New story :) espero que os guste ;D

Cuando eres mas que feliz, cuando tienes todo lo que quieres y mas, cuando todo es tan perfecto que parece irreal....siempre puede ser mejor aún...la vida siempre puede sorprenderte de la mejor manera...

- Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Stephenie Meyer.

Edward y Bella habían decidido salir a dar una vuelta, hacia tiempo que ambos tenían claros sus sentimientos, mas bien sus sentimientos se habían impuesto entre los dos sin darles tiempo a decidir si aceptarlos o no, se trataba de una necesidad mutua. Bella no conocía a Edward casi, solo lo había visto varias veces en su instituto, se habían cruzado varios instantes pero a ninguno de los dos les fue indiferente esos momentos. Edward sentía una fuerte atracción, con Bella experimentaba cosas nuevas, como por ejemplo, un incansable deseo de más, más, y más. Edward necesitaba conocerla más, necesitaba saber más de ella, saberlo todo, necesitaba mas intimidad, y más confianza, necesitaba más tiempo a su lado, y más acercamiento por parte de los dos. Edward, era extraño, pero tenía un insaciable deseo de más siempre que se trataba de Bella. Esto se hizo notable cuando intercambiaron sus primeras palabras, no cabía posibilidad alguna en ninguna realidad paralela ni lejana de poder ser amigos simplemente. Ninguno de los dos estaría de acuerdo en solo una amistad, aunque por supuesto, tampoco ninguno de los dos expreso abiertamente sus sentimientos desde el principio aunque tampoco fue necesario. Bella cometía muchos fallos en presencia de Edward, nunca era capaz de aguantarle la mirada sin sonrojarse, muchas veces se quedaba largo rato mirándole simplemente sin pensar en nada ni decir nada, cuando él le hablaba siempre le miraba los labios… Bella sabía que esos detalles a un vampiro como Edward no le pasaban desapercibidos, y menos cuando ella literalmente tenia la cabeza llena de nubes cuando estaban juntos. Lo que no entendía, era porque no demostraba interés alguno por los sentimientos de ella, Edward no había comentado el tema nunca, ni siquiera le había preguntado, ni daba muestras de corresponder…excepto en una ocasión. Bella recuerda ese día con bastante claridad, por no decir con total y absoluta claridad puesto que fue su primer beso. Estaban en el coche de él, habían quedado para ir al cine pero por un típico descuido de Bella se les hizo tarde y ya no llegaban a la película que querían ver, así que Edward propuso un día de campo y paisajes naturales. Bella estaba decidida desde la noche anterior, tenia que descubrir los sentimientos de Edward, temía ser rechazada aunque por primera vez en su vida demostró una seguridad en si misma increíble, llevaba toda la noche anterior analizando la situación, si una persona como Edward pasaba tanto tiempo con ella, y por lo que ella creía, estaba a gusto en su compañía (sentimiento compartido, por supuesto) no podía significar que no sentía nada por ella, al menos un poco de cariño debía tenerle. Bella había estado la noche trajinando una especie de plan de seducción, algo peligroso y arriesgado tratándose de la patosa de Bella, pero estaba decidida, quería saber toda la verdad, y sobretodo, lo quería a él, lo quería todo para ella, y lo quería ahora. Había pensado varias tácticas, y luego se dio cuenta de que parecía una adolescente imaginando fantasías imposibles…al final decidió ir a lo más sencillo, arreglarse con un vestido primaveral algo corto y provocador, recogerse el pelo mostrando a la vista su cuello (eso puede resultar una tortura para Edward, pero estaba segura de que lo superaría), algo de maquillaje pero que resultara natural, y un perfume nuevo que estimularía el fino olfato del vampiro. Por culpa de esta preparación, se perdieron la película por la tardanza, pero la jugada le salio mucho mejor de lo que Bella esperaba. Edward se mostraba incomodo y rígido en su asiento, evitaba mirarla puesto que se le desviaba la vista inconscientemente a su cuerpo en vez de a sus ojos, y eso a Bella la volvió loca. Al final Edward propuso salir del coche e ir a dar un paseo por los alrededores, Bella acepto pero luego se negó puesto que no podía caminar muy bien por el campo con esos tacones. Edward tuvo que llevarla en brazos, otra tortura para él, puesto que para mas tortura ella se divirtió todo el camino rizando y jugando con un bucle de la parte trasera de la cabeza de Edward, cosa que le hacia erizarse enseguida al verla tan cerca acariciándole. Se sentaron en un banquito algo alejado pero aun podían ver el coche aparcado al fondo, Bella empezó la conversación algo divertida por lo irreal de las circunstancias:

