Hola.
Primero que nada quiero pedirles una gran disculpa por no haber venido en días a actualizar. Desafortunadamente mi marido fue a dar al hospital y practicamente he estado ahí la mayor parte de mi tiempo.
Chics muchas gracias por sus comentarios... en verdad mil gracias y me alegra mucho que les haya gustado el capítulo, ojala el que viene también sea de su agrado.
No tengo más por comentar así que les dejo el capítulo VI.
Gracias de antemano y un saludo enorme.
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Capítulo VI
"De Amor & De Sombras"
Desde hace minutos se encontraba enfundada en sus labores, sentada en uno de los acolchados cojines mientras practicaba su caligrafía al elaborar un detallado reporte para su castaño jefe, aunque francamente no había mucho que decir al respecto, sólo un par de datos que podían servir de poco, pues todo lo demás estaba completamente enfocado en sentimientos, los cuales eran por más secreto e increíbles en su existencia, no era fácil olvidar el roce de sus labios contra los suyos, sentir esa calidez invadirla, haciéndola dejar de lado todo pensamiento terrible, incluso quiera era y lo tenía que hacer… Un beso sin aires de deseo, más bien se había tratado de ternura… ¿Cómo podía acabar con la dicha que ese hombre empezaba por traerle como ofrenda de paz y amor?.
Acomodó el pincel en el tintero, sus manos se pasearon por su fino rostro como una forma de despejar su mente y tratar de olvidar…
-"Otras vez pensando… ¿Me pregunto en quién?"- Era la irónica voz de Takao-san que alegre entraba a su habitación, de nuevo con intenciones de perturbar sus pensamientos e ideas.
-"Deberías tocar antes de entrar… la maldita puerta no está de adorno"- Era una forma de evadir toda la palabrería de la dueña de la casa, por su tono y evidentes intenciones marcadas en el rostro, algo indicaba que venía a fastidiarla.
-"Decir malas palabras entre oraciones, ¿Qué clase de técnica de seducción es esa?... Aunque francamente a Kurosaki Ichigo no le importa si le hablas así ¿o me equivoco?"- Rukia maldijo para sus adentros a esa mujer, no sabía que ganaba con saturarla de tanta sátira, era sus asuntos no tenía porqué meterse.
-"¡¡¿Qué es lo que quieres?!!"- Le inquirió Rukia alzando la voz, una vez harta de tanta locuacidad.
-"Tranquila, tranquila… sólo quería saber como te iba con eso de tu misión…"- Respondió la mujer mayor con una sonrisa socarrona, tratando de aminorar su molestia.
-"Me va bien, ahora que lo sabes ya puedes irte"- Le soltó con descortesía, tomando de nuevo el pincel entre sus dedos para continuar escribiendo su reporte.
-"Como quieras…"- Sin una mínima pizca de enfado Takao-san se dispuso a caminar entre la habitación con dirección a la salida, pero en sus labios se expresó una astuta sonrisa, así que apoyada en el marco de la puerta le soltó algunas palabras cargadas de una aparente realidad.
-"Kurosaki Ichigo no te es indiferente así que deja contener tus emociones y tus sentimientos…"- Acotó la dueña de la casa antes de marcharse, dejando a una sorprendida pelinegra que de nueva cuenta había pausado toda acción… Odiaba que esa mujer viniera llena de seguridad a expresarle sus ideas respecto al desarrollo de su situación, y lo que más detestaba era que la mayoría de las veces sus ideas eran certeras y no era capaz de aceptarlas con esa calidad por su orgullo.
Fijó la vista hacia el sitio donde yacía aquel detalle floral, el obsequio del pelianaranja, le contempló en sigilo y con cierto sentimiento reflejado en sus ojuelos zafiro, tan pronto una clase de tristeza la irrumpió… Era una mala persona, estaba dañando a un buen hombre, de noble corazón… Lo más difícil era saber en sí que haría de ahora en adelante ¿encubrir el vínculo surgido anoche con el pelinaranja de la vista de Aizen y sus sublevados?... ¿mantenerse llena de fortaleza, evitando toda tentativa de amor?... Esa era una parte compleja, ese hombre no le era indiferente… estaba arrancando la malicia existente en su corazón suplantándola por la bondad interpretada en sinceros vocablos lleno de cariño, lo sorprendente era que se había vuelto muy débil y todo por ese sentimiento surgido de la nada…
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Aún siendo líder del Departamento de Inteligencia, estaba la existencia de alguien con una autoridad mayor en todo ese conglomerado policiaco del Gobierno, cada tercer día estaba en sus responsabilidades entregar un informe formal y personal a Yamamoto, longevo en su puesto como Comandante General. Esa tarde se presentó ante su omnipotencia como bien era la costumbre, sin embargo esa reunión implicaba una misión que ni el mismo se esperaba.
-"No ha habido más actividad y tentativa por parte de La Oposición en ésta semana"- Dijo seriamente el pelinaranja, su actitud en esos momentos era muy diferente a la que solía mostrar a su gente de confianza.
