NdlT: Buenas!!!

Primeramente, y como siempre… muchísimas gracias por los reviews. Me encantáis. Sois los mejores, de veras! ;)

Y segundo, disfrutad de este capítulo: en el que encontraréis más Snape, más meteduras de pata, alguna iguana, alguna que otra mención a "Minerva McGonagall"… yyy… sobretodo,… a Sinistra en estado puro.

¡Juas! Me chifla.

Espero que os guste,… y no dudéis nada en dejar vuestra opinión en forma de review!! **

A disfrutaaar!!!

Lamentaciones de una ridícula soñadoraConfesiones de Auriga Sinistra

-Parte 15-

Sábado 9 de Noviembre de 1991

Dormitorios

1.42 PM

De veras. Me voy.

1.43 PM

Dentro de nada.

1.44 PM

Oh, esto es ridículo.

1.45 PM

Como yo.

1.48 PM

... Parece que me ha crecido dentro un pequeño-Snape.

1.49 PM

Ups.

3.02 PM

... ¿Quirrell?

3.03 PM

No, de verdad.

... ¿¿¿Quirrell???

3.04 PM

Puede que sea Snape. Quiero decir, conociéndole, puede que haya dado por sentado que soy una crédula estúpida (o eso cree. Prefiero pensar que soy benevolentemente confiada, muchísimas gracias) y al decirme que Quirrell es el traidor, haga que nadie sospeche de sus verdaderas y sinistras intenciones.

... Pero, por alguna razón, no creo que sea eso.

Pero oh, Libreta, te sentirías muy orgullosa de mí. Déjame decirte, que sin vacilar (... cállate), me dirigí hacia las mazmorras, con toda intención de contarle a Snape que intentar asesinar a un estudiante estaba, generalmente, muy mal visto.

Así que abrí la puerta, y me llevó un momento para asegurarme que no había nadie en clase que pudiera asustar de por vida (técnicamente, sabía que no habría nadie, ya que era sábado, pero cuando alguien posee mi tendencia a la desgracia, aprende a ser cauto muy rápidamente. O, bueno, de acuerdo, en ocasiones contadas, en mi caso), y entonces me abalancé al escritorio de Snape. Estaba sentado ahí inocentemente – o lo más inocentemente que Snape puede parecer – y, aparentemente, estaba corrigiendo deberes, y tuvo el valor de mirarme enfadado.

"Perdona que te pregunte, Auriga, pero es que simplemente no puedo evitarlo." Dijo, con su característica mirada sarcástica y de suficiencia. "¿Eres capaz de abstenerte alguna vez de entrar aquí a todas horas? A lo mejor alguien le parecería bonito —"

Pero no iba a soportar ni una de sus detestables y sardónicas palabras. ¡No señor, esa no iba a ser yo! En vez de eso le eché la mirada más maléfica que puedo echar a alguien, y chillé, sin casi ninguna piedad,: "¡SEVERUS SNAPE, ERES UN CERDO REMATADO! ¡Y NO SOLO EN EL SENTIDO DE QUE NUNCA TE DUCHAS!" A la cara. Y de hecho, er, me subí al escritorio, lo cual parece un poco sugerente ahora que lo pienso. ¡Pero estaba enfadada! ¡Y furiosa! Y no estaba intentando seducir a Severus Snape.

Porque nunca haría eso.

Exceptuando ese pequeño episodio.

Que ni siquiera cuenta porqué, de veras, pensaba que era Quirrell.

... Quien ahora es aparentemente malvado.

Oh, déjalo estar.

