Nota de Autor: ¡Capítulo veintitrés! No pasa mucho, pero responde a la pregunta: ¿Es realmente posible que alguien en Konoha pueda no reconocer al Hokage solo de vista?

Título: La Puerta Número Dos

Autor: Reaper Nanashi (Lady Shinigami)

Traducción: Umbra Estel

Parejas: Ninguna intencional

Tipo: Multi-capítulo (Trabajo en progreso)

Clasificación: T (malas palabras, insinuaciones sexuales, sangre, violencia)

Advertencia de Derechos: Nop.

Derechos: Genko, Byako, Shakko, Hotaru, Nyoko, Aya, Hitomi, Shinju, Akane, Takako, Tsukiko, Mimi, y cualquiera o cualquier cosa relacionada con ellos es mío.

Resumen: Tal vez sea un sueño, tal vez sea real. Naruto no sabe como llegó aquí, pero no está seguro de que quiera regresar a casa. Tal vez las pequeñas decisiones no son tan pequeñas después de todo –una decisión puede cambiar una vida para siempre…


Capítulo Veintitrés –Ansiedad


Nyoko todavía no estaba llorando, pero sus ojos estaban totalmente abiertos con terror debido a la experiencia. Naruto temblaba severamente y parecía estar al borde del llanto también. Arashi les dio a ambos un beso en la cabeza y los calmó. "Todo está bien… Shh… Ahora todo está bien." Nyoko estuvo convencida, pero Naruto era lo suficientemente mayor para entenderlo mejor y no lo tomaba tan a la ligera como a Arashi le hubiera gustado que lo hiciera. "Vamos a buscar a su madre."

Esto tuvo el efecto deseado con Naruto, pero no por primera vez Arashi maldijo el tamaño de la casa porque podría ser más difícil encontrar a Hotaru de esta manera. La despensa era la habitación del pánico, si seguía ahí, porque estaba localizado en el centro y medio sepultado, pero eso no ayudaría con algo que tuviera tan poca advertencia previa como un terremoto. Así que recurrió a correr a través de la casa –Nyoko en un brazo y su mano libre sosteniendo una de las de Naruto –y llamándola. Se reunió con un grupo de chicas, todas ellas locas del susto, y mandó a Salamandra y Mantis a buscar información cuando llegaron a ver como estaba. No se cruzó con Hotaru hasta que revisó la cocina. Ahí se encontraba apoyada contra una pared y respirando con dificultad mientras Hitomi, Shinju y Aya se cernían sobre ella con ansiedad.

"Bueno," notó con aire meditabundo, "eso definitivamente fue excitante ¿verdad?"

"¡Hotaru!"

"¡Mamá!"

Ella sonrió mientras se hincaban a su lado. "Estoy bien. Sacudida, pero bien."

"¿Estas segura?"

Naruto miró a su padre con asombro. El Cuarto sonaba listo para sufrir un colapso nervioso en cualquier momento. Se estaba comenzando a preguntar cual era el problema –Claramente Hotaru estaba completamente bien –pero recordó lo que había escuchado hacía meses en la casa de Sasuke. La condición de su madre mientras estuviera embarazada era vacilante a lo más y un trauma como este, si no era cuidadosa, podía arrojarla a un parto prematuro o algo.

Ella tomó el rostro del Cuarto entre sus manos, lo miró directamente a los ojos, y dijo lentamente, "Estoy bien."

"Está bien," susurró, obviamente no completamente convencido. "Está bien…"

"Necesitas ir a hacer el control de daños," le recordó. "Ve. Te prometo que estaré aquí cuando regreses. Y lleva a Naruto contigo. Yo me quedaré con Nyoko."

Naruto sabía que ella trataba de hacerlos irse y Arashi también lo sabía. "Pero –"

"No vas a hacer ningún bien rondando por aquí lloriqueando sobre mi estado actual, especialmente cuando no hay nada que puedas hacer al respecto." Usó la pared para ponerse de pie, sin permitir que ninguno de ellos la ayudara ni por un momento. Realmente no tenía que ver con el orgullo –era un testimonio no verbal sobre su condición. Estaba bien. "Tú eres el Hokage y en este momento tu aldea te necesita. Ve."

