Hola a todos, antes que nada agradecer su apoyo en esta historia, sé que me he demorado mucho a pesar que ya esta casi finalizada pero el tiempo no me ayuda D:, hasta llego a pensar que realmente me odia xD.
Bueno, el caso es que este capítulo será mas largo.
Bleach es propiedad de Kubo Tite si fuese por mi, ya patentaría el Ichiruki (?).
Capítulo V
La recibida que tuvo fue una sorpresa para él, bajando del avión divisó a lo lejos un ridículo cartel con su nombre rodeado de pintura rosa, y tantas chucherías pegadas que mejor ni alcanzaba a ver con nitidez puesto que empezaría su primer día en Japón de mal humor.
—¡Oni-chan! — Gritó una chica de catorce años dueño de un cabello largo castaño difícil de no ser reconocido por el muchacho.
Era Yuzu.
Algo había cambiado en ella, poseía la anatomía de toda chica de su edad y el cabello largo le sentaba bien, a eso agregándole una expresión mucho más tierna en el rostro; se apresuró a ir al encuentro de su ser querido y lo recibió con un abrazo cariñoso.
—¡Oni chan! ¡Qué bueno que has regresado! —Exclamó completamente emocionada, sollozando mientras parecía no querer zafarse del susodicho.
—H-hola, Yuzu, ¿Cómo estás?. —Pudo decir apenas, sentía los pequeños brazos de su hermana aferrarse con fuerza a él, dejándolo un poco sorprendido.
—Hola , Ichi ni —Otra voz se anunció delante suyo — ¡vaya, sigues igual! , a excepción de la ropa que la tienes por primera vez, elegante.
—Hola, Karin — saludó con una gota en la sien ,Yuzu ya estaba exagerando , ni que hubiera regresado de la muerte o algo así –oye...¿Me podrías…?- Señalando a la menor de los Kurosaki ,que ahora se había puesto a llorar.
Justo cuando sintió nuevamente su cuello en libertad y la espalda le empezaba a dejar de dolerle consecuencia de estar tanto tiempo inclinado, recibió una patada que por las justas pudo esquivar.
—¡Ichigo! ¡Bienvenido hijo mío!. — Grito a todo pulmón Isshin, llamando la atención de varias personas que circulaban a su alrededor.
—¡¿Qué rayos te pasa viejo loco?!,¿¡Pretendes matarme o qué?! —Dio como respuesta el joven de cabellos anaranjados visiblemente cabreado, para luego de unos instantes, darle un puñete que terminó directamente en el rostro de su progenitor,haciendo que un hilillo de sangre saliera de su nariz, más eso no parecía quitarle la emoción de ver a su vástago de vuelta.
—¡Hijo mío!, ¡si sigues idéntico! —Exclamó con voz nasal mientras se sujetaba el rostro con una mano y lágrimas en forma de cascada salían de su rostro.
—Oye, Papá, deberías dejar de recibir a Ichi-ni así, ¿no ves que haces escándalo?, toda la gente esta mirando hacia acá. —Criticó Karin casi indiferente al hecho del golpe, mientras se ponía una mano en la cintura, y Yuzu asentía rápidamente con restos de lágrimas de alegría en sus ojos.
Karin se había cortado el cabello al estilo Tatsuki, pareciera que al no tener un hermano mayor durante cuatro años, se había apegado un poco más a la joven luchadora, y de paso aprender varias técnicas de karate que esta amablemente le enseño como una buena amiga de varios años, para luego ponerlas en práctica en su padre, que ya no se atrevía a tocarla, pero de vez en varias ocasiones cuando intentaba darle un abrazo, ella lo evitaba con una patada o un golpe, ¿si Ichigo le podía pegar…Porque ella no?
—¡Es que tu no entiendes Karin! —Le contradijo su padre mientras sacaba nuevamente la pancarta que había enseñado desde el aterrizaje del avión -¡Son cuatro años de no ver a mi querido hijo!...¡Masaki , míralo, se ha vuelto todo un hombre!.
Eso era lo más temía Ichigo, quizás el hecho de no poder ver bien lo que había debajo de su nombre fue bloqueado por su propio organismo por defensa mental propia, concluyo eso cuando vio el tremendo panel, en frente suyo, una foto de su difunta madre sonriendo rodeada de flores y abajo su nombre, también rodeado de flores.
