NDLT: Buenos días, o tardes, o noches… según cuando leáis esto… xD!
Heme aquí otra vez con otro capítulo (o el otro medio capítulo, de acuerdo) de las aventuras tan… taaan… taaaaaan… uhm… pongamos que especiales de nuestra queridísima Auriga Sinistra.
Esta vez tengo un poquitín más de excusa por no haber cumplido lo de los 15 días. Y es que he estado de exámenes (uuughghh.. .fuera, son horribles), y me he ido de vacaciones (wiiiiii! vivaaaa!!!). Pero, a mi favor, tengo que tan pronto como llegué a casa, me puse a acabar de traducir el capítulo.
Así queee… aquí lo tenéis.
Enviadme reviews please, comentando lo que sea.
p.d.: se me olvidaba decir que estaba equivocada. Bueno, supongo que fue un error tipográfico de la autora, pero… auriga sinistra no acaba en el segundo año… sino en el 9 de enero de 1991, o sea… que… sí, estoy de acuerdo con Tanith…
¡QUIERO UN FINAL ALTERNATIVO DE HARRY POTTER 7, CON SINISTRA COMO PROTAGONISTA!
¿Alguien se apunta a la recogida de firmas?
Lamentaciones de una ridícula soñadora
Confesiones de Auriga Sinistra
-Parte 18.2-
6.12 AM
Nota para mí misma: las quemaduras de dragón no son mortales.
Normalmente, sé que lo sabría.
Pero, aún así. ¡Lo más normal sería que alguien me mirara para ver si me ocurre algo e intentar hacer algo para aliviarme el dolor! Quiero decir, ¡lo único que quería era una puñetera taza de café! ¿De verdad es tan difícil?
Pues se ve que sí si resultas ser una de las seis personas a las que he preguntado. Al final he convencido a un niño con puntitos lilas y amarillos por todos lados, para que me trajera un café a cambio de un puñado de sickles.
Hmf. La gente de estos días. Es deprimente, eso es lo que es.
Pero, con cada sorbo que doy, me voy sintiendo un poco más viva, y creo que ahora ya no me desviaré por extrañas tangentes sobre vampiros. Así que supongo que al menos, eso es bueno.
Aún así, no sé si voy a poder vérmelas con Snape.
Puede que vaya a hablar con Algernon primero. Porque hablar con él normalmente produce pequeños mareos y todo tipo de mariposas en mi estómago, y todo ese encanto en general que se desprende de él. Lo cual, ahora mismo, parece un poco más atrayente que más acoso verbal. Es mucho lo que una mujer puede soportar.
San Mungo – En la despensa. Otra vez. (Que no es ni lo más mínimo agradable.)
7.02 AM
Soltera. Soy una solterona. Ahora mismo. Oficialmente. ¿Puedes convertirte en una soltera oficialmente? ¿Hay algún documento que pueda firmar, o algo? Porque si signase algo, eso proporcionaría automáticamente el agradable sentimiento de haber pasado el punto del no-retorno.
No es que lo necesite.
Porque, con o sin documentación oficial, no deja de ser verdad.
Pensarás que al menos Algernon ha sido capaz de confortarme un poco. Quiero decir, ¡es el hombre perfecto! No pensaba que sería físicamente capaz de hacer algo que no fuera,… confortar, y encantar, y besar la mano, ¡y cosas como esas!
Oh, no.
Pues se ve que nunca lo llegué a conocer de verdad. No pude ni empezar a sospechar la oscuridad que en verdad hay debajo de su apariencia exterior de galán.
… Bueno, vale, puede que eso sea un poco demasiado. Parece como si estuviera a punto de revelarte que en verdad es un mortífago, o un psicótico homicida que se come a niñas jóvenes mientras aún están vivas, o algo así.
No es tan seria la cosa.
Supongo.
Pero, aún así…
Fue cruel. Conmigo.
Agradablemente cruel, sí, pero, de todas formas, ¡hubo una innegable crueldad! Y se supone que debería ser capaz de soportarlo, ¿después de todo por lo que he pasado? ¿No debería todo el mundo ser capaz de eso? Lo siento, ¡pero no poseo esa fuerza! De todas formas, ¿Qué espera de mí el mundo?
Te lo pregunto, Libreta. Te lo pregunto.
(No te preocupes. No espero que me respondas, o algo. La cafeína me ha convertido en una persona un poco más cuerda).
Suspiro.
En fin, que volví a su habitación sintiéndome bastante optimista, tomando en consideración por todo lo que había pasado. Pensaba que él sería capaz de alegrarme de alguna forma, y, claro, también estaba bastante contenta por haber conseguido un poco de café.
Así que entré, un poquitín nerviosa, y me lo encontré dormido.
(Un poco decepcionante, si quieres que te lo diga.)
