Edward POV
- "Vamos señora Cullen. Tenemos cosas que hacer…" - Le dije a mi esposa cuando ya solo quedaba la familia, mientras la abrazaba por la cintura y besaba su frente.
- "Está bien" – dijo sonrojándose mas de lo que estaba y me miró con esos ojillos seductores que ponían mi mundo al revés.
Comenzamos a despedirnos. Rene me abrazo fuertemente mientras sollozaba de felicidad. Podía leer en su mente, que a pesar de su propio fracaso matrimonial, ella tenia esperanzas en nosotros, en nuestro amor. Seria como su propia reivindicación de que el amor existe y es tan puro e incondicional como el que nos profesamos Bella y yo.
Charlie estrecho mi mano también con los ojos vidriosos. Sabia que le estaba quitando lo único que tenia, pero el estaba mas preocupado por la felicidad de Bella, por lo que termino aceptándome después de todo… Se lo agradezco…
- "Que pases una buena noche hermanito" - me susurró Alice, cuando fue su turno de despedirse. – "Todo estará bien, solo disfruta tu noche de bodas".
Pero no estaba seguro, podía hacerle daño de tantas formas… pero la deseaba… la necesitaba y la deseaba tanto como no pensé llegar a sentir
-"Pero qué emociones, hermano!"– dijo Jasper mientras me golpeaba el hombro
-"Es mejor que te lo lleves pronto Bella, no queremos escenitas en esta casa!" – termino por comentar Emmet. Todos se echaron a reír mientras nos dirigíamos a la puerta.
Finalmente nos fuimos, apenas podía esperar para estar con Bella a solas, en nuestra casa, por fin en nuestro hogar, como marido y mujer.
Bella POV
Había llegado el momento!!!. Apenas hablamos durante el camino de la casa de los Cullen hasta nuestra nueva casa. Había tensión en el aire, podía respirarla, incluso yo y mis precarios sentidos. Edward sostuvo mi mano fuertemente mientras manejaba, no aparto la vista del camino, estaba tenso… Se arrepentiría?...
Cuando llegamos, demasiado ansiosa por salir, no espere que abriera la puerta del copiloto. Cuando llego a mi lado frunció el ceño, pero no dijo nada. Me estaba poniendo mas nerviosa tanto silencio, como si no tuviera suficiente con mis propios nervios!!!
Nos paramos fuera del umbral y nos miramos cara a cara. Sus ojos mostraban algo de duda… no podía permitirlo, lo había prometido, sabia que lo cumpliría… pero yo no quería una promesa cumplida, quería que estuviese seguro, que lo hiciera por que realmente lo deseaba, que se permitiera este pequeño regalo que yo le estaba ofreciendo.
Levante mi mano para acariciar su rostro, suave, frío, perfecto. Resulto más temblorosa de lo que hubiese querido, finalmente los nervios me estaban traicionando… Afortunadamente cerró sus ojos antes de ver este detalle. Recorrí sus perfectas facciones lentamente con la yema de mis dedos, no dejando escapar ni un milímetro de su marmórea piel. Dibuje sus labios con mis dedos y respondió abriéndolos solo un poco como si quisiese que continuara… su respiración se había vuelto mas profunda…
- "Te prometí que lo intentaríamos" - susurró, tenso de repente, sin abrir los ojos. -"Si… si hago algo malo, si te lastimo, me debes decir inmediatamente"
Afirmé solemnemente, manteniendo mis ojos en su rostro. Abrio los ojos y se encontró con los míos. Tomé otro paso hacia él y recosté mi cabeza contra su pecho.
-"No tengas miedo" murmuré. - "Nos pertenecemos"
Fui repentinamente abrumada por la verdad de mis propias palabras. Este momento era tan perfecto, tan correcto, no había duda de ello. Sus brazos me envolvieron, reteniéndome contra él. Sentía como cada nervio de mi cuerpo era un cable vivo.
-"Para siempre" coincidió. Nos quedamos un momento así, atrapados el uno del otro, mirándonos, tratando de comprender el sentido de nuestras palabras, pero no había nada que comprender, era una verdad tan cierta que ni siquiera había espacio para las reflexiones.
Me tomo por la cintura y me acerco un poco más a su cuerpo de piedra. Ahora podía sentir su gélido aliento en mi oído. Su respiración se hacia mas rápida, como si realmente tuviera alguna importancia para él intercambiar mas oxigeno.