- Perdón por no haber sido puntual…supongo que por mi culpa nos hemos perdido la película.

- No me importaría volvérmela a perder, ha sido un tiempo muy bien empleado, estas guapísima hoy.- Edward volvió a hablar sin mirarle directamente, solo observaba los zapatos de ella sin levantar la vista.

- No lo parece… ¿Qué te pasa que no me miras? – pregunto Bella con voz dulce e inocente.

- ¿Qué? – Edward pareció nervioso, levanto la mirada y le sonrió de lado mientras colocaba una mano en la rodilla de ella.- no me pasa nada, es solo que no estoy acostumbrado a que estés tan…

- Tan… ¿Qué?- pregunto confusa Bella, esperaba algo negativo.

- Tan sumamente…sexy.- dijo con una sonrisa sincera Edward.

Bella no sabia que decir, le dirigió una mirada interrogante a Edward, a la vez que se sonrojaba involuntariamente. Edward le divirtió la cara que hizo, sonrió con naturalidad, con despreocupación, Bella se mordió el labio mientras se le acercaba peligrosamente. No hubo más palabras, Edward respiro forzadamente a la vez que se le acercaba mas, sus miradas se encontraron y no hubo marcha atrás. Edward ya había subido su mano acariciando la mejilla de Bella, quien cerró los ojos, Edward se acerco y unió sus labios. Fue solo un beso, pero fue el más dulce de toda su vida. Bella separo sus labios de forma inconsciente, y Edward no tardo en introducir la lengua, de nuevo aparecía ese sentimiento de más con Bella.

A partir de ese momento, ninguno de los dos evito sus sentimientos, eran pura complicidad, ambos se iban conociendo a medida que iba pasando el tiempo y sobretodo, sabían que se necesitaban el uno al otro. La vida de Bella dio un vuelco, solo existía Edward, era él, solo él, a todas horas.

Con el paso del tiempo, ambos estaban felices, tenían plena confianza y pasaban días y días juntos. Algunas veces había peleas, Edward no entendía a Bella, Bella no entendía a Edward, todas las parejas tienen discusiones, pero lo cierto es que en su caso siempre eran discusiones sin importancia, siempre volvían a pedir perdón al otro, siempre volvían a estar bien, estaba claro que no podían vivir el uno sin el otro.

Sin embargo, por lo que ha Bella respecta, cuando discutían no podía hablar con nadie, Edward tenia a sus hermanastros, quienes le aconsejaban y le escuchaban. Bella más de una vez trato de hablar con Alice, la consideraba una amiga, claro, pero también tenia en cuenta que era hermana de Edward, no podía ser objetiva del todo, y por supuesto, Edward escuchaba todas sus conversaciones…

