sí, un tanto apenada.

Frente a ella, Alix y Rose también se hallaban juntas. La rubia, encargándose de la escritura por su hermosa letra, recordaba a ratos qué ecuaciones debían usarse en los diferentes problemas para que su compañera no se equivocara.

Marinette suspiró. Y entonces lo hizo.

Se mordió el labio, y observó hacia atrás, al puesto del final, del lado derecho de la sala, opuesto a las ventanas. Veía cómo Bridgette mordía el lápiz en su mano, y trataba de entender qué era lo que le planteaban.

Sin poder hacer nada contra ello, Marinette se enamoró una vez más del rostro de Adrien. Se veía plácido. Hasta una sonrisa mostraba.

De seguro le está enseñando… ―Casi se derritió en su puesto, imaginándose al menor de los Agreste enseñándole a ella. Pero cayó entonces de lleno en su realidad. Apretando los labios, desvió su mirada hasta Félix, que parecía pegado en un problema. ― ¡En cambio yo…! ―Se quejaba mentalmente.

Terminó acercándose más al rubio.

―Hey. ―Le llamó. El mayor no contestaba. Se podía notar cómo toda su concentración era dedicada únicamente al problema, que irónicamente, le causaba problemas. ― ¡Hey! ―Sólo así, logró llamar su atención.

― ¿Eh? ―Por un momento Félix se vio desorientado. Entonces se irguió y recuperó su compostura. ― ¿Sí?

―No sirve de nada… ―Comenzó a musitar Marinette, un tanto insegura. ―No sirve de nada si lo haces todo tú… Yo también quiero aprender… ―Susurró.

Félix abrió de sobremanera los ojos, mostrando su impresión.

― ¿Tú…?

― ¿Yo…? ―Le siguió Marinette, sin saber qué diría.

― ¿No entiendes estos problemas? ―Preguntó el chico. Ante la ausencia de una respuesta, casi se carcajeó. Pero su temple no se lo permitía. ―Está bien, ven. ―Le dijo, desplazando su cuaderno para que quedara en medio de ambos.

La sorprendida, y cabe resaltar avergonzada, era ahora Marinette. No se esperaba esa disposición del contrario a enseñarle. Por lo mismo, se quedó un par de segundos en su misma posición, tan sólo observando a Félix.

―No muerdo. ―Fue lo único que se le ocurrió decir al rubio, impaciente por la nula respuesta ajena.

Sólo entonces la azabache atinó a acercarse, y su disposición cambió a una sedienta de conocimiento. Se insinuó en su asiento y comenzó la clase por Félix.

Diferente a como Marinette creyó que sería, Félix era realmente muy bueno explicando todas y cada una de las situaciones planteadas. Antes de que incluso pudiese darse cuenta, había terminado de hacer la misma cantidad de problemas que Félix había resuelto antes.

Sólo faltaba uno.

Ese mismo, que Félix no supo decirle que realmente no había podido hacerlo.

Marinette terminó de copiar aquel último ejercicio, y miró al que sería su especie de ángel guardián, en su muy exagerada mente. ―Entonces, este se resuelve mezclando la segunda y tercera propiedad, con el quinto teorema, ¿No? ―Preguntó al rubio.

Félix quedó estupefacto, volviendo a analizar la situación.

―En efecto… ―Fue su única respuesta, anonadado.

― ¡La aprendiz ha superado al maestro! ―Se jactó Marinette, comenzando a hacer el problema por ella misma.

―Pues veamos si puedes ganarle a este prodigio.

Sin siquiera proponérselo, ya estaban compitiendo. La atmósfera tensa había desaparecido. Y todo gracias a las lecciones por parte del mayor.

La maestra estaba impresionada, observando la cooperación que hacían todos con sus compañeros de banco en esa actividad. Siempre, había ciertas anomalías, pero teniendo a la hija del alcalde allí… No era de sorprender.

― ¡Terminé! ―Presumió en eso la joven Dupain-Cheng, llamando la atención de la mayoría. Se encogió en su puesto, sin querer tanta atención.

― ¿Recién? Pero qué lenta. ―Se burló Félix, saliendo de su regular papel de chico serio.

Un mohín fue la respuesta de Marinette, entrecerrando los ojos.

