Este es el siguiente capítulo.

Naruto!!!!!!!

Bueno ya lean jajajja

En sus marcas listos… a leer!

O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-OO-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-

Apenas entre, mi mascara de serenidad, desapareció.

Tumbado ahí, en la cama.

Sus hermosos ojos azules, rodeados de ojeras negras.

¿Cómo no me di cuenta antes?

Su cuerpo fornido, llegando a ser raquítico.

Es mi culpa.

Se le había caído una parte de su rubia cabellera.

¡Por mi maldita culpa!

Su sonrisa, transformada en una mueca de dolor.

¡Mi culpa, maldita sea!

El sonrió al verme. Yo llore. Yo lo sabía. Él lo sabía.

Iba a morir.

Sin embargo, siempre sonriendo, siempre tratando de aparentar que todo estaba bien, que no pasaría nada.

Aunque ambos supiéramos, que no era así.

¿De qué me sirve ser la mejor doctora de Konoha, si no puedo curar a la persona que más quiero en este mundo?

¿De qué me sirvieron, tantos años de estudio, si no podía hacer nada por él?

Tantos años de prácticas y ahora, el se muere sin que yo pueda hacer algo.

Había sentido el dolor de perderlo una vez, ¿Sería capaz de resistir el perderlo para siempre?

No.

El era mi apoyo, la persona que me ayudaba a levantarme cuando caía.

Quien me ofreció una mano, cuando todos se alejaron.

El tenía los más hermosos sentimientos, que puede llegar a tener alguien. Sin embargo yo, no creía en el amor, siempre fue más importante el trabajo, que el cariño.

Debería ser yo quien estuviera en esa cama.

Debería ser yo quien estuviera enferma.

¡DEBERIA SER YO, QUIEN MURIERA!

¡NO EL!

¡YO, YO, YO!

Yo…

Sin embargo ahí seguía él, en esa cama blanca, con la sonrisa que siempre me animaba, aquella que usaba cada vez que estaba triste. Porque el sabia que la necesitaba, él sabía que yo estaba triste, pero ya nada se podía hacer. Solo quedarme a su lado, hasta que la muerte se llevara su último suspiro y yo me viera obligada a decir entre sollozos, la hora de su muerte. Ser yo quien, con una manta blanca, tapara su demacrado rostro. Y ser yo, quien lanzara el primer puño de tierra, acompañado de una rosa, a su tumba. Porque sería yo quien lo hiciera. Aunque hacerlo me mate por dentro, no sería capaz de dejarlo hacer a alguien más. Porque él era Naruto, el tonto que hacia las cosas sin pensar y que siempre me metía en problemas, aquel niño que hacia travesuras y terminaba pagando los castigos junto a él. Pero también era aquel, que siempre estaba ahí para mí cuando lo necesitara, el que me ayudaba sin pedir algo a cambio. Porque era mi Naruto. Simplemente Naruto. Un tonto, mi apoyo, mi mejor amigo… mi hermano.

-Hola Sakura-chan-

Caí de rodillas en el frio suelo.

-Me hubiera gustado, que no me vieras así-

A mí también me hubiera gustado Naruto, te lo juro.

-Creo que no soy el gran empresario que esperabas de vuelta-

Aunque lo prometiste.

-Pero veo que tu…-

No por favor, no, por favor no, no lo digas.

-Eres una gran doctora Sakura-chan-

Mentira.

-Na-naruto-

-¿Qué pasa?-

-To-todo va a es-estar bien-

Sí, todo estaría bien.

-Eres doctora…-

La mejor de Konoha.

-Te ayudare Naruto, voy a salvarte-

Lo hare.

-No deberías mentirte Sakura-chan-

-…-

-Eres doctora-

-…-

-Sabes que no puedes hacer nada-

-…-

-Sabes que moriré-

-…-

-Acéptalo-

-…-

-Yo ya lo hice-

-…-

-Voy a morir-

-¡BASTA!-

Tape mis oídos, no quería escucharlo, el no iba a morir, yo no lo permitiría. Me aproxime a su cama, sentándome a un lado de el, recostando mi cabeza al lado de su cuerpo, descargando mis penas. Su mano viajo hasta mi cabeza, acariciando mi rosa cabellera. Atrape su mano libre con la mía.

-No me dejes por favor-susurre.

-Creo que ya habíamos pasado por esto ¿verdad?, aunque ahora es diferente, no me voy por un tiempo, me voy para siempre-

Mis sollozos aumentaron.