La enfermera me sonrió, y se presentó, y entonces preguntó quién era.
"Su novia", le respondí, pensando que era mejor dejar las cosas simples. Parecía una respuesta más adecuada que decir, "Su novia, aunque lo dejaré de ser en un momento, porque tengo un crío de 16 años y un elfo doméstico intentando captar mis afecciones, y a veces sospecho, que un profesor de pociones muy grasiento también, que no es como si le hubiera mostrado nunca mi interés porque es un gilipollas, pero, sí, eso hace las cosas un poco complicadas, y a veces violentas y peligrosas, y no estoy segura de poder soportar todo esto durante mucho más tiempo."
Así que. Solo su novia.
La enfermera continuó sonriendo cuando le dije eso, y todo fue sonrisas y corteses "encantada-de-conocerte", y así, hasta que me preguntó cómo me llamaba.
Se lo dije, y su expresión cambió.
"¿Es como Auriga?" preguntó delicadamente, pronunciándolo como Algernon.
"Erm" le respondí, detectando que puede que pasara algo, "Puede"
"Ah," dijo la enfermera, como si hubiera sido obligada a tragarse toda una taza de café de la cafetería. "Qué encantador."
Intentó sonreír, pero no pudo, y entonces se dio cuenta de que no había podido, dio media vuelta y se fue.
Lo que me dejó, comprensiblemente, con una sensación bastante desagradable.
Así que me senté en una silla cerca de la cama y me bebí el café, un poco inquieta por el hecho de que ahora me parecía hasta bueno. Cuando me acabé el café, me permití unos segundos para observarle. Por un momento, me pareció una escena bastante conmovedora; él, echado ahí inconsciente, habiendo sufrido por mí, y yo mirándole, esperando, a su lado, aunque él no se diera cuenta de ello. Estaba ahí por él, y eso.
Pero entonces me di cuenta de cómo Snape se reiría de esto, y una porción bastante grande del valor romántico, desapareció.
Aun así, no puede evitar sentirme mal por él, así que me acerqué, y puse mi mano sobre la suya.
Y entonces, sus ojos se abrieron.
Fue bastante alarmante, sin mencionar que me interrumpió mi pequeño momento de reflexión. ¡Y no se agitaron, ni empezaron a brillar de alegría por haberme visto! ¿Dónde está el romanticismo? En ningún lado, ahí es dónde está. Así que no pude evitar sentirme más mal de lo que había esperado.
Así que, me miró, de forma bastante dura y fría, y casi me recordó a Snape. No le sentaba demasiado bien.
Tampoco es que le siente bien a Snape.
"Oh" dije, después de que mi corazón hubiera considerado la opción de parar de latir tan fuerte, ya que había llegado a un punto en que pensaba que iba a volcarse ahí mismo. "¡Buenos días!"
Lo cual fue, de acuerdo, una cosa bastante estúpida que decir.
"¿En serio?"
"Sí" repliqué tan dulcemente como pude. "Más o menos, son las seis y media. Has estado aquí toda la noche."
"Quería decir lo de la parte buena" replicó sarcásticamente.
No estaba exactamente preparada para eso.
"Um… puede que no" confesé. Por entonces, todavía estaba intentando ser optimista. Después de todo ¿qué era sino, un solo comentario sarcástico? Y no podía culparle; ¡acababa de despertarse, y eso!
Bueno.
Desde entonces he aprendido que el optimismo es completamente inútil y estúpido.
"En fin" continué, bastante tontamente esperando que quizás si le hablaba en un tono lo suficientemente amable, le quitaría de la mente lo de ser amargo, "¿Cómo te encuentras?"
"Como si hubiera caído por una torre a docenas y docenas de metros de distancia del suelo"
"Oh," dije, un poco conmocionada. "De acuerdo"
Entonces se instauró un silencio bastante incómodo; ya sabes, aquel tipo de silencio que surge entre dos personas cuando una de ellas casi muere, y la otra es totalmente inocente pero puede que empiece a sospechar que la primera persona no lo cree así.
Ya sabes. Exactamente ese tipo de silencio.
"Auriga" dijo finalmente, en un tono demasiado dulce como para cuadrar dentro de la escena.
Claro, me invadió la desesperada esperanza de que quizás me perdonara, y, entonces, el hecho de que estuviera hablándome de forma casi cariñosa, me hizo querer romper a llorar de alivio.
"¿Sí?" Suspiré, acercándome un poco a él y apretando un poco sus dedos con los míos.
Sonrió y me colocó un mechón de pelo detrás de la oreja. Y entonces, cuando consiguió desenredar sus dedos del mechón, me preguntó de forma suave y dulce, "¿Por qué le has dicho a Snape que estábamos prometidos?"
"¡No lo he hecho!" Chillé
Me miró.