Volvamos a mis gritos –

Así que estábamos justo cara contra cara, y seguía chillando, aunque él me estaba mirando como si me hubiera vuelto más loca de lo que un ser humano puede llegar a estar. " ¿¿DE VERAS PENSABAS QUE PODRÍAS LIBRARTE DEL ASESINATO A SANGRE FRÍA DE HARRY POTTER?? NI SIQUIERA QUIÉN-TU-YA-SABES PUDO HACERLO, ¡¡Y DÉJAME DECIRTE QUE ERES TAN IMPRESIONANTE COMO ÉL LO ES CUANDO SE TRATA DE SER UN CERDO, ENFERMO, RETORCIDO, ASQUEROSO MALVADO GILIPOLLAS!!!!"

Entonces callé, porqué me parecía que era un buen momento para hacer una pausa, y escuchar como el eco de"GILIPOLLAS" se repetía una y otra vez en las frías paredes.

Fue bastante guay.

Muy formidable.

¿Ves? Podría haber sido una Slytherin. La gente suele dudar que yo pueda ser desagradable, pero déjame decirte, que a veces cuando quiero, puedo ser muy arisca. De veras, todas esas ideas preconcebidas de "soñadora y socialmente inepta"...

Er. De todas maneras.

Así que se me quedó mirando por unos momentos en lo que parecía ser una mirada de horror absoluto (¡Jee! ¡Slytherin, te he dicho!), por lo menos durante unos veinte segundos. Hasta que empezó a ser un poco incómodo. Pensé que saltaría con una de sus salidas mordaces tan Snape-escas que haría que me sintiera estúpida, incluso cuando todo lo que había dicho era en el nombre de la honradez, pero... él solo continuó mirándome.

Me sentí muy tentada en sacarle la lengua, pero me retuve. De todas maneras, en ese momento todavía pensaba que era malvado y todo eso.

Además, me pareció poco maduro.

(Lo cual, de acuerdo, no me ha parado antes, pero... mejor no nos metamos con el pasado.)

Finalmente, pareció que volvía en sí, y me pidió, bastante fríamente, si tenía la amabilidad de bajar de su escritorio, ya que le estaba arrugando los trabajos, y detestaría tener que explicar a los Gryffidor de primer año que sus deberes habían sido rotos, porque cierta profesora de Astronomía se había puesto encima de ellos.

Me pareció bastante razonable (además, no necesitaba echar más leña al fuego de "Profesora- Sinistra-es-una-furcia"), así que hice lo que me pidió. Pero por supuesto, no paré ni un solo instante, de mirarle con toda la intensidad posible. Sé como manejar a un potencial homicida sirviente de Quién-tu-ya-sabes, no lo dudes.

... Libreta.

Ajem.

Así que, Snape volvió a corregir los trabajos como si no hubiera pasado nada y yo no estuviera allí, lo cual, si me preguntas, es un poco odioso de él. Y naturalmente, no pude dejarle escapar de esa forma – estúpido idiota – y entonces continué, un poco más calmada y, sí, sin la necesidad de tener que subir en su escritorio.

"Has intentado matar a Harry Potter" le dije, sin casi ni alterar la voz.

Snape me miró de forma bastante exasperada. "Como siempre, Auriga, no tengo ni idea de lo que…"

"¡Oh, no!" le solté, bastante enfadada. "¡No vas a salirte con la tuya tan fácilmente, Snape!"

Levantó una ceja. "¿De veras?" dijo suavemente. "Serías tan amable de explicarme por qué tendría que hacerlo, ¿por favor?"

"¡Porqué!" exclamé un poco enfadada y preguntándome porqué no podía solo aceptar que le había pillado sin pedir ningún tipo de explicación adicional. "¡Te vi murmurando un hechizo justo cuando la escoba se volvió loca! No soy idiota, Severus."

Nota mental para el futuro: Nunca, pero nunca, proclames que no eres idiota a Severus Snape, siempre te lo refutará. Es un instinto extraño y enfermizo que tiene.

Dejó la pluma y me miró directamente a mí, con una mirada completamente inquebrantable. De veras tiene una mirada muy intensa. Es un poco...

Alarmante.

Te desalienta.

Instantáneamente.

Sí.