-Naruto, por favor-

-Siempre estaré contigo Sakura-chan, es una promesa-

Sentía mi cuerpo temblar, la sábana blanca empapada de mis lagrimas, sin embargo Naruto sonreía.

-Tendrás que cumplir esa promesa-le susurre después de un tiempo callados.

Me levante de la silla y salí de la habitación. Afuera estaban Hinata, Tsunade-sama y un viejo de cabello blanco. Les dedique una rápida mirada, antes de irme.

Camine por los pasillos, sentía las piernas pesadas, estaba mareada, aparte de tener una horrible jaqueca. Pero no importaba nada de eso. Había tomado una decisión.

A lo lejos vi a Konan, una enfermera, la llame.

-¿Sakura-san, que le pasa?-pregunto al notar mi aspecto.

-Necesito tu ayuda-le dije.

-¿Qué pasa?-pregunto de nuevo ella.

-Necesito una prueba de compatibilidad de sangre-le dije- quiero que me ayudes-

-¿Qué paciente?-pregunto ella.

-Naruto Uzumaki, cuarto 530-le dije-es para una donación de medula ósea-

Konan anoto los datos en una libreta que traía.

-¿Y quién es el donante?-pregunto.

-Yo-conteste. Ella me miro sin dar crédito a mis palabras.

-¿U-usted?-pregunto dudosa.

-Sí, ¿Hay algún problema?-dije.

-No, no, para nada-me contesto bajando la cabeza.

-Bien, hay muestras de mi sangre en el laboratorio, me sacaron un poco ayer para los análisis anuales-le informe.

-De acuerdo-me dijo.

-Bien, pues apresúrate-le ordene.

Ella asintió y fue directamente a la habitación de Naruto. Salí del hospital, fui directamente a mi apartamento. Entre en mi casa y sin pudor alguno, empecé a desvestirme, mientras caminaba hacia mi baño. Quede en ropa interior y me mire en el espejo. Al momento de ver mis ojos, ya estaban cubiertos por un manto brilloso de lágrimas. Me metí en la regadera, ni siquiera me preocupe, por la helada agua, que caía sobre mi desnudo cuerpo. Acerque mi mano hacia la botella de shampoo, pare en mi cometido, recordando como Naruto juraba amar el olor de mi cabello.

-Naruto-susurre.

Me senté en el frio suelo de la regadera, sintiendo el agua caer en mis hombros, como si fueran piedras. Tenía un hueco en el estomago, acompañado de un dolor punzante en la cabeza, además de opresión en el pecho. Lo que podía interpretarse de otra manera, el hueco en el estomago, era la sensación de que el aire me faltaba, el punzante dolor en mi cabeza, eran todas las lagrimas que faltaban por salir y la opresión en el pecho, era mi propio remordimiento, era la culpa. Porque me sentía culpable, después de todo, yo no me di cuenta de nada, tal vez yo tuve la oportunidad de salvarlo, pero no lo note.

Oía el sonido de mi celular, pero me sentí incapaz de salir de la ducha. Quería que el agua fría se llevara mis problemas y aunque sabía que no seria así, permanecí un rato mas ahí.

Salí de la ducha y el espejo me devolvió mi reflejo. Mi pelo, más pesado de lo normal, aplastándose contra mis mejillas, mis labios resecos, la nariz roja y mis ojos, antes verdes, pasaron a ser rojizos e hinchados. Me sentía más tranquila, después de desahogarme en la ducha. Fui hasta mi habitación, envuelta en una toalla rosada.

Me puse un vestido entallado verde, fue un regalo de mi hermanito.

-"Combina con tus ojos Sakura-chan"-me dijo el día que me lo regalo.

Volví a sentir gotas saladas en mis ojos, pero me serene. A Naruto no le gustaría verme así… de nuevo. Me arregle un poco, borrando así, todos los rastros de lágrimas. Salí de mi apartamento y subí a mi auto, pero antes revise mi celular, tenía una llamada perdida de Tsunade-sama. Probablemente, ya se habría enterado, pero ya no importaba, lo realmente importante en ese momento, era la salud de Naruto. Entre al hospital, bajo la atente mirada de los hombres, la verdad es que no solía arreglarme mucho para ir a trabajar, claro que no iba en fachas, pero jamás me había presentado con un vestido.

Llegue a la habitación de Naruto, mire la puerta, suspire y cuando estaba a punto de entrar, el viejo ese de Jiraiya apareció.