Bella se alegro del día que vino a visitarla por primera vez Jacob, fue por una casualidad, cosas de Charlie y Billy, pero una cosa llevo a la otra, y pese a la diferencia de edad Bella se encontró muy a gusto con su compañía. Jacob le escuchaba siempre con mucha atención, desde aquella primera vez, Bella y Jacob se veían a menudo, al menos dos veces por semana, siempre ponían una excusa o otra, pero sacaban el tiempo de debajo de las piedras para verse. A Bella le encantaba el optimismo de Jacob, conseguía hacerla reír hasta con lagrimas en los ojos, siempre le animaba y le decía todo lo que valía, incluso pese a que Jacob no conocía a Edward, le hablaba de él y le hacia siempre reflexionar y buscar soluciones. Jacob siempre era una buena opción cuando estaba triste o había discutido con edward. Al principio Edward no confiaba mucho en él, quizás por celos, quizás por el tema de la rivalidad constante entre licántropos y vampiros. Pero lo cierto es que después de tanto tiempo y de la insistencia de Bella, ambos acabaron aceptándose mutuamente, Edward no veía una amenaza en Jacob, nunca había percibido un cambio de actitud en Bella después de sus conversaciones y visitas, o si lo había echo, era siempre para mejor, Jacob no le perjudicaba en absoluto, en muchos sentidos, favorecía su relación con Bella. Por parte de Jacob, quizás era peor su visión, no odiaba a Edward, pero al oír siempre las quejas y ver las lagrimas que le provocaba a Bella comenzó a verlo con otros ojos, aun así, Jacob apoyaba a Bella y a continuar con él, siempre le animaba y le hacia ver todo lo positivo de Edward. Jacob sabía que pese a las peleas entre ellos, se amaban, y Edward era el único que hacia feliz a Bella y por lo tanto, todo lo que hiciera feliz a Bella hacia feliz a Jacob.

Una tarde Bella y Jacob se encontraban en casa Billy, como siempre sus padres se habían reunido para ver los deportes y Bella decidió hacer una visita a Jacob, por una parte para verlo, y por otra para ayudarle a cocinar porque Jake en casa era como un perrito al que debía cuidar y alimentar.

- Jacob, ¿estas en algo de mecánica ahora por ahora?- pregunto distraídamente Bella mientras intentaba darle la vuelta a una tortilla rebelde que se le había pegado al fondo de la sartén.

- No, ahora mismo no, ¿Por qué?, ¿tienes algún problema con el coche?- pregunto Jake mientras se levantaba del sofá y se iba hacia la cocina para conversar.

- No, bueno creo que no, ya sabes que yo no entiendo mucho de eso.- le sonrió Bella mientras colocaba la tortilla en un plato.- No lo decía por el coche, es que me he fijado que tienes una moto en el garaje y siempre he querido conducir una ¿sabes? Y me preguntaba si tu…

- ¿…si yo estaría dispuesto a darte clases practicas de conducir motos?- dijo Jake medio en broma y mirándola con incredulidad.- Si, claro que estoy dispuesto, pero me sorprende, eres como una caja de sorpresas nunca se por donde vas a salir! ¿Desde cuando te gustan las motos?

- No es que me gusten…es decir, si, si que me gustan, pero siempre me ha llamado la atención la independencia de los motoristas, parecen tan únicos, tan seguros y tan…eso, independientes.

- ¿A cuantas mujeres has visto conducir una moto?

- Dentro de poco… a mí. – sonrió Bella mientras le pellizcaba en el vientre a Jake.

- Con lo patosa que eres vas a lesionarte unas cuantas veces…y dudo que eso le agrade a Edward…- susurro Jake mientras volvía al salón con el plato de tortilla en la mano.

- Te he oído, y no soy patosa!

Jake se río fuertemente, imaginarse a Bella en la moto gigante que tenia guardada en el garaje le hizo mucha gracia. Bella mientras ponía la mesa, fingió estar enfadada y puso morritos. La cena estuvo entretenida, eran mejores amigos pero casi como familia. Bella día a día comprobaba lo bien que le sentaba ver a Jake, siempre se reía y se desfogaba, podía ser ella misma y ser natural, Jake la aceptaba tal cual.

Cenaron entre risas, conversaron tranquilamente, Jacob estaba radiante sonreía de oreja a oreja, y lo cierto es que su humor se contagiaba. Parecían una especie de matrimonio, Jacob se enfado con ella por no querer sacar el postre, Bella se enfado con él porque su aliento apestaba a cerveza, y finalmente acabaron los dos peleándose entre cojines y espumas del sofá. Jacob le hacia cosquillas mientras Bella se reía incontroladamente intentando quitárselo de encima con una especie de cojín viejo y blandengue con la cremallera rota y desgastada… Se les paso la noche muy pronto, no se dieron cuenta de la hora que era hasta que oyeron el ruido del coche de Charlie que venia a dejar a Billy. En ningún momento echaron de menos los relojes, no les hacia falta medir el tiempo, con Jacob el tiempo perdía su valor.

