NDLT: Hello, my dears!!
Vuelvo a estar aquí, no ha sido una gran, gran espera, no?
Bueno, vale, puede que me haya pasado un poquitín, y que tenía que haber actualizado antes, pero es que entre una cosa y la otra Marta no ha podido hacerlo. Lo siento.
Como recompensa, prometo actualizar el próximo capítulo antes de lo que esperáis... mujajajjaj!
Anyways, muchisisisiisisisiisisisisisisisisisimas gracias x los reviews, de veras, no sé que haría sin éstos (probablemente, me hubiera cansado de traducir Sinistra).
Bueno, paro de ponerme sentimental.
Disfrutad!!
Lamentaciones de una ridícula soñadora
Confesiones de Auriga Sinistra
-Parte 9-
Domingo, 15 de septiembre de 1991
En los dormitorios
6.15 PM
Puede que esté siendo un poco paranoica (y realmente, tras ese incidente, ¿quién no lo estaría?) pero parece como si todo el mundo... estuviera mirándome raro.
¿De veras que se ha expandido tan rápidamente mi reputación como la nueva Furcia de Hogwarts?
... Porqué supongo que eso explicaría por qué uno de los Slytherin de séptimo curso me haya guiñado el ojo cuando nos hemos cruzado en el hall.
6.17 PM
Ugh. Los niños de hoy en día.
6.18 PM
Y no creo que fuera la única que notó, cuando iba hacia la sala de profesores, como Percy Weasley se apartaba de mi. De veras, ¿qué piensa que voy a hacer? ¿abalanzarme sobre él en medio del hall?
Escalofrío.
6.20 PM
Porrfavoor. Y cómo si él fuera un angelito. Le he visto mirar a Penélope Clearwater durante las comidas.
6.21 PM
Por dios, ¡no quiero ser conocida como la furcia de Hogwarts! ¡es terrible! ¡terrible! ¡Soy lo más anti-furcia que existe! ¡El único hombre que he besado en estos dos últimos años ha sido al perpetuamente-agrio Profesor Snape, por el amor de Dios!
... Y a Wimmy.
Pero estoy intentando olvidar eso.
6.23 PM
Creo que necesito un psiquiatra.
6.24 PM
O un novio.
6.25 PM
O un novio psiquiatra.
Hmm.
Interesante.
Lunes, 16 de Septiembre de 1991
En los dormitorios.
7.36 AM
Oh Dios. Acabo de darme cuenta de una cosa. Tengo a los Gryffindors de tercero esta noche. Y eso significa los gemelos Weasley.
Esas son las típicas cosas que les gusta a los gemelos Weasley. Y de alguna forma sé que se han enterado. Son perfectamente capaces de aparecerse en el lugar exacto dónde no quieres que estén. Como el año pasado, cuando intenté, durante la más oscura noche, coger un kilo o dos (o seis) de helado en las cocinas, porqué me sentía un poco apesadumbrada por mi perpetuo estado de infelicidad; pero ellos se adelantaron y cogiendo hasta el último y remoto helado.
De todos modos, me dieron un poco después de que les explicara como de patética era mi vida en esos momentos.
Así que, tienen un poco de corazón.
7.40 AM
De todos modos, esta noche me torturarán. De eso estoy segura.
7.41 AM
¡¿ Por qué a mi?!
7.42 AM
¿Por qué no... Snape?
7.43 AM
Aunque él también estuvo involucrado en ese pequeño incidente.
Así que seguramente, no seré la única en ser torturada.
7.44 AM
Muajaja.
Viernes, 27 de Septiembre de 1991
Hospital de San Mungo
4.35 PM
Estoy muerta.
Lo juro, he muerto y he ido al infierno.
No hay otra explicación.
Oh bueno. Al menos vuelvo a hablar coherentemente.
... O como suelo hacerlo, al menos.
Que no es demasiado.
4.39 PM
Probablemente te estarás preguntando que hago en San Mungo.
4.40 PM
Oh, no, no lo haces. Eres una libreta. ¿Cómo te puedes preguntar algo?
4.42 PM
Me he vuelto loca.
4.45 PM
Seguramente esto acabará desarrollándose en una fobia a los elfos domésticos por siempre jamás. Nunca podré volver a ver uno.