"¡No lo he hecho!" repetí con toda la convicción que pude reunir. "¡Iba a preguntártelo! Verás, parece pensar que estamos prometidos por alguna razón que yo no tengo ni idea – no sé quién se lo puede haber dicho. Todo son tonterías, claro." añadí, mirándole tímidamente.
"Sí" consintió, de manera muy críptica. "Tonterías."
Eso consiguió picarme más de lo que esperaba.
"¿Crees que son tonterías?" pregunté con voz sumisa, sin ni siquiera proponérmelo.
Me sonrió, un poco triste, y eligió no contestar. En vez de eso, dijo en un tono de voz alarmantemente escéptico: "Así que no le dijiste que estábamos prometidos."
"Claro que no" repliqué, sintiéndome entonces un poco aprensiva. "¿Por qué iba a mentir?"
"No estoy seguro," dijo, y frunció el ceño un poco. "Puede que por la misma razón por la que me mentiste diciéndome que Snape estaba enamorado de ti."
Y de verdad, Libreta, sentí como si todo el mundo se hubiera congelado en ese instante, pero de forma que todo me pareció muy, muy y muy malo y muy, muy y muy horrible, no como cuando Snape y yo tenemos una especie de contacto físico.
Er, aunque eso también es muy, muy, y muy malo y muy, muy, y muy horrible.
Es solo que es una especie diferente de muy, muy, y muy malo y muy, muy, y muy horrible. Una especie mucho peor.
"Lo había olvidado" fue el primer pensamiento que pasó por mi cabeza cuando recuperé la habilidad de pensar, y, simplemente porque así suelen ocurrir las cosas en mi vida, fue la primera cosa que dije.
No hay necesidad de añadir, que no fue exactamente, la respuesta más satisfactoria.
"¿En serio?" dijo, bastante fríamente, y entonces fue cuando me di cuenta que estar cogidos de la mano no era lo más apropiado para este tipo de conversación. Así que las retiré, y me crucé de brazos, sintiéndome bastante segura de que iba a vomitar en cualquier momento.
"Algernon – " empecé – bastante estúpidamente, de veras, porqué no tenía ni la más remota idea de lo que iba añadir después de eso.
"Debo decir que Snape no pareció muy contento cuando se lo mencioné" continuó con ese tono horrible de estoy-enfadado-pero-como-soy-así-de-refinado-hace-que-el-tono-sea-mucho-más-aterrador-y-horroroso. "No parece tenerte tanto cariño como aparentemente tu quieres que te tenga."
"Oh, ¡no es así!" protesté, casi automáticamente, y entonces cuando él alzó una ceja como si me estuviera preguntando entonces cómo es, me arrepentí. ¿De veras tengo que saber cómo es? Ahora ya no tengo ni la más mínima idea de cómo son las cosas.
"Es solo que…" respiré hondo. "Actúa de forma muy extraña cuando se trata de mí. A veces pienso que lo está."
"¿El qué?"
"Enamorado de mí."
No debería serme permitido hablar. Y además, no debería serme permitido pensar. Mi vida sería mucho mejor de esa forma.
"Espero que me perdones si no comparto esa sospecha en particular."
¿Nota para mí misma? ¿Decir a la gente que Snape puede estar enamorado de ti? NO ESTÁ BIEN. Bajo ninguna circunstancia. (A no ser que, no sé, un psicópata trastornado te coja con una varita y te amenace con que te hará un Avada Kedavra si no le dices que Snape puede estar enamorado de ti. Pero, en serio ¿cuáles son las posibilidades de que pase eso?)
¡A penas tengo idea de por qué se lo dije! Es solo que… ¡parecía lo correcto en ese momento!
Lo cual me lleva a la conclusión de que no tengo ningún deseo para descubrir cómo funciona mi mente.
"Sé que suena estúpido" dije débilmente. "Es solo que… las cosas son muy complicadas con él. Hay un lío horroroso entre nosotros que sólo Dios puede saber, y yo… no soy muy buena tratando con eso. Eso es todo."
Hice la peor descripción de la historia del mundo.
"Auriga, ¿quieres saber lo que pienso?"
Entonces estaba bastante preparada para responderle con un "no" de todo corazón, pero me pareció de alguna manera bastante maleducado.
"Sí" refunfuñé a regañadientes.
"Creo que es un hombre muy infeliz y muy amargado, que no tiene ni idea de lo que es estar enamorado de alguien," dijo Algernon, con tono sabio y paciente, que lo hacía todo más horrible. "Especialmente de ti."
Y algo en la forma en que lo dijo, o puede que por el mero hecho que lo dijo, me hizo sentir como se acercaban los principios de lo que iba a ser una impresionante crisis nerviosa. No sé por qué me afectó tanto. A lo mejor fue porque, bueno, primero tener a Snape diciéndome que a Algernon no le importaba nada, y después él diciéndome lo mismo de Snape, todo en menos de una hora… es muy difícil encontrar algo agradable en todo esto.