Por primera vez, Naruto se dio cuenta de lo verdaderamente hermosa que era su madre. A pesar de que su padre clamaba que ella era muy nerviosa, Naruto rara vez la había visto en un humor que no fuera sensato. Su compostura le daba la apariencia y porte de una reina de cuentos de hadas. ¿Es esto lo que papá vio en ella? "Tiene razón, papá. Vamos."

¡De nuevo! Le previno Kyuubi.

¿De nuevo? Repitió Naruto, levemente confundido.

El Cuarto se veía claramente traicionado, pero se giro para irse obedientemente. Llegaron a la puerta antes de que la casa comenzara a sacudirse otra vez. Su padre lo sujetó y lo regresó rápidamente a través del cuarto hacia su madre. Hotaru abrazó al Cuarto –por estabilidad más que por consuelo –y escondió sus ojos en su hombro. Naruto se hincó para abrazar mas cerca a Nyoko para evitar que se lastimara, pero la sacudida era incluso peor de lo que había sido la primera vez y se encontró a si mismo fuera de balance. Cayó contra la pierna de su padre y forcejeó para volver a ponerse de rodillas.

"¡Trepa a los árboles!" le gritó el Cuarto por sobre el rugido de la tierra, poniendo a Naruto de pie de un tirón por el cuello de su camisa y semi agachándose para proteger a su familia del yeso que había comenzado a caer a pedazos del techo.

¡¿De qué diablos está hablando?! Gritó Naruto. ¡¿Trepar que árboles?!

Dudo que estuviese siendo literal, replicó Kyuubi, sonando como si estuviera hablando a través de colmillos apretados.

Trepar a los árboles… los árboles… trepar árboles… ¡Oh! Naruto acomodó sus pies lo mejor que pudo y usó su chakra para pegarse al piso de madera. Con sus rodillas ligeramente flexionadas, estaba ahora absorbiendo las poderosas vibraciones sorprendentemente bien. No tuvo mucho tiempo para auto animarse, cuando fue asaltado segundos después por un trozo del techo. Rebotó a un lado de su cabeza y se partió a la mitad al impactar contra su hombro derecho; hizo su mejor esfuerzo por proteger a Nyoko de él.

"¡Naruto! ¡Concéntrate!" vino la fuerte orden, y Naruto se reconcentró con aturdimiento. Sentía como si una gran sección de su cuero cabelludo hubiera sido cortada y su hombro estaba igualmente entumido del dolor. ¿Está dislocado?

La sacudida paró. Se deslizó hacia el piso, no muy dispuesto a dejar ir a Nyoko en caso de que hubiera mas temblores pero con demasiado dolor como para quedarse de pie. ¿Y de todas formas por qué duele tanto? Sólo es yeso

Nyoko repentinamente chilló y lo señaló. "¡Nii-chan buu-bu!"

Estornudó en respuesta; sentarse había levantado el polvo del yeso.

"Naruto, aquí. Mírame."

Obedeció. "Mamá, duele."

"Lo se, cariño. Sólo guarda la calma –no es tan malo."

"¡Muere, muere!" se lamentó Nyoko, sollozando inconsolablemente. "¡Buu-buu!"

"¡No se va a morir!" le contestó con ímpetu el Cuarto con una inusual poca paciencia, forzando gentilmente a Naruto a recargarse en el lado izquierdo del regazo de su padre. Acariciando el cabello del chico con sus dedos, notó, "Naruto, no estas usando tu hombro."

"Se…siente roto o algo así."

"Lo revisaré. Aprieta mi brazo si comienza a doler demasiado." Naruto sólo tuvo que hacerlo una vez. "No está roto o dislocado. Creo que el impacto repentino distendió los músculos en tu espalda. Estaban tensos, ¿verdad?"

"Sí."

"Entonces probablemente es eso. Le pondremos ungüento por ahora y lo revisaremos otra vez mas tarde."

Algo muy frío y húmedo tocó la cortada en su cabeza y brincó tanto por la temperatura como por el ardor."

"Lo siento," murmuró Hotaru, aplicándola en la cortada a corta distancia de la parte superior de su oreja. "Ya. ¿Está mejor?"

