"Sakura drops"
Basado en Naruto
By: Keysie Maxwell
Category: AU, OOC, Romantic, angst, algo de humor…
Pairing: Sasuke x Naruto
Raiting: G
Declaimers: Naruto no me pertenece ni por si acaso xD, escribo sin fines de lucro y el título del fic y las estrofas que aparecerán en cada capitulo pertenecen a la canción homónima al fic de Utada Hikaru.
Capitulo 3:
Ése helado día invernal por fin volvía a la aldea. Su corazón latía acelerado por la felicidad y la proximidad que ahora tenía con el portón que indicaba la entrada a la aldea ninja de Konoha…
Había estado entrenando junto a algunos ANBU durante una semana y media, trabajando hombro a hombro en algunas misiones de rango S con ellos, en las afueras de la aldea –y cuando decía que era en las afueras, era muy afuera-, y no recordaba haber estado nunca más feliz por ver aquellas simples puertas de madera, grabadas con kanjis en rojo y que le daban acceso a su tierra natal.
Todo esto de los ANBU había sido obra de su "queridísimo" y pervertido sensei peliplateado, que de alguna u otra manera había convencido a la Hokage de que estaba lo suficientemente capacitado para trabajar con los ANBU y, como futuro miembro que él era, tenía que aprender como era el trabajo en equipo con ellos, acostumbrarse a las arduas maneras que tenían para realizar con éxito lo encomendado y todas aquellas otras cosas sobrehumanas que hacían día a día por la aldea, y que no había mejor forma de aprender todo esto que no fuese viviéndolo en carne y hueso.
Así que allí estaba, sudado, sucio y, debía admitir -sólo porque no era en voz alta, ya que sus principios se lo prohibían-, sumamente extenuado… nunca antes había necesitado tanto estar en su tranquilo barrio familiar ni ver a sus compañeros jounin como en ésos días.
Aunque claro, no eran precisamente a todos mis compañeros a los que necesitaba tanto como el aire que respiraba…
"Juntos"
Una vez el líder del grupo ANBU con el que había estado "capacitándose" entregó su respectivo informe a los hombres tras la pequeña caseta situada en la entrada de la aldea y estos les dieran el respectivo permiso para poder ingresar e irse a sus hogares, él salió disparado hacia cualquier lugar tranquilo para poder relajarse como tanto había estado necesitando desde que se marchó de allí.
En su camino por las calmadas calles de Konoha, se encontró con muchos de sus antiguos compañeros de academia, todos rebosantes de alegría por verle después de tanto tiempo fuera, y le detenían por breves momentos de su caminata para charlar de cualquier cosa que se les viniese a la cabeza por tanto trabajo que todos estaban teniendo, felicitarle por todos los logros que había tenido o simplemente saludarlo como era debido después de tantos años conociéndose.
Pero entre todas esas personas no estaba a la única que de verdad deseaba ver en esos momentos… y eso le produjo un fuerte sentimiento de nostalgia que se agolpó en su pecho algo dolorosamente
--¡De acuerdo! Ya son demasiados sentimientos para un solo día –Se dijo indignado ¡Rayos! Ahora entendía por qué su aniki se había retirado de las andanzas ANBU; salías completamente loco y desequilibrado –Que porquería es esta…
--¡Sasuke-kun!
Tan extravagante como siempre…
Sintió un peso en su costado izquierdo y, a la par, un par de manos que se enredaban en su cuello del otro lado y rasguñaban juguetonamente su hombro, sacándole una casi imperceptible sonrisa. Esa, sin duda, era una costumbre que no se le iba a quitar jamás a ése…
--¿Usuratonkachi, qué crees que estás haciendo?
--Pensé que sería evidente que me estoy colgando de tu cuello al saludar –Le miró inocentemente, ganándose un golpe en la frente con sus dedos, parecido como lo hacía su hermano con él, antaño.
--Si a veces me parece que a ti te entrenan para ser dobe…
--Y a ti para ser un bastardo, ¿por qué rayos no me dijiste que te ibas, eh? –Parecía enfadado; sus mejillas sosteniendo un puchero y sus cejas fruncidas graciosamente.
--No tuve tiempo para hacerlo. Me avisaron el mismo día en que debía…
--¿¡Qué no tuviste tiempo-ttebayo?! –Lo soltó, por fin, y decidió descolgarse de él y pararse en el piso, como las personas normales -¿Sabes lo penoso que fue despertarme temprano el fin de semana solo para pasar por ti y que no estuvieses, temee?
--¿Nani? ¿Cuándo quedamos de salir el fin de semana que pasó?
--¡No quedamos, ésa era la idea! Se suponía que fuese una sorpresa para ti-dattebayo
--Pues vaya sorpresa que me llevo ahora que me entero
¡Lotería! Se ganó un duro golpe en la cabeza por su acertado comentario.
Él era el único al que le permitía llegar tan lejos conmigo… el único con quien tenía confianza suficiente, después de todo.
--¡Ouch! Se supone que el que golpea aquí, soy yo
--¡Eres un temee!
