Capitulo 12: muerte

Longart

-no te mueras Storm, resiste.- dije desesperado, Primus que estaba mal, el veneno aunque poco, había llegado a su energon, la inanición anterior solo empeoro el cuadro, no podía hacerlo vomitar, sus tanques estaban vacíos, tragar eso en ese estado solo aceleró el proceso de absorción.

-Dalia, Dalia yo…-ahora alucinaba, Primus ayúdame no quiero quedarme solo de nuevo.

-Longart lo siento, siento lo que te dije y lo que te hice, ¿me perdonas?-sus ópticos brillaban con la poca luz de vida que le quedaban.-no quiero irme sin saber si me perdonas, no quiero irme dejando un amigo lastimado.

-No vas a morir Storm grábate eso en el duro procesador que tienes.-le dije, pero ni yo creía mis propias palabras, sin un antídoto no tenia muchas oportunidades, aun si era solo una gota; todo dependía de él, de su fuerza de voluntad, pero no, como el estaba lo mas seguro era que se dejara morir y yo no estaba dispuesto a dejarlo, me acababa de dar la única arma que podía usar en su favor.- Sabes una cosa, no te perdono, eres un traidor, yo era capaz de poner mi chispa en riesgo por ti y como me lo pagas golpeándome y diciendo unas cosas que no creí que salieran de tu vocalizador.-bien esa era mi única o, su, única salvación, tal vez la culpabilidad pudiera mas que la depresión.

-bien, entiendo que no me perdones, te dije cosas muy feas y lo lamento, solo quisiera que me perdonaras.-su voz se fue apagando.

-no lo siento pero no puedo perdonarte.-mis ópticos se humedecieron, si esto no funcionaba y él moría, cargaría este dolor en mi chispa por toda mi existencia, pero era un riesgo a tomar.

-no aguanto mas, Longart no puedo.-cayó en éxtasis, me senté a su lado, en unos momentos sabría si sobreviviría o no y con ello si mi plan dio resultado o si sólo lo había echo sufrir más.

Storm Fire

Ya lo intuía yo, Longart no me perdonaría sería algo que debería cargar durante mi otra vida. Caer en éxtasis fue lo mejor que me pudo haber pasado me aleje de todo ese dolor y sufrimiento de toda esa dura y triste depresión, de la fría y rígida celda, que me incrustaba mas y mas en mi cruel destino.

Caminaba por un estrecho corredor, lleno de sonidos, sonidos que intente no recordar, frases que me perseguían.

-Déjenlo es solo un sparkling, me quieren a mi.

-hermano. Me están lastimando.

-jajaja no puedes llevar estos ópticos así que te los arrancaré.

-ahhhhhh no puedo ver.

-eres muy especial para mi.

Dalia, Dalia, no, no ella no.

-Aléjense de él, el jamás se uniría a los decepticons.

-señora, su hijo los ha traicionado a usted y a nosotros.

-Storm tu no debes estar aquí no debes.- ¿Dalia?, que hacía ella aquí.

-¿dalia eres tu?- oh que hermosa sensación de me embargó, la encontre, a ella por fin. Se acercó a mi hermosa, radiante, no herida y destrozada como la había visto por última vez. Me acarició el rostro con esas manos tan suaves, la tomé de la mano y la lleve hasta mi pecho, mostrándole así cuanto la anhelaba.

-no debes estar aquí Storm.-me dijo alejándose. Como que no debia, si estaba ahí por ella.

-si, si debo, morí no lo ves.-le dije siguiéndola.

-no Storm, eres un egoísta, no puedes decidir acabar así como así tu vida.-me regañó encarándome.

-no fui un egoísta, lo hice por ti.-me defendí.

-por eso lo eres, no te detuviste a pensar si quiera como me afectaría saber que te dejaste morir por mi, que hay de Longart no se disculpó contigo.-me dijo furiosa, sus ópticos destellaban.-le lastimaste, Storm y él necesita tiempo para entenderte, para disculparte, no puedes dejarlo solo, sufriendo por no haberte disculpado, por no decirte que eres su mejor amigo.

