-Hola a todos. Lo prometido es deuda y hoy es viernes.- saluda Andrea que viene entrando al cuarto. Se escuchan risas al otro lado de la puerta. -Vengo de rapidez a decir que agradezco mucho el apoyo que recibió este fic, sobretodo el último capitulo. No esperaba tanta acogida.- dice Andrea mientras se sonroja. -Y además, aquí les traigo cientos de fotos de mis hijos.- dice y al tiempo comienzan a llover fotos de los trillizos junto a Eriol. –Preciosos, ¿no es así?- añade mirando las fotos caer.
-Como le dije a Londony, no creí que iba a terminar haciendo un epilogo. Ni mucho menos que este fuera a ser mas largo que cualquier capitulo del fic.- añade mientras ríe nerviosa. -Pero decidí explicar todo lo que no quedó dicho en el fic. Así que esta dividido en tres partes este epilogo. El Antes, el Transcurso y el Después.- explica mientras coloca su mano formado un tres.
-Con respecto a la canción se llama "Hallelujah" y es de Jeff Buckley. Escúchenla se las recomiendo. Da esa sensación Pos sexo que quiero plasmar.- comenta risueña. -Con respecto a los nombres, pues no me maten. Hice lo que hizo J.K… buscar en google constelaciones y ya.- dice mientras se encoge de hombros.
-En fin. Ojala les guste y me dejen sus opiniones y Reviews. Fue un placer haberlos traído hasta aquí y que me acompañaran en todo este martirizante camino. Sin más que decir, Muchas Gracias y espero que sigan apoyándome con mis otros fics.- dice Andrea para luego hacer una ligera reverencia y comenzar a caminar. Al llegar a la puerta se detiene y se gira. -A propósito, ya saben que todo lo conocido es de J.K excepto Sirius. Por obvias razones.- añade y se pierde por la puerta.
Epilogo
El Antes…
-Hermano, estás fregado.- escuchó decir en tono burlón. Bufó al saber que era verdad. Estaba más que fregado en ese momento. Tomó un cigarrillo y lo encendió con su varita, para luego sonreír con ironía. Por supuesto sabía que estaba en un predicamento y no había llamado a Blaise por la chimenea para que le dijera algo de lo que estaba más que conciente.
-Eres tan útil, Blaise.- comentó dejando salir el humo. -Justamente lo que necesitaba era que me recalcaras lo obvio. Gracias, hermano.- añadió con sarcasmo, antes de tomar una calada de su cigarrillo.
-De nada, Draco.- respondió sonriente Blaise desde las llamas. Sintió ganas de lanzarle algo, pero perdería su tiempo. El muy maldito estaba a cientos de kilómetros de distancia, sano y salvo en su mansión en Italia, mientras él se rebanaba los sesos pensando en una solución a su problema. -Aunque eso te lo buscaste tú solo al mentirle a Narcisa.- añade, haciendo bufar nuevamente al rubio.
-Blaise, ahora lo último que necesito es que recapitules el momento en mis problemas comenzaron, sino que me ayudes a solucionarlos.- dijo, sacando el cigarrillo de su boca.
-Amigo, aún tienes a Pansy o Astoria.- respondió Blaise sonriente, para recibir en ese instante el cenicero como respuesta. Río al ver a su mejor amigo enojado al no poder causarle daño alguno.
-Eso es igual o peor que nada. Concéntrate un poco más, Blaise.- gruñó Draco levantándose y comenzando a caminar en círculos. -Necesito una mujer a la que presentar como mi prometida y todo lo que me recomiendas es a Astoria o a Pansy. Debes estar demente.- añade mientras sigue caminando.
-Pero si son con las que más recorrido llevas. ¿O te has olvidado de todas las veces que visitaste sus respectivas camas para algo más que dormir la siesta?- preguntó irónico.
-Son perfectas para liberar el estrés cuando no hay nadie mejor, pero no como para tener una relación. Sería un suicidio público y privado.- refuta Draco negando con la cabeza, antes de llevarse el cigarrillo a la boca.
-Entonces, ¿Cómo piensas encontrar a alguien lo suficientemente desesperada como para jugar contigo a la familia feliz?- preguntó Blaise rodando los ojos.
-Yo no busco alguien que me ayude a aparentar. Mi madre no es tan estupida como para creérselo. Necesito a alguien que realmente sea mi prometida.- respondió Draco, para luego gruñir al ver que se había terminado su cigarrillo. Invocando otro cenicero, apagó lo que quedaba de este y tomó otro, el cual encendió con el fuego de la chimenea.
-Oye, deja de hacer eso.- Protestó Blaise, sacándole una sonrisa a Draco. -Con mayor razón. Cualquiera de esas dos son las indicadas. Llevan toda su vida esperando por este momento.- añadió Blaise con simpleza.
-Otra razón más para no querer a ninguna de las dos.- contradijo Draco. -Si voy a tener una prometida, quiero a alguien que tenga al menos algo de raciocinio. Sino, me tocaría vivir una vida de casados completamente aburrida.-añade mientras se dirige al bar que había en la habitación y comienza a servirse un trago de Whisky de fuego.
-Hablas como si quisieras a una mujer con cerebro.- comenta Blaise. -Y querido amigo, déjame advertirte algo. Las mujeres con cerebro son un asunto muy serio, ya que no les gusta perder cuando discuten.- añade mientras sonríe ligeramente. -Y con lo condenadamente obstinado que eres tú, Draco, una mujer de esas no te conviene. Recuerda lo que sucedía en Hogwarts con Granger.- agregó mientras sonreía un poco más burlón. Draco detuvo lo que estaba haciendo y se quedó quieto por unos instantes, observando el fuego y con el cigarrillo en una mano y el vaso a medio camino.
-No hermano, no estarás pensando en ella.- dijo mirando como Draco permanece quieto y en silencio. -Draco, es una hija de muggles. Tu padre no lo permitiría.- dijo Blaise tratando de hacerlo entrar en razón, pero viendo como lentamente se formaba una sonrisa en el rostro del rubio.
-Lo cuál lo hace aún más entretenido, ¿no te parece?- comenta Draco con una gran sonrisa. -Granger, Granger. La pequeña Granger que creció en más de una manera. ¿La has visto últimamente? Tiene un cuerpo de infarto. ¿Quién pensaría que un ratón de biblioteca podría desarrollarse así?- dijo mirando el fuego, para luego tomar el primer trago de whisky. -Me preguntó si aún será virgen. ¿Tú que crees, Blaise?- pregunta con tranquilidad, que hasta hacía unos instantes no sentía.
-Estás desvariando, Draco.- dijo Blaise mirando a su amigo preocupado. -Estamos hablando de Granger. La misma que tú molestaste hasta el cansancio en seis de siete años de colegio. La que odiaste a más no poder. La mejor amiga de Potter y Weasley.- añadió mientras notaba como su amigo seguía impasible.
-He crecido, Blaise. Lo del odio quedó atrás, y con respecto a Potter y a la comadreja, ya veré que hacer con ellos cuando llegue el momento.- respondió Draco tomando nuevamente de su vaso.
