Hola a todos nuevamente... estoy aqui de paso, para dejar caer este cap... si, se que tengo mucho tiempo sin actualizar y aja... pero el sabado actualizo el cuarto round, asi que nos vemos pronto y les cuento algunas cosillas más.

atte: Andrea Black.

P.D: Ya saben que nada de esto es mio, excepto Sirius Black que es mi esposo desde hace mucho mucho tiempo ya... xD (Desde Agosto)


Capitulo 3

Tercer Round



Maldito desgraciado. Había visto por media hora más esa perfecta y falsa, sobretodo falsa, sonrisa en su rostro y las ganas de arrancarla a golpes de su cara se tornaban cada vez más intentas. Si tan sólo su abuela no estuviera tan emocionada por el retoño que imaginariamente crecía en quien sabe donde, porque en su interior no estaba floreciendo nada aparte de un casi incontrolable deseo de venganza. Y cada segundo, con cada bombeo de sangre, recorría su cuerpo, llevándola a la desesperación. Pero la paciencia es una virtud, y explotaría todo resquicio de paciencia que quedaba en su interior hasta idear la manera perfecta de convertir este desastre en algo beneficioso.


-Mi niña, y ya has comenzado a pensar en los nombres. Es importante pensar muy bien en ello, porque no cualquier nombre le queda bien a todos los niños.- comenzó a decir Clarice mientras servía otra taza de te.

-Nana, ¿No crees que es algo apresurado? Aún es muy pronto, y ni siquiera sabemos el sexo del… bebé.- respondió Hermione, casi escupiendo la última palabra ante la risueña expresión de Draco.

-Pero, Mione… cuando yo supe que estaba embarazada de tu padre comencé a buscar un nombre adecuado para él. Es lo que todas las madres hacen.- contradijo Clarice, haciendo que Hermione mirara a Draco cada vez más enojada.

-Clarice, creo que Mione tiene razón. Aún es algo pronto para eso, y apenas nos estamos haciendo la idea de que seremos padres.- comenzó a decir Draco, para luego tomar un trago de su te. -Somos primerizos en este aspecto y queremos ir con calma, mientras nos adaptamos a todas estas nuevas y maravillosas experiencias.- añadió mientras tomaba la mano de Hermione y la apretaba levemente.

-Se ven tan bien juntos, me recuerdan tanto a George y a mí.-murmuró la mujer mayor con mirada soñadora, ante un tranquilo, pero risueño Draco. En ese momento, Hermione observó su reloj de muñeca, y luego suspiró más tranquila.

-Nana, ya es momento de irnos. Tenemos una reunión importante con unos amigos y apenas estamos a tiempo para hacer unas compras antes y llegar a tiempo.-dijo Hermione mientras dejaba la taza sobre la mesa y apartaba la mano de Draco de la suya. Draco se colocó de pie inmediatamente y asintió en silencio, con una sonrisa de disculpa.

-Es cierto. Tenemos que comprar comida ya que con los antojos de Mione no tenemos casi nada en la casa.-dijo Draco mientras se acercaba a donde Clarice y depositaba un beso en el dorso de su mano. -Un placer conocerle y haber compartido la tarde.- dijo mientras soltaba la mano, a lo que la mujer mayor rió alegre.

-Son bienvenidos a venir a visitarme cuando deseen, pequeños míos.- dijo al tiempo que abrazaba a la castaña y luego le besaba la mejilla. Draco se encaminaba hacia la puerta de la casa, la cual abrió y esperó pacientemente a ambas mujeres. -Cuídense mucho.- añadió Clarice en la puerta, a lo que ambos jóvenes asintieron. Tomados de manos comenzaron a caminar hacia la calle y una vez fuera de la casa, siguieron andando calle abajo.

Caminaron en silencio y apretando levemente la mano del otro hasta doblar la esquina, donde se soltaron inmediatamente.

-Ahora Malfoy, ¿Cómo y cuando piensas indemnizar mi mano y mi dignidad?- preguntó Hermione con sarcasmo mientras lo fulminaba.

-Granger, en la guerra todo se vale y porqué tendría que tener consideración de tu dignidad cuando intentaste ponerte a mi nivel.-respondió burlón mientras se cruzaba de brazos.

