SIENTO LA TARDANZA!!!!
E ESTADO UN POCO ACUPADA^^
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Capitulo – 2
Ese beso me había dejado aturdida. ¿Que me había dicho? ¿Que me amaba? Imposible.
-¿Qu-que has dicho? -dije cuando hube recuperado un poco el aliento.
-Que te amo.
-Pero... eso... es... imposible. Tu siempre me has tratado como si fuera tu hermana pequeña.
-Estaba fingiendo. Siempre te e amado.
-¿Siempre?
-Sí. Desde la primera vez que te vi en brazos de Aro. Eras un simple bebe, pero tenias la mente de toda una adulta. Eras tan pequeñita, tan indefensa. Solo tenía ganas de protegerte y de estar contigo.
Me quedé en estado de shock. ¡El hombre al que siempre había amado se me estaba declarando! Pero yo no era capaz de articular ni una mísera palabra.
-¿Renesmee? -me llamó con preocupación-. ¿Estas bien? Estas más blanca de lo normal.
Yo seguía en estado de shock. Parecía que mi cerebro no quería trabajar, se había colapsado.
-Renesmee -me volvió a llamar Demetri mientras me zarandeaba.
Estaba al borde de desmayarme, lo sentía, sentía como las fuerzas me abandonaban. Lentamente fui cerrando los ojos, hasta quedarme profundamente dormida.
Algo, frío como el hielo, me estaba acariciando la frente cuando me desperté. Pero seguí con los ojos cerrados.
-¿Que a pasado para que se desmayara? -preguntó mi padre con muchísima preocupación.
-Creo que a sido mi inesperada declaración -dijo Demetri, que seguía acariciando mi cara.
-Me parece que se lo dijiste muy rápido, tendrías que haberte esperado un poco -dijo Félix con tono de burla.
-Sí, Félix tiene razón -dijo mi padre-. ¿Cuando me pediste permiso?
-Ayer -contesto Demetri.
-Tendrías que haberte esperado una semana, por lo menos -dijo Félix.
Lentamente, empecé a abrir los ojos. Estaba en mi habitación, tumbada en la cama. Mi padre, Félix y Demetri la rodeaban. Este último, estaba sentado en la cama, a mi lado.
-¿De-Demetri? -le llamé con las pocas fuerzas que tenía.
-¿Sí, amor?
-Bueno... Nosotros nos vamos -dijo mi padre empujando a Félix hacia la puerta y la cerraron tras de si.
-¿Que a pasado? -pregunté confusa. No recordaba nada (aparte de la declaración).
-Te desmayaste en el columpio.
-Ah -dije solamente.
-Sigues estando pálida ¿Desde cuando no vas de caza?
Me quedé pensativa y empecé a contar los días.
-Pues... unas dos semanas... creo.
-¿¡Dos semanas!? Pues nos vamos de caza ahora mismo.
-¿Ahora? No quiero ir de caza ahora.
-Si no vienes por las buenas vendrás por las malas.
-Inténtalo si te atreves.
Acto seguido me cogió y me colocó en su hombro como si fuera un saco de patatas. Empezó a caminar.
-¿¡Que haces!? ¡Suéltame!
-¿Y si no quiero?
No le contesté. Le puse una mano en la cabeza y, con mi don, le enseñé como le pegaba.
-¿Tu pegarme a mí? -preguntó con tono divertido.
-Como no me bajes ahora mismo sí -sentencié.
-Renemee. Digas lo que digas. Hagas lo que hagas. Vamos a ir de caza. No puedes alimentarte solo de comida humana.
-No lo entiendo. También soy medio humana.
-Por eso mismo. Tu mitad vampiro no se puede alimentar de comida humana.
Miré a mi alrededor. Sin darme cuenta ya habíamos llegado a la linde del bosque.
-Ya me puedes soltar.
-¿Seguro?
-¿Que? ¿No confías en mí?
Inmediatamente me bajó de su hombro, dejándome de pie en el suelo, cogiendo mi mano y entrelazando nuestros dedos.
-¿Vamos? -preguntó con una sonrisa irresistible.
-Sí -contesté sonriente.
Empezamos a correr juntos. No falta decir que somos de los pocos, por no decir los únicos, que nos alimentamos de animales. Yo por que no quiero matar a la pobre gente de Volterra y Demetri, la verdad, no lo se.
Ya en mitad del bosque, percibí el olor de algo, pero no sabía lo que era.
-Un oso -dijo Demetri.
-¿Como lo sabes?
-¿Nunca te e hablado de mi don?
-No ¿Tienes don? ¿Yo pensaba que no tenías?
-Pues sí que tengo, soy un rastreador.
-¡Aaaaah! Ahora entiendo por que, cuando competíamos cuando yo era pequeña a ver quien cazaba más, tu siempre ganabas. Eres un tramposo -dije cruzándome de brazos y enfurruñándome.
-Va, no te pongas así -dijo abrazándome por la cintura-. ¿Me perdonas?
-Está bien -me rendí. Me era imposible enfadarme con él.
-¿Y quien se queda con el oso? -preguntó.
-¡Yo!
-Eso abra que verlo.
-Lo mismo digo.
Salí disparada en la dirección de aquel olor. Demetri me seguía muy de cerca, le oía, le sentía.
Ya llevaba un minuto corriendo cuando vislumbré al gran oso. Aceleré el paso y lo alcancé desprevenido. No fue difícil matarlo.
-Me has ganado -dijo Demetri incrédulo.
-¿Que te pensabas? ¿Que ibas a ganar tu siempre? -dije haciéndome un poco la chulita (en plan coña).
-Has crecido, mi vida. Antes no eras tan rápida.
-¿Y ahora hemos pasado a los halagos?
-¿Que te pasa? Estás rara.
-¿Que dices? Yo estoy muy bien. Te estoy tomando el pelo.
-Es que lo decías con tanta seguridad... He llegado a pensar que no me quieres.
-Claro que te quiero, tonto. ¿Que haría yo sin ti?
-Nada -dijo con superioridad.
-Creído...
-Pasota...
Ya no lo aguantaba más. Estaba demasiado cerca, su olor me embriagaba. Con un paso decidido enrolle mis brazos en su cuello, me puse de puntillas y le di un beso en los labios, dejándole a él atónito. Segundos después me lo devolvió.
-Me gustan tus besos -dije cuando me separé de él.
-Pero... ¿Que sientes tu por mí? ¿Me quieres?
-No... No te quiero -me miró atónito y con una profunda mirada de dolor-. Te amo.
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ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO^^
BSS
