Realmente lamento la demora. Pero aquí esta un nuevo capítulo del fic. Gracias por leer.
Ya saben las advertencias de siempre, Bleach no es mio, sólo ocupo mi imaginación ;) Derechos a sus respectivos dueños. Es yaoi y en este capítulo hay fuera de personajes muy grandes de los cuales no me siento nada orgullosa ;_;
Ojalá les guste. Aquí vamos.
Sé que quieres ser mi salvación.
Su mente vagaba mientras sentía la oscuridad a su alrededor, se sentía ligero en medio de un espacio sin fondo ni suelo y le gustaba.
Cerró los ojos nuevamente, dejándose llevar por toda aquella tranquilidad. Mas un extraño sonido le hizo abrir los ojos. Enfocó sus sentidos para poder asociar aquello con algo. No tuvo que esperar demasiado cuando una gran carcajada comenzó a escucharse por todo aquel extraño lugar. Alguien se reía y no sabía quién era el dueño, tampoco quería saberlo.
- ¿Qué ocurre Rey? – El tono con el que dijeron esas palabras era burlón. – ¿Eso es todo lo que tienes? – Mantuvo fuertemente los ojos cerrados cuando una mano le tomó del cuello y lo levantaba, Ichigo podía sentir la respiración de aquel desconoció. - ¿Quieres que tome tu lugar Rey?
Abrió los ojos de golpe luego de aquello. Confundido miró a su alrededor, encontrándose en un cuarto de la clínica, Inoue se encontraba sentada en una esquina anotando algunas cosas, pero al ver como su amigo despertaba llegaba a su lado.
- ¿Te encuentras bien Kurosaki?
Ichigo afirmó, aun algo confundido por aquel extraño sueño, pero todo aquello pasó a otro plano cuando recordó lo sucedido.
- ¿Y Karin?
Inoue se dedicaba a ver a Ichigo, pero le sonrió con tranquilidad.
- Se encuentra bien. Los encontré gracias a ella.
- Entiendo.
- No sufrió ningún daño Kurosaki, no te preocupes.
Ichigo suspiró aliviado, pero una nueva preocupación llegó a su mente.
- ¿Y Toushirou?
Inoue se mantuvo un momento en silencio, mientras se alejaba de Ichigo y dirigirse a un mueble en donde se encontraban los remedios.
- Tiene algo de fiebre.
- ¿Grave? – Intentó levantarse, siendo la enfermera quien se lo impidiera, esta mantuvo su sonrisa mientras le entregaba algunas pastillas y un vaso con agua.
- Nada que un buen sueño no reponga.
- Me alegro. – Sin más se tomó el medicamente.
Se mantuvieron en silencio por algunos minutos, Inoue continuaba anotando en algunos papales mientras Ichigo decidió permanecer recostado por algunos minutos más. Luego de que la joven se atreviera a preguntar por lo sucedido e Ichigo le respondiera (omitiendo algunas partes) esta le dijo que podía tomarse la tarde libre y descansar en el cuarto.
- ¿Igual irás esta noche? – El tono se la joven sonaba algo preocupado.
- Si, no me siento tan mal como crees Inoue, así que tranquila.
- Bueno, de todas formas estaré con ustedes.
Ambos rieron. Orihime se despidió de su amigo ya que tenía que seguir con sus pacientes, Ichigo por su parte se dedicó a mirar el techo. Aun estaba preocupado por Karin, pero su amiga le había dicho que se encontraba bien.
Suspiró cansado. Su familia era simple, eran tres hermanos en total, su madre había fallecido siendo el muy joven y sólo vivían con su padre (el cual estaba loco de remate) sus hermanas siempre habían sido normales y él se encargó de darles lo mejor para no entristecerlas o preocuparlas. Ambas siempre se habían visto sanas y nunca tuvieron problemas con las visitas médicas.
El problema comenzó hace 6 años atrás. Karin empezó a hablar de temas extraños, de seres desconocidos y terroríficos, comenzó a sufrir ataques de pánico mientras dejaba de ser la joven activa de siempre. También le había dicho ser algo que no era, le había dicho que podía ver cosas que no existían y estaban completamente fuera de la realidad. Algunas veces la encontraba mirando el cielo en completo terror o algunas esquinas camino a la escuela.
