NdlT: ¿Ves, conciencia? Soy capaz de traducir un capítulo de casi 20 páginas en menos de una semana. MUAJAJAJAJA.
Bueno, primero de todo, gracias x los reviews.
No ibais mal desencaminados… en este capítulo,… por fiiin… por fiiin… por fiiiiiin (se abre el cielo, y unos ángeles descienden cantando), haay…
eeh..
Mejor dejo que os lo leáis.
Disfrutaaad!
Lamentaciones de una ridícula soñadora
Las confesiones de Auriga Sinistra
-Parte 22-
Lunes 23 de diciembre de 1991
Gran comedor
8.40 AM
No está aquí. No todavía, de todos modos.
Desde luego, esto no parece importar lo más mínimo.
Todos a mí alrededor están hablando sobre ella.
McGonagall con solo el pensamiento de que va a venir se pone a sonreír, lo cual es bastante perturbador. Tuvo a mi madre durante sus primeros años como profesora, y aparentemente aún es la mejor estudiante que ha tenido. Hmf.
Y entonces, por supuesto, Flitwick ha tenido que sacar el tema de que mi madre estuvo a punto de dar clases en Hogwarts de no haber sido forzada a rechazarlo a favor de la pequeña oferta en el Ministerio de Magia.
"Sus habilidades en Aritmancia eran excepcionales" chilló feliz y pequeño, con el sombrero de Santa Claus para combinar con la Navidad. De veras. Si piensa que no voy a poder hacerle daño solo porque es pequeño y amable, entonces no se lo verá a venir. Y a lo que mi madre se refiere no se me puede juzgar por mis acciones. "Victoria es un encanto, desde luego, pero Lucinda era incomparable. ¿Te lo podrías imaginar? – eh, ¿Auriga? ¿Dar clases junto a tu madre?"
Antes de que pudiera pararme a mí misma, le estaba mostrando los dientes de forma bastante amenazadora. Afortunadamente, creo que se lo ha tomado como una sonrisa. Al menos fui capaz de detenerme antes que empezara a gruñir.
Así que, sí, tiene que llegar a las 10, y yo estoy saboreando mis últimos momentos de salud mental. Desafortunadamente, todos están un poco sorprendidos por el hecho de que Christopher, por alguna razón, se queda aquí estas vacaciones, y no deja de mirarme.
Una conducta bastante despiadada, elegir quedarte en la escuela mientras tu madre, aparentemente, se muere de una trágica y misteriosa enfermedad.
¡Jaj! Sabía que mentía. Ese canalla.
… A no ser que, claro, su madre se parezca a la mía.
Entonces supongo que no puedo culparle por mantenerse tan alejado de ella como le es posible. No quiero ni imaginarme a mi madre con una extraña y misteriosa enfermedad. Probablemente estaría todo el día entre sábanas de raso, con una bata blanca y sedosa, suspirando trágicamente todo el rato. "¡Camille no tiene nada que ver con todo esto, querida! Oh, ¡qué injusto es el mundo! Suspiro."
Ugh.
No puedo soportarlo más.
Necesito salir de aquí.
Dormitorios
9.38 AM.
Vaya… Estoy… bueno, no sé cómo voy a aceptar esto, o qué decir exactamente.
Tengo la ligera sospecha de que el Príncipe Encantador existe de verdad, y que fue muy, muy estúpido de mi parte dejar que le tiraran desde una torre.
Ohhh, mi corazón todavía va un poco acelerado. Tengo que calmarme. Me está esperando en la sala de profesores, y solo Dios sabe lo que sucederá ahí.
Así que, después de decidir que estarme un segundo más en la mesa del desayuno me conduciría a una rápida locura homicida, proclamé tan amablemente como pude a todo el mundo que necesitaba andar un poco, y huí a fuera. Nunca me ha gustado exactamente el aire libre, además con el frío que suele hacer en esta época del año, pero me dominaba la necesidad de hacer algo drástico.
Excepto que justo cuando di un paso hacia fuera, el que venía hacia dentro era Algernon.
De veras, por un momento pensé que me había trasladado a un mundo de fantasía, y en un lugar encantador de mi mente, él venía a rescatarme de mi madre y todo iría bien excepto por la parte en que me tenían que encerrar en una habitación acolchonada, porque en realidad, estaba totalmente desquiciada.
