"Sakura drops"

"Sakura drops"

Basado en Naruto

By: Keysie Maxwell

Category: AU, OOC, Romantic, angst, algo de humor…

Pairing: Sasuke x Naruto

Raiting: G

Declaimers: Naruto no me pertenece ni por si acaso xD, escribo sin fines de lucro y el título del fic y las estrofas que aparecerán en cada capitulo pertenecen a la canción homónima al fic de Utada Hikaru.

Capitulo 4:

Y ahí estaba, parado como un tonto frente a la puerta principal de aquella enorme casa, dentro de ése lujoso barrio apartado, esperando que alguien saliera y le viese o un milagro le diese la determinación para tocar la bendita puerta de una vez –lo que incrementaría las posibilidades de que alguien saliera y le invitara a pasar-, pero nada de eso ocurría.

Se sentía bastante frustrado con la situación –y su actitud de niñita en su primera cita, sobre todo-. No era la primera vez que visitaba a su amigo a casa –obviamente no sería la última-, pero aún no podía controlar los acelerados latidos de su corazón ni los nervios que le invadían con sólo pensar estar dentro, o fuera… o siquiera cerca de la casa de ése temee.

--Kuso… a este paso nunca llegaré a entrar-dattebayo –Recargó su frente en la madera de la puerta, provocando un suave sonido con la banda de Konoha que siempre llevaba en esta.

--¡Ya voy! –Oyó que gritaron desde el interior de la casa, reviviendo inmediatamente sus instintos de salir corriendo del bendito lugar antes de que le viesen.

--¿Naruto-kun? –De acuerdo, talvez le tomó un tiempo a su mente ponerse de acuerdo con su cuerpo de si salir o no de allí. El suficiente para que salieran a atender y le vieran.

-- K-Konnichiwa, Itachi-san –Saludó nervioso, intentando disimular la pose de "sal de aquí antes de que te vean" que había adquirido, dispuesto a hacer lo que el nombre indicaba.

--Sabía que vendrías –Le dijo con una sonrisa en el rostro, moviéndose para permitirle un lugar para pasar-Mi ototou baka ha estado de mal humor toda la mañana…

Y seguramente él advirtió el escalofrío que le recorrió al oír eso, porque inmediatamente agregó:

--Pero es pura ansiedad por verte –Y el sonrojo fuerte producido por sus palabras hizo a su sonrisa aún más grande –Anda, pasa… Sasuke está en el dojo

--¡Hai! Gracias… -Murmuró con nerviosismo, haciendo caso a la invitación.

El mayor esperó pacientemente a que se atreviera a entrar y tomara un poco más de confianza, pues obviamente el rubio menor estaba sumamente alterado –como siempre que solía venir-, antes de proseguir:

--Ven por aquí –Le dijo amablemente, como siempre, comenzando a caminar hacia donde se encontraba su tonto –e irritado- hermano menor entrenando para desestresarse.

Él, obediente como siempre, comenzó a seguirle el paso al mayor de manera inconsciente, pensando aún en las palabras que le dijese luego de entrar a la casa. El hermano de su mejor amigo parecía conocerlo bastante bien, saber cada una de sus reacciones y analizar todas sus palabras, por lo tanto, ¿qué tantas posibilidades había de que supiera aquello que ellos ocultaban?...

"Mutuo"

--Bien, Naruto-kun, aquí es –Indicó, interrumpiendo sus encantadores pensamientos, al momento que se detenía y apuntaba hacia la enorme habitación de madera, de la cual provenían algunos sonidos de golpes y jadeos continuos.

--¡H-Hai! –Se inclinó un poco hacia su guía como agradecimiento antes de recorrer el pequeño trecho que lo separaba de la puerta del dojo –Demonios…

Estaba demasiado nervioso, y seguramente Itachi se habría dado cuenta de ello a leguas… maldecía la intuición que tenían todos los Uchiha.

--¿Sasuke? –Asomando la cabeza por la puerta abierta, le llamó apenas audiblemente, sólo para quedarse totalmente sin aliento ante la vista que tenía.

Adentro, sudado y totalmente desarreglado, se encontraba su presumido amigo de la infancia, con aquel traje azul y negro de entrenamiento que le otorgaran en el sonido, cuando pasó unos meses de entrenamiento allá con el viejo Sannin serpiente, que dejaba al descubierto su desgraciadamente bien formado pecho y brazos fuertes –por la falta de mangas del mismo- y cuya parte inferior negra se ajustaba tan perfectamente a sus firmes piernas que casi parecía una segunda piel.