-Así que vas a darle una buena despedida a Naruto-dijo en doble sentido.

Le di un fuerte golpe en la cabeza, dejándolo tirado en el piso, antes de entrar a la habitación. Naruto volteo hacia la puerta y en cuanto me miro, sonrio.

-Así está mucho mejor hermanita-dijo Naruto.

-Sí, pensé que te gustaría verme en este vestido-le dije sentándome al lado de su cama.

El rio levemente-Te ves tan linda, que dudo que el pervertido de Jiraiya, no te haya dicho algo-comento como si nada.

Yo me ruborice-Digamos que lo hice tragarse sus comentarios-le respondí. Ambos reímos.

-¿Adivina qué?-le dije.

-¿Qué?-me pregunto intrigado.

-Te traje un regalito-dije mostrándole una bolsa de plástico.

-¿Qué es Sakura-chan?-pregunto entusiasmado.

Saque de la bolsa unas gelatinas.

-Mou Sakura-chan, ¿Por qué no me trajiste ramen?-pregunto haciendo pucheros. Yo reí.

-No puedes comer ramen-lo regañe-además la comida del hospital, es peor que simples gelatinas-le informe a mi amigo.

-Está bien-acepto resignado, yo sonreí-pero, tu comerás conmigo-me condiciono.

-De acuerdo-acepte y ambos empezamos a comer nuestras gelatinas.

Pase el resto de la tarde platicando con Naruto, me conto todo lo que había hecho en Suna y le conté que tanto había aprendido, aunque siempre estuve evitando el tema de su enfermedad.

-Doctora Haruno-llamo una enfermera desde la puerta, interrumpiendo nuestra charla.

-¿Si?-le conteste.

-Tsunade-sama la llama-dijo ella.

Suspire-Ya voy-dije retomando mi platica con Naruto.

-Dice que es urgente-dijo interrumpiendo de nuevo-además, parecía molesta-advirtió.

-Bien-dije resignada.

-Creo que alguien hizo una travesura-se burlo Naruto.

-Tienes razón-dije sinceramente. El me miro dudoso.

-Y no me arrepiento-agregue antes de salir de la habitación.

Me encamine hacia la oficina de mi jefa con una sonrisa. Llegue y vi a Shizune con su cara de espanto, lo cual me alerto. La que me esperaba con mi jefa. Suspire y toque.

-Adelante-se escucho del otro lado. Entre.

-¿Me llamaba Tsunade-sama?-pregunte de lo más tranquila.

-Acabo de enterarme, de que pediste una prueba, para comprobar la compatibilidad de tu sangre con la de Naruto-me informo.

-Si-acepte.

-¿Y a que se debe eso?-me pregunto irónica.

-Quiero ser su donante-explique a mi jefa.

-¡Sakura!-me regaño-bien sabes que es casi imposible que puedas ser la donante de Naruto-trato de hacerme entrar en razón.

-Usted lo ha dicho Tsunade-sama, "casi imposible"-le dije.

-Es muy difícil que seas compatible, la mayoría de los casos, solo hermanos u otros familiares, pueden ser compatibles-explico mi jefa.

-Lo sé-le dije.

-¿Entonces porque lo haces?-me pregunto.

-Porque quiero a Naruto conmigo, no pienso rendirme tan fácilmente-le explique-si no soy compatible con él, no descansare hasta encontrar a alguien que si lo sea-prometí.

-Sakura-pronuncio Tsunade-sama anonadada.

Me dirigí hacia la puerta de su oficina.

-Además, yo soy su hermana-dije abriendo la misma.

-Sakura-me llamo antes de que saliera. Yo voltee a verla.

-La prueba esta lista, la tiene Kurenai en recepción-me informo.

Yo sonreí-Gracias-le dije antes de salir.

A paso rápido, fui hasta recepción. Por fin sabría si era compatible para la donación. Si no fuera el caso, cumpliría mi promesa, buscaría a alguien que si lo fuera. Llegue a recepción, Kurenai me saludo amablemente, mientras que Karin, su pelirroja compañera, trataba de fulminarme con la mirada, debido a que le robaba la atención de los hombres con mi vestimenta.

-Hola Kurenai-salude a la recepcionista.

-Doctora Haruno, buenas tardes-contesto ella.

-¿Tienes los resultados de sangre de Naruto Uzumaki?-le pregunte.

-Sí, permítame un momento, ahorita se los entrego-dijo.