―Si no fuese por mí no te hubieses dado cuenta de qué ecuaciones se usaban… ―Balbuceó.

―Y si no fuese por mí, tú ni siquiera sabrías para qué servían esas ecuaciones. ―Respondió.

La atmósfera tensa volvió, pero por muy escasos segundos. Marinette no pudo con ello, comenzó a reír, asintiendo, y por tanto cediendo.

―Gracias.

― ¿Eh?

―Por enseñarme.

La campana sonó y la maestra retiró los trabajos. Marinette se elevó de su asiento, y caminó hasta donde Alya, para poder hablar.

Mientras tanto Félix tomaba sus cosas para refugiarse en la biblioteca.

Una acusatoria mirada reposaba en la azabache, por parte de su amiga.

― ¿Qué? ―Preguntó, sin saber el motivo de la recriminación de Alya. Tan sólo hizo falta una señal hacia atrás para que se diera cuenta. El semblante de su prima nuevamente había caído, y como ya se estaba haciendo un tanto normal, Adrien trataba de despejarla, no dejarle pensar en lo que fuese que la hiciese sentir mal.

Oh no… ―Pensó Marinette. Prácticamente se le había olvidado de las asperezas mientras estaba aprendiendo. Pero realmente no quería llevar una mala disposición con su compañero… Después de todo, le había ayudado… Bien… ―Entonces Marinette se propuso una cosa, y sólo una cosa; Medirse.

No fue muy difícil la siguiente hora. Eran electivos de Artes visuales, o musicales, y como sabía desde el principio, Félix estaba en Artes Musicales, y ella, en Visuales.

Hizo todo lo posible por interactuar con su prima, y en cierta parte, lo logró. Mientras diseñaban lo propuesto en clase hablaban un tanto, y hasta hacían bromas.

Pero lo sabía. Era porque el rubio no estaba allí.

Como su familiar obviamente se preocupaba, y más importante, como su amiga, la preocupación le carcomía. Sabía que algo le pasaba a Bridgette, e intuía que tenía que ver con Félix.

Quiero preguntarle… ―Pensaba, haciendo el diseño de un broche. ―Pero… ―No debía ser imprudente con esa clase de temas, tenía que esperar al momento indicado para actuar.

Para su mala suerte que, al parecer, últimamente estaba pegada a ella, no encontró ese momento en la fraternidad de la clase de Artes. Ni siquiera en el almuerzo.

Lila había estado pegada a su prima, sin dejarla un momento sola para hablar. Y realmente no se quejaba por eso, casi le pasaba lo mismo con Alya, pero… Era distinto… En Alya confiaba.

Y contrario a lo que quería, quien terminó yéndose y dejándolas solas, fue Bridgette. Un simple «Voy al baño, ya vengo.» Les había dejado, para luego irse. Alya le había acompañado, supuestamente también tenía ganas de ir.

Pero no era así. ―Limar las asperezas, limar las asperezas… ―Con ese pensamiento se había ido la castaña. Era demasiado obvio para ella la molestia con la que Marinette observaba a Lila. Y si había una forma de mejorar las cosas, o empeorarlas, era dejándolas solas para hablar.

Y así fue.

Marinette no se fue con rodeos, de inmediato «atacó».

― ¿Qué es lo que pretendes con Bridgette? ―Preguntó, tomando por sorpresa a Lila.

― ¿Disculpa? ―Se mostró de inmediato ofendida, elevando una ceja. No tenía mucho contra Marinette, pero reconocía el tono acusatorio con el que le había hablado.

―Me refiero… ―Prosiguió Marinette, fulminándole con la mirada. ―A que si realmente la vez como una amiga.

― ¡Pero por supuesto que sí!

―Si llegas a hacerle algo malo ―Le interrumpió Mari, con suma calma. Nunca podría confiar en esa joven. ―Me las pagarás caro.

― ¿¡Ah sí!? ―Se alteró la joven Rossi. ―Pues fíjate que no fui yo quien se fue a la casa de su amor, sin importarme cómo se sentiría detrás de esa actuación de que todo estaba bien, sin tener empatía. ―Salió en su defensa Lila. Aquel fue un golpe duro para Marinette.