Por un año intentaron recuperar a su hermana, pero todo fue en vano y al final su padre prefirió llevarla a esta clínica. Ya nada se podía hacer por ella y así la pequeña comenzó a vivir en este lugar. En parte su deseo por ser psiquiatra comenzó cuando Karin fue traída a la clínica, lo que más deseaba era poder salvar y ayudar a personas como Karin.
Suspiró y luego se acomodó en la cama. No le gustaba recordar mucho el pasado, le molestaba y a la vez le producía un sentimiento de vacío inexplicable.
La imagen de Toushirou llegó de lleno en su cabeza ¿Por qué su hermana había dicho aquellas palabras tan extrañas en relación a Toushirou?
Aunque, ahora que lo pensaba más detenidamente, Karin mencionaba seres al igual que Toushirou ¿Por qué sucedía aquello? Estaba seguro que ellos nunca se habían visto en el pasado, lo hubiese sabido si aquello hubiese ocurrido. Así que, ¿Cómo era posible que su hermana le conociera? Y lo más importante ¿Realmente hablaría de lo mismo que le decía Toushirou?
Se sentó y luego giró la vista hacia la ventana. Tal como la última vez, aquellos seres extraños se encontraban en el cielo, moviéndose de un lado a otro, pero lejos de la clínica. Cerró los ojos y los abrió, mas los seres con esas extrañas mascaras continuaban ahí.
Llevó una mano hasta su frente, esto simplemente debía ser una broma de mal gusto. Mas al destino le gustaba molestar y tal como en su sueño comenzó a escuchar aquel sonido que lentamente comenzó a transformarse en una sonrisa burlona.
"Esto es una pesadilla"
Nuevamente un dolor de cabeza comenzó a invadirlo y con ello su consciencia.
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Inoue caminaba tranquilamente por el pasillo, ya era el momento de darle las pastillas correspondientes a sus pacientes. Tarareando una melodía se dirigió hasta el cuarto de las medicinas. Al entrar al lugar se topo con Rangiku, estuvo a punto de saludarla alegremente cuando vio la expresión de la mujer.
- ¿Rangiku? – Matsumoto parecía preocupada por algo, se encontraba apoyada en la pared mientras sus manos se apoyaban en su pecho. – Rangiku. – Volvió a llamarle mientras se acercaba a la secretaria.
- ¿Eh? – Matsumoto al ver a la enfermera pareció salir de su transe.
- ¿Estás bien?
- Si… si Inoue estoy bien… es sólo… - Nuevamente la mujer mostró esa expresión de preocupación. Inoue llevó su mano hasta el hombro de la mujer, regresándola una vez más a la realidad.
- Sabes que puedes contarme lo que sea.
- Si… lo se. – Suspiró – Pero no entiendo Inoue, de verdad estoy bien, pero al ver a ese niño… - Rangiku llevó una mano hasta el rostro, su semblante lentamente comenzó a cambiar a uno de pánico. – Al ver al niño, sentí… ese niño me hizo sentir algo que no…
- ¿Niño?
- Uno de cabellos albino – Matsumoto de pronto se rió. – Me retó por ser tan holgazana, pero lo peor de todo es que sentía que aquello era normal.
Se mantuvieron un momento en silencio, Matsumoto temblaba siendo Inoue quien la abrazara con una mano y le acariciara la cabeza con la otra en un intento por confortarla. De pronto Rangiku comenzó a reír.
- Lo siento Inoue, debes pensar que estoy loca.
- Claro que no Rangiku, no creo que estés loca.
- Nunca me había pasado algo similar.
- Dime algo Rangiku, ¿Alguna imagen viene a tu mente al pensar en ese niño?
La pregunta de Inoue sorprende a la mayor, pero con timidez asiente lentamente. Cierra los ojos esperando alguna otra pregunta, al hacerlo llegan imágenes confusas y extrañas de lugares nunca antes vistos.
- ¿Qué tipo de imágenes? – . Matsumoto duda un momento en contarle, pero confía en su amiga.
- Es una lugar lleno de pasillos, de los cuales si no sabes el camino podrías perderte. Al fondo se ve un gran castillo blanco rodeando un cerro… yo, no sé qué pasa Inoue, pero aquellas imágenes me son tan desconocidas como familiares.
- ¿Cómo un Deja vu[1]?
- … si.
- Entiendo.
- ¿Hay algo mal conmigo Inoue? – Inoue negó tranquilamente con la cabeza, sonriéndole de la forma más dulce posible, luego se levantó para buscar un remedio que pudiera ayudar a su amiga.
- Claro que no Rangiku, no te preocupes.