-Malfoy, nunca podré estar a tu nivel. Es imposible para mí caer tan bajo.-contradijo Hermione mientras negaba con los dedos y lo miraba retadoramente. -Ahora, si eres tan amable de dejarme en paz y seguir con mis asuntos te lo agradecería con el alma.- dijo Hermione con ironía antes de comenzar a caminar.

-¿Y qué pasa si no quiero?-preguntó Draco mientras caminaba a su lado. -Recuerda que ya le mentí a tu abuela y no me importaría mentirle a quien sea con quien te vayas a encontrar ahora, Granger.- dijo mientras se encogía de hombros con simpleza.

-A propósito de eso, ¿Cómo rayos se te ocurrió embarazarme? ¿Eres imbécil o te das de cabezazos para serlo?- preguntó Hermione alzando la voz mientras se detenía en la mitad de la calle. En ese momento Draco sonrió levemente y se acercó a ella, hasta la altura de su oreja.

-Mira a tu alrededor, Granger. No es bueno ventilar tu vida sexual por las calles, o ¿Es que acaso esto es una practica común entre los muggles?- preguntó haciéndose el inocente, para luego alejarse con una sonrisa petulante. Hermione miró de reojo y se percató de los varios pares de ojos que estaban posados en ellos y se sonrojo inmediatamente, por lo que bufó enojada.

-¿Qué están viendo? Sigan con sus cosas.- dijo enojada la joven mientras los fulminaba con la mirada y todas las personas que se habían detenido, continuaban con sus quehaceres. -Ahora si, contesta mi pregunta, Malfoy.- cortó la joven las carcajadas que el rubio estaba soltando ante la mirada iracunda de la castaña.

-Suenas como si nunca hubieras pensado en mí de forma pecaminosa, pequeño diccionario andante.- murmuró Draco con tono falsamente dulce. -Mírame Granger, soy todo lo que toda madre desea para sus hijas y lo que toda abuela sueña para sus nietas. Sólo fui benevolente y cumplí el sueño de tu abuela de verte con un joven apuesto y elegante como yo.- dijo Draco con una sonrisa de medio lado. -Sueño que no se volverá realidad a menos que sea una pantomima como la que llevamos hace unos minutos atrás.- concluyó con una sonrisa y los brazos cruzados, mirando con superioridad a la joven.

-Claro que he pensado en ti de forma pecaminosa, Malfoy.-admitió Hermione mientras se mordía el labio, y hacia sonreír a Draco, aunque este se encontrará levemente sorprendido en realidad. -He pensado tanto en como deshollejarte, desmembrarte y descuartizarte tan lentamente, que me produce placer sólo imaginarme tu rostro humillado y adolorido.- añadió con voz dulce y mirada soñadora.

-No sabía que te iba el sadomasoquismo, Granger. Pero a mí, esas prácticas no me llaman la atención, así que no me incluyas en tus planes.-respondió Draco mirándola con leve sorpresa, lo cual hizo bufar a la castaña.

-Hurón idiota.- murmuró Hermione mientras comenzaba a caminar nuevamente y trataba de ir lo más rápido posible, lo cual no era mucho debido a las miserables botas que su pelirroja amiga le había "persuadido" a comprar. Draco se encogió de hombros y con dos pasos largo, la alcanzó.

-¿Para donde vamos, Granger?-preguntó Draco mientras caminaba al ritmo de la castaña.

-¿Perdón? Creo que escuché mal o, ¿En verdad dijiste vamos?- preguntó con ironía la joven, a lo que Draco rodó los ojos.

-No te queda el papel de sorda, que muy bien sé que eres capaz de escuchar una pregunta aunque la hagan a quinientos metros de distancia.-respondió Draco mientras la miraba fijamente. En ese momento se percató que la joven se detenía en un lugar y lo miraba enojada.

-Aquí nos separamos. Yo voy para acá y tu te vas para allá o por donde se te de la gana mientras sea lejos de mí.- dijo Hermione mientras primero señalaba el pequeño café y luego la calle. Sin más dio la vuelta y entró al establecimiento.