―Eso…

Lila la interrumpió, reposando su diestra en su pecho y levantándose del puesto donde se hallaba sentada. ―Escúchame, Marinette. Sé que mi debut acá fue malo, y que llegué con muchas mentiras, pero esa chica. ―Apuntó a por donde se había ido Bridgette. ―Esa chica es tan genial que me pudo aceptar, aun así. La primera persona que me ve realmente por lo que soy, y se queda conmigo, y te juro que no haría nada, nunca en mi vida, donde ella saliese herida.

La joven Dupain-Cheng no tenía palabras. El énfasis con el que Lila le hablaba era igual o incluso mayor a cuando había estado akumatizada y peleado con ella. Podía ver ese brillo especial en los ojos de la castaña.

―Lila… ―Tenía que reconocer, que quizá estaba siendo muy cerrada de mente. Quizá y sólo quizá, sí debería darle una oportunidad.

―Bridgette es muy especial… ―Comenzó a bajar el volumen de su voz, mientras se sentaba, y reposaba sus manos en su pecho. ―No me perdonaría el hacerla sentir mal… Me gusta demasiado como para soportar eso… ―Susurró.

Marinette se conmovió bastante. Hasta que analizó bien la última frase.

― ¿Te gusta? ―Preguntó.

Lila, inocente, elevó su mirada y asintió. ―Sí.

―… ¿De gustar? ―Volvió a cuestionar.

Fue entonces cuando la castaña pareció darse cuenta de la mala elección de palabras y enrojeció, cayendo en el nerviosismo. ― ¡No de esa forma! ¡Como amiga! ―Se defendió.

Pronto Marinette comenzó a reír por el malentendido, y Lila no pudo evitar unírsele, pasando de la vergüenza al agrado.

Para cuando Bridgette y Alya habían vuelto, con sorpresa veían la escena. No se lo esperaban. Pero no dudaron ni un segundo para unírseles, y pasar de maravilla aquella hora, justo antes del último bloque; Literatura.

La clase no fue pesada. La mayoría de los profesores sabía lo odioso que podía ser tener clases luego del almuerzo, donde a la mayoría le bajaba el sueño, así que daban todo de sí para que ese periodo fuese ameno.

Un par de lecturas y análisis a textos cortos del libro estudiantil era el resumen de la lección. Era una clase netamente de aplicación, aunque no muy elaborada, para no causar problemas o confusiones.

Revisaron tres de los cinco textos señalados, dejando los demás para la próxima clase, pues la campana no había tardado en señalar el fin de otra jornada escolar.

―Espero que nadie falle en los análisis, chicos. ―Dijo la señorita, tomando sus cosas junto a su bolso, y saliendo de allí a un paso calmado. ―Hasta mañana.

―Hasta mañana. ―Respondió la mayoría de la clase mientras, de igual forma, ordenaban sus útiles y cuadernos.

Marinette suspiró, sonriente. Literatura le pegaba cuando se trataba de análisis e inferencias, era sumamente divertido hacerlas. Y lo mejor era, que no necesitaba ayuda para lograr un buen trabajo.

Cuando todas sus cosas estuvieron ordenadas, observó hacia atrás para verificar que Bridgette estuviese lista, así se irían de inmediato y, como tenía planeado, no interactuaría mucho con Félix.

Pero su suerte era caprichosa.

―Marinette. ―Escuchó, cuando ya estaba dispuesta a irse. Cerrando los ojos con algo de fuerza, Mari atendió el llamado, sólo que sin ver al joven. ― ¿Me puedes acompañar un poco? ―Preguntó Félix.

La joven de cabellera azabache vio por encima de su hombro en dirección a su prima; estaba hablando con Adrien. Quizá de qué cosas. Sólo le importaba que la distraía.

―… ¿Vale? ―Aceptó, enarcando una de sus cejas.

Félix fue el primero en salir, siendo seguido por la menor de las Cheng.

Y aunque Marinette había querido que Bridgette no se diera cuenta, era imposible.

― ¿A Félix le gusta Mari…? ―Preguntó en un susurro Bridgette, interrumpiendo sin mucho tacto la fluida conversación que llevaba con Adrien.

El rubio no supo qué responder, cayendo en el nerviosismo.