Tenía que admitir que ése bastardo era bastante sensual…

--¡Tienes visitas, Ototou baka! –Gritó una voz extra desde sus espaldas, provocándole un enorme escalofrío que le recorrió toda la espalda desde la primera sílaba hasta la última…

¿Qué no se supone él ya se había ido?

--¡A quién llamas así!

Y se volteó con sus típicas señales de trauma en el rostro, seguramente dispuesto a atacar a su –censurado- hermano mayor por su impertinencia, o eso hasta que le vio a él también en puerta, saludándolo con la mano, lleno de vergüenza siendo transmitida por el sonrojo de sus carrillos.

--Naruto…

--Hola temee –Sonrió con complicidad a su amigo, que se quitaba el sudor de la frente para deshaderir los mechones negros de su pálida piel, sin dejar de mirarle un solo segundo.

--Bueno, ya que te ha notado y no puede despegar los ojos de ti, me despido –Y haciendo una seña de despedida a su hermanito, con aquella sonrisa tan irritante para el menor, se marchó cerrando tras de él.

Me pregunto si éramos tan obvios para que alguien lo notara… o si realmente era él quien tenía una gran capacidad de percepción.

--Así que te decidiste a venir, dobe… -Le habló luego de un pequeño silencio, retomando su tarea de verse un poco más presentable -En serio tienes una habilidad increíble para llegar tarde a todas nuestras reuniones

--Gomen, pero es que siempre surge algo que me evita llegar a tiempo –Siempre era mejor dar una respuesta amplia a ponerse a explicar el hecho de que le daba vergüenza cada vez que debía visitar su casa.

--Eres un caso perdido, usuratonkachi –Suspiró con una sonrisa, casi como si supiese la razón que ocultaba –Comenzaremos a juntarnos en tu casa, de esa forma evitaremos los retrasos

Y, para variar un poco sus reacciones con el Uchiha, se sonrojó violentamente por el comentario, aunque no estaba seguro si por la indignación o por el simple hecho de imaginárselo en su casa día a día.

--De ninguna manera te dejaré entrar a mi casa… -Murmuró amurrado, cruzándose de brazos aún en su lugar cerca a la puerta.

--¿Por qué? ¿Temes que podría aprovecharme del que estemos completamente solos?

--¡Precisamente, pervertido! –Gritó por el escalofrío que sus palabras le causaron. No quería ni imaginarse una situación así…

--Dobe, no necesito estar en tu casa para hacer lo que me plazca –El tono de su voz de pronto se volvió sensual y aunada a su imagen malditamente masculina en ése momento, era algo verdaderamente irresistible.

El Uchiha comenzó a avanzar hacia él lentamente, obviamente calculando sus movimientos para que cada uno fuese más sensual que el anterior, dejándole apenas consciencia para retroceder torpemente un par de pasos, hasta chocar contra la puerta tras de él.

--Shimatta…

La maldición murió en los labios del pelinegro, que apenas se apoyaron sobre los propios en un beso superficial y delicado, sin obligaciones o lujuria alguna, contrario a lo que emanaba todo su cuerpo.

--¿Entrenamos juntos, dobe? Necesito patearle el trasero a alguien desde la mañana –Le dijo tan amable y cuidadoso como siempre, luego de aquel beso tan inusual.

--¿Te sientes confiado hoy, eh? ¡No hay forma en la que tú puedas vencerme, temee!

--Ohh… ¿No fue precisamente eso lo que hice ayer en el entrenamiento a pares?

--¡Eso fue porque ya estaba cansado, temee! Pura suerte... –Hizo un puchero, cruzándose de brazos algo amenazadoramente.

--¡Si claro! Como si yo no hubiese hecho exactamente lo mismo que tú antes de que peleáramos –Le sonrió prepotente, buscando enfadarle de una vez.

--Eres un temee…

¡Y claro que lo consiguió! De un segundo al otro tenía al rubio a centímetros de su cuerpo, intentando asestarle un buen golpe –fuese el que fuese- en su orgulloso y egocéntrico ser, siendo fácilmente esquivado y bloqueado por el morocho, que parecía disfrutar de la situación sobremanera… o eso daba a entender esa sonrisa tan suya.

¡Por supuesto! Si él siempre era tan perfecto para todo.

--Temee, ¿de qué te estás riendo?...