-Gracias-le conteste.

Mientras ella los buscaba, yo mire alrededor, la mayoría de los hombres, me miraba, lo que me hizo enrojecer. Había escuchado uno que otro insulto por parte de la pelirroja, pero me tenía sin cuidado. Aunque me dio curiosidad, cuando ella dejo de insultarme, así que voltee hacia ella. Mis orbes se abrieron desmesuradamente. Enfrente de Karin, se encontraba el hombre más guapo que había visto en toda mi vida. Desordenado cabello azabachado, profundos ojos negros, tez blanca, como nívea, aparte de un cuerpo de infarto. ¡Era lindísimo!

Me abofetee mentalmente por el rumbo de mis pensamientos. Naruto estaba mal, no debía ponerme a pensar en esas cosas.

-Doctora Haruno-me llamo Kurenai, sacándome de mi ensimismamiento.

-¿Ah?-conteste.

-Aquí están los resultados-dijo con una gota de sudor en su frente.

-¡Ah sí! Gracias-le agradecí, dispuesta a retirarme.

-Estoy buscando a Uzumaki Naruto-escuche decir al joven azabache. Pude notar un toque de desesperación en su voz. Voltee ligeramente hacia él. Note que Karin no le hacia el más mínimo caso, estaba muy ocupada en comérselo con la mirada.

-Por favor señorita, necesito saber en qué habitación se encuentra Naruto Uzumaki-le repitió. Hasta ese momento caí en cuenta. ¿Conocía a Naruto? ¿De dónde? Y aun más importante ¿Por qué Naruto me dijo que tenía un amigo tan guapo?

-¡ESTE NO ES EL MOMENTO SAKURA!-volví a gritarme interiormente. Suspire.

Vi al pelinegro alejarse un poco de Karin, al parecer comprendió que no conseguiría información con ella. Tome valor y me acerque a él.

-¿Conoce a Naruto?-le pregunte directamente.

El me miro fijamente, yo evite un sonrojo.

-¿Tu eres Sakura?-me pregunto él.

-Si-conteste confundida. ¿Cómo rayos me conocía?

-Sasuke Uchiha-dijo extendiéndome su mano, yo hice lo mismo.

-Sakura Haruno-conteste.

-¿Sabe dónde está Naruto?-me pregunto.

-Si-le conteste-¿Quiere verlo?-le pregunte.

-Por favor-pidió.

-Está bien, sígame-le dije.

Empezamos a caminar y a lo lejos pude ver la furiosa mirada de Karin. Todo el trayecto fue en silencio. Llegamos a su habitación y entre yo primero sin hacer ruido. Naruto miraba el techo como si fuera lo más interesante en el mundo.

-¿Estas solo?-le pregunte, el se sobresalto un poco, lo que logro hacerme sonreír.

El también sonrio-Hinata-chan acaba de irse a descansar-aviso. Yo asentí.

-¿Adivina qué?-le dije.

-¿Mas gelatinas?-pregunto burlón.

-No-negué-tienes visitas-dije dejando pasar al pelinegro.

-¡TEME!-grito Naruto.

-Usurantokachi-saludo Sasuke.

-Vaya, yo creí que me habías olvidado-bromeo el rubio.

-Lo siento Dobe, acabo de enterarme-se disculpo.

-No hay problema hombre-dijo Naruto sonriendo.

-¿Cómo estás?-pregunto con cierto temblor en su voz.

-Muriendo-dijo Naruto.

-¡Naruto!-lo regañe.

El rio.

-Vale, vale Sakura-chan, no volveré a decirlo-prometió. Yo agache la cabeza. Su amigo lo miro fijo.

Los tres quedamos en un silencio incomodo.

-¿Qué tal te fue en la conferencia?-le pregunto Naruto a su amigo.

-Bien-contesto simplemente, sentándose en la silla a un lado de su cama.

-Los dejo solos-avise. Ambos asintieron.

Salí del cuarto, aun me tenia aturdida el comentario de Naruto. Pero de pronto recordé los análisis. Revise rápidamente, los resultados.

Las lágrimas cayeron nuevamente por mis mejillas y omití un grito…

-o-O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O—O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Chan chan chan chan…

Lo dejare en suspenso, pero ya saben…

Reviews=actualización.

Y de paso les dio que pasen a leer mi nuevo One-shot.

Las crónicas de una kunoichi, está muy bueno.

Sin más me voy.

REVIEWS?