El hecho es que me vio e inmediatamente dejó de andar con una expresión bastante extraña en su cara, aunque, hizo que todo lo de la fantasía se desinflara un poco, ya que esperaba que fuera hacia mí, me sostuviera entre sus brazos, y me diera un beso como si no existiera el mañana.
En vez de eso, me miró por un momento antes de decir, bastante débilmente, "Auriga."
"Oh" dije, porque mis habilidades sociales son tan limitadas que fue la respuesta más encantadora que supe producir. "Hola."
"Hola" dijo, de una forma bastante extraña.
Y entonces nos estuvimos mirando el uno al otro durante un rato, con la nieve cayendo alrededor nuestro y el aire haciéndose más pesado con las cosas que no nos estábamos diciendo (o, bueno, probablemente por los niveles bastante extremos de incomodidad); era todo como en una película surrealista, y de veras, hasta el punto en que no tenía ni idea de lo que tenía que hacer.
A pesar de todo, después de veinte segundos, ya era tan insoportable que finalmente dije la primera cosa que se me vino a la cabeza.
Desafortunadamente, la primera cosa que se me vino a la cabeza fue, "Um, ¿supongo que no has venido aquí para salvarme de la eterna desaprobación de mi madre, no?"
En serio, no tengo ni la más mínima idea de porque él pudo interesarse en mí de buen principio. Incluso cuando intento ser sofisticada y encantadora, no soy un buen partido. Mi esencia es indudablemente demasiado defectuosa.
En vez de continuar mirándome con perplejidad, fue lo suficientemente amable para sonreír un poco y responderme, "De hecho, no. Solo he venido a desearle feliz navidad a Albus. Ya sabes, lo típico de esta época."
"Ah," dije, y, no pude evitar que mi tono de voz no sonara un poco decepcionado. "Claro."
Mi presencia, sorprendentemente, no fue suficiente como para hacerle marchar: Subió los peldaños que nos separaban y se puso justo a mi lado, cercano, guapo y deprimentemente perfecto.
"Bueno, ¿y qué pasa con tu madre?" preguntó, totalmente amigable.
"Oh" dije, y me reí en un intento para ganar un poco de tiempo para encontrar la manera de explicárselo pareciendo un poco cuerda. "Bueno, va a venir a Hogwarts –en dos horas, de hecho, y… er, es un poco difícil."
"¿Lucinda Sinistra?" preguntó.
Asentí sombríamente. "¿Cómo lo sabes?"
"Mi madre la conoce" respondió. "Creo que las dos forman parte de una de esas organizaciones para brujas de la alta sociedad. Organizan fiestas para tomar el té, para conmemorar todas las brujas quemadas en la hoguera, y todo eso."
"Ah, sí" dije, sin poder evitar arrugar la nariz. "La he oído más de una vez dando discursos sobre como planear actos de la organización."
"De hecho fui a uno de estos," respondió, con una expresión de cómo valuaba esa memoria en particular. "A la que creo que conocí a tu madre."
Lo que me dio un poco de esperanza, entonces. "¿Y…?"
"Una mujer bastante aterradora," determinó, y me esbozó una bonita sonrisa.
No pude evitar reírme, más de alivio que de otra cosa. Porque, bueno, la oportunidad parecía que me fuera entregada directamente de unos cuantos ángeles brillantes y sonrientes, de veras – su aparición, tan amable, galante y perfecto, en todo…
Pero al mismo tiempo, era un poco incierto sospechar que no albergaba ningún sentimiento peyorativo sobre… el incidente de su espina dorsal.
"¿Y va a venir aquí?" preguntó, sacándome de mi ensueño.
"Sí" le confirmé taciturnamente. "Un pequeño y encantador regalo de navidad directo del infierno."
"Mis sinceras disculpas" dijo, con sus ojos brillando y echando chispas, y antes de que supiera lo que estaba haciendo, ya estaba sucediendo.
"¿Puedes hacer ver que estás enamorado de mí durante una hora o así?"
No fue exactamente la manera sutil que tenía planeado de decírselo.
Se congeló durante un momento y me miró, y entonces vino el torrente de intentos bastante aguados para explicárselo.
