SIENTO HABER TARDADO TANTO EN SUBIR.... MIL PERDONES!!!!
YA TENEIS AQUI EL CAP 4!!!
QUE LO DISFRUTEIS!!
Capitulo – 4
El tiempo con Demetri se pasaba volando. Y mi padre cada día estaba más feliz, pero había algo que le preocupaba, yo lo sabía. Pero no le pregunté, mejor no hurgar en la herida.
En solo un día haríamos cambio de agosto a septiembre y eso significaba acercarme peligrosamente a mi cumpleaños. El día 10 de septiembre. Cada año me preparaban una fiesta distinta y me regalaban las cosas más caras que os podáis imaginar, cosa que yo odiaba.
-¿Cuanto queda para tu cumpleaños? -me preguntó mi padre cuando me senté en su cama, a su lado. No se para que me lo preguntaba, el lo sabía perfectamente.
-11 días, papá. Lo sabes perfectamente. Lo tienes apuntado por todos los sitios que puedes.
-¿Y ya has pensado en algún regalo?
Suspiré. Siempre lo mismo.
-No papá. No he pensado en ningún regalo. Pero tampoco es que quiera nada.
-¿Como no vas a querer nada por tu cumpleaños?
-Es que siempre me regaláis un montón de cosas y muy caras. Como tu regalo del año pasado, una moto de las mas caras y aún no la e sacado de paseo.
-Eso por que tu no has querido -nos quedamos unos momentos en silencio- Re, ¿de verdad que no quieres ir a un instituto normal? Aún estamos a tiempo para inscribirte.
-No, no quiero ir. Prefiero que me siga dando clases Demetri.
-Pero algún día tendrás que salir del castillo y dar una vuelta por Volterra. No sales nunca.
-Sí que salgo, al jardín, pero salgo.
Se quedó un rato pensativo.
-Ya lo tengo. Por tu cumpleaños te regalaré un viaje, que podrás hacer con Demetri si quieres, a donde quieras.
-Papá... -me quejé. Él me miró haciendo pucheros y me hizo reírme-. Bueno... está bien... si así estás contento...
-Vale, pues ya puedes ir buscando por Internet a donde quieres ir y reservando los billetes de avión para dentro de 11 días exactamente.
-De acuerdo. Mmm... voy a dar un paseo. Te quiero papá -le dije dándole un beso en la mejilla.
Salí de su habitación y me dirigí al jardín.
Afuera ya empezaba a refrescar un poco, pese ha estar aún en verano. Empecé a caminar sin rumbo. Demetri ahora estaba ocupado en una misión que le mando mi padre y no llegaría hasta mañana.
Después de un rato caminando, alguien vino por detrás y me tapó los ojos.
-¿Quien soy? -Preguntó alguien distorsionando la voz.
-Pues.... no lo sé.
-Soy yo -dijo Félix destapándome los ojos y girándome.
-¡Hola!
-Buenas. Oye, desde que sales con Demetri no hay quien te vea el pelo -dijo con una sonrisa. Pero la alegría no llegaba a sus ojos y diría que cuando dijo el nombre de "Demetri" y la palabra "sales", por sus ojos cruzó algo de dolor.
-Pues hago lo mismo que antes. Pero a lo mejor por las tardes en vez de encerrarme en mi habitación a leer me las paso con él paseando por el jardín.
Se quedó pensativo un buen rato.
-Ahora que lo pienso. Dentro de poco es tu cumpleaños.
Puse los ojos en blanco y suspiré.
-¿Es que hoy todo el mundo va a sacar el mismo tema? -pregunté retóricamente-. Mi padre igual. Preguntándome que quiero para mi cumpleaños.
-¿Y que quieres?
-Nada. Absolutamente nada. Con tener una familia que me quiera me basta. Pero él se ha empeñado en regalarme un viaje a donde quiera. Es un pesado.
-¿Y donde te gustaría ir?
-Ha un sitio tranquilo, donde reine la paz y no haya muchas personas viviendo.
-Pues busca en Internet, que ahora mismo no se me ocurre ninguno -dijo sonriendo.
-Ya lo aré luego. Ahora quiero columpiarme que hace mucho que no lo hago.
-¿Te puedo acompañar?
-Claro.
Empezamos a caminar en dirección a los columpios y no tardamos en llegar.
Me senté en mi columpio y me puse a pensar en las clases de geografía. Félix se sentó en el columpio de al lado.
-Demetri me habló de un pueblo que está rodeado de bosques y que casi no vive gente. Al lado de ese pueblo hay una pequeña reserva con playa. ¿Tu sabes donde es? -le pregunté después de un rato pensando.
Se quedó con los ojos muy abiertos, tanto que creí que se le salían. Después volvió a su estado normal.
-No -dijo rotundo-. No se donde está.
-¿Seguro?
-Sí, segurísimo. Pero me parece que no es buena idea que vayas ahí.
-¿Por qué?
-Tu hazme caso. Pero es tu decisión. Tu misma.
Seguí columpiándome hasta que me cansé y paré de golpe.
-Re -me llamó Félix.
-¿Sí?
-No, nada, nada.
-¿Qué querías?
-Da igual.
Me levanté y Félix me siguió. Pero hizo algo que no esperaba. Me cogió de la cintura y me acercó a su cuerpo en un tierno abrazo. Yo se lo devolví.
-¿Y esto? -le pregunté sin entender a que venia.
-¿Es que ya no puedo abrazar a mi mejor amiga?
-Claro que puedes. Pero... lo has hecho tan repentinamente...
Me separó un poco de él y se fue acercando peligrosamente a mis labios. Esto no podía estar pasándome. Él era mi mejor amigo. Era como mi hermano.
Justo cuando solo estaba a escasos milímetros, cambió de parecer y me dio un beso en la mejilla.
El corazón me iba a mil por hora y estaba roja como un tomate.
Me aparté de él, algo brusca, y empecé a caminar rápidamente hacia dentro de casa. Una vez dentro me fui corriendo a mi habitación. Me tumbé en mi cama y empecé a llorar.
¿Por que me pasaba esto? ¿Por que mi mejor amigo se había enamorado de mí?
De tanto llorar, se me fueron cerrando los ojos y me quedé dormida.
Me desperté agitada, no recordaba nada de lo que había pasado. Me levanté y fui a darme una ducha para quitarme todo el sudor frío.
Cuando acabé me puse un vestido rojo, busqué mi libro de geografía y me senté delante del ordenador para buscar el destino de mi viaje.
Busqué por las páginas de mi libro el lugar del que me había hablado Demetri. Por fin lo encontré. Se llamaba Forks y estaba en el estado de Washington, en .
Busqué por Internet y parecía un pueblecito agradable y además perfecto para un vampiro, pues casi siempre estaba lloviendo. Reservé los billetes para el día 10 de septiembre por la noche y también reservé una casita en La Push, una reserva de índios. Apagué el ordenador.