-Te estás adelantando demasiado. ¿Y que hay de Granger? Dudo mucho que acepte cualquier cosa proveniente de ti. Y estoy casi seguro que te tirará tu propuesta de matrimonio en la cara, o es que se te olvida que ella siempre ha tenido algo raro con la comadreja.- replicó Blaise, esperando que con eso lograra hacer entrar en razón a su amigo, quien sonreía aún más tranquilo.
-Todo eso quedó en el pasado junto con los dientes de castor de Granger. Estás un poco desactualizado con las noticias.- respondió Draco, terminándose el vaso.
-Lo siento, pero no tengo a Pansy y a Astoria para que me mantengan al tanto.- refunfuñó Blaise, haciendo reír al rubio. -Pero sigo pensando que te estás adelantado a los acontecimientos, a parte, ¿De dónde viene esa confianza de que ella aceptará?-añadió sonriendo burlón.
-¿Dudas de mis capacidades, Zabinni? Es una pena, porque pensaba hacerte a ti el padrino de mi boda con Granger.- comenta Draco moviendo la cabeza negativamente, al tiempo que apagaba el cigarrillo que aún mantenía en una de sus manos.
-Más te vale colocarme como padrino, sino quieres que le diga a Narcisa un par de cosas.- dijo Blaise con una sonrisa. -Pero hablando en serio, antes de necesitar a un padrino necesitas a una novia.- añade en tono jocoso.
-Déjame los detalles a mí, y tú prepárate para luchar contra Potter por la posición de padrino porque la comadreja macho es seguro que será la madrina.- dijo mientras se ríe imaginando a Weasley en vestido.
-Eso sería algo digno de ver.- murmura Blaise entre risas. -Bueno, si estás tan seguro de que ella aceptara puedes contar conmigo. Ya sea para ser el padrino de alguno de tus retoños, o para verte recoger tu orgullo cuando te veas obligado a escoger entre Pansy o Astoria.- añade con tono cansado.
-El colocarte de padrino de alguno de mis hijos esta en tela de discusión. No sé si sea sano para ellos andar mucho tiempo contigo. Podría afectar sus tiernas mentes.- comenta Draco llevándose una mano a la barbilla. -Pero aún es demasiado pronto para hablar de hijos, amigo. Estoy en lo mejor de mi juventud, no intentes adelantarte demasiado.- agrega en tono melodramático.
-El que se adelanta es otro.- murmura mientras rueda los ojos. -Pero no te parece que estás mostrando mucho interés en Granger. O será que tienes sentimientos por ella. ¿Será que mi pequeño Draco por fin ha conocido el amor?- dijo mientras bate las pestañas y lo mira con una sonrisa.
-Te ves ridículo haciendo eso, Blaise.- gruñe Draco. -¿Y que es esa tontería de que he conocido al amor? Eso sonó tan Hufflepuff. Amigo, te has olvidado de uno de los principios más básicos de las personas como nosotros. Nosotros no nos enamoramos, sólo pensamos racionalmente.- comienza a explicar mirando al morocho sonreír desde las llamas. -Y que mejor prometida que Granger. Tiene la figura, el conocimiento y el carácter para sobresalir. Además, no es sumisa. Lo cual es muy importante, ya que siempre me han gustado las fierecillas.- añade mientras su sonrisa se ensancha. El morocho suspira, mientras niega con la cabeza. Draco, obstinado como siempre.
-Bueno, espero que luego no me llames arrepentido porque las cosas no se dieron como querías.- dijo encogiéndose de hombros.
-Draco. ¿Estás ahí, Draco?- se escuchó una voz fuera de la habitación. El rubio bufó, mientras Blaise sonreía.
-Ahora lo único que hace falta es deshacerte de esas dos, mientras intentas convencer a Granger. ¿Un trabajo fácil, no es cierto?- dijo mientras reía suavemente. La puerta comenzó a sonar, mientras la voz seguía llamando al heredero de los Malfoy, que trataba de ignorar por completo el molesto ruido.
-En fin, tengo un par de cosas que hacer. Ya me estarás contando como termina todo. Cuídate hermano y ojala no te encierren ese par de locas cuando descubran tus planes. - se despidió Blaise sonriendo, para luego desaparecer por completo entre las llamas.
Bufando nuevamente, se acercó a la puerta y la abrió encontrándose con Pansy. La vio sonreírle coquetamente, al tiempo que entraba en su alcoba y se sentaba en uno de los muebles.
-¿Se te ofrece algo, Pansy?- preguntó sarcástico mientras dejaba la puerta abierta y se dirigía nuevamente al bar a servirse otro trago.
-¿Cómo puedes tratarme así, Draco? Vengo a visitarte y esta es tu respuesta.- dijo mientras lo mira fijamente.
-Deja el teatro Pansy y habla de una vez.- gruñó antes de llevarse el vaso a la boca, dándole la espalda a la joven. La escucha acercarse lentamente y casi puede imaginársela caminando recta y elegantemente. Siente como lo abraza por detrás, pegándose a él. -Suéltame Pansy.- ordena con simpleza.
-Que frío estás hoy. ¿Quieres que te ayude a calentarte un poco?- dijo la rubia con voz seductora, logrando que Draco rodara los ojos hastiado. -Conozco una manera efectiva de calentarte en poco tiempo.-añade mientras lo abraza un poco más fuerte y trata de meter sus manos debajo del Jersey.
-Lamentablemente para ti, prefiero mantenerme con la temperatura actual. Así que si eres tan amable, suéltame por favor.- dijo con tono monótono, al tiempo que se separaba de ella y aflojaba el agarre de la rubia, para luego caminar hasta su cama y sentarse en ella, con el vaso cerca de su boca.
-Dejando de lado ese tema, he hablado con tu madre y me comentó que se acerca la fecha límite. ¿Qué tienes planeado para ese día, Draco?- preguntó Pansy, cambiando radicalmente de tema y mirándolo mientras se cruzaba de brazos. -Ni siquiera tienes una prometida aún, ¿no es cierto? Lo único que haces es tener sexo casual con cualquier mujer, pero sin comprometerte a mantener una relación estable. Algo muy típico de ti, esperar a último momento para tomar todo con seriedad. Aunque eso no es problema alguno, siempre me tendrás a tu lado para acompañarte y apoyarte en lo que desees.-añade mientras lo mira fijamente y sonríe ligeramente.
-¿Y quién te dijo que no tenía prometida?- preguntó Draco sonriendo de medio lado, notando como la expresión de la rubia flaqueaba por unos segundos, antes de recomponerse y mantenerse tal cual había estado antes.
-A menos que tengas una moza a escondidas de tu familia, dudo mucho que exista tal prometida.- replicó la rubia con simpleza.
-Mi querida Pansy, me extraña que pienses así. Siempre has conocido la forma en que manejo mis asuntos, y la discreción es una de mis credenciales.- comienza a decir mientras se levanta y deja el vaso medio lleno sobre la mesa más cercana. -Por supuesto el asunto de mi prometida es algo que está oculto hasta para las personas más allegadas dado a ciertas circunstancias que no vale la pena mencionar, pero que muy pronto se verán aclaradas ante mi familia y el mundo mágico en general.- agrega mientras camina tranquilamente hacia donde esta Pansy, extendiendo un brazo para tomar su varita que había quedado olvidada en el bar. Sin esperar más, se giró y caminó hacia la puerta, deteniéndose justo al llegar a ella. -Por cierto, cierra la puerta cuando salgas.- comenta, para luego seguir caminando tranquilamente.