"Sí" dije, intentando no mostrar que realmente era una criatura débil y patética. Como, por ejemplo, romper a llorar histéricamente, o algo así. "Sí, tienes toda la razón."
Me miró por momento, con sus ojos llenos de compasión, antes de preguntar, "Entonces, ¿en qué más me has mentido?"
Lo cual fue… absolutamente la cosa más inconveniente que pudo preguntar nunca. Me hubiera bastado con un "venga, no llores" o quizás con un "Todo saldrá bien, no te preocupes" o un agradable "Oh, querida, es imposible no estar loco por ti" (que, de acuerdo, hubiera sido un poco improbable), y en vez de esto, tuve… eso.
"¡En nada!" exclamé indignada, sintiéndome insultada por el hecho de que había asumido tal cosa. Después de todo, no soy una mentirosa patológica. La manera como lo dijo, parecía como si estuviera acusándome de ser una persona verdaderamente horrible, y, bueno, ¡No lo soy! ¡Sé que no lo soy! Sí, tengo mis momentos de… no ser tanto como una diosa, pero no es como si me comiera cachorritos, ¡o algo igual a eso en la escalera de lo imperdonable!
Pero, después de eso, me encontré a mi misma recordando todas las cosas sobre las que le había mentido. Nada realmente importante, de veras, pero… cosas pequeñas. Como por ejemplo cuando empecé con lo del maquillaje, y lo de las pociones para alisar el pelo, y las lentillas, para intentar convencerle que era una mujer atractiva e interesante. O cuando le dije que había leído todas las novelas de Tolstoy para sonar un poco más inteligente. O cuando le dije que estaba de acuerdo con él cuando dijo que Hamlet era la mejor obra de Shakespeare, aunque yo siempre la he encontrado demasiado deprimente, y siempre me gustará más Mucho ruido y pocas nueces. Y cuando me inventé que mi ex Paul había llenado mi piso de rosas justo después de haberme engañado, en un intento para ganar mi perdón. En realidad, se olvidó de mí a favor de Felicia, la secretaria. O puede que fuera la camarera del Caldero Chorreante – no recuerdo por quién me dejó.
Pero, de todos modos.
¿Todo el mundo miente, no? ¿Al menos un poco? ¿Sobre cosas pequeñas e insignificantes como esas? No puedo llegar a comprender por qué debería estar enfadado por eso conmigo. Como si esa historia de que desde pequeño le había gustado mirar las estrellas fuera verdad. ¡Ese tipo de cosas son demasiado perfectas y románticas para ser verdad!
Creo.
Y… casi espero.
De todos modos, supongo que mi cara se reflejó el hecho de que no siempre le había dicho la verdad durante el curso de nuestra relación.
"Ah" dijo, de forma silenciosa y resignada que hizo que mis lágrimas intentaran volver a hacer su entrada gloriosa.
"Lo siento" dije desesperadamente. "De verdad."
"Aur" continuó, como si no me hubiera escuchado, "Creo que quizás… deberíamos…"
Y durante el curso de esas cuatro palabras, se me ocurrió que, de todas formas, yo ya quería romper con él de buen principio. Ciertamente no le dejaría romper todo lo que nos ataba, cuando había sido mi idea, ¡antes incluso de que me reprochara el estúpido hecho que no soy siempre 100 % sincera!
" – ¡dejar de vernos!" le corté, tan enérgicamente como pude. "Sí. Estoy de acuerdo. Algernon, no creo que pueda estar contigo más. Lo que… ha habido entre nosotros – no es suficiente. Lo siento, pero hemos acabado."
Pareció un poco sorprendido, y me miró unos momentos.
"Siento lo de tu columna", le solté, y salí de la habitación tan deprisa como pude. Tener la última palabra me pareció muy, muy esencial.
Y entonces, bueno… como no puedo ir a la cafetería, ni tampoco puedo estar en la habitación de Algernon, me parecía el mejor lugar.
Estar en una despensa.
No se está tan mal, de veras.
Así que… sí. Algernon y yo, ya no estamos juntos. Supongo que lo debería haber visto venir; solo que pensé que quizás se tomaría un poco mejor la pequeña mentirijilla sobre Snape. De hecho, estoy un poco impresionada por su comportamiento. Esperaba un poco más de él.
Jaj. Qué perdida, de verdad.
No.
Excepto… por la parte que me toca.
¿Podría mi vida parar de ser tan y tan terrible? De veras, me gustaría saberlo. Porque si no, entonces, más me vale ir ahora mismo a ahogarme en uno de esos lavabos.
