Hola a todos(as), después de una vacaciones- aunque igual tuve que trabajar, no sé si a eso se le llama vacaciones (?), en fin, aquí la continuación.


Bleach no es mio, el creador de esta serie es Kubo Tite.


Capítulo IV

—¿Ichigo? — Insistió preguntando.

Esa voz le era extrañamente familiar.

—Eres tu Ichigo…—Agregó luego de unos segundos corroborando. —¿que haces aquí?.

—¿Uh?, ¿Mukarami?. —Dio como respuesta el joven de cabellos anaranjados medio aturdido por la algarabía formada en aquel lugar.

— ¡Vaya sorpresa! — Dijo una chica de cabellos castaños claros y ojos azules, mientras se acercaba hacia el susodicho — ¿Qué haces?. —Cuestionó divertida al ver esa escena.

—Me sorprende que preguntes ese tipo de cosas…— Habló irritado con una vena en la sien, se suponía que era obvio.

La ojiazul no pudo evitar alzar una ceja sin que la sonrisa en sus labios desapareciese.

—Señorita, le sugiero que se retire de aquí…

Al notar que estaba siendo prácticamente ignorado, el policía había decidido intervenir, después de todo, no se podía perder el tiempo en nimiedades como esas.

—¿Qué te sucedió ahora, Ichigo?,¿Otro de tus desmayos?.

La muchacha empezó a reírse con fuerza mientras seguía pasando por alto lo que estaba a su alrededor.

—¡Cierra la boca!, mas bien ayúdame a explicarle a estos…— Se contuvo—
—señores, que estoy bien y que simplemente a veces se me baja la presión…—mintió.

Desde que se hubo establecerse en España, varias cosas sucedieron, entre ellas, era el horario; era el más trabajoso que tenía, varias veces no le quedaba tiempo para poder descansar o siquiera reposar; más eso no fue excusa para los Hollows, ellos, en cualquier parte del mundo, seguían jodiendole la paciencia.

Y no sólo joderle la paciencia era lo que hacían, sino, como todo ser que carecía de una pizca de cerebro, aparecían en los momentos menos oportunos – en medio de su clase, cuando se encontraba realizando trabajos de medio tiempo, ect- es por esto que, harto de estar siempre buscando un sitio a solas para poder retirarse de su cuerpo, inventó que se encontraba mal de la presión; esa sin duda era la excusa perfecta para poder encubrirse.

Más como toda acción produce una reacción, fue el centro de atención a donde iba.

Aunque ya estaba acostumbrado a serlo.

—Oh si, es cierto, disculpe capitán, soy la Doctora, Mukarami Saotome. —Se presentó entregándole al susodicho una tarjeta de identificación.

Saotome era una chica cuya edad redondeaba entre los veinticinco y veintiséis, reconocida por sus grandes avances en lo que se refería la medicina quirúrgica.

Se podría decir que, para buena suerte de Ichigo, ella era su compañera de salón, compartieron juntos una extraña amistad de cuatro años.

Al final cuando se graduaron, no volvieron a saber nada del otro; hasta ahora.

El policía abrió desmesuradamente los ojos al escuchar aquel nombre, sin duda, entraba en su lista de nombre de personas famosas.

— ¡Oh! Señorita Saotome, un gusto conocerla, —estrechando su mano algo avergonzado por lo anterior. — Excúseme por lo que tuvo que pasar, en verdad lo lamento mucho. —Repitió haciéndole señas a sus colegas para que se retiraran del lugar, entre tanto, el encargado de la camilla también tenía la quijada hasta el suelo al enterarse a quien tenían frente.

El shinigami sustituto bufó mirando su reloj con clara inquietud y molestia.

—No se preocupe, errores cometemos cualquiera. —Dijo la muchacha moviendo las manos como quien espanta a una mosca molesta.

—Muchas gracias Doctora.

—Disculpe, el joven de allá es mi paciente, como ve, a veces sufre pequeños desmayos que son causados por…—

Empezó a dar una explicación muy complicada que Ichigo podía entender perfectamente, estaba usando alegaciones de un caso raro del corazón, y se los estaba aplicando a él mismo, volvió a mirar su muñeca, ¡diez minutos!.

—Es por eso que estoy tratando su caso personalmente, está de más decir que le he dado permiso para que tome un vuelo a Japón…—Concluyó con altivez que fue percibida por cierta persona. — Y si me disculpa, yo también tengo un vuelo importante que hacer.

Como si de una orden se tratara, los enfermeros soltaron al shinigami sustituto quien no tardó ni un segundo en ponerse de pie, tomar sus maletas y estar un poco mas calmado puesto que, donde lo habían detenido, era el aeropuerto.

Lo mismo hizo Mukarami, quien caminaba a paso rápido, adelantándosele.

—Oye…—Le alcanzó- Oye Mukarami gracias. — Dijo con dificultad dejando a atrás a los enfermeros y al capitán.

—De nada, tú sabes que siempre podrás contar con mi inigualable ayuda. — Explicó la chica con una autosuficiencia, razón por el cual, le causo tantos problemas al chico darle las "gracias" a la susodicha

—Se ve que te has vuelto una eminencia. —Agregó.

—Si, ya lo sé. —Haciendo caso omiso al tono de voz que utilizo para decirle "eminencia".

—Bueno, me tengo que ir por allá… —Anunció el chico sujetando con las fuerza sus dos maletas, entre tanto se escuchaba por los parlantes del lugar que se anunciaba un vuelo hacia Japón y que estaba a punto de partir.