-Querido, ¿A dónde vas? Astoria acaba de llegar y me gustaría que nos acompañaras a tomar el te.- dijo Narcisa, mientras permanece sentada en su elegante sillón, junto a la joven de cabello negro.
-Madre, Astoria.- saludó con una sonrisa cortes. -Tengo algunos asuntos importantes que resolver y que requieren mi pronta atención. Así que lamento no poder disfrutar de su compañía esta tarde.- explicó mientras seguía sonriendo y caminaba rumbo a la chimenea.
-¿Y no podrías aplazarlo un par de horas, Draco? Pansy y Astoria han venido a visitarte luego de tanto tiempo y no es muy educado dejarlas solas.- reprendió ligeramente Narcisa a su hijo. Draco simplemente tomó un puñado de polvos flu y sonrió mientras giraba para mirar a Pansy entrar a la estancia.
-Lo siento madre, pero tengo una importante cita a la que no puedo faltar. Ya que los detalles de mi fiesta de compromiso no dan espera. Si me disculpan, me marcho. Mi prometida ya debe estar a punto de llegar a nuestro lugar de encuentro.- dijo y saboreando la expresión perpleja de Astoria y Pansy, lanzó los polvos flu y entró en las llamas verdes que lo llevarían al Caldero Chorreante y de ahí, al mundo Muggle.
Llevaba recorriendo el maldito mundo muggle por más de una hora y no había podido dar con Granger. ¿Quién carajo se le ocurrió la maravillosa idea de hacer tantas calles y tan confusas a las ciudades muggles? Por eso es que le fastidiaba tener que ir al mundo muggle, nunca podía dar con lo que quería. Pero lo peor del asunto es que Pansy y Astoria no lo dejaban en paz. Mierda, mierda y mil veces mierda. Es que no entendían que no las quería y que le molestaba que le estuvieran siguiendo a todas partes. Si seguía así nunca podría encontrar a Granger y todos sus planes se irían al caño. Caminó lo más rápido que sus piernas le dieron y dobló una esquina, encontrándose con Astoria que gritaba su nombre en la multitud. Apresurándose, se abrió camino entra la multitud de personas y dobló por la primera esquina que encontró. Caminó y caminó, chocándose con algunas personas y esquivando a muchas otras hasta que sintió más fuertes y cercanos los gritos de esas dos. ¿Cómo diablos habían podido dar con él? O peor aún, ¿Cómo eran capaces de estar alcanzándolo?
Miró hacia un lado y observó una curiosa tienda, deteniéndose precipitadamente. Al parecer Merlín y Morgana estaban de su lado ese día. De entre toda la multitud de lugar y personas, justo ahí estaba la fierecilla que buscaba. Ignorando por completo a las personas que lo seguían y lo llamaban desde la distancia, aprovechó el hecho de que aún no lo habían visto y entró a esa tienda. Sabía que algo más que la casualidad lo había conducido en su pequeña exploración por el mundo muggle. Y el ver los bucles castaños y reconocer ese olor a libro en ella le confirmó que su decisión había sido correcta. Ella era la indicada para ser su prometida y nadie lo iba a impedir, ni siquiera la propia Granger.
En el transcurso…
-Clarice, creo que es momento de decirte la verdad.- Dijo Draco para luego soltar un suspiro y mirar con "complicidad" a Hermione. Ambas mujeres posaron sus ojos cafés sobre él, una mirándolo con curiosidad y la otra completamente asustada ante lo que pudiera pasar por su mente.
-¿Verdad? ¿Cual verdad, pequeños?- preguntó la mujer con curiosidad. En ese momento, Draco se coloca de pie y se acerca a donde esta Hermione, para luego arrodillarse frente a ella. Se obligó a aparentar nerviosismo, y aunque estaba a punto de hacer algo que años atrás hubiera creído impensable, ahora era una realidad. Una realidad decidida por él.
Draco luego posó sus ojos sobre la dueña de la casa como pidiendo permiso, a lo que esta asintió. En ese instante dejó escapar un suspiro y se volteo para ver a la castaña y tomar sus manos con delicadeza.
-Hermione y yo estamos esperando un niño. Suponemos que nacerá para finales de este año. Para ser más precisos, en Diciembre.- sentenció haciendo que ambas se quedaran mudas de la impresión. La expresión de la castaña en ese momento valía oro y la observó lo más fija y detalladamente posible. Quería poder grabarla en su retina para luego sacarla y colocarla en un pensadero, porque algo así no se repetiría fácilmente.
-Dra...-comenzó a decir Hermione tratando de recuperarse de la impresión.
-Amor, tu abuela merecía conocer la verdad. Sobretodo ahora que pienso pedirte lo siguiente.- sentenció con convicción, ante la mirada conmocionada de Hermione. Definitivamente comenzaba a disfrutar con anticipación los beneficio que obtendría en un futuro, aunque estaba conciente que pronto vendría un contraataque. Con Granger siempre había un contraataque. -Hermione Jane Granger, ¿Quieres casarte conmigo?- dijo mientras sacaba una pequeña caja de terciopelo verde, la cual abría dejando ver un hermoso y sencillo anillo de compromiso. Una baratija en realidad que luego se encargaría de cambiar por uno digno de él, cuando Granger se diera cuenta que no tenía posibilidad alguna de negarse. Y cuando esperaba una respuesta, observó como se le nublaba la vista a la castaña y caía inconciente en el sillón donde estaba sentada.
Una vez la acostó en una de las habitaciones de la casa, salió al pasillo a pensar. Pensar en él, en Granger y en los viejos tiempos de Hogwarts. Y no pudo evitar sonreír con ironía. Ahí estaba él, en el pasillo de la casa de la abuela de Granger, esperando a que ella se despertara luego de haberse desmayado. Observó como Clarice salía de la alcoba, cerrando la puerta tras de si. Una vez estuvo segura de que estaba cerrada, observó fijamente el rostro de Draco. Se limitó a ser observado detalladamente, sabiendo que esa mujer sabía mucho más de lo que había aparentado frente a la castaña.
-Jovencito, ¿Quién eres en realidad?- preguntó luego de un largo rato en silencio. Draco suspiró y supo que con esta mujer no se podía ir con rodeos.
-Soy Draco Malfoy, un ex compañero de Hermione.- respondió mientras se cruzaba de brazos. Clarice asintió en silencio y lo miró esperando a que continuase. Permaneció en silencio y vio como ella suspiraba.
-¿Qué fue todo eso que pasó en la sala? Y quiero la verdad, Draco.- dijo mirándolo con el entrecejo ligeramente fruncido. Esa mujer cada segundo se parecía más a Granger, al parecer esa sagacidad era de herencia. -Quiero saber que es lo que tramas con mi pequeña Mione.- añadió con tono demandante. Definitivamente esas dos eran familia.
-Quiero tener sexo con su nieta y así persuadirla a que se case conmigo.- respondió Draco con tono monótono, logrando que la mujer lo viera con una ceja enarcada. Se quedaron en silencio unos instantes, antes de que Clarice sonriera de medio lado.