Hermione caminó con paso tranquilo y se ubicó en una mesa al final del establecimiento, y tranquilamente sacó un libro de los que habían comprado anteriormente, para amenizar la espera. En eso sintió que alguien tomaba asiento al frente de ella y levantó la vista, encontrándose con una vista de cerca, muy de cerca, de los ojos grises de Draco Malfoy. Cerró el libro de golpe y se alejó tranquilamente del rostro del joven, mientras empujaba la cara de él hacia atrás.

-Veo que las indicaciones simples no logran ser procesadas por tu cerebro. Tal vez es que no las captas por la velocidad.- murmuró Hermione mientras se llevaba una mano al mentón. -¿Será posible que me entiendas si te hablo en cetáceo?-se dijo a si misma, aparentemente ensimismada.

-Eres tan graciosa que tu talento se desperdicia, ¿Por qué no te empleas de bufón y actúas en Halloween para Hogwarts? Contigo allá, las celebraciones serán únicas en su tipo.- dijo Draco mientras aplaudía levemente.

En ese momento la puerta del establecimiento se abrió y por la puerta entró una mujer de extravagante apariencia. Hermione, que estaba de frente a la puerta, sonrió levemente al reconocer a la nueva cliente y aparentó jamás haberla visto. Se levantó indicándole al rubio que iba al baño antes de que se le diera por seguirle, dejando su bolso sobre la mesa y se encaminó al baño para dejar unos minutos pasar. Ahora las cosas se pondrían interesantes.


Regresó del baño y sonrió al ver a la mujer sentada frente al rubio, pero su sonrisa se ensanchó al notar la clara molestia que brillaba en los ojos de este, aunque su rostro se mantuviera inexpresivo.

-Rita Skeeter, que sorpresa encontrarla en el mundo muggle.- Saludó Hermione con una sonrisa de lo más dulce. -Me pregunto, ¿Qué la trae por aquí?- preguntó la joven al tiempo que tomaba asiento junto a Draco y le sonreía a la reportera.

-Señorita Granger, un placer volverla a ver luego de todos estos años.-saludó Rita con la sonrisa falsa en su rostro. -Una agradable coincidencia he de decir, ya que me disponía a esperar a un colega que me invitó a una taza de café en este lugar. Pero me he encontrado con el señor Malfoy, y no pude resistir la tentación de pasar a saludar.-añadió sin perder la sonrisa, a lo que Hermione asintió tranquilamente, al tiempo que tomaba la mano de Draco entre las suyas.

-Me alegro que haya venido a saludarnos, señorita Skeeter. Draco y yo habíamos estado hablando acerca de usted y su columna en el profeta desde hace algún tiempo.- dijo Hermione mientras apretaba cariñosamente la mano de Draco y se giraba para verlo con cierto cariño. -¿No es así, Draco?- preguntó Hermione con tranquilidad, a lo que el rubio la miró en silencio por unos instantes para asentir mecánicamente. -Es que aún no nos decidimos por cual medio hacerlo público.- añadió Hermione mientras miraba a Rita, quien ya había sacado una libreta y pluma para escribir.

-¿Hacer público qué?- preguntó la reportera haciendo sonreír ampliamente a Hermione que miraba de reojo la expresión de Draco.

-Nuestro compromiso señorita Skeeter.- respondió Hermione observando como la mascara de Draco se desarmaba por unos instantes, para luego observar la expresión triunfal de Rita. -Draco y yo nos hemos comprometido y aquí esta la muestra. Si desea conocer la noticia entera, le agradezco que no saque su vuelapluma ya que estamos en un establecimiento muggle. Así que si quiere tomar notas, tendrán que ser a mano.-añadió con mirada triunfal mientras le mostraba su mano con orgullo, poniendo énfasis en el anillo que se encontraba en su dedo anular.


Observó el rostro de la castaña y notó la sonrisa que portaba. Lucía como si hubiera ganado alguna competencia, pero no sería divertido si solamente ella pudiera divertirse. Aún no estaba satisfecho con lo dicho en la casa de la abuela de Granger, pero tenía que tener cuidado milimétrico con sus palabras, ya que la chismosa de Skeeter sólo servía para aumentar y distorsionar las palabras.