"Si no fueras idiota – lo cual es una afirmación un poco cuestionable, déjame añadir." Dijo, tomándose unos segundos para una sonrisa de suficiencia. Gilipollas "—entonces, sin lugar a dudas, Auriga, tendrías que explicarme como has llegado a esa conclusión... de tu teoría."

Bueno, ahora ya es seguro afirmar que estaba bastante encolerizada. Quiero decir, ¿tienes idea de lo agravante que puede llegar a ser que tu acusación sea destruida completamente por un puñado de comentarios escépticos y sarcásticos?

Aaaaurgh!

"No es exactamente aritmancia avanzada, Snape," le respondí, tan fríamente como pude. "dudo que alguien en esta escuela no sepa que odias al pobre chico – sin mencionar que la mayoría del personal docente sabe a quién servías antes."

Su mano hizo un movimiento brusco ante eso, e hizo que el bote de tinta se derramara por todo el escritorio. Ni siquiera se disculpó por su comportamiento ligeramente destructivo.

Entonces empecé a sospechar que no debí haber dicho nada de lo del "a quién servías antes"; era un poco peligroso considerando que entonces, creía que también ahora lo hacía. Y de veras, ¡no quería hacerlo! Simplemente... salió así.

Y resultó ser, sorpresa, sorpresa, un acto estúpidamente terrible por mi parte.

"No es de tu incumbencia, y no tienes ningún derecho a decir algo de lo cual no sabes nada." Dijo, y hubiera sonado perfectamente sereno, si no fuera por la furia absoluta que desprendía su voz.

Y déjame decirte, Libreta, que estuve bastante tentada en soltar una disculpa, girarme y echar a correr. Pero tenía la misión de estar segura de que no iban a asesinar al salvador del mundo mágico, y ¡estaba dispuesta a cualquier cosa!

(No tengas en cuenta que casi me desmayo antes de responder. De veras, es irrelevante.)

"¡Creo que tendría algo de razón, de hecho, si todavía lo estuvieras sirviendo!" repliqué, tan valientemente como pude. No creo que sonase particularmente débil y asustada. Obviamente, también poseo habilidades sorprendentemente Gryffindor-escas.

Snape, como era de suponer, no pareció para nada impresionado por mi valor. Como siempre, de veras. Al contrario, parecía como si estuviera tentado a romper a reír histéricamente. Gracias a dios, no lo hizo – déjame decirte que no sé si hubiera sobrevivido otro ataque de risa Severus Snape. Y no tiene nada que ver con ser cobarde o no – es simplemente una cosa tan poco natural de su parte. Así que.

Er. ¿Por dónde iba?

Ah, sí.

Así que no rió. En lugar de eso, me miró como si fuera la criatura más estúpida que se había encontrado en su vida, antes de anunciar que, "Si yo sigo al servicio del Señor Oscuro, entonces tú estás teniendo una aventura amorosa con la iguana de Quirrell."

"¡Ugh!" chillé, ya que no tuve tiempo de entender lo que, precisamente, intentaba decirme, y solo había entendido que creía que Herman era mi amante secreto. Ciertamente una situación bastante merecedora de un "ugh". "¡Si de veras crees que hay algo entre yo y esa iguana horrible, entonces es que eres la persona más enferma y desagradable que he conocido jamás!"

Snape me lanzó una mirada mordaz.

Y entonces me di cuenta de lo que, precisamente, me estaba intentando decir.

"Ah" dije débilmente. "Vale."

Pero casi no había respondido a ninguna de mis preguntas.

"¡Espera! Le dije, mirándole. "si no estás sirviendo a Quién-tu-ya-sabes, entonces, ¿por qué demonios querrías matar a Harry Potter? ¿Y por qué quieres robar la piedra? ¿¿Hmm??"

"Slatero Quirrell." Respondió Snape sin alterar la voz, aun incluso cuando lo que dijo no tenía ningún sentido.