-Sabía que eso del embarazo era mentira. Esa niña nunca ha sabido mentirme.- comentó con humor, para luego suspirar. -Ella es una mujer testaruda, ¿Estás seguro que la podrás convencer de casarse contigo de esa manera?- preguntó, recibiendo una sonrisa confiada por parte del rubio. -Claro, pregunta tonta. Bueno, asegúrate de estar preparado para las consecuencias cuando su padre sepa de tu existencia.- comentó, mientras alzaba su cabeza y miraba el techo.
-¿Perdón?- preguntó Draco, desconcertado.
-Yo podría decirle que conozco los pormenores de su relación desde hace un par de meses, pero eso no lograra calmarlo del todo.- dijo como si nada. -Sé que Jane será mucho más fácil de convencer que Frank, por lo que debes armar una historia bien sólida para soportar todas las preguntas a las que serás sometido. Al fin y al cabo, Hermione es la única niña de la familia.-añade como si eso explicara todo.
-¿Usted piensa ayudarme?- preguntó casi sin creerlo. Vio como la mujer bajaba su mirada y le sonreía maternalmente.
-Me dijiste la verdad. Un tanto cruda, pero al fin y al cabo la verdad. No tengo motivos para desconfiar de tus intenciones, ¿o si?- respondió Clarice, para luego quedar en silencio. -No sé que intentas conseguir con este juego pero te ayudaré. Al fin y al cabo así podré divertirme un poco a costa de ella.- dijo de la nada. -¿Cuántos meses de embarazo le pondremos? Yo diría que uno para que sea más creíble.- se preguntó a si misma, haciendo sonreír al rubio.
-Yo no dudo de mi capacidad de mentir pero, ¿Usted si podrá llevar la mentira, señora Granger?- preguntó Draco sonriendo. En eso comenzó a escuchar algunos quejidos dentro de la habitación. Al parecer Hermione despertaría dentro de algunos instantes.
-¿Por quien me tomas, Draco? No te estuve engañando todo el tiempo que duró nuestra conversación. No por nada fui actriz de teatro en mis años de colegiala. Así que tranquilízate y disfruta de la función.- responde mientras toma la manija de la puerta con una de sus manos. -Por cierto, llámame Clarice. Al fin y al cabo, terminaremos siendo familia.- añadió antes de entrar al cuarto donde Hermione comenzaba a recuperar el conocimiento y dejando a un sonriente Draco en el pasillo.
Se removió lentamente en la cama al escuchar un odioso y fastidioso ruido. Se removió una vez más y no dio para encontrar con el despertador del demonio que osaba perturbar su sueño. Y haciendo aspavientos, intentó apagarlo sin tener que salir de la tranquilidad y comodidad de la cama. Poco a poco el sonido comenzó a hacer mella de su tranquilidad, y refunfuñando se levantó, tomó el despertador con una de sus manos y lo aventó por la ventana.
Rascándose los ojos, se percató que había amanecido en una cama ajena. Observó que aún permanecía desnudo y sonrió ligeramente, mientras todo lo sucedido en el día anterior volvía a pasar por su mente con la respiración acompasada de Granger como música de fondo. La vio dormir indefensa a su lado, y se preguntó si así se sentiría despertar todos los días con ella. Con esa calidez desconocida y esa extraña sensación de sabanas de otro material que no fuera seda. Se levantó perezosamente y recorrió a habitación con sus ojos. Un cuarto pequeño, pero ordenado a más no poder.
Sonrió al ver lo que quedaba de su ropa tirada en el suelo y el vestido que le había dado a Granger en una esquina del cuarto. Caminó lentamente y se asomó por la ventana por donde había tirado el despertador. Sonrió imperceptiblemente sintiendo el fresco de la mañana tocar su cara y un olor a flores golpearle el rostro. Sacó su cabeza por la ventana y vio como salía el sol a la distancia. Respiró profundo y escuchó a la castaña murmurar algo entre sueños. Cerró la ventana y se acercó a la cama intentando escuchar mejor, y la vio estornudar.
-Maldita primavera.- murmuró Hermione entre sueños antes de girar su rostro y seguir durmiendo. Draco la observó burlón, para luego quedarse mirando la línea de la espalda desnuda de la joven, y como sus caderas estaban casi al descubierto. Sintió su pulso acelerarse y prefirió seguir explorando un poco más antes de despertar a Granger para que le preparara el desayuno. Al fin y al cabo, un Malfoy nunca cocina.
I heard there was a secret chord
That David played and it pleased the Lord
But you don't really care for music, do you?
It goes like this, the fourth, the fifth, the minor fall, the major lift, the baffled king composing Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelu----jah
Giró su cabeza, buscando de donde provenía la música. Observó a Granger y la vio dormir inmutable. Encogiéndose de hombros, salió del cuarto y recorrió el pasillo, notando como la canción se sentía cada vez más cerca. Llegó a la sala y observó la sencilla decoración del lugar. Y aunque no estaba a su altura, tampoco pudo negar que fuera acogedora.
Your faith was strong but you needed proof, you saw her bathing on the roof, her beauty in the moonlight overthrew you
She tied you to a kitchen chair, she broke your throne, she cut your hair, and from your lips she drew the Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelu----jah
Maybe I have been here before, I know this room; I have walked this floor, I used to live alone before I knew you
I've seen your flag on the marble arch, love is not a victory march, it's a cold and its a broken Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelu----jah
Observó un aparato muggle que tenía una lucecita que titilaba. Se acercó y notó que de ahí provenía la música. Se sentó en el sillón más cercano y se tomó el tiempo de escuchar la canción. Al fin y al cabo, iba con el ambiente. Giró su rostro y vio unas cuantas flores en un florero y un par de fotos. Sintiendo curiosidad se levantó y se acercó al estante donde estaban colocadas.
There was a time you let me know whats really going on below, but now you never show it to me, do you? (and)
Remember when I moved in you; the holy dark was moving too, and every breath we drew was Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelu----jah
Observó cada una de las fotos con cuidado, viendo diferentes momentos de la vida de la castaña. Habían fotos de ella con una pareja que suponía eran sus padres, otras con Clarece, otras de Potter y Weasley. Pero una le llamó la atención. Se trataba de la foto con el marco más pequeño de todos. Una foto de ella sola. Se trataba de una foto en ese mismo apartamento, mientras miraba a través de la ventana con una sonrisa. Una sonrisa que no había visto en Granger. Una sonrisa dulce, y a la vez algo amarga.
Maybe there's a God above, and all I ever learned from love was how to shoot at someone who outdrew you
And its not a cry you can hear at night, its not somebody who's seen the light, its a cold and its a broken Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelu--jah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelu---u---jah
Vio como se quedaba callado el aparato, para luego comenzar a sonar otra canción casi de inmediato. Fastidiado por el sonido de la nueva canción, presionó todos los botones del aparato, esperanzado de que alguno lo callara. Y luego de varios intentos fallidos, logró dar con el botón de apagado. Escuchó un golpe en la ventana y vio a una lechuza posada en el umbral. Suspirando, tomó lo que traía la lechuza, para luego dirigirse a tomar asiento.
Desdobló con parsimonia el profeta y abrió ligeramente los ojos al ver su foto en primera plana. Sonrió al imaginar la expresión de Granger cuando lo leyera. Comenzó a leer la columna de chismes y exageraciones de Skeeter, casi sin prestar atención, hasta dar con algo interesante. Sonrió ampliamente al no haber caído en cuenta. En ese momento todas las piezas de su plan cayeron una a una en su lugar. Por fin había conseguido lo que necesitaba para atrapar a Granger. Y aunque no lo hubiese planeado de antemano, las cosas se dieron mejor de lo esperado. Ahora solo faltaba confirmar un último detalle, y la castaña no tendría forma de negarse a su propuesta.