Esta vez a Ichigo se le adelantaron, Karin le había dado una patada rápida.
—¡Suelta eso ya!, ¡te dije que lo dejaras en casa! — le gritó la muchacha molesta porque , irónicamente, su padre no había cumplido su orden.
—¿Ya nos podemos ir? — Intervino con voz suplicante la niña de cabellos castaños claros mientras veía como la gente ya se estaba inquietando de tal espectáculo de violencia familiar.
— Tienen razón hijas mías, pero…
Isshin miraba a todos lados, como si estuviesen esperando a alguien más.
—¿Q-Que te pasa? — pregunto Kurosaki visiblemente irritado, observando a su viejo actuar como si fuese un niño.
—¿No te has traído a alguna chica?.
Esa frase acabo con un golpe en el estómago, Karin y Yuzu tuvieron que cargarle.
Felizmente hicieron caso a Yuzu y se dirigieron a paso rápido hasta afueras del aeropuerto para pedir un taxi rápidamente.
La casa seguía idéntica, no había cambiado completamente nada, las mismas calles, las mismas personas, y los mismos recuerdos que nunca saldrían de su mente
Decidió entonces, cuando entrara, descansar, ya tenía todo fríamente calculado, se daría una ducha, tiraría las maletas en su cama (si es que a su viejo estúpido no se le habría ocurrido demoler su cuarto o meter extrañas cosas ahí), comería algo , y dormiría toda la tarde, porque al día siguiente tenía que dirigirse a la embajada de España ubicada en Osaka, para poder recibir los papeles que mando desde ese país.
Sus planes se autodestruyeron cuando al entrar, encontró toda una algarabía, había algunos regalos en el sofá, en la mesa, un banquete y varias personas allí paradas, reconoció al instante la primera voz que le llamo.
—¡Kurosaki kun! —Se escuchó una voz cargada de júbilo.
Inoue, Chad, Ishida (no tenía ni idea que hacia allí) y Urahara, se hallaban a pocos metros de él.
Por un instante por su mente se le ocurrió saber que sucedería si es que dijese: "¡¿Qué hacen aquí?! ¡Quiero dormir!"
Más no pudo, tenia educación después del todo.
—Inoue, hola… ¿Qué es todo esto? —interrogó con la máxima cortesía que en ese instante florecía en él.
—¡Te estamos dando la bienvenida Kurosaki-kun!, ¡qué bueno que has vuelto! —empezando a quebrársele la voz.
No, otra vez no... Pensó abatido el joven de cabellos naranjas torciendo el gesto recordando la escena que le había armado Yuzu.
Aunque pudo comprenderle, era cierto, cuatro años lejos podría endurecer y ablandar a cualquiera.
Esbozó una sonrisa, después del todo, eran sus amigos, los verdaderos amigos que tenia.
—Hola, Kurosaki-san, bienvenido de nuevo. —Saludó Urahara, quien hasta le parecía ver que tenía el mismo sombrero. —Que gusto tenerte de nuevo con nosotros.
No le parecía sorpresa ver al mercader dentro de su casa saludándole como si de un amigo antiguo de la familia se tratara —Y lo era sólo que Ichigo no lo sabía aun—, pero ya tenía en cuenta que su familia estaba al tanto de su situación, de que es un shinigami sustituto y todas esas cosas. Aunque no sabía hasta donde, decidió que lo mejor era dejar la situación como estaba.
—Ah…Gracias,- respondió el chico – ustedes siguen iguales.
Y sus palabras eran las más certeras, Inoue se había cortado el cabello, no tanto, porque no tenía pensado romper la promesa que había hecho con Tatsuki; Ishida continuaba con las mismas características, tenia aun en su mano derecha lo que le indicaba al chico que seguía siendo un Quincy; y Chad estaba tan callado como siempre.
Pareciera que los únicos que habían cambiado en algo fueron sus dos hermanas.
Pero aun esperaba algo, no encontró realmente a la persona que quería ver al regresar a Japón.
—Hola Kurosaki— saludó el chico de cabellos azules como si se tratara de algo ensayado, y en parte lo era, Orihime le había hecho prometer que iría a la bienvenida del shinigami sustituto.
—Ah... Ishida, cuánto tiempo. — Respondió al saludo el chico.