Mientras tanto, Marinette prácticamente segura de que había pasado desapercibida para su querida prima, había terminado en la sala de los casilleros junto al mayor de los Agreste.

Se le hacía un tanto incómodo el estar ahí con él, en silencio.

― ¿Y bien…? ―Tuvo que tomar la iniciativa, en especial si quería salir rápido de allí para no preocupar a Bridge.

―Oh, uhm, bueno… ―Por primera vez la azabache podía oír claramente cómo Félix balbuceaba. Se sorprendía. ― ¿Crees que haya una posibilidad de… no sé, poder ir con ustedes al parque? ―Preguntó, dándole la cara a Mari.

Pero ella frunció el entrecejo, extrañada, molesta.

―Recuerdo bastante bien que la semana pasada no tenías tiempo para perder en ese tipo de lugares. ―Recriminó Marinette, causando cierta incomodidad en el mayor.

―Bueno, siendo fin de semana… ―No se esperaba ese tipo de enfrentamiento con Marinette. Tenía que pensar rápido, una excusa para que no se contradijese a sí mismo.

Pero la azabache no le dio tiempo de idear nada. ―Escucha, Félix. ―Le interrumpió, en la mitad de unos acelerados pensamientos para no quedar al descubierto. ―Bridge no está para que un día le rechaces como si fuese el ser más despreciable de la Tierra, y que al siguiente intentes hablar y parecer el buen samaritano. ―Le dejó claro de buenas a primeras, cruzándose de brazos y estando cien por ciento segura de su postura referente a ese tema. ―Así que, te voy a pedir que, por favor, la dejes tranquila. ―Había una sola forma de acabar con todo ese embrollo. Estaba cansada de ver a su linda prima sufriendo por un… ¡Un tipo al que no le veía nada realmente bueno!

―Hey, pero…―Intentaba excusarse, en vano.

― ¡Deja de ser tan egoísta! ―Gritó de repente Marinette, sorprendiéndose a sí misma. Tapó de golpe sus labios con ambas manos.

Recién después de un par de segundos, se pudo calmar y relajar. Félix estaba igual o más sorprendido que ella, viendo de repente esa faceta ruda, fuerte y terca de la joven.

―… Es humana, ¿Vale? ―Comenzó a hablar de nuevo, enarcando sus cejas y desviando la mirada. ―Tu constante rechazo hacia ella hasta a mí me duele. ―Reconoció. Cada que intentaba ponerse en el lugar de su prima, acababa mal. Y esa no era la excepción ―Déjala ser feliz.

Aquellas fueran las últimas palabras de Marinette, para luego dejar sólo al rubio en el silencio de esa sala, que había sido testigo de una de las pocas conversaciones en donde realmente, no había tenido tiempo ni de pensar, ni de defenderse, ni nada.

Simplemente, Félix había quedado en shock. En cierta desesperación.

Pasó saliva, y con su semblante cayendo, buscó su celular en todos los bolsillos de su vestimenta.

No… ―Susurraba para sí, buscando el contacto de esa persona que nunca le fallaba en ese tipo de situaciones. ―No puede ser demasiado tarde. ―Presionó aquel botón para llamar, a un lado del nombre «Nathalie».

Marinette ya había dejado muy atrás esa escena, estando segura de que ya había dejado su punto de vista claro en frente de Félix, y esperando que al menos le hiciese caso, o algo por el estilo.

Lo que no se esperaba, y por ello mismo se escondió al verlo, fue observar cómo Bridgette, cabizbaja, salía de la sala junto con Adrien, quien le palmeaba la cabeza. Podía notar desde allí el desamino, nuevamente, en su prima.

Agudizó el oído, estando a un par de metros de la escena, para hacerse una idea del problema. Rogaba porque no fuese lo que creía. Pero Dios no le había escuchado.

―No te preocupes por él. ―Decía Adrien, con su amabilidad innata saliendo a flote. ―No… No le des más vueltas. ―Sabía a la perfección que no podía decir algo como que no valía la pena.

―Estúpido Félix… ―Fue la respuesta de Bridgette, enarcando sus cejas, y haciendo un mohín. ―Por qué no simplemente me dijo que les gustaba alguien…

Marinette abrió de par en par sus ojos, y se quedó sin aire por unos segundos, cayendo en cuenta del malentendido que se había formado.