"Es que, le escribí mientras estábamos saliendo, y le hablé de ti porque – bueno, porque eras realmente maravilloso, muy maravilloso, y supongo que quería que lo supiese porque aunque era un desastre miserable y sin casar, no significaba que mi vida no fuera a veces maravillosa, así que se lo dije, pero entonces después de que… bueno, después de todo, nunca se lo acabé de contar que habíamos… ya sabes," acabé, sin casi esperanzas, "que las cosas ya no eran tan maravillosas."
Su expresión era bastante indescifrable, así que continué.
"Y bueno, ahora piensa que te va a conocer," dije débilmente. "Porque supongo que si estuviéramos saliendo pasaríamos las navidades juntos, y, bueno, así que mi madre piensa que…deberías estar aquí. Que estás." añadí bastante inútilmente.
Y su mirada continuó. Después de que continuara durante aproximadamente siete segundos más, encontré que no podía soportarlo más y me forcé a abandonar todas las esperanzas.
"Dios, lo siento" dije, mientras intentaba convencerme que romper a llorar desilusionada no le iba a hacer cambiar de opinión. "No tengo ningún derecho a pedirte nada después de lo que sucedió, y debería ser capaz de enfrentarme a ella y decirle, y decirle que no estamos –"
"Creo que lo puedo intentar."
Y entonces fue mi turno de mirarle.
"…¿Qué?"
"Tengo una cita esta tarde en Francia, pero supongo que puedo estarme una hora o así."
Continué mirándole, solo que entonces de una forma bastante horrible ya que mis ojos se estaban llenando de lágrimas y no quería otra cosa que arrojarme a sus brazos y entonces quizás construir uno o dos santuarios para pasar el resto de mi vida adorando a ese hombre.
"¿En serio?" le pregunté entrecortadamente.
Sonrió un poco. "Considéralo como un tipo de regalo de navidad."
Y entonces, bastante estúpidamente, le solté, "¡pero si no tengo nada para ti!"
"No pasa nada," murmuró de forma tranquilizadora, y tan solo acababa de coger mis manos reconfortantemente cuando –
"De verdad, Auriga, si has llegado a la conclusión que congelarte hasta morir es una solución para todos tus problemas –"
Ahora estoy bastante segura de cómo se sintió Lizzie Bennet cuando el señor Darcy y Wickham se vieron por primera vez. No es que Algernon sea ningún tipo de Wickham, desde luego, porque es, sin lugar a dudas, el hombre más perfecto que he conocido nunca, y no esconde ningún tipo de secreto oscuro y aborrecible.
… Y no es que Snape sea mi Señor Darcy.
Por supuesto que no.
No hace falta ni decirlo.
Pero de todos modos, ahí estaba, abriendo la puerta con semblante irritado, y de repente se calló y sus ojos se oscurecieron en cuanto se dio cuenta de quiénes éramos. Dejé irme de las manos de Algernon de repente, sobrecogida por el ridículo sentimiento de que había sido pillada en algo totalmente imperdonable. Quiero decir, una cosa es que te pillen tus padres haciéndolo en su cama (terrible, como dijo mi madre después de que me dejara Paul, nunca fue muy querido por mis padres) pero otra muy distinta es que alguien a quien odias y con el que no tienes ninguna relación te ve compartiendo un bonito momento con un amigo.
Pero aún así, solo Dios sabe la razón, me encontré a mi misma tartamudeando, "Severus— "
(De dónde salió lo de su nombre, no tengo ni idea.)
Pero no había nada que lo parara: nos miró con una sonrisa de suficiencia tan disgustada que todas las otras que he sido testigo de repente no parecían nada, y cerró la puerta de un portazo.
Estuve en horrible silencio durante un momento, y entonces, finalmente, reuní el coraje para mirar a Algernon. Ya no sonreía; en vez de eso, parecía bastante disgustado.
Me imaginé que ese era el final de todo, y mascullé, "Si quieres irte, no pasa na— "
Me cortó, aunque con una sonrisa bastante forzada y una decisiva toma de aire. "¿Y perderme ver a tu querida madre ora vez? Por nada del mundo."
Y entonces, bastante anonadada, fuimos dentro y él fue a por Dumbledore con la promesa de que me estaría esperando en la sala de profesores a las diez, y aquí estoy.
Dios mío.