-"Por lo visto se han mantenido tranquilos, pero no debemos bajar la guardia. Ayer escuché de un rumor, La Oposición ha estado infiltrando de su personal en nuestras filas, directa o indirectamente, le pido que haga todo lo posible por confirmar esa información"- Puntualizó el veterano hombre, las actividades de infiltración eran exclusivas de los ninjas, Ichigo conocía perfectamente esos métodos y lograba distinguir a los impostores, ese rumor era bastante generalizado, más no había imposibles y estaba dispuesto a ratificar o negar tal información según sus investigaciones.
-"Mis hombres se encargara de ello. A nuestra próxima reunión tendrá resultados contundentes"- Ichigo era una hombre muy seguro y comprometido con su trabajo, nunca fallaba, característica tan respetada en él.
-"Cuento con usted"- Determinó el mayor con toda su confianza puesta en Kurosaki y los restantes miembros del Departamento que lideraba.
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La joven de cabellera marrón, quien fungía en el cuartel como una de las mujeres encargadas de la limpieza e incluso en la elaboración de la comida, se encontraba en el antepatio una vez más barriendo el suelo del mismo, sin embargo su mirada llena de tristeza y hundida en sus pensamientos la mantenía rezagada de la realidad, sin siquiera percatarse de sus acciones, pues llevaba rato moviendo los dientes de la escoba en el mismo sitio, detalle que captó la atención de una joven mujer quien por lo general le acompañaba en sus ratos libres y podía decirse era su mejor amiga.
-"Llevas aseando esa parte desde hace minutos…"- Dijo una pelinegra de cabellera corta, acercándose hasta donde Orihime se encontraba.
-"Ehhh…"- La pelimarrón salió de su trance y observó con detenimiento, hasta caer en cuenta que las palabras de su amiga estaban por más certeras –"Ahh es cierto… estoy algo distraída…"- Fue la simple excusa con pizca de nerviosismo, mostrándose apenada.
-"¿Qué sucede contigo?"- Preguntó Tatsuki alzando una ceja al ver a su amiga con atisbos en sus ojuelos de una aflicción que busca conocer las razones.
Orihime levantó la mirada y observó los ojuelos cafés de su amiga, la conocía tan bien que seguro viendo a través de su mirada adivinaría lo que le pasaba.
-"No me pasa nada, estoy bien…"- Trató de encubrir sus emociones con tales vocablos pero justo en ese instante Orihime logró visualizar al pelinaranja, quien indiferente y callado caminaba por el pasillo, Tatsuki entendió muy bien de que se trataba.
-"Kurosaki de nuevo ¿eh?... ¿Qué fue lo que sucedió?"- Preguntó la pelinegra con cierta preocupación, aunque Ichigo fuera su superior, llegaba a detestarlo por la forma en que se comportaba con la mayoría de la gente, y aún más por ser el que provocaba la tristeza en su mejor amiga.
-"Bueno… es que… pensé que finalmente tendría una oportunidad a su lado pero… me enteré que… ya tenía a alguien… y yo…"- La voz parecía quebrársele, Tatsuki sintió una profunda pena, aunque la noticia la sorprendía por completo pues nunca había escuchado rumores o algo por el estilo saliera a la luz.
-"¿La has visto?..."- Esa era una gran duda que taladraba su mente, así que miró a la pelimarrón y la cuestionó sobre la identidad de la mujer que el pelinaranja tenía en su corazón, Orihime asintió ligeramente con la cabeza.
-"Y dime… ¿es ella más bonita que tú?"- Era su forma para levantar el ánimo de Inoue, pensó que Kurosaki debía ser muy idiota como para no tomarla en cuenta.
-"Sinceramente es una mujer muy hermosa… es una Oiran… en una de esas casas en el distrito rojo…"- Acotó Orihime, realmente envidiaba mucho a aquella mujer que tenía atrapado el corazón del pelinaranja, sentía que no tenía armas para enfrentarse a la beldad y cierto grado de refinamiento que Rukia tenía.
-"Después de todo lo que haz hecho por él, ¿Prefiere a una cortesana que a ti?"- Tatsuki se estaba exaltando, por su parte no lograba asimilarlo, quizás aquella otra mujer podía tener belleza como tanto se presumía pero no podría tener un gran corazón como el de Orihime…
Tatsuki quería hacer algo al respecto, no le gustaba ver a su mejor amiga en tales condiciones, y buscaría apoyarla. Sin embargo justo por donde ambas se encontraban charlando, apareció el pelirrojo amigo de Ichigo, haciendo escándalo, para variar.
-"¡¡Arisawa!! ¡¡Dice Kurosaki que dejes de holgazanear y te pongas a trabajar!! ¡¡Anda, tienen reunión!!"- Ese era otro de los llamados que al pelinaranja ya tenía acostumbrados a los miembros de su Departamento, Tatsuki era la única mujer en el, sus aspiraciones iban más allá de pertenecer a la policía del Gobierno, realmente deseaba tomar el lugar de Kurosaki en algunos años.