-Blaise.- llamó por la chimenea y al poco tiempo observó la risueña expresión de su amigo.
-Vaya Draco, ¿Quién pensaría que serías tan diligente?- preguntó risueño. -Aunque he de admitir que sorprende la velocidad con la que completas tus encargos.- añadió con una sonrisa de oreja a oreja.
-Me imagino que ya leíste el Profeta.- supuso Draco, mientras tomaba asiento y comenzaba a secarse el cabello con una toalla.
-Pensaba sentarme a leerlo ahora mismo, en realidad. Pero conozco una parte de los detalles de antemano dado que Pansy me los comunicó cuando buscaba incesantemente por ti.- respondió Blaise moviendo el Profeta de un lado para el otro. -A propósito, ¿Dónde estás?- preguntó al notar la decoración desconocida. Draco sonrió de medio lado, mientras seguía secándose silenciosamente. Blaise arqueó ambas cejas y sonrió también. -Eres aún más diligente de lo que me había imaginado en un principio. Ahora la pregunta del millón, ¿Cumplió tus expectativas?- preguntó.
-Tengo unas cuantas marcas en la espalda que podrías dar muestra de que tan bien las cumplió.- respondió Draco con simpleza. -Pero me siento decepcionado, Zabinni. Llevamos un rato hablando y aún no me has felicitado por mi compromiso.- comentó mientras negaba con la cabeza.
-¿Granger aceptó? Pensé que eran exageraciones del Profeta y paranoia de Pansy. Cuando vi la foto supuse que estabas en trámites, pero pensé que requeriría un par de sesiones más para que cediera.- dijo sorprendido.
-Al principio iba a ser así, pero el anillo que esta en la mano de Granger es una muestra más que suficiente de que estamos comprometidos.- mencionó Draco tranquilo.
-Tú sabes que eso no es del todo cierto, porque aún puede lanzarte el anillo y el compromiso por la cara si quiere.- refutó Blaise aún algo escéptico.
-Si no tuviera un refuerzo, lo más seguro es que así pasaría. Pero con las cosas como están, Granger no se puede negar a casarse conmigo.- respondió confiado. Vio como Blaise abría la boca para replicar, pero fue interrumpido.
-¡HERMIONE JANE GRANGER!- escucharon gritar. Draco giró su rostro en dirección al cuarto de la castaña y río al reconocer la voz de Weasley. -¿Cómo mierda se te pudo ocurrir irte con Malfoy? Malfoy de todos los hombres del mundo mágico. Ese hurón bueno para nada que no hacía nada más que molestarte en el colegio.- Continuó la gritería del pelirrojo. Blaise escuchaba atentamente, mientras observaba la expresión risueña de Draco.
-Al parecer Weasley no sabe lo que es hablar en voz baja.- comentó Blaise, risueño. -Pobre castaña, despertarse luego de una noche de sexo con la voz y el rostro de Weasley de despertador debe ser algo horrible. Me lo imagino rojo y desesperado mientras le reprende por meterse contigo.- añadió con tono burlón.
-Dudo que él se encuentre aquí. No he escuchado el sonido de una aparición, y nosotros tenemos la chimenea ocupada. Debe tratarse de un Howler.- replicó Draco mientras la voz del pelirrojo retumbaba en el lugar.
-Hablando de Howlers. Ten cuidado, porque me pareció escuchar que Pansy y Astoria pensaban mandarte uno. Así que tal vez llegue pronto.- mencionó Blaise, recibiendo un asentimiento por parte del rubio.
-Es que no tienes vergüenza, Hermione. Pero no se que es peor, saber que tuviste sexo ayer con Malfoy frente a nuestras narices, sin que te importara que te escucháramos o el hecho que te desapareciste con él luego de que lográramos abrir la puerta.- añadió furioso. Blaise enarcó ambas cejas y miró interrogante a Draco, quien sonreía tranquilo.
-A propósito, ¿Qué es esa mierda que está en el profeta? No es posible que estés comprometida con Malfoy y mucho menos que esperes un hijo de ese imbecil. Tienes mucho que explicar, así que te espero a las 10 en Grimmauld si no quieres que Harry ponga a todo el cuerpo de aurores a buscarte. Y sabes que somos capaces. Más te vale venir y darnos una explicación satisfactoria. Oíste Hermione.- concluyó, para luego escucharse un grito frustrado. Definitivamente ese no había sido un buen despertar para la castaña.
-Draco, tienes mucho que contar.- exclamó el morocho mirando a su amigo fijamente.
-Lo lamento Blaise, pero mi prometida me espera. Tal vez en la tarde pueda contestar todas tus inquietudes si te dignas a visitar la mansión. Aunque no prometo nada, ya que estaré ocupado remodelando la mansión Black. Todo sea por el bien de mi futura familia.- respondió Draco con una sonrisa.
-Espera un momento, ¿Cómo así? ¿Remodelar la mansión?- preguntó al ver al rubio ponerse de pie y despedirse con una mano.
-Se un buen padrino y ven a visitarnos. Así podrás obtener todas tus respuestas y ayudarme de paso. Lo más seguro es que Pansy y Astoria estén plantadas en la mansión desde la madrugada. Claro, a menos que quieras que los padrinos de mis hijos sean Potter y la Comadreja.- murmuró sonriendo mientras comenzaba a caminar hacia el cuarto.
-¿Hijos?- preguntó desconcertado. -¿Cómo carajo sabes que Granger está embarazada?- preguntó viendo como su amigo se alejaba.
-Blaise, lo bueno de la magia es que te ayuda a saber algunas cosas antes de tiempo.- respondió Draco deteniéndose un instante en su camino. - Así que me ofende que dudes de mi capacidad de aplicar un hechizo confirmatorio de embarazo. No por nada me gradué con honores, amigo.- concluyó con una sonrisa, para luego seguir su camino hacia la habitación donde estaba la castaña.
-¡Draco!- llamó Blaise al ver que se alejaba, intentando retenerlo un poco más y así sacarle algunas respuestas.
El Después…
-Mueve tu trasero, Granger. No tengo todo el tiempo del mundo como para perderlo aquí contigo.- gruñó Blaise impaciente. Estaba de muy malhumor ese día.
-Mantén tu boca callada Zabinni, si no quieres que te ayude un poco y te deje sin voz por tiempo indefinido.- advirtió la castaña al tiempo que movía ligeramente su varita. El morocho la observó en silencio, para luego cruzarse de brazos y renegar en voz baja. -Por Merlín, Zabinni. No seas inmaduro. Ya casi estoy lista. Además, ellos no pueden iniciar nada sin mí.- dijo mientras lo miraba significativamente, sonriendo de medio lado al saberse con la razón.
-Maldita sea. Pasar tanto tiempo con Draco te ha contagiado de sus manías, Granger.- murmuró Blaise refunfuñando impaciente. -Pero aún así, ¿Por qué debo ser yo el encargado de llevarte? ¿Qué sucedió con Weasley y Potter? Al menos deberían servir de algo y venir a buscarte.- se quejó mientras miraba al techo.