Eran pocas las palabras, pero entre ambos sabían que se alegraban de verse nuevamente, habían sido camaradas en varias aventuras y eso no era sencillo de olvidar.
Chad le estrechó la mano con una sonrisa sincera, su amigo de confianza de tanto tiempo, había vuelto, el moreno estaba feliz a su modo.
Kurosaki le correspondió el acto y también le saludo con un vago -Hola Chad- y una respuesta de -Bienvenido Ichigo-.
Como le desilusionó un poco el hecho que su hijo mayor no haya traído a una linda chica con él, trato de liar a Ichigo e Inoue, fallando por completo en esto, puesto que el shinigami sustituto se encontraba de malas pulgas con él por lo sucedido y por lo que estaba haciendo, en el resto de la comida solamente se vio sonrojos por parte de la chica de ojos plomos al escuchar el comentario del progenitor del joven de cabellos anaranjados de que su hijo y ella formarían una hermosa pareja.
Las únicas personas que animaban la fiesta eran Urahara, Isshin e Inoue , los demás no tenían compatibilidad con las acciones que querían hacer, Yuzu no pudo hacer mucho porque estaba muy ocupada en la cocina haciendo un banquete, yendo de aquí para allá, llevando comida en la mesa, agregando un postre a cada uno de los invitados, donde todos estaban reunidos.
Aunque sus planes fueron arruinados, fue algo cálido ver el recibimiento que tuvo, y a la vez triste; porque con casi todas esas personas había pasado momentos de bienestar y también de desesperación, "casi", porque todas no estaban, claro que no, faltaba alguien importante ahí, una persona que le debería alegrar a su manera el día.
—Onii chan, ¿no habías dicho que tenias que levantarte temprano?... Vas a llegar tarde —Se escuchó la voz por detrás de la puerta de su cuarto, el cual a pesar de los años seguía en el mismo estado, Yuzu había insistido a su padre de no cambiar nada, "para que recuerde todo" explicó la niña asustada de la posibilidad de que Ichigo la olvidase a ella o a los demás integrantes de la familia Kurosaki.
Exagerada— fue lo que respondió Karin al verla en su estado de dramatismo, porque al contrario de Karin , Yuzu no había hecho una amistad que podría reemplazar a la que su hermano mayor le brindaba y… Su padre, bueno, su padre no ayudaba mucho.
El chico se movió de forma inconsciente hasta a orillas de su cama, estiró el brazo, cogió el reloj despertador que tenia, y abrió perezosamente los ojos para revisar la hora…
Lanzando blasfemias por doquier logró desechar en su totalidad la tentadora idea de quedarse unos quince minutos más disfrutando la suavidad del colchón de su aposento, se le iba a ser tarde, esos papeles eran importantes, si no los recibía a la hora indicada quien sabe cuando se los entregarían, es más, la embajada le haría firmar numerosos papeleos para definir una nueva fecha de entrega, había pasado algo parecido en su primer año en España, y no le dejaba recuerdos precisamente felices.
Pero el trasfondo de ese comportamiento era que, cuando había entrado a su cuarto para poder descansar cuando todos se hubieron marchado, los recuerdos cayeron a él como un balde de agua fría se tratara, había revisado su closet, el cual estaba en su posición habitual y dentro de este con las mismas sabanas que guardaba para reemplazarlo con las de la cama, como si nadie hubiera nunca habitado en ese pequeño pedazo de cuarto que había significado tanto para él, reviso cada lugar de su habitación, como esperando que hubiera algunos indicios…, y más la noche ayudaba a poder recordar con más fluidez todo, se había quedado pensando todo el tiempo, esa era la razón.
—Onii chan... Ya está listo el desayuno, baja cuando quieras, ¡te hice tu comida favorita! —agregó por último la niña dejando de tocar la puerta, parecía estar radiante, luego de unos instantes Ichigo oyó como se dirigía al primer piso.
No había desempacado sus maletas, ayer no había tenido tiempo suficiente para eso, así que decidió usar la misma ropa que uso ayer, era un terno con una tela delgada, había algunas arrugas pero nada que el shinigami sustituto no pueda evitar, se aliso repetidamente las partes que estaban desencajadas con las manos, bajó rápidamente con el cuello de la camisa desabotonado y la corbata colgada en uno de sus hombros.