Aunque la perspectiva de ver a Hermione Granger lidiar nuevamente con las noticias de Rita Skeeter era tentadora. Tan tentadora, que no podía dejarla pasar.


-Señor Malfoy y Señorita Granger, mis más sinceras felicitaciones por su compromiso.- dijo Rita mientras los observaba expectante. Ahí había un gran y jugoso chisme que podría explotar para darse nuevamente el renombre que tras años aún se le hacía esquivo, luego de los anteriores encuentros con la misma joven que estaba frente a ella. Ahora utilizaría su historia para volver a la cima.

-Gracias señorita Skeeter.- respondió Hermione con naturalidad mientras hacia un movimiento leve con la mano, llamando al camarero. -Por favor disculpe a Draco. El día de hoy se encuentra algo indispuesto y amaneció un poco mal de la garganta por lo que es mejor no presionarlo a hablar.- añadió al notar como Rita se disponía a dirigirse hacia el rubio, quien la fulminaba con la mirada. No se había percatado del hechizo silenciador del que había sido victima hasta ese preciso momento.

-Entiendo completamente señorita Granger.- respondió Rita con una sonrisa cómplice. -No se preocupe por nada señor Malfoy, no lo incomodaré con preguntas para que su recuperación sea más temprana.-añadió con confianza, haciendo sonreír agradecida a la castaña. -Ahora, por donde comenzar. Señorita Granger, ¿sería tan amable de comentarme desde cuando están saliendo?- preguntó Rita con una sonrisa ansiosa.

Hermione observó el mesero acercarse a su lado y le sonrió suavemente al joven que se acercaba.

-Hola David.- saludó la castaña al mesero, a lo que el joven le devolvió el saludo con una sonrisa y un asentimiento. -Para mi tráeme lo de siempre por favor, para el señor un Express doble y la para la señorita…-pidió para detenerse a mitad de la oración observando a la rubia fijamente.

-Para mí, lo mismo de la señorita.- respondió Rita mientras batía sus pestañas, haciendo sonreír a Hermione y a Draco, quienes se observaron un segundo compartiendo el mismo pensamiento.

-Entendido, ya les traigo su orden.- respondió David, para luego guiñarle un ojo a la castaña, que simplemente sonrió tranquila.

-¿En que íbamos, señorita Skeeter?- preguntó Hermione falsamente distraída, mientras sentía un leve apretón en su mano por parte de Draco.

-En el inicio de su relación.- respondió Rita, lista para tomar apuntes.

-Cierto.- respondió Hermione colocando una mirada algo perdida. -Fue dos años después del final de la guerra. En ese momento me encontraba estudiando Leyes en una universidad en Francia y solamente estaba concentrada en mi trabajo y mi carrera. Fue allí, en Paris, que me reencontré con Draco.- comenzó a narrar con suavidad, mientras lentamente apretaba con suavidad la mano del rubio que la miraba fijamente.

-Al comienzo solo nos encontrábamos de vez en cuando en el lugar de trabajo, el cual era el Ministerio Mágico de Francia y siempre era para discutir por cualquier motivo.- siguió contando Hermione mientras apoyaba su rostro sobre la mano libre y observaba como Rita escribía todo lo dicho. -Realmente era tedioso el encontrarnos, por lo que evitaba a Draco a toda costa. Hasta que un día nos vimos obligados a asistir a una de las fiestas del Ministerio.- dijo Hermione observando como David traía el pedido, y dejaba todo en la mesa sin antes guiñarle un ojo a la joven nuevamente.

-¿Qué sucedió en esa fiesta, Señorita Granger?- preguntó Rita al ver como la joven hacia una pausa para tomar un trago de su capuchino. Hermione sonrió y observó a Draco con aparente cariño.