La frialdad se sentía algo agradable y así se lo dijo.

"Eso está bien. Arashi, ¿puedes curar esto?"

"Mmmju."

"Muy bien. Hazlo antes de que Nyoko se preocupe mas."

"Lo puedo hacer por mi mismo," les dijo Naruto, levantándose lentamente. "Necesitas guardar tu chakra, papá."

"Pero Naruto…"

"En serio, mamá. Ya me siento mucho mejor. Creo que tan sólo fue el golpe que me tiró un poco y el agua fría me trajo de regreso."

"No deberíamos quedarnos," aconsejó Aya. "No con el techo cayendo sobre nuestras cabezas."

"Justo lo que estaba pensando," estuvo de acuerdo el Cuarto, levantando a una protestante Hotaru en sus brazos. "Si quieren recoger cosas, traigan solo lo que absolutamente deben tener. Estoy seguro que la casa sobrevivirá, pero nosotros no si nos quedamos aquí."

Naruto cargó de nuevo a Nyoko y la mantuvo en su lado izquierdo, siguiendo a su padre a un lugar cercano al acantilado, donde no habían árboles que pudieran caer sobre ninguno de los incautos grupos. Todos lo siguieron al mismo tiempo, dejando la casa con varios montones de provisiones.

"Muy bien, ponte en camino," dijo Hotaru. "Ve."

El Cuarto se inquietó como un niño.

"Y tú," le dijo a Naruto, "trata de enjuagar tu cabello cuando puedas –tu sangre se está coagulando en él."

"Sí, mamá."

"Ahora, los dos váyanse. Nyoko, ven aquí y siéntate en mi."

Naruto tiró suavemente de la mano de su padre, alejándolo lentamente. Estaba a la mitad del acantilado cuando Salamandra y Mantis aparecieron frente a ellos. El reporte era breve y desalentador, pero la información finalmente pareció cambiar la atención del Cuarto hacia la villa.

"Gracias. Ahora necesito que los dos se queden aquí con Hotaru. Si muestra cualquier signo de entrar en labor, llévenla al hospital y luego contáctenme. Tendré puestos mis audífonos."

Le saludaron obedientemente y se movieron hacia Hotaru. Naruto los escuchó ofrecerse casualmente a revisar al bebé.

"Vamos, Naruto."

"Em ¿Papá?" preguntó vacilante mientras se encaminaban hacia la villa, sabiendo que no sería buena idea sacar el tema una vez que estuvieran ahí.

"¿Qué?"

Aunque de todas maneras lo haré. "¿Qué hay … Qué hay acerca de la mamá de Sasuke?"

El Cuarto se detuvo de golpe, palideciendo. "Dios… Mikoto…" estaba claramente partido en dos. "Pero no puedo…"

Definitivamente nunca debí sacar el tema. ¿Por qué tengo tan grande la maldita boca? "Ve, papá."

"Pero no puedo."

"Puedes por un minuto, para asegurarte que está bien. Yo iré a la villa por ti."

"¿? Tienes doce."

Fue gentilmente incrédulo, sin querer ofender, pero aún así picó su orgullo. "¿Papá quieres que crezca o no?"

El Cuarto lo miró, sobresaltado. "¿'Crecer'? ¡Crecer no tiene nada que ver con esto! ¡Estas herido! ¡Puede pasar cualquier cosa con las replicas llegando tan pronto después del terremoto principal, incluyendo que quedes pisoteado por civiles en pánico!"

"Soy un ninja."

"No."

"Papá, escucha… no debí sacar el tema, pero lo hice. No se puede hacer ya nada al respecto. Si vas a la villa así como estas, sólo te vas a preocupar. Yo no puedo ir por ti porque no me es familiar el camino y la mamá de Sasuke no me conoce como te conoce a ti. Probablemente me mentirá para tratar de tranquilizarte, pero no sabrás la verdad a menos que vayas por ti mismo y te asegures de que es honesta. Tan sólo tomará un minuto o dos –apenas y seré capaz de hacer una aparición antes de que llegues."

Su padre lo miró con agudeza. "…Está bien. Pero te quedas fuera de las calles y lejos de edificios inestables."

¿Cómo se supone que voy a hacer eso en un área urbana? "Por supuesto."