E, inflando los mofletes, el de cabello obviamente más claro comenzó una marcha acelerada por el supuesto enfado, esperando con esto que el recién llegado comenzara a seguirle, cosa que no dudó en hacer, después de todo, había estado caminando sin sentido o algo mejor que hacer y nunca estaba de más pasar algo de tiempo de caridad con el dobe antes de volver a su casa, aún cuando este tiempo fuese utilizado en peleas tontas o en intentar convencerlo de que no era su intención que se enfadara.
Aunque claro, siempre encontrábamos la forma de pasarlo mejor…
--¡Vamos dobe! –Le tomó de la muñeca para detener su paso rápido y así poder ir ambos a la par –Sabes que estaba totalmente fuera de mí el que tuviese que marcharme tan de repente, además, de verdad lo siento…
Le vio dudar unos segundos, sonrojarse, hacer un puchero leve y asentir con la cabeza aún renuente a sus palabras.
--Está bien, está bien… te perdonaré esta vez ¡Pero sólo está vez, ¿eh!? –Le miró desconfiado.
--Sí, lo que digas, usuratonkachi…
Bufó entre molesto y burlón, soltando una de las acostumbradas sonrisas altaneras de su familia, observando de reojo al chico que caminaba simulando estar entretenido con las tiendas y casas que había por las calles que transitaban hacia ningún lugar específico.
--Entonces, dobe… ¿me extrañaste? –Se aventuró a preguntar para romper el silencio.
--¡Ya quisieras tú! –Se apresuró a contestar, disimulando la vergüenza que le daba hablar de ésas cosas con él, con una mueca de indignación bien acentuada.
--¡Oh, vamos! Si sabes que no puedes vivir sin mí –Insistió, sólo por el afán de disfrutar de las reacciones de su dobe mejor amigo.
Y este, como acostumbraba, le dedicó un mohín por su comentario –evitando cualquier respuesta-, cruzándose de brazos y desviando la mirada, asegurándose de que sus ojos azules en ningún momento se desviaran del paisaje hacia los ojos azabaches –demasiado tentadores-, provocando otra risilla del pálido azabache. Después de todo, ambos sabían lo obvio que era para el Uchiha que el rubio no estaba para nada enfadado.
Cómo disfrutaba estando con él…
--Oi dobe, ¿Qué te parece si vamos al Ichiraku por un ramen?
--¿Qué dices temee? Si tú odias comer ramen… -Le miró desconfiadamente, casi como si sospechara que alguien había tomado su lugar con una técnica ilusoria -¿Seguro que volviste bien del entrenamiento que te asignó Kakashi?
Con un ojo palpitante, la paciencia en su límite y una venita resaltando en su frente, se dispuso a tomar al rubio por el cuello con su brazo, pasando este por sus hombros, para inmovilizarle y darle con su mano libre unos muy merecidos coscorrones en su cabezota dura e inoportuna.
--¿Vas a aceptar o no, usuratonkachi?
--¡Itai, itai! –Se quejaba entre risitas, intentando librarse del agarre -¡Que si temee, pero ya suéltame que me dejarás sin neuronas!
--No pensé que las tuvieras a estas alturas –Soltó a modo de excusa, dejando libre a su mejor amigo –y quien sabe si algo más- de su agarre.
--¿Qué dices, temee? –Se volteó a verle con indignación –Y así y todo quieres que te acompañe a comer-dattebayo
--Puedes negarte si quieres…
--¡De ninguna manera! Es ramen, ¿recuerdas? Tengo que comerlo al menos tres veces diarias, voy bajo en mi cuota y no tengo dinero para comprarme el que me falta –Se apresuró a argumentar.
--Pues entonces no te quejes, que te estoy salvando la vida
--Oye...-Fue lo único que se le ocurrió decir para defenderse, mirándole de soslayo mientras continuaban caminando.
Desde entonces todo fue silencio, como cada vez que se reunían y guardaban para sí, en su interior, aquellas dulces peticiones de algo in entendible para los demás y acciones reprimidas. Y sus pasos, siendo los únicos que se atrevían a interrumpir su silenciosa comunicación, les guiaban moderadamente –casi sin ganas ya- hacia el pequeño local, incrementando con la cercanía a este, el deseo…
--Ven aquí
Y sin poder aguantar más, a apenas unos metros de su destino, le tomó de la muñeca algo bruscamente y comenzó a jalarle en otra dirección, haciendo al otro trastabillar algunos pasos por la velocidad del movimiento repentino y luego seguirle sin saber a dónde por entre la gente.
--¿A dónde me…?
Pero sin llegar a terminar su pregunta –o recibir alguna respuesta -, se vio a sí mismo contra la pared de un callejón algo apartado de la multitud –y de la iluminación-, acorralado por otro cuerpo y con sus labios sellados por otros habilidosos e intrusos, a los que no tardó en darles la bienvenida que exigían con fogosidad.
Había pasado demasiado tiempo desde la última vez y no podía esperar más.