Había sido un día muy largo, Bella se durmió inmediatamente al llegar a casa, no se levanto hasta el mediodía del día siguiente. Se despertó, bajo las escaleras y preparo un desayuno pese a ser la hora de comer. Se dio cuenta de que no sabia nada de Edward desde hacia mucho, cosa que le preocupo en un primer momento, y luego soluciono llamándolo para salir. Le dejo la comida y una nota a su padre.

Edward como siempre tan rápido, la esperaba en su habitación desde que había colgado el teléfono, así que no se extraño de verlo en su cama acostado fingiendo dormir.

- Buenos días.- le dijo ella a modo de saludo mientras entraba en su habitación y se miraba en el espejo de la pared para hacer constancia de su mal aspecto.

- Buenos días dormilona, ¿que tal ayer?- pregunto Edward levantándose y besándole tiernamente en la nariz.

- Lo cierto es que estuvo genial, estuve cenando en casa de Jake y pasamos un rato divertido, ¿y tu?- preguntó distraídamente mientras decidía que ropa ponerse.

Hacia tiempo que se había acostumbrado a cambiarse delante de Edward, ya no mostraba vergüenza alguna a que la viera desnuda desde su primera vez, Edward siempre disfrutaba mirándola pero mantenía las distancias mientras ella no quisiera, claro que, alguna que otra vez, a ella le encantaba tentarle y jugar a seducir. Más de una vez le tocaba a Edward salir a escondidas de la habitación de Bella a altas horas de la noche y a medio vestir todavía. Bella realmente era una fiera en la cama, pero eso hacia que aun le atrajera más.

Edward se sorprendió a si mismo recordando ocasiones y situaciones subidas de tono sin venir a cuento y eso le formo una sonrisa en el rostro, menos mal que Bella no tenia habilidad para leerle el pensamiento…

- Eeeh… si bien, bueno lo cierto es que quisimos irnos Jasper, Emmett y yo de caza pero se nos paro el motor o no se lo que le paso al coche que se nos estropeo a medio camino y tuvimos que continuar andando y luego traerlo de vuelta empujando.- dijo Edward de un tirón, estaba mas atento mirando a Bella que a lo que estaba diciendo.

- ¿Si? ¿Cómo es que os quedasteis tirados? ¿en que coche?- Bella se preocupo, era cierto que empujar un coche siendo vampiro no era una gran dificultad pero nunca se sabe…

- No fue nada importante, lo cierto es que Emmett esta buscando algún mecánico que no le cobre una suma gigante por un apaño de algún manitas. Como el coche es suyo, ya se buscara él la vida, lo cierto es que el mío esta tocado también pero no me dejara tirado.- dijo guiñándole un ojo para que se fiara de su coche, sabia que si le decía eso Bella era capaz de dejar de subir en el.

- Sabes que Jake tiene buena mano con los coches, y si se lo comentas no te cobrara nada…

- Bella, Bella, sabes que la relación entre nosotros no es tan positiva como para pedirle ese favor, y de todas formas, eso coméntaselo a Emmett no a mi, yo no tengo nada que ver…

- Edward, sabes la reacción de Emmett como será… déjame arreglarlo a mi, habla con Emmett y dile que lo llevare a mi mecánico, tranquilízalo y luego tu te vienes conmigo y se lo pedimos a Jake, si él estará encantado, ya veras!

Como siempre, acabaron haciendo lo que Bella quería y como Bella decidía, era imposible negarse a su sonrisa… Habían quedado al día siguiente en casa de los Black, Jacob había dicho que así tendría herramientas mas a mano y además podían quedarse a hacerle compañía si Edward no se fiaba de lo que hacia con el coche.

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:DD para no quedarme estancada en mi ultima historia, y teniendo tantas ideas como tengo y tanto tiempo libre, he decidido hacer otra historia, esta vez parece mucho mas melosa dulce y romantica que la otra, ya se vera que sera sera...(8)