Tercer capítulo!!!

Debo decir, que hasta ahora, es el que más me ha gustado escribir, porque en ninguna de mis historias, le había dado un protagónico a esta pareja.

Díganme sentimental, pero poco falto para que llorara.

Bueno.

En sus marcas, listos… a leer

O-O—O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O—O-O—O-O-O-O-O-

Llevaba por lo menos cuatro días, de no aparecerme en la clínica. No sabía que me ocurría, últimamente me la pasaba pensando boberías. Como seria el hombre de mis sueños, si es que llegara a tenerlo. Además de que esos días, me la había pasado viendo novelas románticas. ¡Qué estupidez!

Al fin ese día, reuní todo el coraje que tenia para levantarme, me di una ducha de por lo menos una hora. Mi subconsciente no me pondría tan fácil, el reto de volver al trabajo. Al llegar al hospital, algunas enfermeras me vieron sorprendidas, tal vez pensaron que había muerto. O quizás Tsunade-sama ya me había despedido y yo ni enterada estaba.

Me dirigí hasta la oficina de Hinata, omitiendo cualquier tipo de comentario, de mis compañeros, sobre mi desaparición. Al llegar toque a su puerta.

-Pase-se escucho del otro lado.

Lentamente ingrese a la pequeña habitación.

-¿Y ese milagro?-pregunto burlona.

Reí nerviosamente-¿Se ha notado mucho mi ausencia?-pregunte.

-Pues considerando que eres una de las mejores doctoras de Konoha Health, si, pero muy poco-dijo sarcástica.

Yo suspire pesadamente.

-Sera mejor que vayas a ver, a Tsunade-sama, debe estar preocupada-dijo devolviendo la vista a unos papeles en su escritorio.

-¿Preocupada o enojada?-le pregunte.

-Yo diría que enojada… muy enojada-comunico, sin mirarme.

-El apoyo se siente Hinata-dije encaminándome a la salida.

-Suerte-dijo antes de que saliera.

-Gracias-dije irónica. Pude escuchar su melodiosa risa, una vez que cerré la puerta de su oficina.

Con miedo fui hasta la oficina de mi jefa, toque dos veces. Cuando un "Adelante", sonó del otro lado de la puerta, entre. Di unos cuantos pasos y pude notar la sonrisa maquiavélica en su cara, acompañada del sonido de la puerta, cerrándose detrás de mí. Trague pesado, no eran bueno presagios.

-O-O—O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-

Después de que mi jefa me regañara, por lo menos durante dos horas, pude salir de ahí. No sin antes, explicarme mi siguiente caso. Aun recuerdo su sonrisa malévola cuando me lo dijo.

-La hermana del gobernador, fue interceptada, recibió dos balazos, uno en la pierna y otro en el hombro. Las balas ya fueron removidas-arquee una ceja-Tu trabajo será vigilar su recuperación-note un brillo malicioso en sus ojos-recuérdalo, es Temari No Sabaku, trátala bien-exigió mi jefa sonriendo.

Ella sabía, cuanto odio hacer eso, más si se trata de personas importantes. A mí no me gusta estar al pendiente de los pacientes. Solo me importa operar, algo que me represente un reto, ¡UN RETO!

Pero Tsunade-sama, lo hacía a forma de castigo, por mis inesperadas faltas. En el fondo sabia que me lo merecía. A paso lento, llegue a la habitación de la hermana del gobernador. A cada lado de la puerta, se encontraban dos hombres altos y de traje negro. Sus guardaespaldas.

-Una niña rica ¡Genial!-pensé irónica.

Después de pasar un rato, tratando de convencer a los custodios, de que era medico, me dejaron pasar. La imagen que me recibió, fue la de una chica rubia de ojos verde azul, en la cama y a su lado, un guapo chico pelirrojo, de ojos parecidos a los de la chica, quien por su elegancia, supuse que era el gobernador.

-Buenos días, soy la doctora Sakura Haruno, yo seré quien vigile su recuperación señorita Sabaku-informe a la paciente.

-Un gusto doctora-me contesto ella.

El pelirrojo, solo asintió, en forma de saludo.

-Bueno Temari-comenzó a hablar el pelirrojo-me voy, te dejo en buenas manos-comento mirándome, yo me ruborice un poco-adiós-dijo antes de darle un beso en la frente a su hermana, quien lo miraba enternecida.