-¿Recuerdas esa fiesta, Draco? Fue nuestro primer baile.- Dijo Hermione con mirada soñadora y una sonrisa de enamorada que sorprendió hasta a Draco. -Era Navidad y todo el ministerio se encontraba reunido allí, con sus familiares. En ese momento estaba sola, y me había cansado de bailar con mis compañeros más cercanos y de conversar con sus jóvenes y embarazadas esposas.-Comenzó a contar mientras su mirada aparentaba rememorar ese momento. -Por lo que decidí dar un paseo antes del discurso del Ministro. Y terminé en uno de los ventanales que dan para el jardín de la residencia. Supongo que me demoré demasiado, porque mandaron a alguien a buscarme. Ya eres momento del discurso del ministro, y debía estar allí.-continuó narrando, para luego suspirar. -Fue bastante entusiasta, tanto que al terminar invitó a los presentes a la pista. Y cada uno debía bailar con la persona que estuviera más cerca, en ese momento intenté escapar de nuevo con la excusa de ir al baño, pero fui halado por el mismo Ministro, quien quería que bailara con alguien de mi edad. Y sorpresivamente la persona que tenía en mente era Draco. Recuerdo que fue el baile más tenso que he tenido en mi vida, pero al ministro pareció agradarle y dejó de fijarse en mí, por lo que pude irme a mi casa después de bailar dos canciones más.- añadió en tono jocoso, mientras le sonreía a Rita que la miraba fijamente a través de sus anteojos.

-¿Y cómo surgió su relación? ¿Alguna situación tensa?, ¿Un encuentro con el destino? ¿Una poción de amor? ¿Un acalorado encuentro en el baño? ¿Algún suceso indiscreto?- preguntó Rita con curiosidad.

-Bueno, en realidad sólo fue que nos obligaron a hacer un proyecto para el mejoramiento de las relaciones entre las diferentes comunidades mágicas en el mundo. Y poco a poco, comenzamos a tolerarnos más por el bienestar de nuestro proyecto. Y poco a poco, durante las jornadas de trabajo, fui conociendo al verdadero Draco que se esconde tras esta fachada de hombre frío. Y lo poco que alcanzaba a ver era tan atrayente y excitante, que no pude evitar caer en la tentación de seguir descubriendo más.- Respondió Hermione mirando a Draco mientras decía eso. Y él se vio observándola incapaz de hablar, y forzando una sonrisa que hizo sonreír ampliamente a la castaña.

-Un poco simple, pero que más podía esperar de usted señorita Granger.- murmuró Rita, mirando a Hermione, quien le sonreía ampliamente.

-¿Y cuanto llevan saliendo juntos? Porque hasta hace poco se desconocía su relación con el señor Malfoy, quien ostenta el premio como la sonrisa más encantadora de Corazón de Bruja y teniendo en cuenta esto, se nos hace raro no haberla visto a usted entre los invitados.- preguntó Rita con cizaña, haciendo reír a Hermione.

-Llevamos cuatro años de relación, y el día de la entrega yo me encontraba haciendo una importante visita familiar, por lo que no pude acompañar a Draco.- contestó Hermione risueña.

-¿Y que importante visita era esa?- preguntó Rita con desconfianza, y una sonrisa de medio lado.

-Estaba visitando a mi padre que estaba de cumpleaños, y luego de terminada la ceremonia, Draco llegó a hacernos compañía. Fue una reunión puramente familiar, por lo que dudo mucho que usted se enterara de ello.-Respondió tranquilamente.

-Comprendo.- dijo Rita, mordiéndose la lengua al no conseguir nada. En el instante en que se disponía a abrir la boca, se escuchó un celular sonar. Hermione tranquilamente abrió su bolso y sacó su celular, mirando el nombre en la pantalla. Tratando de disimular la sorpresa, se disculpó con sus acompañantes y se dirigió rumbo al baño para contestar. Una vez dentro, selló la puerta para que Rita no lograra entrar y suspiró antes de descolgar.

-Hola Luna.- saludó Hermione.

-Hola Mione, ¿lista para nuestra reunión?- saludó Luna con entusiasmo, haciendo que Hermione suspirara nuevamente.

-Con todo lo vivido el día de hoy, no sabría que más esperar, en realidad.- murmuró para si misma la castaña.

-¿Qué dijiste, Mione? No logré escucharte.- dijo la rubia.

-Ehhh… nada. Tranquila, no dije nada.- respondió haciéndose la desentendida.

-Bueno, no importa. Tengo una sorpresa preparada para ti, y estoy segura que te encantará.- respondió Luna con tranquilidad. -A propósito, ya voy llegando. ¿Y tú dónde estás?- preguntó enseguida.

