Pereza
Hay veces que ni él mismo se entendía.
Lo tenia a su merced, recibiendo lo que tanto había deseado y prácticamente rogado por semanas.
¡Y no era capaz de sentirse a gusto con todo eso!
Lo tenía sobre él besándole el cuello, como si quisiera drenarle la vida por los labios.
Pero no se molestaba en responder ninguna de sus caricias, ni si quiera de mirarlo a los ojos o algo parecido. Simplemente no tenía interés por él aquel día, lo cual le parecía estupidamente imposible.
"Al menos gime" le escuchaba susurrarle al oído, le causo gracia. Argentine no pudo evitar estallar en carcajadas.
Obviamente eso molesto a Arshes, quien más colérico que de costumbre lo dejo a un lado como si fuera un trapo viejo y se marcho de la habitación maldiciendo.
¿Por qué se molestaba?
No era su culpa tener tanta pereza para el amor aquel lunes.