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¡Buenas, actualización!

Lamento la demora, pero es que en la semana tuve muchos problemas y bueno, es lo que hay [?] Espero les haya gustado el nuevo capítulo ~

¡Y bueno, haré una nueva dinámica! Responder los Review's. Ya saben, me emocionan cuando comentan y tengo que recompensárselos de alguna forma. Muchas gracias. 3

*Chapter 5; ElbaKheel: Me alegra que le haya encantado el anterior capítulo ~. El "Y yo?" en cierta parte me dolió luego, cuando volví a leer el capítulo, pero bueno, todo es necesario, supongo [?] El nene es re especial. Saludos. 3 Y Gracias por comentar ~

*Chapter 5; Ali. Agreste: Pues ya has visto que no estabas muy lejana a la realidad, ¡Han quedado juntos! [?] Hay que hacer que a Félix también le duela, ¡Porque fue tan maldito como quiso! hehe. Gracias por comentar ~

*Chapter 5; sonrais777: A mi me dolió escribir el "Y Yo?" pero como tú, también pensé luego en el constante rechazo y es como una probada de su propia medicina [?] Adrien es... Es especial. Ya se verá mejor cómo se desenvuelve tanto con Mari, como con Bridge [?] Quizá y no estás tan lejana con lo que hará Félix. Pero bueno, ¡Hasta la próxima, gracias por la Review!

*Chapter 5; Solitario196: La Profe, poniendo a los chicos en situaciones incómodas desde tiempos inmemoriales [?] Bridge también tiene que evolucionar, y ver lo que es mejor para ella, es decir, no puede ser siempre ella quien luche uvu Y bueno, de cierta forma, fue por tu comentario que puse esa discusión entre Lila y Marinette; sé que a la mayoría no le cae bien el personaje, pero siento que todos merecemos segundas oportunidades y que no desconfíen siempre de nosotros. Btw, gracias por la review, ¡Hasta la próxima!

*Chapter 5; LUPILUX816: ¿Nuev lector? ¡Bienvenid ! Me alegra leer que le encante mi historia, hago lo mejor que puedo ~ Me resulta algo curioso que justamente ustéh llegara cuando el próximo capítulo era este, desde la perspectiva de Marinette, y bueno, en cuanto a los roles y capítulos centrados en los personajes, me voy turnando para darle forma a esta historia, lamento tener tirada a Mari pero es que, era necesario [?] Bueno, gracias por su Review, ¡Hasta otra!

*Chapter 5; dark: ¡Es un gusto leerle otra vez por acá! Me reí un tanto leyendo su Review, principalmente por lo del trabajo [?] Cosas que pasan, ¿No? Actualizaciones clandestinas que nos pillan en los lugares menos óptimos [?] ¡Ay! ¿Ustéh también piensa que Bridgette y Adrien harían una buena pareja? Siento que tengo que escribir sobre eso, o sea, puedo hacer un muy buen ambiente entre esos dos ~ Pero será para otra.

¡Este es justamente el propósito de este Fic! Hacer que tanto Félix como Marinette se pongan a actuar por los amores de sus vidas. Bridge no siempre iba a estar detrás de Fél, y Mari también puede "perder" a Adrien so, ¡Que se esfuercen! Me alegra mucho que le haya encantado el capítulo anterior, y espero que también le haya encantado este 3 ¡Gracas por su comentario! Bye bye.

*Chapter 1; Haku: ¡No sabes cuánto me alegra leer tu Review! asjhgdsj El final siempre es inesperado conmigo, ah [?] Y bueno, sí, con eso del SasuSaku y el FélGette -no sé si así se llama la Ship(?- tienes razón, se parecen, un poco xd ¡Muchas gracias por tu Review, querida! Espero sigas leyendo la historia y te fascine 3 ¡Hasta otra!

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Y con eso, termino esta, desde ahora, larga despedida xdddd

Hasta la próxima, chavos, los amo, sigan siendo igual de geniales 3

Ah, y díganme si les parece bien que siga respondiendo los Review, que me emociono [?]

Bueno, ¡Bye bye! Hasta la próxima actualización ; )