4.47 PM
Elfos domésticos.
Escalofrío.
4.53 PM
Snape parece muy irritado. Creo que no quiere estar aquí. No deja de lanzarme miradas asesinas, pero todavía no me ha dicho nada.
... ¿¡Severus Snape se siente mal por mi?!
Eso parece.
Lo que debería significarte algo. Quiero decir, hace falta mucho para que Severus Snape se sienta mal por alguien.
Y yo, definitivamente, he pasado por mucho.
5.02 PM
Supongo que debería contarte la historia al completo.
(Ignorando el hecho de que eres un objeto inanimado)
Todo empezó sobre la una y media de la mañana del día 17, cuando me decidía entre matar a los gemelos Weasley o suicidarme. (Ambas opciones, por supuesto, me parecían muy tentadoras, pero finalmente decidí suicidarme, ya que Dumbledore se hubiera enfadado un poco si hubiera matado a unos estudiantes.) Pero de verdad. ¿¡Realmente tengo que soportar deberes que están signados como: "Primero el Profesor Quirrel y luego la iguana. Solo con pensarlo me dan ganas de taparme los oídos y escapar, y todo eso antes de que llegase el Profesor Snape. ¡Es la rompecorazones, la furcia de Hogwarts!"?!
Pero, ante mi sorpresa, amontoné todo el coraje necesario para castigarles, y quitarles diez puntos a Gryffindor.
Desafortunadamente, no detuvo a toda la clase de reír como unos poseídos.
Y entonces creía que todo iba mal. Ais.
No tenía ni idea.
Así que decidí tomarme un baño, con la esperanza de que me calmara un poco (o que la bañera fuera tan profunda que pudiera ahogarme en ella), mientras me entretenía con pensamientos tan profundos y filosóficos como "¿Por qué yo, Dios, por qué?". Básicamente, los mismos de siempre.
Estuve tan ocupada ahogándome en mi auto-compasión (pero, gracias a dios, no en el baño – pues, al final decidí que era mejor vivir) que no me di cuenta de cierta cosa hasta que no salí de la bañera. (Aunque, ahora, no sé como pude dejar pasar eso. No creo que sea tan estúpida.)
Mientras iba hacia el espejo, descubrí algo bastante desagradable:
Tenía un tono maravilloso, que-Gilderoy-Lockhart-Seguro-Aprovaría-Si-lo-hubiera-visto, de color lila.
Sí, lila.
Como si mi piel se le hubiera ido todo ese fabuloso color que he echado tanto de menos desde entonces. Y en vez de eso...
Lila.
Imagínate, si puedes, a una mujer que parece perpetuamente-agotada, de un no muy impresionante metro sesenta, con lo que parece ser un pedazo de barrizal de color marrón por cabello. No exactamente una Veela. Pero, ahora... ponle un toque de lila, y obtendrás algo que hace que un troll parezca el símbolo de la belleza perfecta.
Oh, y solo había empezado.
Tras asustarme, e intentar, sin muchos logros, encantar mi piel para que volviera a tener su color original, llegué a la conclusión de que eso no iba a funcionar, y que, probablemente, ese tono desaparecería por la mañana. (Había utilizado sales de baño muggle, y supuse que combinado con el agua mágica de Hogwarts, había surgido alguna reacción negativa.)
Con la sensación que había de haberme ahogado en el baño cuando tuve la ocasión, me fui a la cama—
Y sentí el más terrible dolor que nunca he sentido jamás.
¿Conoces esa serie, "Mi bella genio"? (Claro que no. Eres una libreta. Pero déjame estar- estoy física y mentalmente consternada.) Bueno, me acuerdo de un episodio que vi con mi hermana, en el que Jeannie convertía la cama del Capitán Nelson, en una cama llena de púas.
Me reí cuando lo vi. Mucho.
Pues he descubierto que no es cosa de risa.
De hecho, duele muchísimo.
Así que, después de comprobarlo, cogí una sábana y me estiré en el suelo, pero no pude dormir. De hecho, estaba lila y me dolía todo, y me preguntaba quién demonios me había hecho todo eso. Concluí que no era Snape, ya que torturar no es su estilo – le va más lo de insultar-verbalmente-hasta-el-punto-de-no-retorno. Parecía cosa de los gemelos Weasley, pero no serían tan crueles por unos castigos de nada, ¿no?