-En el café. Acabo de llegar.- respondió Hermione, al tiempo que se mordía el labio. -Luna, en serio. ¿Cuál es esa sorpresa que me traes?- preguntó preocupada. Había tenido muchas emociones en el día, como para recibir otra más. Aparte de que estaba con la necesidad de desaparecer a las dos plagas que estaban esperándola en una mesa.

-No puedo decirte, sino se arruina.- respondió Luna risueña. -Pero no desesperes que ya estoy a punto de llegar. Nos vemos, Mione- añadió Luna, logrando que la castaña se desesperara.

-Luna, Luna. No cuelgues, no cuelgues por favor…- dijo rápidamente, tratando de evitar, en vano, que la joven colgara el teléfono. -Mierda, mierda, mierda.- masculló entre dientes, al tiempo que quitaba los hechizos de la puerta y salía rumbo a la mesa. Los encontró sentados mirándose fijamente y en silencio. Sonrió al notar la expresión aburrida de Draco, y se propuso despedirlos lo más rápido posible.

-Bueno señorita Skeeter, espero que entiendas que estamos esperando a algunos invitados muggles para una reunión importante, por lo que agradecemos tu compañía y nos veremos en otra ocasión.- despidió Hermione con la mejor sonrisa que podría formar en ese momento, mientras tomaba una de las manos de Draco. No había tiempo para irse con delicadezas. Quien sabría donde estaba Luna en ese momento y no quería imaginarse lo que podría pasar si la rubia se encontraba con el panorama de Draco Malfoy, Rita Skeeter y Hermione Granger compartiendo tranquilamente un vaso de capuchino y de café. Tomando todo el aire posible giró y le sonrió dulcemente al rubio. -¿No es así, amor?- preguntó la joven al rubio que la miró con una ceja enarcada, para luego asentir dando por terminada la charla.

Draco apretó suavemente la mano de Hermione y sonrió a Rita, mientras le decía que se largara en silencio. En eso, decide darle un poco más de entusiasmo y realismo a su actuación, por lo que lleva la mano de la joven a sus labios y deposita un beso en el dorso de esta. Inmediatamente quedó cegado por la luz y cuando pudo recobrar la vista, se encontró con el lente de una cámara frente a su rostro y dos pares de ojos que los miraban desde un poco más de tres metros. Sintió como su cuerpo se paralizaba al reconocer la expresión seria, y la mirada escrutadora sobre él. Tratando de disimular lo mejor posible, al saberse bajo la mirada fija de la chismosa más grande del Mundo mágico, dejó ir la mano de Hermione mientras le indicaba silenciosamente hacia la dirección de los recién llegados.

-¿Mione?- se escuchó la suave y femenina voz, haciendo que Hermione se tensara igual y mirara al lugar de donde provenía, encontrándose de lleno con una sonriente Luna y a Theodore con el entrecejo levemente fruncido. Demasiado leve como para el bien de su salud mental. Podía escuchar los engranajes de la mente de Theodore trabajar y las conclusiones que estaba sacando a partir de la pantomima que estaban presentando ella y Draco, pero con cada segundo, una nueva idea surgía y era menos consoladora que la anterior.

-Hola Luna, Theo. Bienvenidos.- saludó Hermione, mientras les indicaba los asientos libres en la mesa. -Señorita Skeeter, agradecería encarecidamente que dejáramos la entrevista hasta aquí, ya que tenemos asuntos que resolver.- añadió mientras se colocaba de pie y le indicaba el camino hacia la salida. Rita frunció el ceño e hizo una mueca con sus labios, antes de sonreír falsamente mientras se colocaba de pie.

-Por supuesto señorita granger, ya tenemos más que suficiente para la columna.- respondió Rita, mientras caminaba hacia la salida. -Espero que mañana vea el profeta, le aseguro que le parecerá más que interesante.- añadió mientras cruzaba la puerta y se perdía por las calles. Hermione gruñó, mientras regresaba a la mesa, donde Luna bombardeaba a Draco a preguntas. Suspiró contrariada. Al parecer, aún faltaba mucho para tener un merecido momento de paz.