-Harry y Ron están muy ocupados en este momento como para venir a buscarme, a diferencia tuya, Zabinni.- respondió Hermione mirándolo fijamente, para luego girarse y seguir con lo suyo. -Además no fui yo quien te pidió que me acompañaras. Si tienes algo de que quejarte, hazlo con Malfoy.- añadió terminándose de arreglar. Sonrió frente al espejo al verse completamente lista. Estaba impecablemente maquillada y vestida, así la madre del rubio no tendría nada de que renegar.
-¿Terminaste al fin?- preguntó al verla sonreír a su reflejo. -Ya era hora, no entiendo como las mujeres se pueden tomar tanto tiempo en cambiarse y arreglarse.- comentó.
-¿Perdón?- preguntó Hermione observando a Blaise. -Si fuera por mi estaríamos desde hace mucho allá pero como Narcisa Malfoy se niega a que salga de este cochino lugar a menos que este "Debidamente arreglada", me toca pasar por este incomodo y poco practico proceso.- replicó Hermione frunciendo el ceño.
-Bueno, no importa. Ya casi es hora, así que vamonos.- dijo tratando de minimizar su error. Se notaba lo fastidiada que estaba la castaña, y lo último que quería era tentar su suerte. Aún había muchas cosas por hacer, mujeres que conocer, deudas que cobrar, historias de Draco de que burlarse.
-Tienes razón. Démonos prisa que debe haber muchas personas impacientes.- dijo al tiempo que salía de la habitación, dejando a un cansado Blaise.
-¡Mione!- llamó Ginny, mientras la abrazaba emocionada. Hermione sonrió al ver a su amiga pelirroja llegar casi corriendo a su encuentro. -Te ves preciosa, Mione. Definitivamente el blanco te sienta muy bien.- añadió mientras soltaba a la castaña y comenzaba a detallar la elegante y sofisticada túnica. Hermione sonrió algo cohibida, mientras se sonrojaba por el cumplido.
-Tú también te ves muy linda, Ginny.- comentó mientras sonreía a su amiga.
-Ese es un verde muy Slytherin, pelirroja. ¿Acaso es un mensaje subliminal?- preguntó Blaise sonriendo, mientras observaba el vestido de Ginny. Había escoltado a la castaña en todo su camino hasta la Mansión Malfoy, para ser completamente ignorado. Eso le fastidiaba un poco. Ginny lo observó fijamente, como si se percatará por primera vez de su presencia, para luego sonreír.
-¿Y que sucede si fuera así?- preguntó sonriendo tranquilamente, para luego girar nuevamente su rostro y mirar a Hermione. -¿Por qué te trajo Zabinni? ¿Qué sucedió con Harry y Ron? Pensé que habían ido por ti.- preguntó mientras se cruzaba de brazos y fruncía el ceño. Con ese tono de voz demandante, y esa pose era como mirar a la señora Weasley en sus años de juventud. Hermione se mordió el labio antes de soltar la risa que clamaba por escapar de sus labios y la miró condescendiente.
-Están ocupados, Ginny. No podían quedarse esperando a que terminara de arreglarme lo suficiente para que Narcisa estuviera satisfecha.- respondió mientras rodaba los ojos ante la mención de la rubia.
-Hermione, hablas como si te estuviera haciendo un mal.- dijo una voz femenina. La castaña suspiró antes de girarse y sonreír cansada a Narcisa. -Y veo que no me equivoqué al escoger esa túnica para ti. Te ves esplendida.- añadió orgullosa.
-Gracias por el halago, pero creo que fue algo excesivo el hecho que no pudiera abandonar mi propia casa hasta estar debidamente arreglada.- respondió Hermione mientras miraba a la rubia con seriedad. -Esta es una reunión privada. Sólo la familia y amistades cercanas se encuentran aquí. Entonces, ¿Por qué debería arreglarme tanto?- preguntó mirando fijamente a Narcisa.
-Querida, en esta reunión están las personas más importantes e influyentes del mundo mágico, por supuesto tenías que arreglarte así. Menos hubiera sido inaceptable.- respondió Narcisa regañándola suavemente. -Es mejor que salgas, hay muchas personas que quieren verte.- añadió para luego girar e irse caminando silenciosamente. Hermione enarcó ambas cejas para luego simplemente suspirar.
-¿Llevándote mal con la madre del hurón?- preguntó Ginny luego de ver como la rubia se alejaba.
-Al contrario, nos llevamos mejor de lo que pudiera haber imaginado.- respondió Hermione, haciendo que Ginny enarcara una ceja. -Has estado afuera demasiado tiempo como para verlo con tus propios ojos, Ginny. Narcisa ha aprendido a aceptarme, aunque hay algunas cosas en las que no puede evitar interferir.-
-Y la moda es una de ellas, ¿No es cierto?- preguntó Ginny, recibiendo un suspiro por respuesta. -¿Y que hay de Lucius Malfoy?- preguntó la pelirroja.
-Vamos, Granger. Deja de chismosear con Weasley y sal rápido. Es mi obligación llevarte hasta donde esta Draco, para evitar posteriores consecuencias.-dijo impaciente Blaise, mientras señalaba un pasillo. -Además, Draco se esforzó mucho en hacer esta velada especial para ti y para todos. ¿No querrás hacerlo esperar más?- añadió con una sonrisa. La castaña observó interrogante al morocho y decidió desistir. Sabía que no podría sacarle nada a Blaise, así que lo mejor era descubrir la maravillosa sorpresa que Draco Malfoy había preparado para ella.
Caminó por los pasillos de la Mansión, mientras escuchaba a Ginny y a Blaise discutir tras de ella. Sonrió sin que ellos la vieran. Era obvio que el ex Slytherin tenía un marcado interés por su amiga, y podía ver como Ginny respondía a este de igual manera. Pero la pelirroja era demasiado cabezota como para admitirlo. Además, ella decía que estaba en una relación con un hombre desconocido, él cual no era más que producto de la exuberante imaginación de Ginevra Molly Weasley.
Luego de caminar por un rato, llegó a la puerta que daba al jardín trasero. La abrió inmediatamente, encontrándose con el lugar desierto y un camino iluminado por pequeñas luces flotantes. Sintió el frío llegar a ella y agradeció que su túnica tenía un hechizo climatizante, que la ayudaba a mantenerse caliente. Observó las luces en silencio, escuchando la exclamación ahogada de su amiga tras de si. Realmente se veía hermoso el pequeño camino iluminado por las luces, pero no podía evitar desconfiar. Podía sentir que había algo más. Algo oculto pero, ¿Qué podría ser?
Recorrió el camino lentamente, y vio que se dirigía al invernadero. Observó el lugar desde lejos y se pregunto internamente que es lo que tenía planeado el rubio. Suspiró al llegar a la puerta, y antes de abrirla se sintió incomoda. Algo le decía que lo que estaba adentro no le iba a gustar.