Dormitorio
8.00 AM
De acuerdo. He vuelto. He decidido que realmente no había ningún motivo para estar más en el hospital.
Y ahora supongo que dormiré un rato.
8.02 AM
Oh, jaj. ¿A quién estoy engañando? No puedo dormir. ¡Estoy demasiado cansada para dormir! Así que voy a estar garabateando aquí compulsivamente hasta que mi brazo se caiga, o algo así.
¿Y no sería eso encantador?
Se me acaba de ocurrir que no te he contado la gran causa de todos los espléndidos sucesos que me han pasado durante las pasadas horas. Como lo de las separaciones, y el mal café y los niños malcriados, que-serán-futuros-Slytherin, y eso.
En serio, Libreta, no estoy segura de que pueda encontrar las fuerzas para contártelo.
Puede que más tarde.
8.05 AM
Oh, bien, ya es lo suficientemente más tarde.
Y no pienses que me estoy enganchando a escribir aquí, o que es la única manera para tranquilizar mi alma cansada, ¡o algo por el estilo! Es solo que pienso que sería bueno para mí escribir lo que me ha pasado, para que dentro de diez años o así, cuando sea rica, próspera, y perfectamente feliz y casada con Gilderoy Lock – er, sea una soltera satisfecha, pueda leer y reírme de todo esto.
… Diez años es mucho tiempo.
Pero no importa.
Así que, todo empezó ayer noche, cuando intentaba prepararme para la sesión de estudio particular con Christopher Goldstein que no podía ser retrasada por más tiempo. Me las arreglé para esquivarle durante un impresionante montón de tiempo, simulando una sordera misteriosa cuando se me acercaba después de clase, o fingiendo tener ataques de alguna enfermedad, que, trágicamente, me impedía concederle la atención que se merecía. (Platónicamente. Atención estrictamente profesional. Ugh.)
Finalmente, finalmente me pilló de improvisto y me contó una retahíla de historias a cual más triste sobre su madre moribunda, y pensé que lo mejor era hacerlo, para luego olvidarme de todo.
Y cinco minutos después, pensé que lo mejor era hacerlo, para olvidarme de todo, y mucho mejor si tenía un poco de cerveza de mantequilla en mi sistema.
Sobre las siete y cuarenta y cinco, fui a las cocinas, ya que había quedado con Christopher a las ocho, y pensé que con quince minutos era suficiente para engullir al menos, una cerveza de mantequilla, ya que tenía que hacerlo muy y muy rápido.
No obstante, mi plan ingenioso terminó siendo fallido bastante espléndidamente.
(En serio, ¿algo nuevo?)
A penas acababa de hacerle cosquillas a la pera del retrato, cuando se abrió y me encontré cara a cara con –
Wimmy.
El elfo que me amaba.
Lo miré. Me miró. Me di cuenta que su mirada era probablemente un poco más intimidante que la mía, ya que mis ojos no tenían ni mucho menos el tamaño de pelotas de tenis.
En la cocina, detrás de él, podía sentir como los elfos domésticos empezaban a murmurar, enfadados, cosas entre ellos.
"Er," dije finalmente.
Me miró durante un segundo más, antes de que sus ojos se inundaran de lágrimas. Lágrimas. Bueno, puedes imaginar mi apuro, Libreta – ¡no estaba preparada para tratar con lágrimas! ¡Ya tenía que tratar con un mago menor libidinoso! ¡El plus de un elfo doméstico con el corazón roto solo me conduciría al borde de la locura!
No obstante, Wimmy intentó actuar con toda la dignidad que pudo – tendría que darle puntos por eso.
"Señorita Auriga, señorita" dijo, de forma resignada.
"Hola, Wimmy" le respondí débilmente. De veras, casi me rompe el corazón, y eso que es un elfo doméstico pervertido, ¡por el amor de dios! A veces pienso que soy demasiado amable para mi propio bien.
"Wimmy no ve últimamente tanto a la Señorita Auriga" continuó tristemente.
"Erm, no" acordé "He estado un poco ocupada."
"Con el profesor Snape, piensa Wimmy" dijo Wimmy, de forma que supongo que tenía que sonar distante, pero sonó de forma dolorosamente apenada.
"¡No! ¡No!" exclamé "No con el profesor Snape. Con… camisas. Y no en camas. Y absolutamente nada de lo que parecía, ¿sabes?
Wimmy me miró, sus ojos llorosos brillaron de esperanza. "¿De verdad?"
Y, sintiéndome extrañamente emocionada, le miré y afirmé con la cabeza. "De ver— "
"¡Espera!" interrumpió un elfo doméstico, corriendo hacia nosotros y mirándome muy mal. "Wimmy no tiene por qué hablar con la profesora mala, no, ¡no tiene por qué!"