Arashi había planeado decir mas, pero Naruto ya se había alejado de un salto y desaparecido en la villa. Suspiró y se dirigió hacia un sendero perpendicular, pegándose cerca de las afueras para alcanzar el complejo Uchiha sin interrupciones. También le dio la oportunidad de evaluar los daños desde la distancia y las cosas, afortunadamente, se veían bien. Algunos edificios habían caído, pero no tantos como había temido. Aún así, aún había el potencial de daños peores con las réplicas que sin duda venían en camino.

El complejo era como un pueblo fantasma. Bolsas de compras habían sido arrojadas en pilas por sus dueños, extendiéndose en toda la extensión de la calle principal como si las personas simplemente se hubieran desvanecido. Se apresuró hacia la casa de Mikoto y abrió la puerta de golpe sin ceremonia.

"¡Mikoto!"

Revisó cada uno de los cuartos, poniéndose mas frenético cada vez que no encontraba nada una y otra vez.

Mikoto!"

Su búsqueda termino en el baño. Mikoto estaba en la esquina mas alejada, envuelta en su toalla, temblando a pesar del calor. Se hincó frente a ella y le tocó el hombro. "Mikoto."

"¿Eh?" parpadeó, luego volvió a parpadear y sus ojos se llenaron de lágrimas. "Oh, Arashi…" Se inclinó hacia él y la abrazó, calmándola mientras sollozaba en su hombro. "Dios, estaba tan asustada…"

"¿Está todo bien?"

"Sigo… sigo teniendo calambres…"

"¿Quieres que revise al bebé?"

"No…"

Claramente tenía miedo de un diagnóstico malo. "¿Por favor , Mikoto?"

"…Está bien."

Liberó una de sus manos para tocar su estómago y peinó al niño no nacido con su chakra. "Su corazón está latiendo muy rápido –ya captó tu miedo." La miró. "Mikoto, se que será difícil, pero necesitas tratar de calmarte; puedes causarte un parto prematuro si no lo haces. ¿Puedes?"

"Yo-Yo…" tartamudeó ansiosamente.

"Sin excusas," le dijo en su 'voz de negocios'. Efectivamente, eso captó la atención de su lado ninja de manera inmediata, lo cual acalló su miedo. "Te vas a calmar."

Tragó saliva con ansiedad, pero asintió con firmeza. "Sí."

Era una venda, no una cura, pero se mantendría hasta que la moviera a una locación más segura. "Quiero saber donde están los demás."

"Em…" la apresuró a ponerse de pie y ella así lo hizo lentamente. "Se supone que todos se iban a reunir bajo el gran árbol."

"Muy bien, entonces vamos." La ayudó a ponerse su yukata, luego la encaminó hacia la calle. "¿Así que dónde están los que no fueron al árbol?"

"La unidad diurna ya está fuera, por supuesto, y los apoyos se fueron tan pronto como terminó. La unidad nocturna y su apoyo se fueron después. Cualquier ninja que no fuera del MP y que estuviera en el complejo también se dirigió hacia allí. Fugaku estaba conmigo, pero fue a buscar a los chicos."

Eso más o menos vaciaría el complejo, decidió Arashi. "Ya veo."

"¿Cómo esta Hotaru?"

"Mucho mejor de lo que yo estaba, aparentemente."

"Que bueno. ¿Y los niños?"

"Nyoko está bien –no tiene ni un rasguño. Un pedazo del techo le cayó a Naruto y le hizo una herida en la cabeza, pero parece que también está bien."

"¿De ahí es toda esa sangre?"

Arashi bajó la mirada hacia su abrigo para descubrir que las blancas solapas y parte de ambas mangas tenían una tonalidad rojiza. Había demasiada sangre ahí y Naruto tenía aún mas que esa empapando su ropa… O eso me pareció a mí. "Sí."

"Espero que ambos estén con Hotaru."

"Nyoko está. Naruto –" Un distante pero penetrante silbido les llegó y se giraron, ambos reconociéndolo como el sonido de las convocaciones de todos los ninja en el rango. "Naruto está en la villa, haciéndome un realmente gran favor."