-Lo sabía. Sólo era cuestión de tiempo.-exclamó Luna al momento de ver a Hermione tomar asiento.

-¿Qué era cuestión de tiempo, Luna?- preguntó con cansancio y temiéndose la respuesta.

-Que terminaras con Malfoy, Mione.- respondió la rubia como si fuera obvio, mientras sus expresivos ojos miraban a la pareja. -Yo te lo había dicho hace años, pero no me querías hacer caso.- añadió Luna con satisfacción, haciendo suspirar a la castaña. Theodore se mantenía en silencio, observando fijamente al rubio, que estaba sentado junto a la castaña, aparentemente cómodo.

-Creo que ya es tiempo de que hables, Draco.- dijo Theodore por primera vez desde que llegó. -A menos que no puedas.- añadió rápidamente, mientras miraba a la castaña con fijeza. Lo había descubierto. Sin más rodeos, la joven removió el hechizo, permitiéndole al rubio recuperar su voz. -¿Qué es todo ese teatro montado frente a Skeeter?- preguntó sin rodeos, haciendo parpadear confundida a Luna.

-¿Teatro? Creo que estas equivocado Theo. Mione esta muy enamorada de Malfoy y él de ella.- dijo Luna mirando a la pareja con una sonrisa.

-Ella tiene razón, Theodore.- respondió Draco, aprovechando la oportunidad de jugar un rato más antes de irse. Hermione lo había mantenido callado, mientras le mentía a la chismosa de Skeeter, ahora él se encargaría de mentirle a su amiga. Justo, ¿no es así? -Mione y yo llevamos una relación seria desde hace tiempo, por lo que no me parece educado que te refieras a nuestra relación como una pantomima.- añadió con un tono falsamente herido. Estaba conciente que Theodore no se creería la mentira, pero esperaba que estuviera lo suficientemente aburrido como para seguir con su mentira.

-Entiendo.- murmuró Theodore para si mismo mientras se llevaba una mano al mentón. -Bueno, felicitaciones por su relación. Supongo que sus noches están llenas de sexo loco y desenfrenado, y sino, les deseo que lo estén.- añadió tranquilamente mientras llamaba al camarero, haciendo reír a Draco y sonrojar a Hermione.

-No tienes ni idea de lo salvaje que es un Gryffindor en la cama. Es una experiencia bastante diferente a las acostumbradas por nosotros.- respondió Draco con una sonrisa en los labios. -Sobretodo lo erótica que es la imagen de la perfecta Hermione Granger gimiendo a media voz, en medio de un orgas…-

-Draco.- chilló Hermione completamente roja, mientras miraba a ambos hombres con el ceño fruncido.

-Pero si es verdad amor, a parte de que fue en uno de esos encuentros clandestinos que el pequeño Lucien fue concebido.- respondió Draco con una sonrisa, y disfrutando al ver la chispa de furia que brillaba en la mirada de la castaña.

-¿Lucien?- repitió Luna con una sonrisa y una mirada anhelante.

-No esperábamos que fuera en este lugar cuando lo anunciáramos, pero bueno.- dijo Draco al tiempo que tomaba una de las manos de Hermione, quien se mordía la mejilla para no soltar todos los insultos que se le venían a la mente. Tenia que esperar un poco más, para poder dar ella su golpe al enorme y monumental orgullo Malfoy. -Luego de una de esas sesiones de placer y amor desaforado, Mione y yo nos hemos dado cuenta que pronto traeremos al siguiente Malfoy al mundo.- anunció fuerte y claro Draco, con una gran sonrisa.

-¡¿QUÉ?!- se escuchó un grito romper la tranquilidad del lugar. Con miedo de alzar la mirada, Hermione tomó todo el aire posible antes de afrontar lo impensable. Y con miedo de que sus temores se hicieran realidad, se encontró con la imagen de Harry Potter y Ron Weasley petrificados en la puerta. Apretó lo más fuerte que pudo la mano de Draco, al tiempo que lo miraba de reojo, notando como el rubio comenzaba a sudar frío.

-Muy bien hecho, Malfoy.- susurró Hermione temiendo ser escuchada por los demás.