— Buenos días Ichi ni, parece que anoche no dormiste bien. —Dijo en forma de saludo Karin mientras se untaba mantequilla en su tostada, fijándose en los trastes que estaba su hermano.
—Onii chan, ¿vas a ir con la misma ropa que tenias puesta ayer? — Indagó inocentemente su otra hermana.
—Si, no tuve mucho tiempo. —Se justificó abotonándose la camisa mientras a la vez se hacia el nudo de la corbata a continuación.
Esa mañana sentía que algo le faltaba, o algo faltaba, unos segundos después supo que era.
—¡Ichigoooooo, buenos díaaaaaaaaaaaaaaas! — Gritó Isshin cayéndole, prácticamente, del techo lanzándole una patada que el chico retuvo con sus dos manos, tenía la corbata en la boca.
—¡¿Fe miefda te pafa!?! –sí, eso era lo que faltaba, después de tanto tiempo se le había hecho extraño —¡imbécil! —Increpó, teniendo algunos problemas de dicción debido a que su boca aún seguía ocupada con su prenda.
—¡Oh! ¡Hijo has mejorado bastante! Entonces a ver qué te parece esto…- Zafando su pierna de las manos de su hijo, para luego dirigirle un puñete.
A el chico no le costó casi nada de trabajo dejar inconsciente a su padre, pues no había perdido la forma porque también se dedicaba a el mismo, los constantes pleitos con Hollow, aun le llevaban en carrera casi todos los días.
—¡Jodete! — Escupió las palabras furioso abriendo la puerta de la casa de un golpe.
—Oni chan... ¿no vas a comer algo? — alcanzó a decirle la pequeña de los Kurosaki mientras pasaba por alto a su padre.
— ¡No! —respondió.
No se oyó nada mas después del sonido fuerte de la entrada de la casa cerrándose.
—Sigue igual en mi parecer. —Dijo con una sonrisa irónica Karin ; Yuzu nuevamente se dedicaba a terminar de servir el desayuno con el semblante algo triste.
Pudo llegar a tiempo, solo le quedaban cinco minutos para poder cerrarse la cita que había quedado para la entrega de sus documentos.
Suspiró totalmente aliviado mientras salía de la lujosa puerta, que sin duda, era de la embajada de España.
—Malditos papeles— pensó, nunca hubiera podido imaginar que cierto objeto tan frágil fuera el que pueda definir su vida entera, le estresaba, y casi siempre paraba así, de un lado para otro, papeleo y papeleo, era algo completamente irritante, y según el pelinaranjo, innecesario.
Luego de guardar los documentos en su mochila —no estaba de buenas cuando salió de su casa, estaba apurado, así que cogió lo único que estaba a su alcance— decidió que sería algo nostálgico ir a visitar Karakura nuevamente, ¿Por qué no?.
No pudo evitar sonreír al ver aquel parque que fue puntos de encuentros suyos y de...
O que simplemente era el lugar favorito donde siempre aparecían los hollow.
Estaba intacto, como si el tiempo nunca hubiera corrido por ese lugar, los árboles, los juegos, la arena, las bancas, hasta le pareció reconocer a ciertos niños que estaban ahí jugando, claro, que ahora habían crecido.
Decidió tomar un descanso, se acerco y se sentó en la banca más próxima a la salida del parque, sabía que no debería apurarse en ir a su casa, no tenía muchas ganas de regresar a un ambiente donde le esperaba un tío loco con sus idioteces, aunque hayan pasado años, ese seguía intacto, se refresco con la brisa que recorrió todo el lugar, y se estiro mientras escuchaba el sonido armónico de las flores, arboles, y todo lo demás que le rodeaba, hasta llegó a pensar que el sonido de los niños le traía buenos recuerdos.
Todo eso por supuesto no es un ambiente adecuado para él, la paz se iba a acabar..
— ¡Holaaaa, Ichigo!
Esa voz quebró todo el equilibrio y lo hizo añicos, mas porque fuese quien fuese, se había atrevido a gritarle muy cerca de su oído.
—¡Pero que mier-!—levantándose de un momento a otro dispuesto a encarar a tal imbécil —Q-que ... ¡Tú¡ — Gritó señalándole con el índice sorprendido de haberse encontrado con esa persona.