-Doctora Haruno-dijo extendiendo su mano ante mí, yo le di la mía-un placer-dijo mientras la estrechaba, mirándome de arriba a abajo-Hasta luego-termino soltando mi mano y retirándose de la habitación. Yo estaba rojísima.

Mi paciente rio un poco.

-No se preocupe doctora, así es el-dijo tratando de calmarme, cosa que no logro.

Pasados unos días, Tsunade-sama, me permitió volver a mi rutina, pero me seguía encargando de Temari. Me relacione con ella, al grado de hacernos amigas. Ella me confesó que estaba enamorada de uno de sus guardaespaldas. El chico alto, de coleta alta y negra, el de la mirada aburrida, que se la pasaba bostezando todo el tiempo. Yo reí un poco cuando me lo dijo, la mirada asesina que me lanzo, me dejo ver que no bromeaba.

-De verdad Sakura, nunca creí encontrar el amor en mi guardaespaldas-me dijo en una de nuestras tantas charlas, sobre el apuesto custodio.

-¿Entonces qué esperas?-pregunte yo-¡dile lo que sientes a Custodio-kun!-dije emocionada el sobre nombre que le había asignado al amor de mi amiga.

-¿¡Estás loca!?-grito sonrojada-¡no puedo decírselo!-

-¿Por qué no?-pregunte confundida.

-Po-porque es mi guardaespaldas-dijo ella.

-Temari, eso suena como de novela de amor barata, ya en serio, ¿Por qué?-le pregunte.

-Porque no sé si me corresponda-admitió avergonzada.

Mi localizador sonó, me solicitaban en el quirófano dos. Me levante de la cama, dirigiéndome a la puerta.

-Nunca lo sabrás, si no se lo dices-murmure antes de salir de la habitación. No tuve que verla, para imaginarme su mirada gacha.

Después de varios días, Temari fue dada de alta, aunque prometimos que seguiríamos viéndonos. Y por mucho que trate de convencerla, sobre que le confesara sus sentimientos al tal Shikamaru, como me había dicho que se llamaba, no lo logre.

Los días pasaron, conformando una semana. Fue el miércoles en la mañana, que me encontraba, desayunando en la cafetería del hospital, cuando vi en las noticias, que el auto, donde viajaban el gobernador y su familia, fue interceptado… de nuevo. Mi corazón dio un vuelco, al mismo tiempo que mi localizador vibro en el bolsillo de mi bata blanca. Me dirigí casi corriendo al quirófano uno, de donde había sido mi llamado. Por alguna extraña razón, no quería entrar, temía que si lo hacía, encontraría a Temari en la camilla, con sangre por todo su cuerpo, respirando dificultosamente y peor aún, su vida pendiendo de un hilo, dependiendo de lo que yo hiciera para salvarla.

Respire hondo y entre. Sangre por todo su cuerpo, respiraba con dificultad y si, su vida dependía de mí, pero… no era Temari. Mis ojos se abrieron grandemente, al reconocer el cuerpo, en la camilla.

-¿Custodio-kun?-me pregunte a mí misma.

Custodio-kun, era quien estaba tirado en esa camilla, era quien tenía sangre por todo su cuerpo, era quien respiraba dificultosamente, era SU vida, la que dependía de mí. Me sentí más insegura. Sabía que si no le salvaba la vida al amor de mi amiga, jamás me lo perdonaría. Yo sabía que aunque fuera allá y le dijera, que había hecho todo lo que estuvo en nuestras manos, ella no me lo perdonaría… y yo tampoco.

-Doctora Haruno-me saco de mi trance, una enfermera-estamos listos-aviso. Fue hasta ese momento en que yo note, que ni siquiera, limpia estaba.

En cuanto empecé la operación, mantuve en mi cabeza, la imagen de Temari, sabía que si ella estuviera ahí, me diría que lo lograría, que la operación seria exitosa. Mire un momento a Shikamaru.

-Tienes que vivir, hazlo por ella-le susurre a su inconsciente cuerpo.

-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O-O—O-O-

Me dirigía a la sala de espera, con paso lento, cada vez sentía mis piernas más pesadas, temía no poder llegar y decirle a Temari que…

-¿Cómo esta?-pregunto mi rubia amiga. Las lágrimas aun eran visibles en sus ojos.

La abrace, nunca me ha gustado, ver a la gente llorar. Sin embargo, ahora no tenía idea de cómo decirlo.