-Vamos, Granger. Abre la puerta de una vez.- dijo Blaise detrás de ella con una sonrisa de oreja a oreja. Desgraciado, él sabía algo. Y por merlín, que eso la enfadaba. Abriendo la puerta, sintió como el olor a flores llenaba el lugar. Vio una luz cegarla para luego escuchar el sonido del disparador de una cámara. Alguien le había tomado una foto, y aún no sabía que estaba sucediendo. Cuando logró abrir sus ojos nuevamente se encontró con el invernadero, mágicamente ampliado, completamente decorado con flores y plantas. Observó todo el lugar casi sin poder creerlo.
La castaña se llevó las manos a la boca, e ignorado todas las miradas que estaban posadas en ella se dirigió a donde estaba el rubio. Lo vio sonreírle, mientras esperaba a que ella llegara a su encuentro.
-¿Qué te parece, Granger?- preguntó Draco con una sonrisa de medio lado al verla llegar junto a él. -Hice florecer la primavera para ti en la mitad de Enero. Encantador, ¿No te parece?-preguntó sin perder su sonrisa.
-Malfoy, sabes que odio la primavera.- murmuró Hermione mientras lo miraba seriamente, intentando mantener su expresión lo más neutral posible. No quería armar escándalo. No ese día y menos frente a sus seres queridos y conocidos. -Es demasiado cursi para mi gusto. Además a ti no te quedan bien estos detalles, así que di la verdad. ¿Qué te propones con esto?-preguntó Hermione mientras colocaba una expresión tranquila, aunque sus ojos chispearan de rabia.
-¿Desconfías de mí, Granger?- preguntó Draco colocando una expresión herida. -Luego de todo lo que hemos vivido juntos, pensé que esta sería una buena manera de demostrarte mis sinceros sentimientos.- dijo con tono melodramático. -Además, ¿Cómo iba a saber que odiabas la primavera si fue en esta estación en la que nos enamoramos?- añadió teatralmente.
-Yo no me enamoré de ti en ninguna primavera, Malfoy.-respondió Hermione tratando de controlarse. -Así que agradecería infinitamente que la próxima vez no decidas la decoración sin mi, querido.- dijo con tono sarcástico, mientras le sonreía igual de sarcástica.
-Deja de ser tan caprichosa, Granger. Y mejor me das un beso sino quieres que todas estas personas comiencen a dudar de ti.- comentó Draco con una sonrisa.
-¿Dudar de mi? ¿Por qué habrían de dudar de mi?- preguntó Hermione mientras lo miraba con una ceja enarcada.
-Tener a este monumento de la perfección masculina frente a ti y no sentir al menos el deseo de besarlo es suficiente como para dudar de tus tendencias sexuales. Por favor tenlo presente si no quieres que se den malos entendidos.- Respondió Draco con una sonrisa ladeada.
-¿Qué es eso de Granger y Malfoy?- preguntó Theodore, que se acercaba a donde estaba la pareja. -¿Aún se llaman por sus apellidos?- preguntó con una ceja enarcada.
-Algunas costumbres son difíciles de superar, Theodore.- respondió Hermione con una sonrisa amable. En ese momento sintió como Draco pasaba un brazo alrededor de su cintura y la acercaba a si mismo.
-Eso y la ironía con la que responde son muestras de su afecto hacia mí.- dijo Draco sonriendo a su amigo. -Está loca por mí y esta es la única forma que ha encontrado para demostrarlo en público.- añadió con tono orgulloso.
-Me imagino.- fue la simple respuesta de Theodore.
-¿Y donde está Luna, Theodore?- preguntó Hermione, cambiando de tema antes de que el rubio siguiera hablando tonterías.
-Con Cygnus y Weasley.- respondió mientras miraba hacia un punto del salón. -Dijo que no se pensaba separar de él en todo el día.- añadió mientras se encogía de hombros. -Bueno yo me despido por ahora. Tengo un par de asuntos que atender con Blaise y siento que si esperó un poco más tu pelirroja amiga no dejará nada él.- dijo Theodore antes de dar media vuelta y dirigirse a donde discutían Blaise y Ginny. Hermione recorrió el salón sus ojos, para luego girarse a mirar fijamente a Draco.
-Crux está con tu madre.- respondió Draco antes de que Hermione preguntara. -Y si quieres saber donde está…- comenzó a decir cuando alguien lo interrumpió.
-¡Mamá!- una vocecilla dijo, para luego abrazarse firmemente a las piernas de la castaña.
-…Scorpius esta con Potter.- terminó de decir al ver llegar al ojiverde detrás. -¿Cansado Potter? Es una pena, ya que la fiesta apenas empieza.- comentó Draco con tono burlón. Harry lo observó con el entrecejo fruncido, mientras recuperaba el aliento.
-¿Con qué alimentas a este niño, Herms? Es incasable.- preguntó mientras observaba al pequeño. Hermione sonrió mientras tomaba al menor y lo alzaba en sus brazos para cargarlo. Con cuidado le arregló la túnica al niño, y luego acarició sus rubios cabellos. Sonrió al ver los inocentes y brillantes ojos grises del pequeño, y no pudo evitar apretarle ligeramente la nariz con su mano libre. Scorpius rió para luego acercarse y agarrar el rostro de su madre antes de besarla en la mejilla.
-Muy bien Scorpius. Sigue cansando a Potter y te recompensaré cuando lleguemos a casa.- dijo Draco sonriente, mientras era fulminado por Harry.
-Está en edad de jugar y explorar, Harry. Es normal que esté tan activo.- dijo Hermione con una sonrisa. -Pero estás haciendo un maravilloso trabajo. Eres el mejor padrino que Scorpius puede tener.- añadió con suavidad.
-Sigo pensando que Blaise hubiera sido mejor.- murmuró Draco mientras tomaba una copa de una mesa que estaba cerca y se la llevaba a la boca, ignorando las miradas fulminantes de Hermione y Harry.
-Zabinni no podía ser el padrino de Scorpius. Suficiente con que fuera el padrino de Crux.- replicó Hermione mirando a Draco seriamente.
-Esta bien, admito que Potter hace un buen trabajo.- gruñó Draco, haciendo sonreír a la castaña. -¿Pero Weasley? ¿Cómo se te pudo ocurrir colocar a la comadreja como padrino de Cygnus?- preguntó mirándola perplejo. -Si algo llegara a sucedernos, que futuro tan triste le depararía a Cygnus.- añadió mientras observaba al Pelirrojo babear al ver a Luna jugar con el pequeño rubio.
-No es momento para esto. Por Merlín y Morgana, hoy es el cumpleaños de tus hijos, Malfoy. Aprende a comportarte.- gruñó Hermione.
-Que irónico y bizarro sonó eso.- murmuró Harry. -Hermione, dame a Scorpius. Quiero llevarlo a jugar un rato más con los demás niños antes de que se aburra.- pidió, mientras extendía sus brazos hacia el niño. La castaña asintió y le dio al niño, para luego ver como el morocho se alejaba con el pequeño.
-Malfoy, por favor. Esta discusión de los padrinos ya la hemos tenido un millón de veces.- murmuró Hermione sintiendo que pronto le daría migraña. -Agradece que dejé que escogieras los nombres según la ridícula tradición de tu familia. Así que compórtate y deja a Ron y a Harry en paz. Son unos muy buenos padrinos.- añadió mientras lo miraba con el entrecejo fruncido. Draco la observó en silencio por unos instantes, antes de comenzar a reír suavemente.