Le expresó con tranquilidad, entregándole unas pastillas de color verde junto con un vaso de agua. Matsumoto se las tragó sin preguntar y un nuevo silencio se hizo presente.
- ¿Y era grande el castillo? – Preguntó la enfermera buscando ahora los remedios para sus pacientes.
- ¿Qué castillo? – Preguntó Rangiku confundida, no recordaba haber hablado de un castillo.
- Nada, supongo que fue mi imaginación. – La joven sonrió. – Bueno, ahora debo atender a mis pacientes, luego nos vemos.
Sin más Inoue se retiró del lugar, Matsumoto se quedó un rato más preguntándose luego el cómo había llegado hasta ahí. Mas, al ver la hora se dio cuenta que pronto sería su salida y que debía prepararse para la noche, sin pensarlo dos veces se dirigió hasta la oficina, pero caminando lentamente para no llegar tan rápido.
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Al despertar nuevamente de aquel extraño desmayo, lo primero que había hecho fue dirigirse hasta el cuarto de su paciente. Aun no entendía aquellas ganas por verlo, al fin y al cabo su prioridad debería ser su hermana. Un poco de culpa le invadió cuando entro al cuarto del joven, sin ser el de Karin.
Caminó en silencio, fijándose en todo momento en su alrededor para no hacer ruido y así despertar al pequeño. Tal como había dicho Inoue Toushirou se encontraba con fiebre, las mejillas rojas y la respiración agitada se lo indicaban. Dudo un poco pero llevó su mano hasta la frente del niño, se encontraba algo caliente, pero nada en comparación a como la tuvo en el jardín.
- Realmente me preocupaste Toushirou.
Le susurró suavemente al pequeño, sin esperar respuesta ante ello. Aun sin quitar la mano de la frente de su paciente siguió observando el rostro infantil. Curiosidad era la única palabra que pasaba por su cabeza en estos momentos. Todo Toushirou le era completamente curioso y no entendía el porqué.
Tantas veces le había hecho enojar el niño, aun no llevaba ni una semana en la clínica y ya sentía que estaba a punto de tirar la toalla, pero a la vez una gran curiosidad invadía su ser al ver, todo aquello mezclado con un toque de culpa del cual no tenía idea de dónde había salido aquel sentimiento.
- Estar a tu lado me hace sentir extraño.
Recordó aquellos seres extraños, no quiso mirar por la ventana por miedo a volver a verlos, o más bien, estaba demasiado concentrado en las facciones del rostro de Toushirou como para poder querer mirar en aquella dirección. Antes de darse cuenta su mano se encontraba bajando lentamente por el rostro del pequeño hasta la mejilla, la cual comenzó a acariciar suavemente, le pareció un toque sumamente natural, mas antes de poder hacer otra cosa unos golpecitos en la puerta lo sacaron de su trance y rápidamente dirigió su atención hacia la puerta, sacando la mano.
- Permiso.
La voz tímida de Inoue junto con su rostro se hicieron presente, Ichigo sonrió al verla.
- Vine a darle la medicina a Toushirou.
- Claro, yo solo vine a ver como estaba.
Ambos se sonrieron luego de aquello. Inoue entró al cuarto, mas Ichigo se despidió de la muchacha.
- Mi turno ha terminado, así que nos vemos en la noche.
- Claro.
Inoue movió la mano en un gesto de despedida el cual Ichigo respondió. Sin más el psiquiatra se retiró de aquella habitación, camino algunos pasos y luego boto aire del cual no tenía idea había contenido.
Antes de pensar en alguna otra cosa, la voz de Rukia lo regresó a la realidad. Sonriendo de forma tranquila se dirigió junto a su amiga, ella también había terminado su turno y se marchaba a casa.
Era hora de prepararse para la noche.
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El lugar de encuentro entre sus amigos se encontraba ubicado en el centro de la ciudad. Era una pub tranquilo y de buena música, con todo tipo de adornos en todo el lugar, en parte aquello había sido el causante de que tanto les gustara el pub, existían todo tipo de cuadros y figuras de los cuales nunca se había aburrido de contemplar.
Para su sorpresa el único que se encontraba en la mesa de siempre era Renji, dudo un momento en acercarse, no es que aun le guardara rencor a su amigo, pero no se sentía lo suficientemente preparado para hablarle sin compañía.
Rogó para no ser visto, pero como siempre, nada ni nadie escuchó sus ruegos ya que el joven de tatuajes le divisó rápidamente entre la multitud. Sonrió falsamente mientras le respondía el saludo y sin más se dirigió hasta la mesa en donde el otro joven se encontraba.