Me llevó unos momentos procesar eso. Quiero decir, ¿Yo soy la mala profesora? Ni Snape, ¿Que es el artífice y objeto de todo lo maligno? Ni Quirrell, ¿Que apenas puede centrarse en la materia que tiene que enseñar durante más de diez minutos sin tener un ataque de ansiedad?
En serio. Los elfos domésticos parecen tener el juicio un poco en mal estado.
Por supuesto, supongo que podía haber llegado a esa conclusión antes, por ejemplo, pongamos cuando… me pusieron la piel lila.
Escalofrío.
Bueno, de todas formas, fui afortunada para escapar a este particular cara a cara con ellos, sin acabar con la piel de un color no muy natural como castigo. De hecho, fue bastante fácil; Wimmy me miró tristemente una vez más antes de dejar que el otro elfo doméstico se lo llevara, entré, cogí mi cerveza de mantequilla, y eso fue todo.
Durante el tiempo que me quedaba, estuve pensando que probablemente el resto de la velada pasaría con un ritmo más normal de lo que había pensado, incluso con lo de Christopher.
Y entonces, me fui a la Torre de Astronomía, y ahí empezó todo.
Ron Weasley y Hermione Granger estaban ahí – sin pelearse, y mirando al cielo silenciosamente, como si estuvieran esperando escuchar algo. Lo cual realmente, era una señal en toda regla, ya que ver a esos dos en silencio y tranquilos es ciertamente una señal de que se acerca el Apocalipsis.
No obstante, eso no se me ocurrió entonces; estaba bastante ocupada intentando tragar toda la cerveza de mantequilla que podía.
"¿Ron?" pregunté mientras me acercaba. "¿Hermione?"
Los dos dieron un bote y me miraron, parecían bastante perplejos.
"¿Qué está pasando?" insistí.
"Ron ha olvidado sus deberes de astronomía en la torre, profesora," respondió Hermione, bastante inquieta. "Hemos venido a recogerlos."
"Oh" dije; por entonces ya se me había ocurrido que era un poco extraño el hecho de que estuvieran tan espantados para venir y coger los deberes. "Bueno, de acuerdo – los podéis coger – "
"Hay algo… que no está yendo bien aquí, Profesora"
"¿Que no va bien?" repetí desconcertada. "¿Qué quieres de…"
Pero se me respondió la pregunta antes si quiera de ser completada. Porqué de arriba salió un ---
"¿CÓMO TE ATREVES?"
Era la voz de Algernon.
"Uh," dijo Ron, lanzando una mirada rápida hacia arriba. "Sí. Eso lo explica bastante."
"No estábamos muy… seguros de que pudiésemos subir," añadió Hermione con indecisión.
"Probablemente, lo mejor es que no" les respondí, en el tono más calmado y profesional que pude pronunciar. "Deberíais volver a los dormitorios – no te preocupes por los deberes, Ron. Te los dejaré entregar otro día."
La cara de Ron se iluminó; se ve que el permiso de un profesor para poder entregar más tarde los deberes, era suficiente como para olvidar que justo por encima de sus cabezas había una especie de caótico disturbio de vida o muerte. "¿En serio? ¡Excelente!"
Hermione le frunció el ceño.
Recuerda siempre esto: en cinco años o así, estos dos son pareja.
Pero no tuve tiempo de pensar en eso; así que, los hice fuera de ahí, y bastante asustada, corrí hacia el piso de arriba.
Mientras lo hacía, intenté imaginar lo que me iba a encontrar, para cuando llegara lo que me encontrara no fuera nada en comparación. Cuando llegaba al último escalón yo ya tenía a Algernon con un tutú golpeando con un telescopio a Christopher, que de repente llevaba un bigote muy fino, y no podía parar de hundir su cabeza en la chaqueta que me había dejado ahí.
Y de veras, en comparación, lo que de verdad vi cuando abrí la puerta tenía que ser por fuerza un poco decepcionante, si no fuera por la presencia de alguien que no había esperado.
Supongo que podría intentar hacerlo sonar más sorprendente, pero, como ya sabes que era Snape, parece un gasto de palabras, ¿no?
Así que, sí. Algernon estaba ahí, golpeándo – puede que hasta más extraño que un telescopio – con un ramo de rosas rojas a Snape, mientras Snape le echaba su peor sonrisa de suficiencia como respuesta. Christopher estaba apartado, mirándolos con los ojos absolutamente abiertos, totalmente confuso.
"De acuerdo, puedo entender que seas incapaz de dejarla en paz" dijo Algernon con voz baja y muy peligrosa, "pero sería muy sabio por tu parte que la dejaras estar a partir de ahora. No quiere nada contigo."