-él no importa ahora. Dije.-ahora solo somos tu y yo.-le dije besándola, gran error, me descargo todo un bofetón.

-no puedo dejar que un mecha como tu me bese.-me dijo caminando hacia la luz.

-¿no me quieres?-le pregunte entristecido, no pensé que morir fuera tan difícil, que el reencuentro doliera tanto.

-pues no, me gustaba ese mecha cariñoso que eras, ese mecha que solo pensaba en protegerme, en cuidarme, en querer a su amigo.-dijo llorando. Me descompuse al verla así, también estalle en llanto.

-no no quería lastimarte, enserio, pero pensé que…-demonios que había echo.

-no pensaste nada eso fue lo que hiciste.-me dijo furiosa.-ahora prométeme que volverás con Longart y arreglaras todo.

-no puedo prometerte eso, amor es superior a mis fuerzas.-dije cayendo de rodillas, Primus por que lo hice, no debí morir, no de esa manera.

-entonces si no vuelves olvídate de mi y no me llames amor, porque esto se acabó.-me dijo desapareciendo.

-Dalia no, no te vayas no me dejes.-lloré, lloré y lloré, como volver, como lo haría, estaba atrapado, solo en el limbo con esas voces de mi pasado, no sabia como ir ni como volver y lo peor de todo Dalia me había dejado, todo por ser un vil egoísta, pero lo que ella dijo era cierto, aún tenia a alguien que me apreciaba, alguien que aguanto todos mis achaques sin quejarse, no podía dejarle solo, simplemente no; como si una luz me hubiera iluminado entendí como volver.

Me concentre en Longart en que quería que me perdonase, pero era muy difícil las voces se me incrustaban en el procesador, no solo voces también imágenes, crudas imágenes, y me desconcentraban. Decidí concentrarme en su amistad, en salir de esa mina, en huir y hacer una nueva vida, concentre todo ese deseo en mi procesador, era muy agotador.

-déjenlo es solo un Sparkling.

Volver, volver...déjenlo es mi hermano.-los seekers lo atraparon y con un rayo láser, disparado a quemarropa le mataron.

-no es un decepticon.-mi creadora luchaba con esos seekers.

Longart, huir de la mina, ser libres. Dolor, muerte, mi familia; una lagrima rodó por mi mejilla.

-mamá, papá me marcho a la guerra. Decidí ir a la academia.-mis creadores me veían entristecidos.

No ese recuerdo no, no por favor. Maldición volver, volver.

-Skanter vuelve.-mi hermano intento huir de lo seekers, pero estos lo atraparon.

Volver, hermanito, no, no, volver, Longart.

-acaben con todos.- decía el líder de la unidad con ese brillo maligno en los ópticos.

Volver, eso es solo el pasado, vamos VOLVER.

Longart

El nivel de stress de Storm era elevado, su procesador estaba siendo exigido al límite, para el éxtasis esos niveles eran preocupantes, pero yo sabía que debía estar librando una batalla realmente atroz. Su pasado era muy doloroso y él debía enfrentarlo solo. Se agitó y lloró, gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas. El refrigerante corrió por su frente, debía estar muy sobrecalentado. Solo resiste amigo vamos, debes volver.

Storm Fire

Estaba agotado no podía más, no sabía como luchar, mientras mas me concentraba en volver, más crudos y dolorosos se volvían los recuerdos, dejé de luchar y empecé a buscar una solución, no podía luchar contra los recuerdos sin lastimarme aun mas la chispa así que, "si no puedes vencerlos úneteles" o mejor dicho acéptalos, ese era mi pasado, un pasado cruel que no se lo desearía ni a mi peor enemigo, pero mío al fin, así que debía aceptarlo y superarlo no luchar contra el porque no podía cambiarlo.