Así que tenía un enemigo – alguien que quería verme sufrir, y que disfrutaba haciéndolo.
Y déjame decirte algo, consideré a todo el mundo como un sospechoso potencial. (De verdad. Todo el mundo. Hasta el perro de Hagrid, Fang. No me gusta la manera en que suele mirarme.) Puede que me llamen paranoica, pero creo que mi razonamiento estaba plenamente justificado. Estaba, déjame recordarte, lila, y no es una de aquellas cosas que puedes tomarte a la ligera. Me pasé un buen rato cavilando sobre si había sido Quirrell, ya que era el tercero en mi lista, porqué su turban tenía un tono similar al de mi piel. (Bueno, no era una prueba de enciérralo-ahora-mismo-en-azcaban-de-por-vida, pero estaba desesperada. Que sorprendente de mi)
Pero entonces tuve que retenerme.
¿Quiero decir, Quirrell? Se espanta con solo los cubiertos. (Triste, pero verdad. Hooch estaba sujetando un tenedor, enfatizando algo que había dicho, y el hombre prácticamente se convulsionó ahí mismo.) Oh, sí, estoy segura que es un mago tenebroso y está intentando hacerme la vida imposible, antes de ayudar a Quién-Tu-Sabes volver al poder.
Jaj. Seguro.
Es súper plausible.
(Nótese mi sarcasmo. Si no fueses una libreta, te lo pediría)
Y allí estaba: adolorida, lila, y sin ninguna idea de quién debía ser mi atacante. En ese momento, ni sospeché del verdadero culpable. Después de todo, ¿quién hubiese sospechado de... los elfos domésticos?
--
5.14 PM
Lo siento.
Escalofríos.
Así que, como tu misma, la libreta inanimada que eres, podrás ver, estaba en un aprieto. También estaba el ínfimo problema de cómo aislarme de todo el mundo sin morirme de hambre. Al igual que el dilema de volver a dar o no clases nunca más.
Después de muchas imágenes mentales estremecedoras, en las que Snape se reía de mi hasta morir, decidí que no podía ser. No podía enseñar mi cara de color fucsia por ningún lado.
… Vale, no era fucsia. Era, como ya he dicho antes, un lavanda-violeta apagado que creo que cuando lo vuelva a ver me tendrán que volver a llevar a San Mungo corriendo. Pero no he podido resistir un poco de exageración.
Así que mi plan para las primeras horas fue permanecer en mi dormitorio, hasta que me marchitase y muriera. (Ya sé que no es la idea más brillante del mundo, pero tenía cierto elemento de tragedia a lo Shakespeare.)
Entonces empecé a sentir hambre.
Y, ya que soy muy inteligente, la única cosa comestible que tenía en mi habitación era una caja de cucarachas de chocolate, que hace tres años me dio Snape en San Valentín, con lo que él supuso que fue un gesto muy irónico y agudo.
Casi.
(No me preguntes porque las tengo aún. No lo sé. Además, no tengo ganas de gastar una cantidad enormemente ridícula en tinta ni cinco páginas, proclamando que no estoy enamorada de él.)
Pero hacia el mediodía, esas cucarachas de chocolate me parecieron un manjar de lo más delicioso.
… De verdad hay gente que se come cucarachas de chocolate?
Quiero decir que, supongo que alguien lo debe hacer, porqué sino dejarían de hacerlas, ¿no?
Pero aún no he conocido a nadie con suficiente estómago para comérselas, excepto una arpía que me encontré durante una excursión a Hogsmeade en tercero.
Cucarachas de chocolate: consideradas una exquisitez para arpías de todo el mundo.
... De ahí el porqué del regalo de Snape.
Le odio.
Así que sobre las doce y media, estaba sentada mirando fijamente las cucarachas de chocolate, dividida entre morirme de hambre o comerlas, y así confirmar mi estatus de arpía en la sociedad.
Y entonces alguien llamó a la puerta.
Y naturalmente, la primera persona en que pensé fue en Snape.