- ¿Cómo has estado Ichigo?
- Bien gracias. – El psiquiatra trató de sonar lo más normal posible, pero estaba seguro que no se le notaba.
- ¿Y la práctica? – De alguna forma el otro parecía no notarlo, al menos no a propósito.
- Ahí estamos, sobreviviendo supongo. ¿Qué tal tu?
- Sólo puedo decirte que los críos son unos demonios con un muy buen disfraz. – Ambos rieron ante el comentario. – Pero no me quejo cuando doy clases en la tarde a las damas.
- Que no te escuche tu novia o de seguro saldrás lastimado.
- Tú nunca alegaste al respecto.
Ichigo hizo una seña para llamar al joven del pub, cuando este se acercó pidió algo de beber. Renji se movió algo incómodo ante la actitud del joven, por lo que se mantuvo en silencio, mas al pasar los minutos no aguanto más.
- ¿Por qué no dices nada?
- ¿Cómo qué? – Esta vez Ichigo dejo perfectamente claro su molestia.
- Creí que habíamos quedado como amigos.
- Lejanos.
- Pero amigos. – Intentó bromear sin resultados, Ichigo suspiró para luego recibir su pedido y comenzar a beber.
El celular de Ichigo comenzó a sonar, sacó el aparato para ver el dueño de la llamada y levantó una ceja al leer el nombre de Rukia, maldijo para sus adentros al pensar que toda esta estúpida escena podría haber sido causada por su amiga.
"Esa mujer"
Pensó aun más molesto que antes. El y Renji habían tenido una relación de tres años, siempre se habían llevado bien, admitía que muchas veces habían discutido por cosas sin sentido, pero era parte de su relación por lo que nunca le había molestado aquello. Fueron unos grandiosos tres años en los cuales compartieron el apartamento de Ichigo, vivieron miles de locuras y todos los días era de carnavales.
Pero todo acabo cuando Renji le confesó ya no sentir lo mismo. Se encontraban en el departamento celebrando su tercer año de noviazgo cuando el joven se lo confesó. Aquella persona le miró de forma triste y disculpándose de todas las formas posibles, declaró ya no sentir lo mismo, que aquellos sentimientos lentamente habían comenzado a disminuir con el tiempo, que su relación se estaba volviendo monótona y que ya no sentía que eran como antes.
Ichigo no supo que pensar en aquellos momentos ¿Qué más se esperaba en una relación? A él siempre le había gustado la relación que llevaban, el modo de vivirla, nunca se había imaginado que a Renji no le gustase, pero lo más importantes, este nunca se había molestado en explicarle como se sentía hasta ese momento en que decidió botar todo a la basura.
Le dejó ir sin más explicaciones, no dijo nada, no demostró sentimiento alguno y con un simple nos vemos dejó con llave aquellos tres años de relación. Tampoco expresó emoción cuando se enteró de que tenía una novia al mes siguiente.
Renji había sido una gran influenza para poder seguir adelante, lo admitía. Siempre le apoyó, en sus estudios, con su familia. Estaba seguro que no hubiese podido ejercer si no fuera por él, pero aún así se sentía traicionado.
De algún modo nunca pudo superarlo. Y aunque ya haya pasado un año desde aquello, su relación nunca fue la misma. Ichigo no estaba seguro de querer seguir con aquella amistad, aunque igual aceptaba verle cuando todos se juntaban, era lo mínimo que podía hacer por sus amigos. Nunca permitiría que sus amistades se rompieran por algo tan tonto como un conflicto entre ex.
- Escucha… -Hizo una señal de querer contestar el teléfono, sin esperar respuesta se levantó de su asiento y se fue hasta la entrada para escuchar mejor.
- ¿Qué tal Ichigo? – Se escuchó la animada voz de Rukia.
- Sólo lo diré una vez, si no deseas ver un derramamiento de sangre y atenderme por loco te aconsejo que traigas tu humanidad en este instante junto con la de los demás.
No escuchó respuesta y diez minutos después todos sus amigos se encontraban celebrando el reencuentro.
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Se encontraban en uno de los jardines de la decima división. Una de las cosas que más le agradaban a Ichigo de Seiritei eran aquellos jardines tan bien cuidados pertenecientes a algunas secciones. Una de ellas era la de la décima división, mas, no sólo era el jardín lo que a Ichigo le gustaba, sino también al capitán de la misma.
