Disclaimer: Todos los personajes, como los lugares, no me pertenecen.
XI
Figura a seguir
Bueno, no era que debía ser exactamente como él, pero claro que era su ejemplo a seguir.
Era su padre, era obvio.
Pero que fuera el señor que le dio la vida no lo hacía más importante que los demás seres humanos en la tierra. Era importante, imponente, dominante... porque era el Señor del Fuego, y eso siempre cambiaba las cosas.
Azula nunca lo vio como algo divino, algo lo demasiado perfecto como para venerar (¡Ella era a la que veneraban, y con justa razón!), lo era, pero alguna parte "diminuta" de ella no la hacía doblegarse del todo enfrente de su padre, puesto que él era el que tenía que ver que ella era... ella.
Tampoco era que lo odiase, o sintiera alguna clase de dominio... o superioridad sobre él, puesto que no lo sentía. Lo admiraba, sí, pero de eso a llegar a adorarlo infinitamente... no estaba tan segura.
Y sí, seguía sus órdenes, pero eso era porque era su padre, y no solo un padre cualquiera, era el Señor del Fuego Ozai. Ella era lo suficientemente capaz de seguir órdenes... en un sentido diferente. Azula no iba a seguir exactamente lo que él ordenaba. Se conformaba con escuchar lo que sus oídos querían. Además, ella era la niña consentida de su papá, la princesa, la niña "buena". La chica más perfecta, la que nunca le faltaría al respeto, incluso si ella quisiera.
No como Zuko, que se atrevió a tantas cosas... se compadecía de su padre en ese aspecto; si a ella le avergonzaba ser su hermana, no podía ni imaginar como se siente su padre al ser la persona que hizo que eso naciera.
Honestamente, ella nunca convivió lo "necesario" con su padre. No fue esa clase de soporte en sus problemas ni nada por el estilo (tampoco era que Azula necesitara alguna clase de soporte, mucho menos amoroso), y lo único que supo de él en algún tiempo fue que él era el hombre al que todos respetaban y por el cual todo la Nación era así de perfecta; el hombre que dirigía todo, el gran poderoso Señor del Fuego... el cargo que lamentablemente Zuko tendría que cumplir... y ella no. Pero las cosas tenían que cambiar, y claro que lo harían.
Su poder era mejor que el de cualquier maestro, soldado, incluso el de su hermano, y se atrevería a mencionar a su tío Iroh (si no pudo conquistar Ba Sing Se, ¿Cómo podría dominar la Nación? Era perfectamente razonable que nunca obtuviera el título... por esa razón él siempre fue débil... probablemente siempre lo fue... pero ella no se pondría a averiguar eso, era demasiado aburrido).
Como ponía a cada persona en su lugar, trataba de ser igual (o mejor) que su propio padre. Para que él mismo notara que estaba cometiendo un grave error al escoger a Zuko como su sucesor, cuando Azula era la indicada... cuando ella era la perfecta para el puesto.
Se daría cuenta, tarde o temprano (algo dentro de ella le aseguraba que temprano) pero ahora tenía sueño, y no podía estar toda la noche pensando en el perfecto reino que tendrá en sus manos... se dio la vuelta en su cama y esperó a que el sueño hiciera su aparición, llevándola al lugar y fecha de su coronación.
¿Y?
Está algo raro... algunas cosas a lo mejor nunca le pasaron por la cabeza a Azula, ya será su tarea averiguar cuales xD, no es cierto... es sólo que creí conveniente escribirlo así... no sé porque, la verdad. Pero bueno... ¡ya me salió un poco más grande! Ya no está tan corta como antes (o eso espero).
¡Ah! No actualizé la semana pasada... porque... me castigaron T.T
¡Pero ya no estoy castigada! (Y espero que así sea durante muuuuucho tiempo xD)
Agradezco, como siempre, por leer y por dejar review en la pasada. ¡Muchas gracias!
Y ahora, me despido xD.
Cuidense mucho... dejen review...
¡Hasta la siguiente!
priincezz