... No porqué esté obsesionada con él, o algo así. Solo porqué tiene el récord de estar rondando mi dormitorio en los momentos más inoportunos.
Así que le chillé (o intenté chillar- ya que estaba tan debilitada por el hambre y tan angustiada que sonó más como un ronquido alto) "¡Fuera de aquí, Snape! ¡No estoy de humor!"
Deslumbraros ante mi fabulosa frase.
De verdad. Hacerlo. Os dejo.
Victoria lo hizo.
Porqué, uy-que-suerte, era ella y no el grasiento profesor de pociones.
Abrió la puerta con su sonrisa terrible y llena de furia, y me lanzó: "Espero que... no esté interrumpiendo nada importante, Auriga"
Como me había tapado con una sábana, mi mirada asesina y mi respuesta agria: "Vete por ahí. Estás enferma de la cabeza" no funcionó demasiado.
En vez de eso, empezó a reír. "Ya, bueno, sabes que tu eres aquí la promiscua."
Que fue, por supuesto, la cosa más ridícula que he oído en mi vida, considerando que solo me he acostado con una persona, y que soy la persona menos promiscua de treinta y un años que existe en el planeta.
No quise ni molestarme en replicar ese absurdo comentario, y lanzándome a la cama (que, gracias a dios, no habían más púas), me escondí bajo unas sábanas más. Después de todo, más vale prevenir que lamentar.
"¿Es verdad lo que dicen de lo del elfo doméstico?" persistió Victoria, sin darse cuenta que segundos antes estaba a punto de envenenarme con unas cucarachas de chocolate caducadas.
Resulta muy insensible a veces.
"¡No, claro que no!" le solté a través de las dos sábanas, tres colchas, dos edredones y una manta, en las que estaba refugiada. (Tengo la manía de comprar compulsivamente sábanas. Así que di lo que quieras. Pero a veces resulta útil. ¡Mira en qué situación estaba! No sé que hubiera hecho sin mi enorme colección.)
"Ohh, bien." Continuó Victoria, aún sin tener ni idea. "Porqué ya sabes que soy muy abierta en estos casos, pero te iba a decir que te habías pasado un poco de la ralla"
"¡Victoria!" chillé, sintiéndome capaz de hacer un Imperdonable o dos. "¡No empieces!"
Entonces eligió este momento para preguntar por qué estaba cubierta con todas esas sábanas.
La cual, por supuesto, fue una pregunta muy complicada de responder. ¿Cómo va una explicando por ahí que misteriosamente alguien le ha convertido en lila? ¿Intentas decírselo poco a poco, para que no se espante mucho cuando te vea, o se lo dices de golpe?
Bueno, como tanto como "Victoria, ya sabes que hay gente que quiere amargarme la vida..." y "Estoy lila" me sonaban comentarios un poco estúpidos, decidí no decir nada. En vez de eso, aparté todas las sábanas y le dejé que se regodease de mi piel de color uva.
Me miró durante unos minutos en completo silencio (De verdad, no puedo recriminárselo) antes de soltar: "¿Esto es una especie de efecto lateral a una nueva enfermedad de transmisión sexual, o algo?"
Aquí la que tiene la mente sucia es ella.
Quiero decir, las profesoras de Aritmancia se supone que tienen que ser aburridas y hacer cosas tan cargantes como contar calcetines en su tiempo libre. Y después ordenarlos alfabéticamente. (No estoy segura que eso sea posible, pero las profesoras de Aritmancia tendrían que hacerlo posible. Ese es el punto.) Sé que mi profesora de Aritmancia no pensaba todo el tiempo en sexo.
... O al menos, eso espero.
Ew. Malas. Muy malas imágenes mentales. ¿Es que no he tenido suficiente con todo lo que he pasado?; no necesito imaginarme a la profesora Wigglewamph haciendo... ugggh... malo.
De todas maneras, volviendo a temas menos traumáticos—
Entonces me sentí obligada a contarle que alguien quería volverme loca, y que nadie estaba a salvo, y que no me atrevía a salir de mi dormitorio porqué ¿quién me aseguraba que volvería? Había alguien ahí fuera con una mente muy retorcida, y seguramente me quería muerta.