No dijo nada, aparto un poco su rostro y tomo mi barbilla con su mano. Acerco sus labios a los míos y al primer roce me sentí estremecer. Jamás podría acostumbrarme a sus besos, como lograban que en segundos mi piel ardiera, como quemándose. Ya nos habíamos besado tantas veces, pero aun no podía controlar esta exquisita sensación. Ahora sus besos tenían una connotación distinta. El se estremecía tanto como yo con el delicado toque de nuestros labios.
Mis manos se entrelazaron en su cabello y lo atraparon con tanta fuerza como mis débiles manos humanas podían, tratando de retenerlo conmigo, tratando de asegurarme de que esto no fuera un sueño y el se fuera a alejar en cualquier instante, dejando vacías mis manos y mis deseos. Pero mis temores se desvanecían a cada segundo.
Su lengua, fría y calida al mismo tiempo, recorría mis labios y me quitaba el aliento. Su mano en mi cintura recorría ahora mi espalda acariciando suavemente cada una de mis curvas. Era más de lo que había podido imaginar, luego de mis infructuosos intentos por adelantar este momento. Estaba pegada a su cuerpo, con solo finas telas que separaban su cuerpo del mío, con sus labios besándome tan fervientemente como no hubiese podido sospechar en un inmortal tan frío y tan controlado como él, con sus manos recorriendo mi cuerpo como nunca antes se había permitido.
Mi corazón latía tan fuerte que ambos nos sacudíamos con cada latido. Había olvidado respirar, intentando no perder ni una sola sensación de este mágico momento. Estaba por desfallecer. No podría asegurar si era por la emoción o por la falta de oxigeno en mi cerebro. Se aparto un poco de mi, trate de sujetarlo con todas mis fuerzas, pero sus brazos de hierro soltaron mis brazos entrelazados de su cabeza, sin el mas mínimo esfuerzo. Me miro nuevamente, sus ojos reflejaban algo de angustia, ansiedad, culpa?
- "Respira Bella…eee… estas bien?" - me preguntó
Bien?. Estaba en el mismo cielo! Como podría estar mejor? Acaso no sentía lo bien que estaba. Por un instante vi en sus ojos verdadera preocupación. Estaba tan concentrado en no hacerme daño que ni siquiera podía percibir mis emociones.
-"Te lastime?..." su mirada era suplicante, esperando una respuesta pronta para dejar de condenar su existencia.
-"Si". -Respondí. Vi entonces como una ola de horror se paso por sus ojos y sentí como su cuerpo se ponía rígido bajo mis brazos, alejándome casi como un reflejo. Entonces comprendí su interpretación de mi respuesta y me apresure a contestar. – Estoy bien. Apenas podía pronunciar palabras. Estaba tan absorta en mi maravillosa realidad que procesaba lentamente lo que me decía.
– "Estoy bien". -Repetí casi en un susurro
Seguía sosteniendo mi mirada tratando de descubrir que estaba pasando por mi mente, pero solo vio deseo y amor, un deseo desenfrenado, como nunca había visto. Podría asegurar que las llamas salían de mis ojos y se fundían en sus suaves iris color miel. Entonces note como su cuerpo se relajaba y si hubiese sido posible, el color volvía a su piel. Me acerco suavemente a su cuerpo nuevamente y me abrazo. Coloque mi cabeza en su pecho, tratando de recobrar el aliento aprovechando esta breve pausa, mientras sentía sus labios suspirándome al oído.
- "Me asustaste. No vuelvas a hacerlo, por favor Bella, no podría soportarlo".
- "No temas más, por favor". -Le dije, mientras deslizaba mi mano hacia su camisa tan segura de mi, de él y de lo que hacíamos que no dejo de sorprenderme.
- "Hemos esperado tanto este momento, disfrútalo, tanto como yo lo hago". -Le dije alzando la vista.
Sus hombros se relajaron y sus labios se acercaron a mi cuello, besando cada centímetro que recorrían, hasta que murmuro: - "Entonces vamos adentro".
Me tomo en sus brazos y entramos a la casa. Me llevo hasta la habitación.