Rozaron sus labios, como ya era costumbre, por incontables segundos, jugueteando dentro de la boca ajena y en la propia con una descontrolada lujuria, rindiéndose a los instintos acallados por al menos esta vez, ignorando los ruidos del exterior y a las personas que talvez podrían verles en aquella situación…
A dos jounin, ambos sumamente respetados en la aldea…
--Aah… Sasu-…
--Lo necesitaba –Asumió como única respuesta a su inesperado acto, interrumpiendo al jinchuuriki, envolviendo su cuerpo en un abrazo ligero mientras cerraba sus ojos negros cual noche.
--Entonces, temee… ¿me extrañaste? –Le devolvió aquella bastarda broma, devolviéndole el cálido abrazo y apoyando su mentón en el hombro del más alto.
Una sonrisa sincera se escapó de los labios apetitosos y rojos, por las atenciones que había recibido anteriormente por parte del ojiazul, y reforzó el nexo -que sostenía en su cintura-, que aún lo conectaba a ése cálido cuerpo en aquel comienzo de atardecer invernal, mientras acariciaba la espalda en un gesto puramente de ternura.
--Claro que sí lo hice
Le murmuró al oído, confidencialmente, sintiendo el estremecimiento que dio el otro cuerpo ante sus palabras en el propio y aquella felicidad que había comenzado a emanar y se hacía visible con esa dulce sonrisa tan suya que ahora le dedicaba, a apenas unos centímetros de su rostro.
--Lo sabía. No puedes vivir sin mí –Y, así como devolvió sus palabras, le devolvió –para su completa sorpresa- aquel fogoso beso que hasta hace algunos minutos le hubo robado, con el doble de intensidad.
Sin que él pudiese evitarlo, y gracias a un leve gemido que no pudo reprimir, su intrusa compañera de juegos se adentró en su boca, recorriéndola ansiosa por encontrar a la propia, que no tardó en alzar para que ambas se enredaran en el acostumbrado y adictivo placer que les significaba el sentirse mutuamente de aquella excepcional forma que sólo ellos podían compartir en secreto.
Fascinante…
--Vámonos ya –Le pidió, acariciando levemente las suaves mejillas del pálido muchacho, por donde antes le sujetaba para que no se separaran –Me muero por comer ése ramen que me ofreciste…
--Claro, siempre pensando en la comida –Suspiró enfurruñado por la lejanía de ése cuerpo moreno que caminaba hacia la salida del callejón, la calle principal.
--¡Es que el ramen es mi vida!
--Por eso digo que eres un dobe, dobe –Comenzó a caminar pausadamente, siguiendo al rubio en su camino –Pareces tener cuatro estómagos
--¡Creo que es muy probable! –Se rió animosamente, saliendo por fin a la luz de las calles transitadas –Eso o estoy embarazado...
--¡Ni de broma, usuratonkachi!
SasuNaru
Doushite onaji you na PANCHI
Nando mo kuracchaun da
Sore demo mata tatakaun darou
Sore ga inochi no fushigi
SasuNaru
--Me pregunto… si puedo retomar todos esos sueños contigo –Su tono nostálgico dejó al descubierto más de lo que su rostro, tapado con una careta diferente a la de aquella con caracteres animales, dejaba ver.
La primavera le dejaba en aquel estado: Aletargado y nostálgico al mismo tiempo.
Tantas cosas que le susurraban al oído aquellos pétalos rosaditos, pertenecientes a aquel árbol que tantos secretos le guardaba, que había sido testigo de tantas cosas que, sabía, había muy poca probabilidad de repetir.
--Me gustaría poder intentarlo, pero…
Apoyando su cabeza en el firme tronco del árbol, se permitió soltar un melancólico suspiro de resignación, quebrantando por algunos segundos aquella dura careta de seriedad que siempre llevaba puesta sobre el rostro, después de lo que les había pasado.
-- Talvez sea demasiado tarde –Y se irguió de aquella humillante posición que sin darse cuenta se había permitido, poniendo sobre su rostro la blanquecina máscara con dibujados caracteres gatunos que llevaba en mano para reemplazar aquella que había dejado de fingir -¿Verdad?
Y, de un certero salto, se marchó de aquel lugar, no queriendo saber más del pasado… ni mucho menos de él…
Tsuzuku…
¡Hola, hola, hola!
¿Qué les ha parecido el capitulo? Espero que diga reteniendo su atención y no les haya aburrido :)
He estado intentando que los capitulos no vayan quedando muy enredados o rutinarios...
Bueno, bueno! Quiero disculparme por la demora, pero han pasado muchas cosas ultimamente... a mi pc se le ocurrió morir, así que hasta hace unos días lo recibí formateado, así que entenderán que perdí información bastante valiosa uxu.
Y, aunque afortunadamente mis fanfics han quedado intactos, el que mi pc haya quedado sin programas y otras cosas, me ha impedido actualizar como corresponde.
También el colegio tiene un roll importante cuando se trata de atrasarme al publicar, así que me disculpo de antemano.
Bueno, muchas gracias por seguirme leyendo y nos vemos en otro capitulo!.
Arigato minna! :D