"Y además" Victoria añadió, riéndose por lo bajo. "No quieres que Snape te vea con la piel lila."
Furcia.
Afortunadamente, tiene un pequeño corazón ahí escondido entre toda esa "furciería", y me dejó todos sus pontingues muggles. Los mezclé con los míos y conseguí taparme la cara.
... Desafortunadamente, su piel es unos tonos más oscura que la mía, así que parecía como si llevara una especie de camuflaje raro, que no era exactamente favorecedor.
Nada favorecedor.
Pero por otro lado, no tenía el color de uno de los trajes de Gilderoy Lockhart.
Y eso ya era algo, ¿no?
Así que me vestí con toda la ropa que encontré, y me puse, encima, una capa (No iba a dejar que nadie viera mi cara, a menos que fuera absolutamente necesario), y fui hacia el Gran Comedor para una comida que pensé que merecía. Victoria no pudo dejar de reír por lo bajo, y comentar que estaba muy graciosa vestida como un dementor enano. Qué gran amiga que es.
Por suerte la comida ya había acabado y muchos de los estudiantes se habían ido, pero Neville Longottom se las arregló para soltar un pequeño chillido y caer de bruces contra el suelo cuando me vio. No fue la reacción más halagadora que haya recibido de un hombre, pero definitivamente tampoco fue la peor.
... Soy tan patética.
Muchos de los profesores también se habían ido, pero Quirrell todavía andaba por ahí, con esa maldita iguana, a quien todavía tengo que acusar por asalto sexual. Cuando me vio, empezó a tartamudear algo sin sentido sobre las fuerzas oscuras y soltó a Herman que cayó en el puré de patatas.
Mwahahahah.
Se llevó su merecido.
Así que comí de todo lo suficiente para doblar mi peso (exceptuando el puré de patatas), con cuidado que mis mangas no enseñaran ni un trozo de mi piel lila. Victoria sonriendo me dijo que sentía pena por mi, y que esperaba que encontrara la solución a mi pequeño dilema (Dudo mucho que se lo creyera ella misma, Hmph), y me fui hacia el dormitorio.
Estaba contenta con la perspectiva de tumbarme en la cama y dormir hasta la clase de esa noche (una cosa buena que tiene ser profesor es que los estudiantes no te pueden decir si el color de tu piel a sufrido un cambio espantoso), pero el destino me reservaba otras cosas. En mi cojín, esperándome, terrorífico hasta límites insospechados, había un pedazo de pergamino.
Fui hacia él con el pulso temblándome, temiendo los horrores que podía desatar cuando lo desplegase...
...
Oh, dios. Esto suena igual que una novela de suspense, ¿no?
Es el aire del hospital – me hace estar un poco chiflada.
Bueno, básicamente, era una nota escrita con una especie de sustancia roja, que proclamaba:
"NO HABRÁ MISERICORDIA"
Creo que está bien decir que me puse un poco nerviosa.
... Bueno, puede que sea una descripción un poco insuficiente. De hecho chillé, y lancé la nota muy lejos de mi, corrí, y la pisé varias veces, y luego le prendí fuego con unos cuantos golpes de varita.
¡Pero de veras! ¡Estaba aterrorizada! Estaba claro que mi vida corría un grave peligro; Creo que tenía todo el derecho en ser un poco dramática.
O... muy dramática.
Las dos cosas.
Y, ese fue el momento elegido por Snape para hacer acto de presencia aclarándose la garganta.
... No creo que ese "¡eh ehm!" asustase a mucha gente, pero... ¡estaba al borde del abismo! Si oyes un ruido repentino cuando estás en una situación como esa,... creo que es muy normal lo que hice.
De todos modos, Snape le pareció un tanto raro cuando solté un chillido mientras saltaba unos dos metros y movía la varita y le gritaba: "¡Si te acercas a mi, te mato!"
Quién sabe lo que pasa por su mente, de veras.
Pasa demasiado poco tiempo con la gente. Y a veces parece un poco chiflado.
Pero, de todos modos, volviendo a mi historia de agonía y aflicción.