Supongo que debería refrescarme antes de que mi madre venga. Intentar con coraje ponerme un poco de pintura en los ojos, o algo así. Por supuesto, creo que si toco mucho el delineador de ojos, saldré de aquí con un montón de líneas negras cruzando mi cara.
Me pondré solo…
Todo esto es muy raro.
Y extrañamente maravilloso.
Necesito sacarme de la cabeza lo de que le debo una disculpa a Snape, o algo así de desquiciado. Porque, en serio, ¿para qué? Fue él quien arruinó nuestra relación, ¡muchísimas gracias! Si fuera una especie de ser humano, estaría muy agradecido de que Algernon no me odie del todo, ¡ya que si no la culpa le hubiera vuelto loco!
Pero no. Claro que no.
Sería distinto si él fuera mi señor Darcy. Ya sabes – perfecto y exasperantemente necesario, debajo de una capa de sarcasmo, distancia emocional, y antipático.
Pero no lo es.
Porque…
Bueno, obviamente porque…
Um…
Tengo que irme.
No quiero que Algernon tenga que esperar, y eso.
Torre de Astronomía
5.52 PM
¡JAJ! ¡Toma esa, querida Mamá!
Er.
Lo siento.
Es que me sentía abrumada por la urgencia de hacer esto desde hace unas cuantas horas, y finalmente he tenido la oportunidad. Mamá se está duchando antes de ir a comer, y ya ha ocupado completamente toda mi habitación – de veras, no esperaba menos – he decidido esconderme aquí para encontrar un poco de paz y tranquilidad.
Acabo de… ¡jaj! Nunca me sentido mejor en lo que se refiere a mi madre en años.
¡Jaj! ¡Jaj! ¡Jaj!
… Ya he acabado.
Lo prometo.
Se presentó precisamente a las diez, lo cual, por supuesto, era de esperar, y estaba perfectamente impecable – lo cual, por supuesto, era de esperar. Todavía creo que es muy injusto que Lyra sea virtualmente una copia calcada de ella, mientras que yo soy lo que puedes obtener si mi madre se mirase en un espejo de feria. Pero, sí. Su intachable pelo liso de color castaño rojizo estaba recogido en un perfecto moño con toque francés, y llevaba un vestido de color crema que le quedaba exasperantemente sofisticado. Por supuesto, al segundo de llegar empezó a quejarse de lo horriblemente fuera de lugar que se sentía por llevar ropa Muggle, en vez de una túnica. (No importaba que yo estuviera en pantalones y suéter – aparentemente, me desechó como la paria de Hogwarts.) Entonces, como era de esperar, prácticamente todos los profesores se apresuraron a asegurarle lo perfecta que estaba, y, oh, puedo asegurarte que todo hubiera ido a peor si no hubiera estado Algernon ahí.
Pero, sí, estaba ahí, con semblante encantador y perfecto; mientras mi madre hablaba con entusiasmo a McGonagall sobre lo encantador que era estar de vuelta, me hizo un guiño, lo que conllevó que me sintiera otra vez nerviosa.
Lo admito, Libreta, aún estaba un poco escéptica en todo esto. No sobre Algernon, precisamente, porque él es perfecto, pero por el hecho de que si pasaba algo fuera de lugar, mi madre lo cogería en medio segundo. Es espeluznante en ese sentido. (Entre incontables otras muchas cosas, por supuesto.)
Algernon, sin embargo, pareció triunfar e ir más allá del sobresaliente.
Después de satisfacerse por haber encantado a cada uno de mis colegas, mi madre vino y me dio un besó mis mejillas sin rozarlas, antes de separarse un poco y empezar la obligatoria fase de escrudiñar-la-apariencia-de-Auriga-totalmente. He llegado a un punto en el que soy más madura y no intento escaparme, pero es muy embarazoso: después de todo, ya no tengo trece años. (Aunque, por supuesto, he sufrido bastantes cambios físicos desde entonces.)
"Auriga" dijo murmurando; sus ojos se fijaron en mi pelo durante un momento antes de inhalar serenamente, y sabiamente cambiar su foco de atención a otra parte. "Eres muy chiquita."
Hmf. Fácil decirlo para ella. Aparentemente, es muy duro tener que contemplar que no soy exactamente como una modelo de pasarela.
"Sí, mamá" dije, mirándola obedientemente. "No hay mucho que pueda hacérsele."
