"Sakura drops"
Basado en Naruto
By: Keysie Maxwell
Category: AU, OOC, Romantic, angst, algo de humor…
Pairing: Sasuke x Naruto
Raiting: G
Declaimers: Naruto no me pertenece ni por si acaso xD, escribo sin fines de lucro y el título del fic y las estrofas que aparecerán en cada capitulo pertenecen a la canción homónima al fic de Utada Hikaru.
Capitulo 2:
Era un caluroso día de verano.
Y cuando él decía que era caluroso, lo decía muy en serio…
El número de personas que andaban por las calles ése día era casi nula. Seguramente, aquellos que se atrevían a poner un pie fuera del resguardo fresco de sus casas, lo hacían por mera obligación, como él, que atraía la mirada de todos los que se topaban en su camino, y es que no era nada común ver a un muchacho corriendo como un lunático que quería morir por deshidratación, además con una chaqueta con chiporro, ¿no?
¡Pero es que no era su culpa! Primero que nada, simplemente no se podía deshacer de su ropa preferida y segundo, no es como si tuviese tanta ropa como para elegir algo muy diferente a eso, así que estaba acabado… no le quedaba de otra que salir como normalmente lo hacía, aún cuando muriese asado en el intento de llegar a tiempo a su "cita" –NO amorosa-.
¡Ah claro! Y allí llegaba a lo tercero: ¿Cómo diablos iba a saber él que precisamente ése día sábado iba a hacer semejante calor? Talvez si alguien le hubiese advertido de antemano no le hubiese propuesto a él que se vieran el fin de semana.
Claro, como si no fuese suficiente vernos los demás días de la semana…
La verdad, el lugar de encuentro que había propuesto, cuando acordaron todo eso de pasar el día juntos y divertirse, estaba convenientemente cerca de su casa y él pensó que retrasarse un par de minutos no le impediría para nada llegar a tiempo.
Error.
Bueno, en realidad no estaba del todo equivocado, talvez retrasarse unos minutos en intentar arreglarse no le hubiese afectado en nada, pero media hora definitivamente no eran unos minutitosde más y era por ése pequeñito error que ahora tenía que correr y atropellar a cada persona con la que tenía la mala suerte de toparse en el camino.
Aquí es cuando agradecía que hubiese pocas personas.
--¡Por fin! –Se sonrió grandemente cuando divisó la entrada a su destino.
"Fugaz"
Una vez dentro, comenzó a caminar pausadamente, intentando recuperar el aire perdido en toda la carrera anterior, como si nunca hubiese estado apresurado por llegar ni se hubiese retrasado imperdonablemente.
El lugar, al igual que casi toda la aldea, estaba vacío, pero en él corría un airecito tan relajante y refrescante que lo hacía completamente diferente a las calles o cualquier otro lugar. Por ser verano, los árboles seguían con unas cuantas flores, negándose a dejar atrás la majestuosidad de la primavera, por lo que también se podía sentir un leve olorcito dulce en el ya de por sí agradable ambiente.
Aquel lugar era demasiado especial para él…
--¡Oh, los recuerdos! –Se dijo a sí mismo, riendo como un chiquillo mientras seguía caminando por el parque.
Y es que de pequeño, como solía estar solo -y acostumbrado a ello-, acudía a aquel lugar muy a menudo para divertirse, jugueteando entre los árboles, admirándolos, escalándolos, incluso podría jurar que tenía recuerdos de un árbol en especial al que le hablaba como si se tratase de un amigo…
¡Ah, y claro! Siempre estaba el grandioso recuerdo de cuando le conoció y comenzaron las peleas, los celos, los insultos, los regaños y su complicidad, porque definitivamente no podían llamar amistad a eso que se había forjado entre los dos, ¿verdad?.
--¡Vaya, así que te dignaste a venir! –Ése sarcasmo y voz. Definitivamente no tenía que ser ningún genio para saber de quién se trataba.
--Temee… -Fue su única respuesta.
--Yo ya me iba a ir a buscarte. Como eres dobe, pensé que te habías perdido de camino acá –Sí, ése bendito tono, aunado a su calmada expresión de siempre, le hacían hervir la sangre y explotar de la mejor forma que sabía:
--¡TEMEE, ESTOY A APENAS QUINCE CUADRAS DE ACÁ! –Gritando, intentó hacerle entender su punto, pero había olvidado que con él eso era…
--Por eso digo que eres dobe por perderte –Imposible.
--¡Pero sino me perdí-ttebayo!
En realidad, ambos éramos unos tontos…
--Pues entonces tendrás que darme una buena explicación de por qué llegaste 45 minutos tarde a la cita que tú planeaste –Y, sin más, cambió su rumbo hacia el otro lado y comenzó a caminar de vuelta por donde había venido.