"Te aseguro, Sinistra, que no tengo intención de acercarme a ti, ya que sin duda eso es propiedad de tu elfo doméstico" replicó en esa voz tan horrible que tiene el magnífico poder de sentirte idiota.
... Bueno, vale, más idiota de lo usual.
Y entonces--
"Te has dado cuenta, Auriga, que en este momento tienes tres tonos de piel diferentes?"
Maldito sea él, y su habilidad de observación.
"No sé a lo que te refieres," le respondí lo más suavemente que pude (Pero que, desafortunadamente, no fue del todo convincente.)
"Un espejo te iría bien" Continuó Snape suavemente. "Ves, no solo está el marfil, sino que también un fuerte moreno, y además un poco lila."
"¿Lila?" repetí, intentando desesperadamente sonar como si el solo hecho de mencionarlo fuera una locura.
"Sí," susurró a lo serpiente, de forma muy Slytherin-esca. (De aquí que sea tan... Slytherin, supongo) "Lila"
"¿Y supongo que lo encuentras gracioso?" probé, decidiendo que pelearme con él no me iba a llevar a ninguna parte.
"No te voy a negar que la situación en sí tiene un potencial cómico muy elevado" me contestó, con un poco de su sonrisa de suficiencia, "Pero por el momento, tengo más curiosidad en saber como, exactamente, te ha pasado esto"
Un consejo, aunque seas una libreta inanimada y yada yada blah blah.
Nunca, bajo ningún concepto, abras el corazón a Severus Snape.
No es una decisión acertada.
No importa si estás emocionalmente afligida y enfrentándote a tu muerte. No importa si tu único confidente lo que hará será romper a reír histéricamente cuando se lo cuentes. No importa si estás encaprichada secretamente de él, o si el mundo cree que eres la zorra de Hogwarts, o si has sido sexualmente asechada por un elfo doméstico y una iguana en la misma semana. No importa que seas lila, por Merlín! No lo hagas.
Yo lo hice.
Y nadie ha sufrido como yo lo he hecho.
"¿Quieres saber cómo ha pasado esto? ¿Realmente lo quieres saber, Severus Snape? Bueno, ¡pues te lo diré! ¡Alguien quiere atraparme! Sí, ¡es verdad! ¡Alguien en este castillo quiere robar hasta mi última gota de cordura y deshacerse de ella! ¿Y qué han hecho? ¡Han hechizado mi bañera para que me pusiera lila, me han torturado con una cama llena de púas y he recibido notas amenazadoras escritas con sangre! Y, ¿¿Qué he hecho para merecer esto?? ¡Nada! Quiero decir, sí, puede que te haya tirado una o dos tazas de café! Y puede que haya castigado a varios alumnos, y haya espantado a unos indefensos niños de primero, y haya llevado la corriente a un elfo doméstico enamorado de mi para colarme en tu dormitorio, ¡pero no es mi culpa! ¿Quieres saber de quién es la culpa? Bueno, pues te lo voy a decir, ¡la culpa es tuya! ¡Me estás volviendo loca, gilipollas insoportable! Eres mezquino, cruel y mordaz, y no tienes ni un punto a favor, pero las estrellas, y la obsesión, y el diario... y... ¿¡Porqué no te vas de mi cabeza?! ¿Qué te he hecho? ¿¡Qué?! Quiero decir, sí, te tiré una taza de café. ¡Lo admito! ¡Te tiré una maldita taza de café! ¿¿Pero realmente merezco todo este tormento??"
En ese momento tuve que parar, porqué empecé mi monólogo con muy poco aire y cuando acabé me sentía un poco mareada, y no quería añadir otro color a mis otros 3 tonos de piel.
Y entonces me di cuenta de lo que había dicho.
A Snape.
Ups. Muchos Ups.
Como respuesta me miró. Y me volvió a mirar. Y volvió a mirarme un poco más.
Y entonces su sonrisa de suficiencia apareció.
"Auriga, tocado como estoy por tus sensibleras lamentaciones, creo que no quiero pasar ni un minuto más en tu presencia, ya que eres la persona psicológicamente más trastornada que he conocido nunca." Una pausa "Incluyendo el Señor Oscuro."
Y entonces se fue con el ceño fruncido, moviéndose como un murciélago.
