3. Oído
13 años (que veamos)
Odio a papá y su estúpido poder para leer mentes. En serio.
Él intenta no escucharme porque sabe que lo detesto, pero no puede evitarlo y yo así no puedo hacer nada, porque cada vez que quiero pensar en algo que no me gustaría compartir con un padre tengo que marcharme al medio del bosque. Y es incómodo cuando el ochenta por ciento de las veces está lloviendo o nevando o hay niebla o cualquier otra cosa, porque este maldito pueblo parece recién sacado de una película de terror.
Pero bueno, en realidad lo que me fastidia es no tener secretos para él. Muchas veces me viene muy bien, como cuando tengo que darle una mala nota, porque él lo ve antes en mi cabeza y también ve lo mal que me siento, y entonces no hay problemas y solamente me dice que estudie más para hacer la recuperación. Para eso está muy bien, claro.
Lo malo es que últimamente he empezado a pensar en una persona, no en películas, personajes de libros o estudios. Una persona. Es un chico de mi clase que se sienta conmigo en Historia y se pasa todo el rato molestándome, aunque en el fondo, cuando al final me escribe una nota en el libro, siempre me acabo riendo. Creo que me gusta, pero no se lo he dicho a nadie y espero que papá tampoco lo haya hecho, porque eso sería un asco y me enfadaría con él y él sabría que no le hablo antes de que no le hable, y así todo pierde el misterio.
He decidido que voy a hablar con mi tía Alice, que al fin y al cabo es la que mejor se toma estas cosas. Mamá lo intenta, pero realmente los chicos no son lo suyo. Lo malo es que cuando he ido a buscar a tía Alice sólo he encontrado a Emmet y Jazz, que me han dicho que ella, tía Rosalie y los abuelos se habían marchado a ver a Tania y los demás al norte. Mis tíos no tienen el poder de papá, pero por desgracia también son demasiado perceptivos.
- ¿Te pasa algo, Nessie? – me pregunta tío Jazz con una sonrisa amable que le curva las cicatrices de la cara convirtiéndola en una máscara que asustaría a la mayor parte de mis amigos humanos si pudiesen verla.
- No… - digo, en voz baja, rezando por poder salir de allí antes de hablar más de la cuenta.
- Uh, te has puesto roja, pequeña – brama con su vozarrón grave tío Emmet antes de agarrarme de la cintura y sentarme en sus rodillas - ¿Qué pasa?
- Tío Emmet, no tengo dos años – protesto, intentando bajarme, pero no me deja, así que me retuerzo como una sardinilla fuera del agua. Él empieza a hacerme cosquillas y yo me echo a reír como una niña pequeña, con lo que consigue lo que estaba buscando, que me quede tan cansada como para permanecer en su regazo.
- ¿Para qué buscabas a Alice? – me pregunta Jasper, ahora sonriendo del todo por la escena. Él se sienta a nuestro lado y me pasa una mano por el pelo. Cualquier otra le diría que no es ningún caniche, pero viendo lo poco propenso que es a los gestos cariñosos, yo sólo le sonrío.
- Cosas de chicas.
- ¿Y tu madre?
- No es algo de chicas que ella conozca muy bien.
- ¡A Nessie le gusta un chico!
Bien, siempre he pensado que Emmet es muy divertido y todo eso, pero la cosa pierde gracia cuando con quien se mete es contigo. Rectifico: no tiene gracia. De hecho, me pongo tan roja que por un momento siento que voy a arder, lo que hace que Jasper se sonría aún más y que Emmet estalle en carcajadas.
- ¿Qué chico es? – pregunta, todavía riéndose.
- ¡No es nadie!
- Venga, Nessie, dilo ya – protesta una voz desde la puerta.
- Tienes que dejar esa manía de espiar detrás de las puertas, tío Jake, en serio – digo, sonrojándome más todavía. Por alguna razón, me da más vergüenza hablar con él delante que sólo con Jazz y Emmet.
Él se encoge de hombros y se acerca a nosotros.
- Tengo buen oído y Emmet grita mucho. Os he oído desde el río.
Enfadada conmigo misma por ser tan poco discreta en una zona tan llena de cotillas sobrenaturales me levanto de un salto del regazo de mi tío y les lanzo a todos una mirada enfurecida antes de marcharme refunfuñando.
- Nessie… - me choco con papá de la que vuelvo al bosque. Seguro que él también ha oído toda la conversación y ahora me está oyendo pensar esto. Genial. – No te tomes en serio a tus tíos. Es la primera vez que tienen una sobrinita y es la primera vez que le gusta un chico – Ya, claro, seguro – Espera… ¿ha habido otro?
No necesita más que mirar mi cara como para saber que no pienso decir ni pensar nada que le dé una sola pista. Estoy enfadada y avergonzada.
- ¿Ha habido otro chico? – aúlla Emmet desde la casa, porque seguramente todos los que están dentro también están oyendo nuestra conversación.
- ¡Argh! – exclamo - ¡Odio a esta maldita familia de cotillas! – grito, antes de correr hacia mi casa haciendo gala de mi mejor velocidad. Allí papá no podrá oírme pensar durante un buen rato.
Sin embargo, cuando llego allí y veo a mamá leyendo en el sofá a través del cristal me doy cuenta de que no me apetece responder un interrogatorio ni tampoco enfadarme con ella, así que sigo caminando sin rumbo. Llego a la línea del Tratado pero me da igual. Desde que nací, esa línea no es más que una mera formalidad y Sam y los demás se llevan bien conmigo, así que no les importa que deambule por ahí. De hecho, algunas veces tengo la sensación de que Seth o Leah andan vigilándome y eso me pone de los nervios, pero no digo nada porque no estoy segura y, de todas formas, se supone que yo no lo sé.
Me paro cuando me doy cuenta de que estoy realmente lejos, lo suficiente, calculo, como para que papá no me oiga pensar y nadie más pueda venir a molestarme, así que me acomodo sobre un par de troncos, con las piernas estiradas y la espalda apoyada, y cierro los ojos. Al cabo de un rato, noto algo pesado y cálido que se apoya en mis rodillas y cuando miro me encuentro con la cánida cabeza de Seth, que me mira con un interrogante brillando en sus ojos, como preguntándome si estoy bien.
Yo sonrío y le acaricio detrás de las orejas, cerrando los ojos de nuevo. Silencio. Intimidad.
He encontrado mi sitio para pensar.
Por fin.
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Bueno, ha pasado demasiado tiempo, quizás, pero estoy trabajando en varias cosas ahora mismo y nunca encontraba un momento para seguir con las viñetas. Espero que sepáis perdonarme y que os haya gustado, que no haya sido una decepción y eso n.n
Un review siempre anima, ya sabéis.
Mordiscos,
Kira