-"¡¡Ya voy, ya voy… y no me grites!!"- Le espetaba la chica de cabellera corta a todo pulmón, ese pelirrojo siempre osaba en molestarla cada vez que se podía, y pocas veces lograba contenerse.
-"Me tengo que ir… nos vemos…"- Puntualizó la chica de ojuelos cafés al despedirse de la pelimarrón, quien en un leve gesto la despidió y le vió partir hasta donde le esperaba Renji para fastidiarla, quedando nuevamente en soledad y con ese agudo dolor en el corazón.
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No había pasado tanto tiempo cuando la respuesta le tomó por sorpresa, a penas llevaba horas despierta, tratando de acomodarse al nuevo día cuando ya a primera hora yacía en la mesita que usaba para el té, la correspondencia de Aizen sobre su informe, lo peor no había sido el énfasis que había mostrado al pedirle más participación de su parte respecto a obtener información sobre Kurosaki, si no otra reciente misión de vigía para esa noche, pues según Soi Fong, el enemigo estaría rondando puntos clave y necesitaban de su ayuda para liquidar algunos cuantos si la oportunidad se daba.
-"Maldita sea… y hoy que planeada holgazanear toda la noche…"- Se dijo así misma una vez terminando de leer el papiro, haciendo con sus manos una esfera y aventándola por ahí, completamente hastiada.
-"Rukia Oiran… ¿Qué tiene que hacer ésta noche?"- Preguntó curiosamente su pequeña kamuro, mirándola con ternura, Rukia ladeó el rostro, observó y le sonrió.
-"Sólo arreglar un par de asuntos, nada que tengas de que preocuparte"- Dijo la morena acariciando la cabeza de la pequeña Yuriko, como una forma de aminorar su inquietud.
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Había desperdigado a miembros claves de su equipo por todo el distrito, en búsqueda de algún indicio de contra ataque de los enemigos o una sospecha de alguien infiltrado en sus filas, su cuerpo disfrazado con oscuros ropajes que se mezclaban con los de la noche, se detuvo en seco en uno de los tejados, sus ojos almendrados observaron detenidamente el panorama, tratando de adivinar el futuro.
-"Desafiando a la muerte… como siempre"- Dijo una afeminada voz entre la oscuridad, Ichigo miró sobresaltado por diversas direcciones pero no lograba percibir nada con ninguno de sus sentidos, esa persona era bastante audaz para el camuflajeo.
-"No seas cobarde y muéstrate"- Dictaminó con tono serio tratando de guardar la calma, con la mirada sagaz tratando de encontrarla.
-"Estoy justo detrás de ti…"- Musitó ella con picardía, el pelinaranja al instante se dio la media vuelta y volvió a encontrarse con ese par de ojos azulados, los mismos que hace tiempo amenazaron con quitarle la vida.
El viento dio un fuerte soplido, el silencio los envolvió por completo así como la penumbra de esa noche, Rukia sonrió socarrona, y lo miró detenidamente, una vez más le encontró, sólo que en circunstancias distintas… y lo que era mejor no la reconocía.
-"Tiempo sin vernos, Kurosaki Ichigo…"- Volvió a decir la morena, sonriendo con un dejo de maldad.
-"¡¡¿Quien eres?!! ¡¿Qué es lo que pretendes?!!"- Vociferó un enfurecido Ichigo, había muchas cuestiones rondando su cabeza gracias a esa mujer ninja, Rukia por su parte estaba impresionada por la actitud del pelinaranja, no quedaba nada, ni una pizca de aquel tierno hombre de hace días.
-"No pretendo nada, de hecho… Ya hice lo que tenía que hacer…"- Dijo Rukia llena de altivez, dejando a Ichigo bastante extrañado, ella era bastante misteriosa y letal.
-"¿Porqué me perdonaste la vida?"- Inquirió el pelinaranja, deseaba conocer las razones que la orillaron a tomar semejante decisión.
-"¿Me dirás que no valió la pena hacerlo?"- No confirmó ni negó nada, simplemente respondió con otra cuestión, una que sumió en lo más profundo de sus pensamientos al pelinaranja, olvidando por completo ante quien se enfrentaba.
¿Qué si había valido la pena perdonarle la vida?... Por supuesto, se dijo en sus adentros, confirmárselo significaría tomar en cuenta su sentimentalismo en los momentos equivocados, pero podía decir que 'gracias' a ella, había tenido la oportunidad de iniciar su camino en conquista a Rukia, la Oiran de Tachibana, y así mismo había regalado mucha alegría al besar sus deliciosos labios… sin saber siquiera que se trataban de la misma persona.
Ichigo volvió a fijar la mirada hacia donde la mujer ninja, pero ella ya había desaparecido de su vista sin siquiera percatarse, se mantuvo a mitad de la nada… haciendose más preguntas… sin caer en cuenta que el enemigo estaba más cerca de su corazón de lo que él creía.
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