-Que ingenua eres, Granger.- dijo Draco cuando paró de reír. -Toda esa discusión fue para deshacernos de Potter.- dijo con tranquilidad mientras la tomaba del brazo y comenzaba a caminar por el salón rumbo a la puerta más cercana.
-¿A dónde me llevas, Malfoy? Aún hay muchas personas a las que no he saludado y mi familia espera por mí. Sobretodo los niños.- preguntó Hermione al verse guiada hacia el exterior del invernadero.
-Tranquilízate Granger. Los niños están bien y los demás pueden esperar un rato antes de que los saludes.- respondió Draco con tranquilidad. -Pero el asunto que tenemos que arreglar tu y yo no puede esperar.- añadió mientras se colocaba serio.
-¿Qué puede ser tan importante como para que dejes la fiesta en honor al cumpleaños numero dos de tus hijos?- preguntó irónica. En eso sintió como la abrazaba y se aparecían en un lugar. Observó a su alrededor y vio que se encontraba en su apartamento. Su viejo apartamento. -¿Qué hacemos aquí, Malfoy?- preguntó Hermione al ver que el se separaba de ella y sonreía lánguidamente.
-Vamos a resolver un problema. Y aquí nadie vendrá a molestarnos o a interrumpirnos.- respondió Draco, mientras se aflojaba la corbata que tenía. En ese instante Hermione se permitió detallar lo bien que le quedaba la túnica de gana. Definitivamente a él todo le quedaba bien.
-¿Y ese es…?- preguntó vagamente, al verlo aflojarse la camisa. Draco sonrió con un poco más de ganas.
-Como bajar una creciente erección causada por un vestido provocador y muy, muy fácil de quitar.- respondió el rubio, mientras se acercaba a ella y rodeaba su cuerpo con sus brazos.
-¿Me trajiste porque tenías ganas de tener sexo?- preguntó Hermione casi sin creerlo. En ese instante sintió como el cierre trasero de su vestido comenzaba a ceder y a bajar por su espalda.
-¿Y acaso tú no?- preguntó mientras comenzaba a morderle la oreja. -Estuviste una semana entera trabajando fuera de Reino Unido y me vas a decir que no extrañaste nuestras sesiones.- añadió mientras seguía su recorrido hacia la mandíbula.
-Malfoy.- llamó al ver que el rubio se entretenía con su mandíbula, al tiempo que seguía bajando el cierre del vestido. -Si sigues así me vas a arruinar el maquillaje y dure casi una hora haciéndolo.- añadió al ver como se acercaba cada vez más a sus labios.
-¿Y eso que importa? Tampoco es que necesites estar muy maquillada para verte bien, Granger.- dijo Draco comenzando a acercarse a la boca, para luego besarla posesivamente.
-¿Y tener a Narcisa histérica recordándome que debo lucir impecable?- preguntó mientras recuperaba el aliento perdido. Draco sonrió al ver como cedía cada vez más.
-Vamos Granger. Yo sé que tú también tienes ganas de quitarte este fastidioso vestido.- murmuró el rubio cerca de los labios de la castaña.
-Sólo si tú te encargas de distraer a Narcisa y de soportar su discurso sobre como presentarse en eventos públicos.- ofreció Hermione mientras lo miraba a los ojos. Ya tenía prácticamente el vestido en el suelo, pero se negaba a aceptar si no era en sus términos.
-Es un trato si me das dos buenas sesiones de sexo.- exigió Draco con una sonrisa. -Y tienen que ser completas. Tú entiendes a lo que me refiero.- añadió lentamente, para luego pasarle la lengua por los labios entreabiertos de la castaña.
-Trato.- dijo Hermione mientras pasaba sus brazos por detrás del cuello del rubio. -Pero te toca el hechizo a ti. No quiero quedar embarazada de nuevo en este lugar.- añadió mientras sentía como era despojada del vestido blanco.
-Pero si no estás en tus días, Leona. ¿De que te preocupas?- preguntó Draco con falsa ingenuidad.
-Obviamente estoy en mis días, Malfoy. Sino no te pediría que lanzaras un hechizo anticonceptivo.- replicó Hermione rodando los ojos. Se estaba comenzando a desesperar, pero tampoco iba a hacer nada si no había un hechizo anticonceptivo de por medio. Pasaron unos segundos en silencio, y la castaña decidió separarse para buscar el vestido que había quedado relegado en el suelo y retocarse un poco el maquillaje. Aún podía regresar sin sufrir consecuencias.
-Que quisquillosa eres, Granger.- gruñó Draco al tiempo que lanzaba el hechizo. -Mas te vale que estas dos sesiones valgan la pena o no te dejaré salir de este lugar.- amenazó el rubio, lanzando el vestido que estaba en las manos de la castaña a un rincón del cuarto, para luego alzarla en brazos y llevarla cargada hasta otro lugar.
-¿No lo vamos a hacer en la alcoba?-
-Mi pequeña Granger. Tanto tiempo y sigues preguntando. La cama es para el postre. Las entradas y los otros platos se sirven en otras locaciones. Y en este momento me entraron ganas de hacerte gemir en la ducha hasta el cansancio.- respondió Draco con una sonrisa mientras la conducía al baño.
-Pero eso arruinara por completo mi maquillaje y peinado.- exclamó Hermione mientras pataleaba. -No, Malfoy. Al baño no.- pidió Hermione.
-Lo lamento leona pero si he de aguantarme ese discurso, al menos haré que valga la pena.- respondió Draco mientras la bajaba y la dejaba bajo la regadera. -Además, el cabello húmedo te sienta muy bien.- susurró al tiempo que abría el grifo y empapaba completamente a la castaña. Hermione gritó ante el contacto con el agua fría con su piel.
-Maldito seas tú y todos los Malfoy.- gruñó Hermione, al tiempo que lo halaba y lo hacia que el se mojase también.
-Cariño, tú también eres Malfoy.- le susurró al tiempo que le besaba el cuello. -Tú y nuestros hijos.- añadió mientras le mordía el cuello. Sonrió al saber que eso dejaría huella. -Y ahora lo que nos concierne saber es qué tan húmeda estás por dentro, Leona.- agregó al tiempo que introducía dos dedos de una vez. Hermione se aferró a la camisa empapada de Draco y gimió lentamente.
-Te odio.- murmuró Hermione al sentir como se contraía alrededor de los dedos del rubio.
-Si eso fuera verdad, nunca te habrías casado conmigo.- respondió Draco con seguridad. -Querida, tú me amas desde hace más de dos años. Así que se buena Gryffindor y deja de decir mentiras. Deja las mentiras a los profesionales.-
-¿Y como sabes que miento?- preguntó la castaña entre suspiros. Draco se separó lo suficiente como para ver el rostro de su esposa y sonrió. Sonrió burlón.
-No pienso decírtelo. Ahora, has valer mis preparativos.- respondió Draco, viendo como la castaña enarcaba una ceja. -No creas que fue barato conseguir a una maquilladora que trabajara un domingo en la tarde.- añadió antes de concentrarse nuevamente en el cuello de la joven. Hermione sonrió entre suspiros y supo que había caído nuevamente. Al fin y al cabo, sin importar lo que sucediera en el camino, siempre terminaba haciendo lo que Draco quería. Y aqui en confidencia, entre Draco y la Primavera, La primavera la fastidiaba mucho más.
FIN
xD