Y entonces, en ese momento, me despistó y pensé que quería empezar un extrañísimo juego en el que cada uno tenía que decir un profesor de Hogwarts, así que rápidamente repliqué "Minerva McGonagall".

Me miró un momento antes de decidir, aparentemente, que no quería saberlo, y bastante lentamente (odio cuando me habla como si tuviera dos años. O si fuera retrasada mental) "Slatero Quirrell está intentando robar la Piedra Filosofal. Y también ha intentado matar a Harry Potter."

Parpadeé. "A Slatero Quirrell le da miedo la oscuridad."

De veras que sí; no me lo estaba inventando. Una vez, fui la primera en llegar a la sala de profesores, y no me dediqué a encender una por una todas las velas, ya que necesitaba desesperadamente una taza de café. Quirrell entró y casi se muere del susto. Cogió al pobre Herman de tal forma que seguramente pensó que nunca volvería a ver la luz del día.

(Personalmente, creo que es un poco exagerado a veces.)

"Y estoy seguro que pasarás horas saboreando la ironía" dijo Snape, bastante impacientemente. "De todos modos, no deseo darle más vueltas por ahora, ya que tengo cosas que hacer. Como siempre, Auriga, ha sido exasperante—"

"¡Oh, no!" dije, y me senté en el escritorio. (Tiempos desesperados requieren medidas desesperadas. Y que conste que no estaba intentando seducir Severus Snape. Jaj. Asqueroso. Ew.) "¡Me vas a decir lo que está pasando! ¡No veo el motivo por el cual debería creerte!"

"De primeras, no se porque te has metido en todo esto." Respondió Snape suavemente.

Resistí la urgencia de murmurarle un "gilipollas" y en vez de eso, le repliqué "lo estoy porque soy observadora, ¿sabes? ¡Observo cosas!"

"¿es eso?" preguntó Snape, levantando una ceja.

"¡Sí, es eso!" respondí a la defensiva.

Pero no me había dado cuenta de que estaba sentada justo encima de la tinta que había derramado Snape.

¡Pero de verdad! ¡Solo por ese pequeño y desafortunado incidente, no significa que no sea nunca observadora!

Pero intenta decir eso a Snape.

Intenta decirle algo.

No te creerá, ¿sabes? Solo te hará una mirada de suficiencia y con un puñado de comentarios agrios te hará sentir como una completa idiota.

A veces le odio.

De todos modos, decidí preservar mi dignidad y actuar como si no me diera cuenta de que la tinta estaba a cada segundo que pasaba causando la destrucción de mi ropa favorita. "Dime por qué debería creerte."

"No necesitas creerme, Auriga" respondió. "No necesito que apruebes todas mis acciones. Después de todo, no eres mi madre. De todos modos, no logro entender por qué tendría que matar a Harry Potter delante de toda esa gente. Si tuviese que hacerlo, matar al retoño ignorante de James Potter, lo haría correctamente, de manera que nadie fuese capaz de relacionarme con su muerte."

Lo cual, ya sabes, tenía sentido. Parecía un poco ridículo que Snape intentase matar a Harry Potter delante de tanta gente. Después de todo, es más del tipo que te engañaría para ir a una esquina oscura, y que amenazaría hasta el último trozo de tu vida, sonando perfectamente sereno durante todo el rato, hasta que te murieses del susto.

Gilipollas enfermizo.

"¿Pero por qué murmurabas todo el rato en el partido de Quiddich?" pregunté sintiéndome con menos energías, ya que se las hizo para rebatirme todas las teorías que tenía contra él. Me encanta, de veras.

"Por dios" dijo Snape, bastante divertido "Sé que no eres la más admirable de las brujas, pero incluso una persona como tu debería reconocer un anti-hechizo cuando lo ve."

A lo cual respondí, de una forma verdaderamente inteligente y deslumbrante: "... oh. De acuerdo."