"Te lo aseguro, Brightmann, estoy aterrorizado," replicó Snape, con un deje de sarcasmo surgido de la nada. "Nada es de peor agüero que alguien te esté amenazando con un ramo de rosas a pocos centímetros de tu cara."
"Me preocupas, Snape" le informó Algernon, pero de forma que sabía que no iba a sonar demasiado bien, a diferencia de otra gente (léase: yo) cuando le dicen esa clase de cosas solo sonríe con satisfacción "Y mientras que yo lo encuentro, y no te lo tomes como una cuestión personal, patético, tu atención no deseada realmente le molesta."
"Al contrario" dijo Snape, con sus ojos brillando con verdadera maldad, "su atención no es algo que yo busque – en cambio, no puedo decir que no sea ella quien guarde una extraña fijación para obtener la mía."
Ante lo cual Algernon lo miró con una expresión absolutamente indescifrable, durante unos momentos, antes de dejar el ramo de rosas en un pupitre cercano.
De todos modos, la sonrisita triunfante de Snape no tuvo exactamente oportunidad de aparecer completamente ya que Algernon se abalanzó sobre él y le dio un puñetazo en la mandíbula.
Ante lo cual yo no pude evitar soltar un grito ahogado, y Christopher chilló, "¡Joder, estáis locos!"
No obstante, que te peguen un puñetazo en la mandíbula, aparentemente, no es suficiente como para distraer a Snape de sus deberes como profesor-psicótico-venido-del-infierno. (Supongo que debe ser producto de una gran dedicación.)
"¿Qué ha sido eso, Goldstein?"
"En serio, Auriga no puede estar interesada en vosotros dos, ¿no?" reclamó débilmente Christopher.
"Supongo que te estás refiriendo a la Profesora Sinistra" dijo Snape fríamente. "Aunque, de hecho, el derecho de que puedas referirte a ella por su nombre o criticar sus elecciones románticas, es otro tema muy cuestionable."
"¿Elecciones románticas" interrumpió fieramente Algernon. "Lo dices como si te hubiera seleccionado. Al contrario…"
"¿Quieres decir que el rumor de lo de usted, ella y la iguana… era verdad?" Preguntó Christopher con la boca abierta de par en par.
(Dios mío. ¿Es que todo el mundo lo sabe? No es el tipo de cosa que quieras que vaya rondando por ahí.)
"Perdónanos un momento, Goldstein" dijo Snape, simulando ser cortés. "Cuando volvamos, discutiremos el efecto que tus comentarios tendrán con respecto a tu casa."
Entonces Snape y Algernon salieron a fuera, dejando a Christopher con un semblante bastante apesadumbrado.
Cuando recuperé la habilidad de moverme, fui hacia la puerta y entré en la clase. Eso captó la atención de Christopher, pero el hecho de que yo tuviera su atención no parecía para nada alarmante considerando el hecho de que mi único y verdadero amor y mi… Snape estaban aproximadamente a dos segundos y medio de matarse el uno al otro.
"Lo siento" dije débilmente, ya que una disculpa parecía lo más apropiado debidas las circunstancias "No sabía que estarían aquí."
"Sí," dijo Christopher aturdido. "Vaya sorpresa."
"Sí, vaya." repetí sin mucha convicción.
Nos miramos en silencio por unos momentos, de la terraza se escuchaban gritos.
"Así que," dije, ya que estar un segundo más en silencio sugeriría una especie de intimidad que era totalmente equívoca por trescientas cuarenta y seis razones. "¿Podríamos cambiar la hora? Tengo que ir e intentar estos dos no se maten."
"Sí, puede que sea lo mejor." consintió Christopher, la compasión en su tono sugería una sabiduría que iba más allá de sus años. Lo cual, considerando la situación, no era algo que exactamente recibía con los brazos abiertos. "Nos vemos en la próxima clase, entonces, profesora."
Y en aquel momento, estaba tan contenta por haberme desecho de él, que no consideré que había sido demasiado fácil. La falta de momentos potencialmente humillantes y traumáticos de por vida hubiera bastado para hacerme sospechar que algo no funcionaba.
Así que, se las apañó para cogerme completamente desprevenida y justo cuando pasaba por mi lado – mocoso pelota y gilipollas – cogió mi brazo con fuerza.
"Si nunca necesitas alguien un poco menos…" hizo una pausa y me lanzó una sonrisa comprensiva. "Ya sabes. Puedes hablar conmigo."
Desafortunadamente, me soltó antes de que le pudiera darle un empujón, y marchó escaleras abajo sin pronunciar otra palabra. Tuve que contentarme con chillar "Iría antes a hablar con la iguana, ¡muchísimas gracias!" después de sentir el eco de sus pasos.