Gradualmente, los golpes se volvieron más violentos y rápidos, siendo esta vez correspondidos por el pelinegro, quien no dudó en seguir aquel rudo juego, lanzando puños y patadas al igual que él, ahora sí dando en el cuerpo contrario un sinnúmero de ellos por la dificultad que les significaba el tener que esquivar e intentar golpear de vuelta en apenas segundos.

--No es nada especial, sólo estaba anticipando la victoria… -Respondió algo jadeante, pasando la lengua por sus labios, donde había escurrido un poco de sangre por un golpe.

Y por su descuido, en un abrir y cerrar de ojos, se hallaba contra el piso, sorprendido por la repentina acción del rubio, que sonreía claramente vencedor, asomándose sobre su cabeza semi-inclinado hacia delante y sin soltar aún las solapas del ahorí azul que llevaba, por donde se había sujetado para realizar aquella extraña maniobra que le había llevado al suelo.

--¡Vaya! Parece que tus predicciones andan bien mal, Sasuke –Burló con aquella expresión zorruna tan común aún en él –Juraría haberte escuchado decir que ibas a ganarme

--¡Tsk! –Fue lo único que salió de sus labios antes de tomarle por las muñecas y jalarlo hacía sí.

Lo siguiente en oírse allí dentro fue el ruido que hizo el cuerpo del rubio al caer al suelo de madera antes de que el Uchiha estallara en carcajadas incontrolables.

--Eres realmente un dobe, distrayéndote tan fácilmente, siquiera puedes ganar como es debido –Le dijo antes de retomar su risa.

Ambos estaban en iguales condiciones: jadeantes, sudados, cansados y tirados sobre el incómodo suelo, en diferentes direcciones, quedando el rostro de uno a los pies del otro, por lo que sus miradas estaban por completo perdidas en el techo y sin contacto alguno con la contraria.

--Oye… Sasuke… -Murmuró bajito, casi como sino quisiese ser escuchado… cosa que talvez era cierta.

Me pregunto, qué tanto te incomodé aquella vez…

--¿Qué quieres, dobe?

--¿A ti… no te molesta esto? –Un sonrojo tomó sus mejillas por asalto y no se molestó en ocultarlo, después de todo, estaba seguro de que en ésa posición el otro no podría verle.

Hubo un momento de extraño silencio, de uno bastante incómodo, en el que ambos esperaban con ansias las palabras de otro.

--¿Qué quieres decir con eso, dobe? –Volteó un poco el rostro, intentando ver el de su rubio amigo, sin resultados.

--No saber lo que somos… besarnos, tocarnos sin motivos –Se detuvo un momento, pasando saliva duramente por los nervios. Decir aquello era demasiado vergonzoso para él –Digo, no es que quiera declararme tu novio o algo así, temee, pero… ¿Por qué lo hacemos? ¿Cómo… cómo llegamos a este punto?

No es que le molestara, ni tampoco que quisiera dejarlo. La verdad es que le gustaba estar así con su mejor amigo, poder compartir ése pequeño gran secreto sólo ellos dos, entendiéndose aún más que con cualquier otra persona, formando un lazo realmente importante y que él sentía especial, pero… esa espinita había estado picando hacía mucho tiempo y quería quitársela de una vez.

Y, sabía que el único que podía quitarla era ése temee de cabello negro…

--¿Nunca te lo has preguntado? –Terminó de decir, volteando también para intentar ver al Uchiha menor, logrando apenas divisarlo un poco.

--No

¡Perfecto! Respuesta monosilábica por parte del muy bastardo. Y él que por fin se atrevía a preguntarle todo aquello a-

--…Yo fui quien comenzó con todo esto, supongo que siempre tuve las cosas más claras –Suspiró, poniendo ambos brazos tras su nuca como apoyo -¿Recuerdas?

Como si fuese algo para olvidar fácilmente…

--Por supuesto que sí… fue hace dos años, ¿no? –Cerró sus cielos, recordando el momento preciso en que sus labios se tomaron inexpertos por primera vez –En ése lugar…

--Siempre ha sido allí donde todo empieza para nosotros-

--¿Por qué…? –Le interrumpió, mordiendo su labio inferior por las ansias de una respuesta -¿Por qué lo hiciste tú? ¿Por qué propusiste eso?

--Porque se me antojaba demasiado… creo que era algo que desde hace tiempo estaba guardándome –Suspiró cansinamente. ¿Por qué ése dobe se empeñaba en hacerle expresarse? Esas cosas simplemente no se le daban y él insistía.