"¡Arashi! Si llega a lastimarse –"

"No me puedes decir nada que no le haya dicho a él o a mi mismo. Yo no lo mandé, él simplemente fue."

Otra réplica golpeó y ambos concentraron su chakra en los pies y se apoyaron el uno contra el otro para buscar balance. Mikoto comenzó a hiperventilar y ocultó su rostro en el hombro de Arashi. Él se concentró en hacer su respiración y su ritmo cardiaco más lentos, lo cual subconscientemente la impulsaría a hacer lo mismo. Se escuchó el sonido de un edificio colapsando y Arashi miró a su alrededor para ver una nube de polvo elevándose en el cielo desde algún lugar de la villa.

"¿Soy sólo yo," preguntó cuando terminó, "o estas cosas están empeorando?"

"Están empeorando," coincidió Mikoto, sujetando su brazo tan fuerte que estaba comenzando a dormírsele por falta de circulación sanguínea.

Sólo caminaron unos cuantos pasos mas cuando un par de jóvenes mujeres salieron disparadas de una esquina y casi chocan contra ellos. "¡Mikoto! ¡Ahí estás!"

"¿Qué pasa?" preguntó, confundida.

"¡Pensamos que habías salido por ti misma, pero cuando no apareciste nos preocupamos!"

Arashi no pudo identificar a ninguna de ellas. "¿Quiénes son ustedes?"

Una se giró y le dio un escéptico vistazo. "¿Nosotras? Nosotras pertenecemos aquí. ¿Quién eres ?"

Arashi sintió la agresión crecer en él ante su tono de confrontación. Este no es el momento ni el lugar para ser fanfarrón con un ninja, hermana. "Deberían conocerme," espetó, "asumiendo que de verdad vivan aquí."

Mikoto le puso una mano en el pecho. "No te enojes. Son nuevas. Arashi, esta es Tsukiko y ella es Mimi. Son las nuevas adiciones a la familia. ¿Recuerdas la doble boda hace dos semanas?"

Lo recordaba. Técnicamente se suponía que iba a oficiar las bodas y todo a menos que otros arreglos hubieran sido hechos, pero en ese momento había estado afinando los detalles de una reunión con otro Kage y apenas había sido capaz de atender a la recepción entre los mensajeros de otros países. Sólo había sido capaz de quedarse por unos cuantos minutos, no lo suficiente para hacer algo mas que ver fugazmente a las felices parejas, y las mujeres simplemente no se ven igual cuando están en un kimono a menos que usen uno todo el tiempo.

"Tsukiko, Mimi, este es Arashi. Él y yo estuvimos en el mismo equipo genin. Yo escogí quedarme a hacer labores del hogar después de que fui herida así que nunca pase de chuunin, pero Arashi siguió subiendo como siempre dijo que lo haría." Mikoto hizo una pausa para mejorar el efecto. "Ahora es el Hokage."


Continuará…


Respuestas A Preguntas Que Ni Siquiera Tu Sabías Que Querías Preguntar:

Supongo que no tengo nada que decir en este capítulo.

--

Los reviews serán muy apreciados, gracias.

--RN (LS)


Notas de Umbra:

Bueno, esta vez no me tardé ¿verdad? Puro relleno en realidad, en el siguiente tendremos a Naruto en su misión en la villa y, si mal no recuerdo, un poquito mas de acción (ligera acción no se emocionen) ¿Recuerdan el edificio que se derrumbó mientras Arashi y Mikoto estaban juntos? Téngalo en mente.

Sobre los kimonos, igual lo saben si llevan mucho tiempo inmiscuidos en el mundo del anime y del manga, igual no, el asunto es que en Japón las mujeres se casan con un kimono tradicional para la boda, además, durante la ceremonia, se cambian varias veces de modelo, entre mas modelos, mayor posición o algo así, mis conocimientos de la cultura nipona son bastante básicos.

Una habitación del pánico es aquella donde la gente se va a refugiar (el refugio vamos) generalmente tiene alimentos y lo necesario para sobrevivir por un corto periodo de tiempo en caso de alguna emergencia como tornados, asaltos a la casa y peligros potenciales que puedan ser evadidos de esa manera (sería una muy mala idea usarlo en un terremoto o en un incendio).