Me quedé mirándolo, revolcándome en mi propia miseria, antes de retornar a la realidad y darme cuenta de que Algernon y Snape podrían estarse matando uno al otro ahí fuera. Y como eso no era precisamente la cosa con la que me gustaría verme involucrada, pensé que a lo mejor me sentía un poco culpable si uno de ellos moría porqué yo era un poco aprensiva al riesgo de ver un poco de sangre, o algo por el estilo.
Y, además, ¿en serio? Algernon parecía ser el más probable a llevarse al peor parte. Era demasiado bueno para poder vencer de alguna manera a Snape.
Y si sobrevivía él probablemente me hubiera beneficiado un poco más que si Snape lo hacía.
(No es que mis actos heroicos sean motivados por mi propio egoísmo, o algo así)
Así que finalmente, reuní toda la motivación posible para salir y apartarlos el uno del otro, cuando oí un crack muy raro y decidí que quizás merecería la pena esperar unos segundos más donde estaba, por si acaso. Porque sabía cuánto se hubiera torturado a sí mismo Algernon, si hubiera salido ahí solo para recibir un puñetazo por parte de los dos. Mi vacilación fue por puro amor hacia él. De veras.
Y bueno, también, porque de verdad, de verdad no puedo soportar ver sangre. Me mareo, y a veces, me hace murmurar palabras sin ningún sentido.
¡Pero en definitiva, fue por amor!
Así que, de todas formas, como estaba todo un poco más silencioso, decidí que era el momento más oportuno para salir ahí. Así que lo hice. Salí justo a tiempo para ver como Snape empujaba a Algernon y Algernon caía de la torre de Astronomía.
Y, de veras, no estoy segura de que pueda añadir algo más. Supongo que podría añadir detalles sobre cómo chillé a Snape "asesino asqueroso", o cómo McGonagall se enteró de lo que había pasado, o cómo yo me enfadé con Algernon cuando bajamos y casi le doy una patada en la espalda mientras él se retorcía en el suelo de dolor.
Pero, de verdad, no quiero revivir ninguno de esos momentos.
En definitiva, ahora estoy soltera, faltada-de-sueño hasta el punto de no retorno, con el peor pelo que he llevado nunca, y sin llevarme bien con Snape.
Supongo que siempre podría hablar con Christopher, parece muy interesado en la idea.
Jaj.
No hay nada bueno en todo esto. He alcanzado mi límite.
Pero al menos, mi piel no es lila.
8.20 AM
Oh, ¡a quién le importa si mi piel no es lila! ¡Soy una desdichada! El optimismo solo es un montón de basura, te lo digo, ¡se acabó! ¡Y con los hombres también! Y con… abandonar mi cama nunca más.
Estoy en un estado de devastación total. Nada en este mundo puede hacerme sentir mejor.
Bien podría
8.32 AM
¿Puedo casarme con un elfo doméstico?
Porque, de acuerdo, puede que hayamos tenido nuestros altos y bajos, Wimmy y yo. En su mayoría, bajos. Pero justo cuando estaba a punto de profundizar en una proclamación deprimente, entró en mi habitación, me miró un momento y me preguntó, "¿Le va todo bien a Auriga, Señorita?"
Y estaba a punto de soltarle, ya sabes, que lo único que quería era que desapareciera de mi vista.
Pero hacer eso, de repente, me pareció totalmente un sin sentido.
Así que en vez de eso, respondí, sintiéndome cada vez más sentimentalmente trastornada, "No. No, Wimmy. De hecho, la señorita Auriga se encuentra bastante deprimida"
Sus orejas se abajaron ante eso, y dio unos cuantos pasos hacia mí, tímidamente. "¿Hay algo que pueda hacer Wimmy, Señorita?"
"¿Algo que puedas hacer?" le pregunté. "Pensaba que me odiabas."
"¿Odiar a la Señorita Auriga?" repitió incrédulamente Wimmy, y se acercó más a mí. "No, Señorita, ¡para nada! Wimmy lo intentó, pero no pudo." Hizo una pausa, y para acabar con un reverente: "La señorita Auriga es la mujer más perfecta que Wimmy ha conocido jamás."
Y, bueno, ¿Qué se suponía que tenía que hacer sino romper a llorar y lanzarme sobre él?
Y entonces cuando nos separamos, me arropó, y me cantó unas cuantas estrofas de "You sexy thing", y asegurándose de que estaba cómoda, se marchó de la habitación.
Fue muy amable por su parte, de veras. Ni siquiera me afectó el hecho de que me lanzara un beso cuando salía.
Supongo que es tranquilizador saber que, aunque todos los hombres de mi vida hayan decidido causarme tantos estragos y destrozos hasta el punto de que haya perdido las ganas de vivir, aún tendré mi elfo doméstico cantándome canciones sexuales de los 70 al final del día.
Y dicho esto, creo que voy a intentar dormir un poco.
Dulces sueños, Libreta.