"Podrías intentar usar tacones" dijo, lo cual fue rápidamente seguido un fruncimiento de ceño que aumentó sus rasgos. "Aunque supongo que se necesita cierta gracia natural."
"Mamá—"
"Y estas gafas tan horrorosas. Sabes que han desarrollado hechizos para esto –"
"Mamá—"
"—Aunque supongo que esconden esas ojeras. ¿Has dormido algo?"
"Mamá—"
"¿Sabes? He leído que —"
Algernon, afortunadamente, se aclaró la voz en ese momento, y a mi madre se le fue yendo la voz gradualmente a medida que su mirada pasaba a él.
Sus ojos se engrandecieron un poco, pero aparte de eso, no hubo ningún cambio notable en su pose. Mi madre está por encima de manifestaciones indecorosas de emoción.
"No creo que nos hayan presentado," dijo con una sonrisa en sus perfectos labios pintados.
"Mamá" dije con tanta indiferencia que pude, "este es Algernon."
"Es un placer, Señora Sinistra," dijo; ella le dio su mano para que la besara (¡En serio!), y él cortésmente la complació.
"Por supuesto," dijo, aún esbozando una perfecta sonrisa de la alta sociedad que – puedo decir – que fue acompañada por un ligero rastro de asombro puro. "Hace tiempo que quiero conocerte. Auriga me ha contado muchas cosas sobre ti," dejó ir, lanzando una mirada teñida de sospecha hacia mi dirección.
"¿Sí?" preguntó Algernon, totalmente impertérrito. "Espero que le haya dado espantosa impresión sobre mí." sonrió, siendo la imagen del encanto, y rodeó su brazo en mi cintura.
"Al contrario, todo lo que me ha contado ha sido muy halagador" respondió mi madre con una amplia sonrisa. "Puedo ver por qué"
De veras, Libreta, fue algo tocando a la extravagancia – como estar en medio de una batalla para ver quién es más encantador, o algo así. Y como el encanto no es mi punto fuerte, todo lo que pude hacer fue estar ahí y mirar de un lado a otro mientras ellos dos se turnaban para mostrarse más ingeniosos.
"Supongo que saca lo mejor de mí." pronunció Algernon, besando mi sien. Entonces, todo parecía muy raro – como si accidentalmente hubiera entrado en una vida ideal. "Si no le importa que se lo diga, han estado bendecidos con una hija maravillosa."
"No hay nadie como ella" respondió amablemente mi madre. (Hmf. Gracias, mamá.) "¿Pasarás las Navidades aquí?"
"Desgraciadamente, tengo un compromiso de negocios en Francia esta tarde, y puede que se alargue bastante," replicó Algernon suavemente. "He intentado librarme, pero parece ser inevitable."
"¡Trabajar durante las navidades!" comentó mi madre, siendo la imagen perfecta del horror y la comprensión. "Qué abominable."
"Sí, bueno," dijo Algernon, y me miró tan cariñosamente que mi cabeza empezó a dar vueltas, "no es tan malo cuando sabes que hay alguien a quien esperar"
Y, en serio, continuó así durante las siguientes horas; mamá no paraba de lanzarle todos esos comentarios agudos y encantadores a Algernon, y él no paraba de responderlos con absoluta perfección. Es que no vaciló ni un momento. No creo que haya visto a nadie interactuar con mi madre tan satisfactoriamente. ¡Incluso hay un punto en que mi padre tiende a ceder!
Cuando realmente tuvo que marcharse, me encontraba muchísimo mejor. Mamá no me había lanzado tantas críticas exasperantes como cuando lo suele hacer cuando no me ve durante meses, y aún no puedo evitar sospechar que la noción de que alguien encantador me guste sea suficiente como para ponerla en su lugar. (Lo cual probablemente es muy, muy bueno que Snape no haya mostrado ningún rastro de cortesía en mis momentos de desesperación, porque de ningún modo hubiera podido impresionarla un poco.)
De todas maneras, acompañé a Algernon a la puerta principal, y todavía no estoy muy segura de que pensar de la conversación que tuvimos ahí. Quiero decir, tan desastrosa soy que no existe ninguna oportunidad de que las cosas vuelvan a funcionar otra vez, y su comportamiento de hoy ha sido sin duda solo una prueba de que está hecho todo un caballero, pero…
Bueno, una vez llegamos a la puerta principal, no malgasté el tiempo y le dije, "Muchísimas gracias por hacer esto. Tengo la certera sensación que me hubiera vuelto completamente loca."
