¡Hola!.
Miles de disculpas por la demora, me ocurrieron algunos incidentes imprevistos, pero ya estoy aquí y también la continuación.
También quiero agradecer sus puntos de vista con respecto a esta historia, dispénseme de no poder citarlos a cada uno - me encantaría-, pero el asunto es que no tengo mucho tiempo, prometo que para la próxima vez si lo haré.
En fin, sin más rodeos aquí la continuación.
Bleach NO me pertenece, esta obra maestra es de Kubo Tite.
Capítulo III
Era increíble la cantidad de gente que, como él, estaba desesperada por abordar el avión, era cierto, no había podido dormir en lo que restaba de noche, pero se le había hecho tarde después de haber revisado unos documentos que tenía que llevar a la embajada de España, antes de partir hacia Japón.
¡Todo por el maldito insomnio!.
— ¡Rayos! — dijo éste revisando su reloj y corriendo lo mas rápido que sus piernas se lo permitían.
Después de unas vagas disculpas por parte suya hacia los transeúntes que chocaba, pudo llegar a su apartamento, tenia que tomar un taxi rápidamente, el avión despegaba dentro de dos horas y no podía permitirse llegar tarde.
Entró a su habitación con presura y tiró las llaves encima de la cama, como todo un descuidado, había dejado las ropas dobladas encima de esta, pero los maletines estaban en el armario, se dirigió allá a paso firme y saco dos maletas, las abrió, y puso las ropas de forma desordenada, total, no creía que revisen que tenga la ropa debidamente acomodada y pulcra en el aeropuerto de Barcelona.
Miró nuevamente su reloj, solo le quedaban cuarenta y cinco minutos, dejó una propina para el encargado de limpiar aquel desastre y justo cuando se disponía a salir…
— ¡Ahora no! — gritó furioso mientras escuchaba los sonidos característicos de un hollow, se detuvo un instante.
—Ya alguien se encargará— pensó tratando de desentenderse de aquel asunto, no creía que tuviera tan mala suerte; volviendo a renaudar su paso.
A continuación sintió como un poder espiritual— seguramente de un shinigami— se presentaba en el lugar donde Ichigo percibía que el mounstro estaba.
No quiso perder mas tiempo para saber si es que éste había cumplido su misión, cogió las dos maletas y bajo rápidamente del lugar, no podía esperar el ascensor, después de casi caerse repetidas veces por las escaleras, llegó a la salida del lujoso hotel, donde un "Espero haya pasado una grata temporada, vuelva pronto" fue lo último que escuchó de ahí.
Bien, ahora a tomar un maldito taxi, volvió a echarle una mirada a su muñeca, treinta y cinco minutos, esperaba que en la aduana no le hagan tantos problemas, extendió el brazo llamando uno de esos vehículos, pero antes de que uno se detuviera escuchó el sonido de algo que se derrumbaba, y ciertamente, pudo observar que el Hollow no era tan fácil de eliminar.
— ¡Mierda, mierda, mierda! —Murmuró molesto —, la sociedad de almas no sirve para nada…— Agregó con un dejo de repudio antes de entrar en otro taxi que por suerte estaba estacionado en frente del hotel.
No, esta vez no, no iría a salvarle el pellejo a nadie, ahora lo importante era no perder el vuelo.
Sintiéndose medio idiota y saludando al taxista, informó rápidamente su destino, entrando al vehículo.
—Al aeropuerto de Barcelona…— Indicó lanzando los dos pesados objetos que cargaba en los asientos traseros del automóvil.
—Muy bien caballero— contestó con un tono monótono el taxista.
De aquí hasta al aeropuerto eran diez minutos, tenia tiempo suficiente, aún no la había jodido.
Hablando insultos en bajo y con mala gana, se retiró de su cuerpo que ahora yacía inconsciente al lado de sus maletas; ya no podía contar con la ayuda, molesta y a la vez necesitada, de Kon puesto que lo había dejado con Urahara, después de salir de esos pensamientos del pasado, se transformó en shinigami.
Pero antes, se tuvo que grabar en la mente la placa de su medio de transporte particular.
El sitio no estaba lejos, pero igual le molestaba tener que saltar encima de los autos de el trafico que no sentían el golpe, desenvainó a Zangetsu, vio un hollow de tamaño grande, concluyó que tenia poderes mas avanzados cercanos a los de un arrancar, uno de los tantos que se vieron libres después del incidente con Aizen.
—Oye, mocoso, aléjate de aquí —advirtió el encargado de cuidar esa ciudad, que por lo visto, tenia varios problemas para acabar con el alma caída.
—No tengo mucho tiempo ¿sabe? — contesto de mal humor dando un zarpazo lateral que fue esquivado.
—Vaya, tienes una zankapatouh muy poderosa — se bufo el mounstro — ¿Quién eres?.
—No tengo porque darle mi nombre a un muerto. — respondió evasivamente mientras usaba el shumpo para apresurar las cosas.
Costó un poco de trabajo pero al fin, lo logró.
—Pero que…— empezó a decir el shinigami molesto mientras miraba a Ichigo retirarse del lugar. —Oye novato, esa era mi presa— Gritó exaltado a la sombra que cada vez se hacía mas pequeña en la gigantesca ciudad.
Ahora bien, si seguía sus instintos y su facilidad de conciencia del tiempo seguramente ya estaría a punto de llegar a…
— ¿¡Que rayos!? — Increpó observando su cuerpo inerte subir a una ambulancia, al costado se veía al taxista hablar con un policía que tomaba nota, y sus maletas fuera del auto al costado de la llanta del auto.
Si… si, ¡claro! Kurosaki Ichigo tenía un gran sentido del tiempo.
El chico se metió rápidamente a su cuerpo e inmediatamente el panorama era diferente al que antes tenia, los encargados de trasladar la camilla a la ambulancia, abrieron los ojos asustados porque el chico se quitó la mascarilla que le brindaba oxigeno y se disponía a levantarse.
— ¡Háganse a un lado, tengo que irme ya! — Incorporándose de golpe y empezando una riña con los encargados.
—Señor, por favor colabore, acaba de sufrir un infarto, tiene que descansar. — Trató de explicar uno de ellos mientras que el policía que antes había intercambiado palabras con el encargado del vehículo, se dirigió a paso rápido hacia él.
— ¡Oigan!,¿no ven que ya estoy bien?, voy a perder un vuelo importante.
No quiso ver su reloj, pero tenía que hacerlo…quince minutos, ah.... espera ¿¡quince minutos?!
—Disculpe, ¿qué sucede acá? — pregunto el oficial que tenia aspecto de ser una persona seria, un hombre de un aspecto de cuarenta y cinco años.
—El señor no quiere colaborar, necesita reposo. — explicó uno de los encargados mientras evitaba una patada del chico de cabellos anaranjados.
— ¡Mierda! ¿¡Que acaso no tienen ojos?!. —Preguntó con ira contenida, era conciente que en España no debería buscarse peleas con la ley pero no podía evitarlo, ese vuelo, realmente, era importante para él, era el reencuentro con toda su familia.
—Señor, si no se calma, me veré obligado a llevarlo a la comisaría por falta de respeto a las autoridades—, advirtió en tono desafiante el capitán.
Rayos, ya, todo estaba perdido, iba a perder el vuelo…
— ¿Ichigo?.
Esa voz…
Espero les haya gustado, ya saben , alguna crítica, sugerencia y comentario serán bien recibidos.
Prometo actualizar pronto.
¡Salu2!.
LaChivix