--¿Deseo?

--No, lo que necesitaba era sacarme la inseguridad, saber que estarías conmigo para siempre, asegurarme de que lo que yo quería, también lo querías tú… fue la única manera que vi de hacerlo, por eso te lo pedí –Se levantó de aquella posición, sentándose y mirándole de manera acusadora –Tenía doce años, dobe… no esperarás un gran razonamiento de mi parte a ésa edad

--Doce, catorce… sigues siendo el mismo temee prepotente que no sabe cómo hacer las cosas… ¡ah!

Un gemido de susto se escapó de sus labios cuando el cuerpo más grande dejó caer su peso sobre sus caderas y le acorraló por las muñecas contra el piso, sonriendo socarronamente.

--¿Y tú, dobe? Si eres tan astuto, sabrás decirme por qué correspondiste… porque aunque no parabas de creas excusas, lo hiciste, ¿no?

¡Ouch! Ése sí que era un maldito acorralamiento –y no se refería precisamente al hecho de que estaba prácticamente enganchado contra el suelo-, ése temee siempre sabía como hacer que se pillara solo la cola con sus propias trampas.

-- B-Bueno… -Evadió la mirada de la azabache, intentando evadir igualmente el bendito tema.

--¿Bueno?

--Creo que también lo deseaba… -Se sonrosó, sintiendo demasiada timidez –Yo… me gusta estar así contigo, temee

--¿Entonces de qué tanto te quejas, dobe?

--¡No me quejo! Es sólo que… -Sus palabras fueron perdiendo fuerza a medida que las pronunciaba, fue así como terminó susurrando: -quería estar seguro de que tu sentías lo mismo que yo

--Usuratonkachi…

Al final, ambos sólo buscábamos lo mismo: aceptación por parte del otro.

Fue el murmullo que soltó antes de inclinarse hacia él para tomar sus labios, cosa que esperaban con ansias, pero no todo podía ser tan bonito…

--Díganme ignorante si quieren, pero definitivamente esto no parece un estilo de combate ninja -¿verdad?.

Un minuto para procesar, por favor…

--¡ANIKI!

Y, con aquel grito de guerra se lanzó, con Sharingan activado, a acatar a su fastidioso hermano mayor.

-- S-Sasuke, no creo que debas estarlo ahorcando…

Koi wo shite subete sasage

Negau koto wa kore ga saigo no HEARTBREAK

Sakura sae toki no naka de

Yurete yagate hana wo sakasu yo

Una rebelde sonrisa se atrevió a asomar por sus labios ante aquel recuerdo tan atesorado. Su cabeza se apoyó sobre la palma de su mano con aburrimiento mientras sus ojos cual cielo se perdían en la vista que le daba la ventana de aquel edificio, desde donde podía observar aquellos hermosos y grandes cerezos asomarse por entre las casas de la aldea...

--Aquel día… ¿Cuántas cosas nos dijimos tras aquellas frases tontas? –Murmuró. La nostalgia asomando por cada una de sus palabras –Cuantas cosas que se fueron…

--¿Hokage-sama? –Inquirió una voz desde la entrada del despacho, donde una muchacha de cabellos largos le miraba algo extrañada –Pensé que tenías trabajo que hacer...

--Sí, lo sé –Suspiró, observando como su "mano derecha" entraba al despacho con más papeles entre sus brazos –Pero no puedo evitarlo… pensar en él

--Prohibírselos fue algo muy cruel de su parte –Murmuró ella, insegura y triste de ver a su amigo así.

--Era la única manera, Sakura… la única y él estuvo de acuerdo

Tsuzuku…

¡¡Hola, hola, hola!!

Bueno, ¿Qué puedo decir?

Este capitulo es uno de los que más me ha gustado, supongo que es porque siento que es con el que mejor me he desenvuelto. Realmente estoy complacida. La situación se guió por sí sola y así acabo xD

Quiero disculparme por mi retraso, pero les prometo que intente terminar el capitulo que sigue a este lo más rápido posible -sí, el capitulo 5 ya está hecho-.

Creo que me baja la inspiración es cuando estoy realmente atareada, para mañana tengo 4 exámenes y yo me he puesto a escribir -intentaré estar atareada más seguido xDDD-

Hay que aprovechar que la neurona se pone a trabajar, ¿no?

Yo espero que les haya gustado este capitulo, le he puesto mi mayor esfuerzo :)

Un saludo y muchisísísísísísímas gracias por leerme

Matta ne :D