—Nos vemos pronto, Ichigo, que tengas un buen viaje. Saludos a la familia —Se despidió la doctora con su mano, mientras le miraba irse rápidamente hacia la puerta de entrada del vuelo que tomaba Kurosaki. —No te vuelvas a desmayar. —Susurró riéndose.


Luego de correr nuevamente, por casi todo el maldito aeropuerto, pasar rápido sus maletas para la revisión, y casi sufrir un infarto verídico al no poder encontrar su boleto de avión.- Lo tenía en el bolsillo de su pantalón-; pudo descansar y sintió que el alma le volvía cuando se echaba en su cómodo asiento.

— ¿Un whisky, joven? — ofreció una carismática aeromoza sirviéndole la bebida, anticipó que lo necesitaba al ver el semblante del muchacho.

—Gracias.

De un solo sorbo se tomó todo el contenido de la copa.

Ahora era cuestión de esperar el vuelo hacia Japón, cerró los ojos por unos instantes, calmando el ritmo acelerado de su corazón a causa de todo el stress de la mañana.

Después de un momento, recordó a Saotome.

¿Cómo se sabía Mukarami que él regresaría a su casa?.

A decir verdad, ella era conciente que él era japonés pero era la primera vez después de un largo periodo de tiempo que se habían visto…

Concluyó que le estaba dando demasiada importancia al asunto, ya luego, si es que se volvían a encontrar, le preguntaría.


— ¡Buenos días!, estaremos en la misma clase tratemos de llevarnos bien ¿vale? —
Fueron las únicas palabras que escuchó por primera vez por parte de ella, mientras él estaba apoyando su cabeza con un codo mirando el pizarrón vacío y con una cara de pocos amigos.

— ¿Quién eres tú? — preguntó simplemente en modo de respuesta, tenía en cuenta que eso de quedarse solo y con el ceño fruncido seria suficiente para alejar a personas molestas de su objetivo.

—¡Ah!, disculpa, disculpa;¿tu eres Kurosaki Ichigo cierto?.

—No me respondas con otra pregunta.- Con una gota en la sien - ¿¡Oye!, ¿Cómo diantre sabes mi nombre?.

—Pues,¿no será que han estado llamando lista y tú has respondido a ese nombre? —Agregó irónica—,pues veras, como tú, soy de origen japonés.

— ¿Cómo sabes que soy japonés? — irritado.

—Por tu nombre…¿Duh?.

El comportamiento tan extraño de aquella idiota le estaba sacando de sus cabales.

Hubo unos cuantos minutos de silencio mientras ambos dirigieron su vista a todos los alumnos que, como de su edad, estaban de aquí para allá conversando, parecía la secundaria, pensó Ichigo algo molesto, todos los de aquí son inmaduros, pensó por su parte Mukarami también.

—Y bien, me das a decir que haces aquí en Barcelona ¿ah?.— Sentándose a su lado.

¿Quién rayos se creía esa chica para estarle molestando desde el inicio de clases?,¡rayos y él que pensaba pasar desapercibido, aunque claro, era algo imposible porque había un grupo de chicas que cuchicheaba rápidamente y dirigía la mirada de vez en cuando al pelinaranjo, molestándolo mas.

—Pues supongo que es obvio ¿no? —Sin despegar la vista del pizarrón — para poder estudiar y terminar mi carrera.

—Bueno por algo tenia que empezar para poder iniciar una conversación—Dijo al mismo tiempo que le dedicaba una sonrisa que el shinigami sustituto no paso desapercibida.—¿Sabes?, yo también estoy porque estoy becada, es más, llevo seis años en España, casi toda mi infancia la pase en Japón, luego de un tiempo, junto con mi familia, nos mudamos y ahora vivimos aquí, bueno… – Carraspeando, dado que se había dado cuenta que al chico no le interesaba mucho su tema de conversación— no exactamente, pero ahora nos mudamos recién aquí desde la capital, con todo este asunto de los estudios y … ¿Oye me estas prestando atención?. — Preguntó en un tono de voz mandón que desagrado por completo a su nuevo compañero. — ¿Sabes que es de mala educación no escuchar lo que dicen las demás personas cuando te hablan?.

—Si. —Respondió escuetamente desviando la mirada hacía la ventana que mostraba un clima perfecto para estarse tirado en la cama todo el día, eso preferiría a estar escuchando la voz de cierta cotorra.

—Por cierto, me llamo Mukarami Saotome, por si se te ocurría preguntar.

Lo hice. caviló el chico molesto.

Su amistad empezó con el pie izquierdo pero a la larga supieron comprenderse, y a conocerse mas, aun así, Murakami sabía que Ichigo tenia algo oculto, quizás sea porque a veces cuando le hablaba le encontraba de un humor extraño, en este caso "amable" con ella, casi causándole un shock. O quizás porque simplemente nunca le contaba casi nada de su vida antes de instalarse en ese país, pero una cosa si sabia, que no había nadie como su buen amigo Kurosaki Ichigo, encontrar a una persona con el mismo carácter que él era como buscar una aguja en un pajar.

Y vaya agujita que tenía por compañero.


Muchas gracias por leer, y sí éste es un Ichigo/Rukia.

Ya saben, cualquier crítica, comentario o tomatazo será bien recibido.

¡Salu2!.

LaChivix ~