"El placer ha sido mío," dijo sonriendo un poco. "Hace tiempo que no he tenido una conversación tan parecida a un combate"
Reí y nos miramos el uno al otro, y una oleada de remordimientos me sacudió, y antes de que lo supiera, estaba diciendo, "Siento mucho lo sucedido. Con… con Snape, esa terrible pelea, y yo mintiéndote sobre cosas estúpidas. Lo… siento."
Me miró, y aunque no tenga ningún fundamento, por supuesto, algo en su expresión me hizo pensar que quizás él se sentía tan mal como yo. Finalmente, replicó, en voz baja, "Lo sé."
Lo cual fue, por supuesto, un poco un plagio de Han Solo, pero es tan maravilloso y ha hecho tanto por mi hoy, y ¿quién sabe si ni está familiarizado con las películas Muggle? De todas formas, pensé que era lo suficientemente amable como para dejarlo estar. De hecho, incluso me podría identificar con la princesa Leia, porque en serio fue perfecto.
De veras, ¿quién sabe lo que hubiera pasado si los gemelos Weasley no hubieran elegido ese preciso instante para empezar a tirarse bolas de nieve el uno al otro?
Una de estas dio de pleno en la espalda de Agernon, y otra dio en mi nuca (de veras, casi estoy acostumbrada a recibir ese tipo de tratamiento), y eso fue suficiente como para hacer añicos cualquier tipo de momento significante que hubiéramos podido tener. Así que nos deseamos felices navidades, me dio un beso en la mejilla, y se fue.
6.02 PM
Suspiro.
6.05 PM
¡En fin!
No ha pasado nada más desde entonces. Mi madre me ha informado de lo que van a hacer Lyra y papá, y ha estado mirando mi habitación con una expresión de elegante aversión durante por lo menos quince minutos, antes de decidir no perder más el tiempo y sentirse como en casa, y ahora, aparentemente está perfeccionando su ya perfecta apariencia.
Supongo que debería ir a cenar.
¿Sabes, Libreta? creo que hasta podré sobrevivir a su visita.
Torre de Astronomía
8.25 PM
MALDICIÓN.
Exactamente…
Bueno, gracias. Gracias otra vez, Severus Snape por arreglártelas para romper todo a pedacitos. De veras, lo aprecio mucho. Iluminas mi vida, detestable gilipollas desalmado.
¡Las cosas iban a la perfección, Libreta! ¡Lo sabes! ¡Te lo dije! ¡Por una vez, por una sola vez, todo era perfecto! ¡La presencia de mi madre no iba a llenarme con la sobrecogedora urgencia de darme golpes contra una pared! ¡Todo iba tan bien que hasta fui rescatada por el Príncipe Encantador! ¡No es el tipo de cosa que me pase con frecuencia en mi vida!
Pero entonces llegó Snape. Desde luego que llegó Snape. Las cosas no podían no cambiar…
Aaaugh.
¡Y podría haberse evitado tan fácilmente! Si hubiera esperado cinco minutos más para bajar, o si él hubiera seguido otro camino…
Pero noooo. Por supuesto que no.
En vez de eso, chocamos el uno contra el otro en nuestro camino para ir al Gran Comedor. (Sí, literalmente. ¿Podía haber pasado de otra forma, considerando mi buena fortuna?) No estaba muy segura de cómo se suponía que debía dirigirme a él, porque aún me sentía un poco incómoda por lo que sea lo que fuera que pasara cuando Algernon llegó. No importaba que la última vez que tuvimos una interacción más extensiva, acabara con él abandonándome en el Caldero Chorreante después de burlarse de toda mi existencia. Otra vez.
Finalmente, decidí aproximarme a él y actuar de la manera más natural.
"Sabes, para alguien que está tan acostumbrado a dar vueltas por el castillo intimidando a todo el mundo, eres sorprendentemente torpe," le informé bastante enfadada, mientras intentaba ponerme en pie.
Ya sabes, en retrospectiva, creo que hasta fui amable; ¡me había puesto al descubierto yo sola! quiero decir, ¿'torpe'? También debí decirle, "¿Sabes qué? ¡Siento lujuria por las iguanas y los alumnos menores de edad!" Hubiera tenido casi el mismo terreno de juego con esto.