--No es una cita… -Murmuró amurrado, inflando los mofletes -¡Y no me dejes atrás, temee!
Hacía años que se conocían. Desde el primer día en la academia ninja, donde tuvo lugar la ceremonia de bienvenida a los nuevos alumnos, ellos habían tenido encuentros bastante extraños, peleas, griteríos, miraditas que eran recompensados con los muchísimos buenos momentos que siempre pasaban porque, a pesar de todo lo que decían del otro, ellos se llevaban realmente bien y hasta algo habían llegado a quererse mutuamente.
Pero el orgullo siempre es más fuerte…
--Bien, ahora explícame qué fue lo que te retrasó esta vez –Comenzó a hablar nuevamente, una vez llegaron a un árbol específico y apreciado por ambos debido a los múltiples recuerdos que en él albergaban -¿Un gato negro, una pobre ancianita o…?
--Estás pasando demasiado tiempo con Kakashi-sensei –Le interrumpió divertido, saltando hacia una rama no muy lejana del piso con destreza.
Su amigo siempre había sido el favorito de la clase, no cabía duda de que era un genio entre los genios, siempre tenía una respuesta correcta para todo, memorizaba las cosas sin problemas y tenía una habilidad innata para aprender en un dos por tres todo lo que se le enseñaba, especialmente cuando se trataba de técnicas ninja, por eso –y seguramente por mucho más- había llamado la atención de Kakashi-sensei, un renombrado maestro que se autoproclamó, de un día para el otro, su maestro personal y siempre le estaba enseñando técnicas nuevas, se notaba que le quería como a un hijo a pesar de que no lo demostrara normalmente y pasaban horas y horas de arduos entrenamientos, otra respuesta a por qué Sasuke siempre sabía todo lo que hacían en la academia anticipadamente…
--Esas excusas sólo él podría darlas-dattebayo –Un sonrojo tomó las mejillas pálidas del chico sentado en el piso y una sonrisa tomó sus labios por el tierno gesto del otro.
--Usuratonkachi –Fue todo lo que pudo decir para contradecirle. Después de todo, tenía razón. Talvez debería empezar a juntarse menos con su sensei.
--¡En fin! Lo que me retrasó es netamente personal, así que aunque te mueras de curiosidad, no podría decírtelo –Claro. Eso sonaba mucho mejor que "por algún motivo quería verme bien para ti y estuve casi media hora arreglándome como una chica sin resultados positivos", ¿cierto?.
--¿Personal? ¿Cometiste alguna tontería y no la quieres admitir para no verte en problemas? –Levantó la cabeza para poder verle, ya que el rubio estaba sobre el árbol sentado, a lo que él le sacó la lengua.
--¡Claro que no! No pasó nada…
--¿Entonces te retrasaste por nada?
--¡Que no!
--¿O talvez si te perdiste?
--¿Vas a seguir insistiendo-dattebayo? –Vena palpitando insistentemente en sus sienes.
--Sólo hasta que pierdas la paciencia –Sonrió con superioridad, como acostumbraba, haciendo sonrojar al rubio sobre el árbol.
--Pues ya lo has conseguido
--Perfecto.
Y desde entonces se estableció un silencio. Bastante cómodo si le preguntaban a él –y que quedara claro que odiaba los silencios-, en el que los dos simplemente disfrutaban de saber que el otro estaba junto a él, observando el horizonte, donde el sol comenzaba a bajar para ocultarse, dándole hermosas tonalidades al cielo y soltando una brisa suave como aviso de que la noche estaba en camino.
--Creo que deberíamos ir a los juegos, como acordamos, antes de que se haga demasiado tarde –Propuso de pronto, rompiendo el silencio, pero… -¿Sasuke?
Volteó hacia abajo al no recibir respuesta de su parte, pero una presencia frente a él, en la misma rama, le obligó a volver la mirada hacia ése lugar casi al instante, donde se encontró con su compañero de cabello negro acuclillado -bastante cerca si le preguntaban-, observándole fijamente con sus ojos profundos cual noche sin estrellas, como si fuese algo extremadamente interesante y atrayente, totalmente en silencio y concentrado...
No supo cómo reaccionar y sus mejillas comenzaron a arder de un momento a otro, provocando que sus carrillos se sonrojaran con intensidad. Estaba demasiado nervioso, ¡Oh, vaya como si lo estaba!.
Y es que sabía perfectamente lo que seguía…
Sus labios se secaron ante la anticipación del momento. Su miraba azulada comenzó a buscar inmediatamente que no hubiese nadie en los alrededores, aún cuando sabía que el otro lo había hecho. Sus manos se volvieron puños, tomando con nerviosismo las mangas de su chándal anaranjado que le quedaban algo largas. Su respiración se aceleró y comenzó a respirar por la boca a cortas y desesperadas bocanadas. Y sus ojos… oh, sus ojos se mantuvieron abiertos, en contacto con la negra mirada, y sólo se cerraron cuando el contacto ya estaba hecho.
