Hola y gracias a todas!!!!!!!!!
me alegra que les guste el fic, y consideré mucho sus opiniones y sugerencias aunque lamento informarles que el capítulo que vengo a postear es el último... sí... después le sigue un epílogo, claro :D

Simplemente les quiero agradecer a todas por la paciencia, por sus comentarios, elogios, que fueron buena motivación para desarrollar y dar por finalizado éste fic.

Espero éste último les guste y a espera del epílogo.

Saludos!!!


… … * … …

Capítulo XIII

"Después de todo"

Como bien había escuchado a alguien decir, que después de la tormento siempre venía la calma, y así era en la mayoría de lo que ahora conformaba su vida, pero aún así había un par de cosas que aún le tenía preocupada, pero que no había expresado por temor, sin embargo ya tenía pensando hablar con la persona vinculada en el asunto, esperando que ésta persona se prestara a negociar de forma reconocible, como una forma de olvidar el pasado y evitarse problemas.

Pero la ayuda la sorprendió de un momento a otro, pues esa mañana, cuando iba con dirección a la habitación del pelinaranja, se topó con cierto personaje que hace días y de cierta forma le había salvado del castigo.

-"¿A dónde vas tan apresurada mujer ninja?"- Escuchó Rukia que le preguntó, así que fijó su vista a donde provenía la voz, encontrándose con unos de los hombres más importantes en la Décima primera división, quien estaba recargado en la pared y con los brazos cruzados.

-"Lo de siempre… con Ichigo"- Respondió la morena con cierto candor.

-"Me debes algo…"- Le dijo Ikkaku sin muchos rodeos.

-"Gracias…"- Respondió la pelinegra a sabiendas de que se refería.

-"Con eso no basta… Le pedí a mi Capitán que no dijera nada al respecto, lo hice por tu seguridad y por la de Ichigo… pero quiero algo a cambio, además de que nunca me recibiste cuando eras Oiran…"- De pocas pero firmes palabras, así era Ikkaku, quien ahora le pedía un favor a la morena, después de todo le había hecho uno muy grande al pedirle a Kenpachi que guardara el secreto sobre su verdadero oficio: kunoichi. Y añadiendo que las veces que pidió verla en Shimabara, todas fueron rechazadas rotundamente, quería cobrarse.

-"Te agradezco lo que haz hecho, me has quitado un peso de encima pero no veo porqué meter en esto el asunto de que nunca te recibí… Dudo que sólo pretendieras tomar sake y platicar ¿o me equivoco?"- Comentó Rukia tomando una actitud algo altiva, estaría eternamente agradecida con él por ayudarla pero que ahora se buscara cobrarse por asuntos ajenos, ya no le estaba pareciendo.

-"¿Perdón? ¿O es que acaso percibí que me llamaste pervertido indirectamente?"- Ikkaku le inquirió sin alterarse, más bien con cierta incredulidad, ¿tan mala fama tenía?.

-"No… bueno… es que es lógico ¿no?, si un hombre va a distraerse a las casas de cortesanas en Shimabara, aparte de beber y hablar, va a pasar una noche con alguna de ellas ¿no?"- Ese era su criterio, se cruzó de brazos y enarcó una ceja, esperando a que él le respondiera.

-"Dependiendo de mi humor…"-

-"Y las veces que fuiste ¿tenías el humor para eso?"- Con su respuesta lo sabría, así que con sonrisa triunfante aguardó.

-"¿Me vas a hacer el favor si o no?"- No podía decírselo, se estaría proyectando demasiado, así que era mejor evadir, evadir y tratar de las cosas no se descarrilaran.

-"Dime que es lo que quieres…"- Accedió la morena con gracia, total que ya no importaba.

-"Triple ración de arroz, con salsa de soya y papas… Si vieras como sufro con la comida de Inoue…"- Comentó Ikkaku, quejándose de la comida que la pelimarrón le daba, por lo menos quería tener una deliciosa comida completa y desde la primera vez que probó lo que Rukia cocinaba, quedó encantado.

-"Está bien… Ehh tengo que irme…"- La morena se despidió, pero justo cuando retomó el camino a donde Ichigo, nuevamente la voz de Ikkaku llamó su atención.

-"¿Y como están las cosas entre ustedes?"-

Rukia se detuvo en seco, ¿Cómo demonios sabía él de su situación amorosa?, ¿acaso era muy obvio?, así que echó una mirada a sus espaldas y contestó:

-"Espero que bien…"-

Ciertamente no habían tenido el tiempo para platicar sobre esos asuntos y definirlo, pero la esperanza era la última que se perdía.

… … o … …

Se había dedicado toda la semana a cuidar de su bienestar, no sólo se ofrecía a corroborar la mejora de sus heridas, también le suministraba las medicinas esenciales para su recuperación, le traía la comida y le ayudaba a deleitarse de la misma, velaba su sueño y era la primera en darle los buenos días, prácticamente sus conversaciones no eran profundizadas y mucho menos se enfocaban en los sentimientos, quizás aún no era el momento para retomarlo.