Comprensiblemente, me quedé un poco... estresada. Accidentalmente acababa de decirle a Snape que me gustaba, estaba lila, estaba cansada, y aun tenía el pequeño problema que me-iban-a-matar-cuando-menos-me-lo-esperaba.
Y estaba a punto de echarme a la cama para llorar un rato y leer un poco de Gilderoy Lockhart para calmarme... cuando invadieron mi habitación.
En total y absoluto silencio, debo añadir (aunque supongo que eso es parte de ser elfo doméstico, así no molestas a tus propietarios ricos y estirados.)
Y de repente, estaban ahí.
Elfos domésticos, al menos una veintena, todos con expresiones de rabia tan idénticas como sus uniformes de servir el te. El líder llevaba un plumero como si se fuese una espada, y proclamó de forma bastante imponente, ya que tenía la estatura de un niño pequeño, "'Estamos aquí para vengar todo lo malo que la Señorita ha hecho!"
A lo cual solo pude responder, completamente en blanco: "¿¿Qué??"
Ojalá hubiera sabido, cuando rompí el corazón de Wimmy, que los elfos domésticos son unas criaturas muy leales. Aparentemente, este sentido de lealtad lo suelen aplicar a sus amos, pero cuando un número grande de elfos trabajan juntos durante cierto tiempo, esta devoción también se expande a sus compañeros.
Lo que, básicamente, eran noticias muy malas para la pobre de mi.
"¡Ha roto el corazón de Wimmy, Señorita!" chilló el elfo "Él es vuestro elfo doméstico fiel, Señorita, y le ha estado mintiendo!"
Entonces capté que se suponía que debía estar espantada.
Y en cierto modo lo estaba. Ya sabes, solo un poco.
... Vale, estaba aterrorizada. Pero de veras, un elfo doméstico cabreado sosteniendo un plumero es más terrorífico en persona de lo que parece en papel.
De verdad.
Y entonces los elfos domésticos me rodearon por todas partes, con sus enormes ojos, y sus voces de pito que resonaban por toda la habitación; y en mi cabeza, pude ver la cara de Wimmy con el corazón roto – "¡Señorita Auriga, Señorita! ¡Wimmy pensaba que había algo entre nosotros! ¡Wimmy estaba equivocado!" – y entonces hice lo que cualquiera hubiese hecho en mi lugar.
Me desmayé.
Lo que recuerdo después es que me desperté y todo estaba borroso: Puedo recordar vagamente el hospital y cogiendo a Madam Pomfrey de la manga e informar a Dumbledore de que era "una de ellos".
... Oh, Dios. Estoy despedida. Muy despedida, en muchos y diferentes niveles. Lo debo de estar. Quiero decir, Albus sin lugar a dudas debe pensar que me he vuelto completamente loca.
Quiero decir, no es la persona más cuerda que he conocido en mi vida, pero acusar a una enfermera de ser un elfo doméstico es de ser un poco excéntrico, incluso para él.
Y entonces me volví a desmayar, y lo siguiente que recuerdo es que estaba en una habitación en San Mungo con Snape sentado a mi lado, con el semblante de parecer querer estar comiendo cucarachas de chocolate caducadas en vez de estar ahí.
Supongo que por órdenes de Dumbledore.
Probablemente pensó que la situación ayudaría a hacer una nueva pareja.
Jah. Al igual.
... Bueno, si lo miras desde el lado positivo, ya no soy lila. Sí, vuelvo a estar bien y con mi color.
Aunque por otro lado, casi me vuelven loca unos elfos domésticos, he abierto mi corazón a, de toda la gente, Severus Snape, y hay una gran posibilidad de que esté a punto de perder mi trabajo.
De repente, eso de ser lila no me parece tan malo.
Y Snape acaba de soltarme que "para de escribir en esta ridícula libreta", por qué aparentemente puedo irme ya.
A Hogwarts.
A los elfos domésticos.
Escalofrío.
... A lo mejor pido estarme una noche más.
5.39 PM
Ouch. Acabo de ser golpeada con una mirada de Snape de: "si-me-desobedeces-haré-picadillo-tu-cerebro-y-lo-pondré-en-un-tarro-en-mi-oficina"
Así que a Hogwarts.