Era Mukarami, que ahora tenía un vestido veraniego, puesto que el sol era algo cruel en lo que se refería a estarse frescos, y un sombrero grande que la hacía ver como una pequeña niña perdida en medio de toda la multitud.
—¿Por qué te sorprendes? — Cuestionó algo ofendida, aunque eso era algo típico de ella.
—¡¿C-como que por qué me sorprendo, no crees que es algo "sorprendente" dejarte en España ayer y verte hoy día en Japón…?!— Difirió molesto.
— Ah, si tienes razón — levantando el dedo en son de razón — ¿recuerdas que te dije, "hasta luego"?
— ¿Eso que tiene que ver? — Frunciendo el ceño.
—Pues todo… –Sentándose a su lado, empujándolo un poco en el acto, el joven doctor lanzó un bufido– porque te dije "Hasta luego" no "Adiós" —explicó como si fuera algo tan obvio.
—No pretendo estar pensando como tú. — Respondió evasivamente el chico acomodándose.
—Lo suponía. — Respondió encogiéndose de hombros.
—¿Se puede saber qué diablos haces aquí? —pregunto sin más luego de saber que la chica no diría nada a menos que se lo cuestionara.
—Esperaba que me lo preguntaras... (¡Lo sabía!) — mientras se ponía ambas manos en la cintura levantándose nuevamente para tener una visión directa con su aburrido y estresado acompañante — Pues , he venido a ver a una amiga que se encuentra muy enferma, bueno, realmente no es mi amiga, es simplemente una de las más importantes que he visto y escuchado, casualmente, un amigo mío que no había visto hacia un buen tiempo, me llamó y me dijo que esa persona necesitaba de mis servicios, parece que le conoce—sus ojos brillaron, se encontraba emocionada —como ves, mi nombre a recorrido el mundo —riéndose orgullosa— ¡soy tan famosa!.
— Y también jodidamente irritante — Recalcó Ichigo con una gota en la sien.
—Viniendo de ti lo tomaré como un cumplido, fresa.
—¡Deja de llamarme fresa!
—Ese es tu nombre, haya tu si no te gusta, a mi me hubiera encantado llamarme lúcuma. —mirando distraídamente el cielo con un dedo rozando su propia mejilla.
— ¡Ya cállate!, mejor te hubieras quedado ahí.
—Que lástima por ti entonces.
Hubo un silencio.
— ¿y qué tal?-dirigiendo sus orbes azules a los café del chico- ¿Cómo está tu familia?.
—Bien... —Observando a los niños que ahora se encontraban peleándose por un muñeco.
—¿Sí?... — mientras ella imitaba tal acción —pues yo creo, que todo está diferente. — Cambiando su semblante infantil a uno más serio.
Ichigo guardó silencio.
—Cuando dejé Japón, había tantas personas de las cuales siempre quise despedirme, pero no pude, ahora que estoy intentando buscarles, no sé por dónde empezar. — Expuso pasivamente.
—Deberías empezar por donde vivías, ¿no lo crees? — aconsejó el chico.
—¡¿Oh si?! — Dándose una bofetada a la frente— ¡Pero si la fresa tiene razón!, que retrasada fui, no me dirigí a mi casa… ¡oh! Qué horror, soy una total estúpida. —Terminó en un tono sarcástico.
— ¡Hey...Idiota! —Contraatacó molesto mientras una vena se formaba en su cabeza — deja de hacer eso.
—Mi casa, ya no está, parece que la demolieron, y construyeron otra cosa sobre esta.
—Ya veo— Desviando su vista a el parque — y…¿Donde te estás alojando?.
—En un hotel provisional hasta que encuentre una cosa mejor, el viaje hasta acá me tomo por sorpresa, si una persona no tan importante hubiera solicitado mis servicios de esa manera, entonces me hubiera tomado mi tiempo en venir, pero viniendo de esa diseñadora tan famosa…— Terminó esta frase sus ojos empezaron a denotar un brillo que estremecieron al pelinaranjo, esa mirada siempre la tenía cuando se le ocurría cualquier estupidez.
— ¿Diseñadora famosa? — repitió confuso.
La moda no era su punto fuerte después de todo.
Bueno, aquí esta el capítulo espero haya sido de su agrado, ya saben, críticas o cualquier cosa, no duden en envíarmelas, me hará muy feliz sus comentarios.
¡Salu2!
LaChivix - o Chivicao-.