Sin embargo y después de lo sucedido, esa mañana sería la primera en la que el pelinaranja saldría a dar un paseo, los días de absoluto reposo habían terminado, pero aún cuando las heridas de espada que sufrió su cuerpo habían sanado, desafortunadamente sus ojos seguían estando bajo los efectos de aquel polvo, por ello Unohana había pedido que se le vendaran durante el tratamiento, aunque para Ichigo era desesperante no poder contar con ese sentido pues era un hombre muy visual, tenía que conformarse con escuchar la voz de la morena.

-"Vamos al jardín…"- Musitó la pelinegra al encontrarlo sentado en el futón.

Ayudó al chico a incorporarse, con mucho cuidado sostuvo su cuerpo hasta que logró quedar de pié, hecho esto, le tomó de la mano, palpando su suave piel, ese estrecho entre sus manos les trajo bellos recuerdos, Rukia no pudo evitar sonreír y cuando observó el semblante del chico, lo encontró con ese mismo gesto.

Con suma morosidad le guió por los pasillos del cuartel, a su paso, algunos miembros del Departamento que dirigía y algunos pertenecientes a otras divisiones le saludaban afablemente.

Caminaron por varios minutos, sin decirse absolutamente nada.

El juvenil rostro de Ichigo se vio refrescado por un ligero viento, y sintió a su vez los rayos del astro rey, que proporcionaban no solo luz si no también una calidez a su cuerpo. Mientras la morena sonreía ante la alegría existente en su amado, y estaba dispuesto a quedarse con él para siempre.

-"Hemos llegado…"- Anunció la morena, pasando después a ayudarle a tomar asiento en el fresco herbaje, ambos bajo la copa de un árbol, disfrutando del hermoso día.

El silencio existente entre la pareja, se rompió después de que Ichigo suspirara soñador, captando la atención de la morena.

-"¿Qué sucede?"- Inquirió Rukia frunciendo el ceño, ladeando su rostro a donde la faz del pelinaranja.

-"Aunque no puedo verlo, creo que hoy es un día hermoso"- Comentó con una sonrisa el chico de ojuelos almendrados.

-"Claro que lo es…"- Dijo ella afablemente, sentía que esa era la oportunidad perfecta para agradecerle todo lo que hizo por ella, aunque se suponía que no debía saber que su libertad la había conseguido gracias a Ichigo, al final terminó enterándose, lo cual era un aliciente mayor para retribuirle.

-"Sólo… quiero agradecerte todo lo que haz estado haciendo por mí… Sé que le pediste a Inoue que no me lo dijera pero necesitaba tener la certeza…"- Comentó la morena, una vez armada de valor, no sabía cual iba a ser la reacción del chico pero sin tomarle mucha importancia a eso, sentía que mínimo debida darle las gracias.

-"No tienes porqué hacerlo… De hecho, el agradecido soy yo… Si no fuera por ti, ya estaría muerto…"- Se sinceró, raras ocasión lo hacia, y ella, en esas veces, era la única presente.

Rukia le miró, una extraña sensación invadió su cuerpo, unos fuertes deseos de rozar su piel y sus labios la sucumbieron, así que paulatinamente fue acortando la distancia, Ichigo podía percibir la respiración y el aliento de la morena pero inmutable se mantuvo, las níveas manos de la chica tocaron su rostro y delicadamente fue removiendo aquel vendaje que cubría los ojos de Ichigo, ¿Cuándo había sido la última vez que se hundió en su profundo mirar?...

Sintió la banda deslizarse, hasta que sus ojos quedaron expuestos a la claridad del día, la nítida figura de la morena apareció, una que fue aclarándose conforme a los segundos, pudiendo distinguir ese encantador rostro, uno hermoso en demasía, a cuya dueña le adherían fuerte y profundos sentimientos, unos que muy difícilmente podría relegar de su corazón.

Le sonrió levemente antes de posar sus labios sobre los suyos, disfrutando de aquel añorado roce, aquel dulce sabor que sabía sólo encontraría en sus besos.

Segundos después sus labios se despegaron, sus miradas chocaron, por instinto el pelinaranja la abrazó, le sostuvo entre sus brazos mientras aspiraba el dulce aroma que de ella desprendía, la morena recibió al contacto con un dejo de alegría.

-"Todo lo que he hecho fue por ti… Porqué te quiero…"- Le musitó el pelinaranja al oído, siendo únicamente ella la escucha de sus motivos y sentimientos, lo cual alegraban la existencia de ambos, les hacía ver la vida de otro forma.

-"Lo mismo digo…"- Fue la respuesta de la pelinegra, afianzándose más a su cuerpo y fortaleciendo su ideas de permanecer a su lado para siempre.

Pasaron el resto del día observando el encanto del azulado cielo, ornamentado de nubarrones y del resplandeciente sol que sonreía, contemplando el panorama que se mostraba en esos tiempos de paz, recuperando los momentos que se habían desperdiciado en el dolor. Finalmente, ya no había confusión oprimiendo sus corazones, sólo felicidad.

… … * … …

F I N