Delicioso.
Ambas bocas se movían a un compás ya conocido. Acariciándose los labios con suavidad, pero intentando ir mas allá, las lenguas atreviéndose a moverse con sigilo junto a la otra y explorar la boca ajena, compartiendo con toques húmedos y necesitados el sabor del otro...
--Hmm…
Sus manos, inexpertas y tímidas, se mantenían en un punto fijo, acariciando levemente las zonas permitidas por el otro, brindando pequeñas olas de placer y conforte por todo el cuerpo, haciendo que el entorno y todo a su alrededor desapareciera nuevamente, quedando solo los dos.
Siempre había sido así. Ambos, compartiendo un íntimo secreto prohibido.
Cuando se separaron, el beso ya había dejado de ser simple, sus ojos se abrieron perezosamente, embriagados ambos por el placer, e inmediatamente se quedaron fijos en los otros pares de joyas. Sus manos permanecían en el mismo lugar, las suyas, habían pasado bajo las axilas del otro y se posaban en el cabello negro de su nuca mientras que las del Uchiha tomaban su rostro por las mejillas con suavidad, aún brindando caricias pequeñas con los pulgares, y un hilillo roto, apenas perceptible y brillante, de saliva caía por la comisura de sus labios sensualmente.
--Dobe –Le habló con voz entrecortada y suave, acercándose lentamente para lamer apenas con la punta de su lengua el hilillo que se había escapado y, luego limpiarse algo bruscamente a sí mismo con el dorso de su mano, sonriendo luego –Talvez tengas razón, mejor vamos rápido.
Y sin ninguna explicación –de todas formas, no la necesitaba-, se levantó de su posición y bajó de la rama de un solo y preciso salto, haciéndole una seña desde allí para que le imitara y comenzaran su marcha, cosa que no dudó en hacer.
--Así que… ¿te emociona salir conmigo? –Preguntó sin razón alguna, mientras comenzaban su camino hacia los juegos.
--¿Por qué lo dices?
--Por lo de recién… me he fijado, que nunca lo haces porque sí –El más pálido se sorprendió y él sólo pudo sonreír al ver el gesto del muchacho –No sabía que fueses romántico y toda la cosa-dattebayo
-¡No digas tonterías, usuratonkachi! –Le dio un golpe en el costado, apenas sonrojado.
Una carcajada contagiosa brotó de la garganta del ninja más escandaloso de la aldea, haciendo al otro retomar su carácter serio y golpearle en la rubia cabezota dura que tenía con el puño para que dejara de molestar.
--¡Itai! Eso duele-ttebayo…
--Para que veas que esa era la idea
--Eres muy cruel –Le reclamó con cascadas saliendo de sus ojos.
--Oye dobe… -Le llamó, con las manos en los bolsillos despreocupadamente, recibiendo toda la atención del Uzumaki –Y… ¿Te gustó el beso?
Ahora, el golpe sin duda que se lo merecía el azabache…
--¡Temee!
SasuNaru
Furidashita natsu no ame ga
Namida no yoko wo tootta sutto
Omoide to DABURU eizou
Aki no DORAMA no saihousou
SasuNaru
Una sonrisa tomó sus labios y, al instante, el viento meció sus cabellos y la larga capa blanca que obligatoriamente debía llevar, produciéndole un escalofrío a causa de lo frío que estaba el ambiente esa tarde. Bueno, no se podía pedir calor y fuertes soles en un día de otoño como lo era aquel, ¿verdad?
--Por supuesto que no… -Se respondió a sí mismo, bajando la mirada al piso con una pequeña sonrisita.
Aún hoy, a pesar de los años y los intentos que había hecho por dejarlo, seguía visitando aquel lugar cada vez que sus obligaciones le hacían un espacio libre, aferrándose a los dulces recuerdos que siempre estarían allí, a su imagen de cuando todo estaba bien entre los dos…
--¡Hokage-sama! –Y la dulce voz de su amiga y hombro derecho llamándole fue la última señal que esperó para marchar de una buena vez.
--Después de todo, ya pasó –Volvió a hablar para sí, colocándose el olvidado sombrero sobre la cabeza y de una vez partir.
Tsuzuku…
Bien, aquí está el segundo capitulo, espero que lo hayan disfrutado
Me disculpo también por la demora, pero publiqué apenas pude nn
Como siempre, el fic va dedicado a Sakuma-chan y Kari-neechan, que me ayudan con los detalles finales.
También quisiera aclarar que en cada capitulo, los personajes tienen una edad diferente, así que espero no se confundan.
Bueno, cero inspiración para esto… Matta ne :D