Largo ha sido el camino que ha tenido que seguir para poder darse cuenta de aquellos sentimientos por el capitán y a la vez por su preferencia en las personas. Sus gustos no eran un camino cualquiera, era difícil de seguir y sabía que no siempre contaría con la ayuda de todos sus seres queridos. Porque para algunos eran gustos extraños e incomprensibles, eran temas tabú. Pero a la vez era algo tan normal como querer a una mujer, porque al fin y al cabo de eso se trataba, querer a otra persona con todas las fuerzas posibles.
Aunque bueno, ya había pasado aquella etapa, fue dura, pero salió con éxito de aquello, como siempre y porque sabía que no se había equivocado.
Y ahora aquí estaban, en uno de los jardines más bellos para su gusto. Toushirou apoyado en una baranda del puente observando el agua pasar y el mirando al pequeño como si fuera una especie de obra.
- ¿Qué es lo que querías decirme Kurosaki?
Como siempre al capitán le gustaba ir al punto de inmediato, una de las tantas cosas que habían llamado la atención de Kurosaki hacia el niño.
Ichigo tosió un momento algo nervioso, más aún al tener aquellos ojos turquesa fijos ahora en su persona, esperando una respuesta que estaba seguro el chico nunca se hubiese imaginado. Quería confesarse, sabía que lo que sentía por el niño era serio, pero a la vez quería que este se enterara de sus sentimientos ¿Egoísmo? Podría ser eso, mas estaba seguro que el chico tomaría sus palabras y sabría darle una respuesta apropiada a lo que sentía, aun sabiendo que este lo rechazaría.
- Toushirou yo…
- Capitán Hitsugaya.
- Lo que sea. – Toushirou levantó una ceja algo molesto ante el comentario del shinigami sustituto, aun así prefirió no decir nada, el rostro que Ichigo le mostraba en estos momentos era uno que nunca había presenciado.
- Te escucho Kurosaki.
Susurró el capitán con tranquilidad, esta vez apoyándose en la baranda y dirigiendo toda su atención a Ichigo.
¿Cómo podría expresar todo aquello sin sonar muy estúpido? ¿Cómo decir todo lo que tenía dentro? Ichigo aun se debatía en contar lo que sentía, tal vez había sido mala idea después de todo. Observó nuevamente a los ojos al capitán, este no mantenía ninguna expresión en particular.
- Toushirou. – No recibió comentario al respecto, Ichigo no evitó sonreír ante aquello, más fue suficiente como para querer decir lo que sentía. – Quiero protegerte Toushirou.
El menor abrió los ojos sorprendido, mas en ningún momento quito el contacto visual en el joven.
- Realmente deseo protegerte.
Una extraña atmosfera se sintió luego de aquellas palabras. Ichigo pudo ver como su aliento se veía cuando respiraba y el calor lentamente bajaba por los alrededores, bajó la vista incapaz de enfrentarse a Toushirou ¿Lo habría entendido bien o se había expresado mal? Realmente no estaba seguro. Con este cambio de ambiente podría ser que el pequeño se hubiese ofendido. Estuvo a punto de decir algo cuando el capitán lo interrumpió…
- Idiota.
- ¿Qué? – Rápidamente regresó su atención al capitán al escuchar aquellas palabras, Toushirou mantenía la vista aun en su persona, mas de algún modo Ichigo podía jurar ver cierto tono rosa en las mejillas del pequeño.
- Yo soy quien tiene que protegerte Kurosaki.
Una pequeña sonrisa se formo en el rostro de Toushirou e Ichigo no podía sentirse más que encantado al saber la respuesta que este le había dado. Toushirou le había entendido, había entendido sus sentimientos y a la vez le respondía de buena forma.
Ichigo ensanchó la sonrisa, al diablo todo lo que les esperaba por esto. Nada importaba si se encontraban enfrentándolo juntos.
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Continuará…
Inicio – 26-09-09
Termino – 06-10-09
[1] Deja vu: es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.
Un nuevo capítulo del fic. Ya lo saben, dudas, comentario, quejas, ideas, lo que sea, sólo deben apretar el botón y escribir. Como siempre muchas gracias por sus comentarios y por seguir leyendo ^^
Ojalá les haya gustado el pasado, aun no estoy muy segura de seguir escribiendo de aquello, en fin, si les gusta me avisan ;)
Que esten bien y nuevamente gracias por leer.