La habitación principal era amplia, calida, llena de pequeños detalles que me hacían sentir en casa. La parte central la ocupaba una cama demasiado grande, de cubierta blanca, con un edredón finamente bordado. Sobre ésta había varias almohadas pequeñas en distintos tonos de azul, que hacían perfecto juego con las cortinas. El techo extremadamente alto estaba decorado con una lámpara de lágrimas no muy grande ni suculenta que iluminaba el centro de la habitación.
A cada lado de la cama había una mesa de noche de madera oscura con unas pequeñas lámparas a juego con la del techo. Había hermosos cuadros de paisajes en las paredes y retratos de nosotros y la familia dispuestos estratégicamente sobre algunas repisas.
Pero lo que mas llamo mi atención era los miles de pétalos de rosas rojas esparcidos por toda la habitación, junto a decenas de velas encendidas que daban una tenue iluminación y calidez al ambiente… perfecto… debía agradecer a Alice por estos detalles, seguramente fueron idea suya…
Luego de recorrer el lugar con la vista, y salir de mi ensoñación recordando el motivo por el que estaba, me quede inmóvil junto a la cama. El estaba parado frente a mí. Sin dejar de mirarnos, sus manos se deslizaron por mi espalda desabrochando cada botón de mi vestido. Sentía como el aire frío se colaba por mi piel, junto a sus manos algo temblorosas.
De momento estaba petrificada, no podía moverme, solo sentir el roce de sus manos me estremecía y me nublaban la iniciativa. Finalmente el vestido se deslizo por mi cintura cayendo al suelo, demasiado rápido para mi gusto, pues mi cuerpo quedo prácticamente desnudo en menos de un segundo. Me miraba detenidamente.
Era mi turno. Sin romper el hechizo de nuestras miradas, mis torpes manos se acercaron a su pecho para continuar abriendo su camisa. Ahora el permanecía inmóvil. Era como si quisiéramos disfrutar de cada caricia en su máxima intensidad, sin pensar nada más, sin movernos, sin respirar. Acaricie sus hombros y sus brazos mientras dejaba caer la prenda que termino en el suelo junto a mi vestido. Luego, recorrí con mis manos su dorso desnudo y me deleite con cada caricia. Solté luego su cinturón y el resto de las prendas desaparecieron rápidamente
Lo tenia frente a mi, a un metro de distancia; suficiente para que pudiera observar su cuerpo, completamente perfecto, pero a la vez quede a la merced de su mirada. Nos miramos como si fuese la primera vez y de alguna forma lo era. Nunca antes nos habíamos permitido, mas bien, el no había permitido, que nos quitáramos completamente la ropa, temiendo perder su frágil control infinitamente mas fuerte que el mío. Pero ahora podíamos descubrir por fin lo que por tanto tiempo solo imaginamos.
Jamás me cansaría de verle así, desnudo, tan expuesto y tan nervioso como yo, sentí que por primera vez en nuestra relación éramos iguales, igual de inexpertos, igual de deseosos, nada mas que fuego corría por nuestras venas. Sus ojos tenían una mezcla de felicidad, preocupación, deseo… sin que ninguno de estos sentimientos dominara del todo, me miraban con detención, primero a los ojos y luego al resto de mi cuerpo imperfecto y avergonzado, lentamente, intentando no perderse ningún detalle, sus labios permanecían cerrados, tensos, sin decir nada y tanto a la vez.
A su vez también me permití observarlo en todo su esplendor. Su pecho, ese que tantas veces me había consolado, en el que tantas lagrimas había derramado, ahora parecía dispuesto a acogerme de forma distinta. Sus brazos musculosos caían a sus costados con las manos en puños. Su abdomen tan firme, como si pasara horas en un gimnasio, sin embargo era parte de el, ahora se movía arrítmicamente junto con su respiración. Dio un paso, con el que acorto la distancia entre nosotros a unos cuantos centímetros. Tomo mi barbilla con una mano, obligándome a mirarlo a los ojos, mientras con la otra entrelazaba sus dedos con los míos.
- "Y bien?" – me pregunto curvando sus labios en esa sonrisa que yo amaba por sobre todas las cosas. No estaba segura de que responder. Sentí como todos los colores pasaron por mi rostro, sin poder decir ni una sola palabra. Espero unos segundos a que respondiera, pero no encontré respuesta. Acerco sus labios a mi oído y con su calida y risueña voz me susurro – "Yo estoy encantado".