"Ahora, si no tienes más ridículas acusaciones que dirigirme, apreciaría el hecho de que te fueras de mi presencia."

De verdad. Este hombre es un terrible ermitaño. Por entonces, ya había aceptado el hecho que podía ser que Snape no fuera malvado – solo muy, muy gilipollas – y pensé que podíamos formar una especie de pareja.

... No así.

Eres una enferma mental, estúpida libretilla. Supongo que nadie te lo ha dicho antes.

Ya sabes – ¡una pareja platónica! Una pareja en contra de Quirrell y sus, er, malvados planes (me siento estúpida tan solo con escribirlo – es que es un poco demasiado patético, para ser malvado) – de esa forma, podríamos asegurarnos que no intente matar al pobre Harry otra vez.

Pero, por supuesto, Snape ni sugirió tal cosa.

Así que naturalmente, yo lo tuve que hacer.

"¿No crees que tendríamos que hacer algo?" le pregunté "Quiero decir, podría hacer algo terrible – ¡nadie sabe cuál será su próximo movimiento!"

"Por el momento le tengo bajo control" Snape respondió con seguridad, cogiendo otro trabajo para corregir sin siquiera mirarme. Supuse que tenía que pedir un poco más de respeto por su parte, pero en ese momento estaba bastante sorprendida por lo que acababa de decir.

"¿Bajo control?"

"Te aseguro, Auriga, que por lo presente no hay nada que pueda preocuparte," dijo Snape, bastante enfadado pero sonando lo más calmado del mundo. Cómo puede hacer eso, nunca lo sabré. Cuando estoy enfadada, tiende a hacerse bastante visible.

Y hasta a veces el resultado es el tirar tazas de café.

"Y", continuó. "Si nunca necesito desesperadamente tu… ayuda," insertar una sonrisa de suficiencia aquí, "- Sin duda te lo haré saber. Ahora, si eres tan amable de – "

Bueno, entonces, mi enfado era bastante visible, así que bajé del escritorio y le informé, "Vale, bien, murciélago malvado, ¡pero lo lamentarás cuando te des cuenta que necesitas mi ayuda!" y salí de ahí hecha una furia.

Creo que le oí reírse solo cuando marchaba.

Uuuughhh. Innatural.

Estúpido gilipollas.

Pero en por el lado bueno, al menos ya sé lo que está pasando.

… o algo así.

… puede.

3.26 PM

¿¿Quirrell??

Lunes, 11 de noviembre de 1991

Sala de profesores.

8.12 AM

Bueno, esto ha sido un poco extraño.

Victoria acaba de entrar, y sonando un poco rara, me ha preguntado si Snape ha intentado hablarme de "algo peculiar" últimamente.

Estaba a punto de decir que no, pensando que aún estaba buscando más evidencias para su "¡sé que estás subconscientemente enamoraaaaaaaada de él, Auriga!", pero entonces me acordé de la conversación que tuve con él en los terrenos, y que eso podía ser definido como peculiar.

"Sí, supongo" le dije desconfiadamente. "¿Por qué?"

"Oh, por nada." dijo, y se fue a hablar con Flitwick. Pero era el tipo de "oh, por nada" que claramente quería decir "Lo sé, pero no quiero que lo sepas que lo sé, y, por Merlín, que no te voy a decir nada, oh no, en vez de eso creo que te voy a abandonar casualmente por un hombre que apenas mide un metro de altura".

Estoy bastante segura de que está planeando algo.

Pero no tengo ni idea de lo que puede ser.

Déjame decirte, Libreta, que si las cosas se ponen más extrañas por aquí, voy a cambiar de nombre y voy a tener que huir a Jamaica para descansar y relajarme un poco.

Y no te atrevas a decir que no me lo merezco.

8.16 AM

… ¿Cuándo he empezado a poner en mayúsculas "libreta"?

8.17 AM

Ay, dios.