-Lo siento mucho-susurre en su oído, manteniendo aun el abrazo. La sentí tensarse, contra mi cuerpo, más lágrimas bañaban sus mejillas.

-Tendrás que seguir pensando, como decirle lo que sientes a Custodio-kun-le murmure de igual forma.

Se separo lentamente del abrazo, dejándonos cara a cara.

-¿Eso quiere decir que…?-

-Nara Shikamaru está bien, solo necesita reposo-dije dirigiéndome a todas las personas que se encontraban ahí por él-es un hombre fuerte-dije, esta vez, dirigiéndome a Temari, quien sonreía abiertamente.

Después de pocos días, decidí, que al día siguiente, el seria dado de alta. Por lo que me dispuse hablar seriamente con Temari.

-Mañana lo doy de alta-avise, interrumpiendo la felicidad de mi amiga.

-¿Qué? ¿Tan pronto?-pregunto decepcionada mi amiga.

-Temari, se que estos días, que ha estado internado, has podido estar cerca de él, pero no pretenderás que lo deje aquí de por vida ¿O sí?-le pregunte irónica a mi amiga.

-…-

-¡Por Dios Temari!-exclame-estuvo dispuesto a sacrificar su vida por la tuya, ¿Crees que no le interesas?-pregunte exasperada.

-¡Es su trabajo!-me contesto de la misma forma.

-¡Si fuera por trabajo, no hubiera murmurado tu nombre, durante la operación!-le grite enojada. Mi amiga quedo shockeada. Yo tenía planeado omitir esa parte de la historia, pero, no me dejo opción.

-¿E-el murmuro mi nombre?-pregunto.

Asentí-No quería decírtelo para que tomaras valor y se lo dijeras-dije mientras salía de mi oficina-pero haz lo que quieras, no olvides que se va mañana-le avise antes de cerrar la puerta.

Salí de mi oficina, dirigiéndome a la cafetería, resignada a que nunca le diría nada. Después de comer, me levante y me disponía a ir a mi oficina, para revisar unos documentos, cuando mi localizador sonó. Me marcaba una emergencia en el cuarto 180, ¡El cuarto de Shikamaru! Mi localizador seguía insistiendo. La imagen de Temari, apretando insistentemente el botón de emergencia del paciente, por si no había un doctor en la habitación, me vino a la mente. Corrí lo mas que pude, llegando al cuarto 180, abrí rápidamente la puerta, preparada para cualquier cosa. No había pasado ni un segundo, cuando volví a cerrarla.

Estoy segura, que mi cara parecía un foquito de navidad. Y no era para menos, lo que había visto en menos de un segundo en esa habitación, nunca me lo espere. Mi localizador aun sonaba, lo que traía a mi mente la imagen que estaba tratando de bloquear. Al fin y al cabo, Temari si había confesado sus sentimientos, y habían sido tan aceptados, que ahora mismo se encontraba sobre Shikamaru, sin blusa, mientras el acariciaba su espalda. Claro, sin obviar el codo de mi amiga, aplastando el botón de emergencia.

Durante toda esa tarde, noche y día siguiente, no pude sacarme esa imagen de la cabeza. Solo pude sentirme tranquila, cuando vi a Temari y Shikamaru, en la salida del hospital… abrazados.

Me acerque lentamente, hacia la nueva pareja.

-Es hora de irnos-dijo Shikamaru-gracias por todo-me agradeció.

-No hay de que-le respondí.

Temari empezó a llorar y se tiro a abrazarme.

-Calma, que no es la última vez que me ves-le dije-te hablo el sábado para salir, es mi día libre-le propuse, a lo que asintió enérgicamente.

-Cuídala… Custodio-kun-dije antes de que salieran. Shikamaru alzo una ceja. Temari rio.

Yo sonreí cuando los vi irse. Me quedaba tranquila. Con Custodio-kun a su lado, lo que menos le haría falta es… protección.

O-O-O—O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O—O-O-

Wow!!!

Espero que les haya gustado tanto como a mí.

El siguiente es el NaruHina, es el antepenúltimo o el penúltimo, aun no lo decido. Pero en fin…

¡QUIERO REVIEWS!

¡ONEGAI!

Ah, supongo que no tengo que dar las gracias a Chelsea272 de nuevo ¿O si?

Inner!: Claro que sí!

Ahh, bueno, entonces…

¡Gracias!

Inner: ¡VIVES EN NUESTROS CORAZONES!

¬_¬U

Bueno, sin más por el momento

Adiós.