Cerré los ojos en un vano intento por no hiperventilar, pero ese seria un precio muy bajo si lo que estaba pasando era real y no un sueño cruel producto de mi imaginación.
Abrí los ojos lentamente, no del todo convencida de la realidad, cuando sentí sus labios una vez posarse sobre los míos con la misma intensidad con que empezamos la velada y volví a cerrarlos intentando retener cada sensación.
Sus manos sujetaban mi rostro y lo aprisionaban contra el suyo como si de verdad creyera que siquiera en mi 7ª vida yo quisiera escapar de sus besos. Su lengua buscaba la mía, con desesperación al principio, dulzura después. Su aliento me embriagaba más que cualquier fino licor. Rodeo con un brazo mi cintura me atrajo hacia si firmemente, mientras el otro permanecía enredado en mi cabello.
Sentí cada centímetro de su piel junto a la mía, fría y tan deliciosamente refrescante ante el incendio que se desataba bajo mi piel. Sus labios fueron hasta mi cuello y recorrieron ahí repetidamente el camino entre mi oído y el mentón.
- "Eres hermosa, esto es mejor de lo que imagine. Sentir tu piel caliente bajo mis dedos, sobre mi piel, todas tus curvas, ahora mías. Es más de lo que merezco y si tuviera que volver a sufrir 100 veces mas por tenerte por un segundo así, mía, bajo mis brazos, no lo dudaría ni un instante".
Me recostó ahora sobre la cama y nos amamos de tantas formas, perfectamente compatibles, de eso no cabía duda.
Sus manos recorrieron mi cuerpo descubriendo nuevos lugares, haciéndome sentir nuevas y placenteras sensaciones, sus labios no dejaron ni un espacio de mi piel sin sus deliciosos besos. Su cuerpo se estremecía tanto como el mío en cada caricia, en cada embestida.
Mi corazón parece que se detendría en cualquier instante, trabajando a máxima potencia, mis pulmones esforzándose por tomar aire con mi dificultosa respiración, tratando de controlar los gemidos que se escapaban involuntariamente de mis labios.
El placer nos embargaba de manera vertiginosa hasta que nos fundimos en el más fogoso de los besos mientras el éxtasis llegaba a nosotros en toda su magnitud, haciendo que nuestros cuerpos temblaran, nuestros músculos se tensaran y los gemidos brotaran de nuestros labios sin control. Me sentí rendida, extasiada, complacida, viva!!!...
Aun estaba viva… tantos temores, tanto miedo, por nada… todo había sido sencillamente perfecto. Me acuno sobre su pecho y susurro algunas palabras a mi oído, que no logre comprender del todo, mientras caía en un profundo y maravilloso sueño.
Edward POV
-"Ha sido maravilloso" – Jadee a su oído mientras se recostaba en mi hombro. -"Duerme mi Bella, duerme que ya no tienes de que preocuparte. Soy tuyo, siempre lo he sido."
Nada más que decir. Todo había salido bien… bien??? Por Dios!!! Jamás imagine algo como esto. Tenia tanto miedo de dañarla, tanto miedo de que… no fuésemos compatibles… pero no solo lo éramos… vaya que si… sino que las sensaciones que despertó en mi cuerpo, las emociones que desató en mi mente no son comparables a nada que haya sentido nunca.
Ni siquiera su sangre, que me pareció en su momento lo más deseable que obtendría de la vida, me lleno de tanto placer como este acto tan sublime, tan… perfecto… Sentir su cuerpo frágil, su piel caliente como el fuego, sus caricias, sus besos tan intensos… Recordé estas imágenes durante el resto de la noche, mientras Bella dormía placidamente. No necesitaba más, el camino recorrido en mi existencia terminaba aquí. Lo que nos deparaba el futuro solo serian regalos, mas momentos perfectos, pero yo no los deseaba, ya no deseaba nada mas… todo lo que amo y necesito esta junto a mi, descansando en mi regazo.
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N/A: Tomando en cuenta que es rated T, esta bien suavecito, o no??
Un adelanto... ahora si en el proximo capitulo entenderan que fue lo que paso y comenzaremos la historia de lleno.
Recuerden que soy nueva en esto y quisiera conocer su opinion. Los reviews son gratis! Solo deben apretar el boton con letras verdes de mas abajo. Si no estan registrados, pueden postear igual, okz?
Saludos