Pero no.
En vez de eso, esbozó una especie de sonrisa de suficiencia y continuó andando.
Y, bueno, no sé exactamente porque, pero no pude evitar sentirme ofendida por ello. ¿Qué derecho tenía para marcharse cuando yo había iniciado claramente una sesión de discusiones? ¡Ninguno! Me sentí totalmente desorientada – como si hubiera contradicho la mismísima base del universo, o algo así.
"Esa no es forma de tratar a una dama," me arriesgué, dejándoselo incluso más fácil esta vez. ¿Una dama? Bueno, estaría bien recordarlo la próxima vez que se encontrara con una; ¿no era una suerte que en ese momento no era más que una pobre desgraciada, luego, no tenía que preocuparse?
(No tengas en cuenta que ahora sea perfectamente capaz de construir sus respuestas yo misma. Eso no significa nada.)
Continuó andando unos pasos delante de mí, como si ni siquiera estuviera ahí. Y, bueno, tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.
"¿Sabes qué?" le pregunté, y le di un tirón a su manga para asegurarme de que iba a vencer una fuerza natural totalmente no-ignora-ble. "¡Siento lujuria por las iguanas y los alumnos menores de edad!"
Lo cual fue un regalo de navidad, en serio, pero por supuesto no lo apreció lo más mínimo.
"¿Quieres algo, Sinistra?" gruñó por encima de su espalda, yo seguí caminado de forma un poco ruidosa, solo podía mantenerme a su ritmo si corría un poco.
"Me estás ignorando" le acusé, rápidamente intentándolo seguir.
"¿Te sorprende que evite la pesadez de escuchar tus necias proclamaciones?" dejó ir por encima de su espalda.
"¡Sí!" prácticamente grité, sin siquiera pensar lo que podría sugerir.
"¿Por qué?"Chasqueó.
"Porque" y descubrí que encontrar cualquier tipo de respuesta profunda estaba muy por encima de mí en ese momento, ya que casi toda mi atención estaba puesta en seguir el ritmo de ese gilipollas insensato. "Bueno, ¡porque se supone que me debes escuchar!"
"¿Oh, en serio? ¿Y qué me ata a tal destino?"
"¡Porque es así como funciona!" le informé, irritada, y milagrosamente pude bajar un tramo de escaleras tres veces más rápido de lo normal. "¡Digo cosas, y entonces tú te comportas como un gilipollas sin corazón!"
"Un servicio que creo que he decidido dejar."
"Bueno, ¡pues no puedes!"
"¿Por qué no?"Demandó Snape fríamente, un par de niños de primer año se apartaron para dejarle doblar la esquina.
Les lancé una mirada llena de compasión, pero no pude pararme y ver si estaban bien. "¡Porque así es como funcionamos!"
"¿Funcionamos?" repitió, con un tono lleno de disgusto. "Qué sentimental."
"Puedes parar de ser tan gi—"
"Ay, mucho me temo que este cariño retorcido que pareces albergar para mí no es correspondido," siguió fríamente.
"¡Oh, por favor!" chillé. Uno de las armaduras se asustó cuando pasé corriendo por su lado. "¡Me necesitas!"
"Esto es absurdo."
"¡Me necesitas!"
"¿Qué posible razón me haría caer tan bajo, Sinistra?" dobló otra esquina con facilidad, mi espalda chocó contra la pared, pero estaba demasiado cabreada como para registrar cualquier número considerable dolor en mi cerebro.
"Bueno – Quirrell, ¡mira a Quirrell!" En retrospectiva, probablemente fuera increíblemente tonto por mi parte chillar eso. "¡Soy la única persona que lo sabe!"
Aunque parezca extraño, Snape ni se dio cuenta. En vez de eso, simplemente gruñó, "Ah, sí, ¡tu ridícula obsesión paranoica con un hombre que ni siquiera sabe pronunciar su nombre nos une hasta el fin de la eternidad! ¿Cómo he podido estar tan ciego?"
"¡No puedes encargarte de una cosa así solo, y lo sabes! ¡Me necesitas ahí!"
"Necesitar el qué, ¿precisamente? Acláramelo. ¿Puede que tus incesantes desvaríos psicóticos? ¿O tus ilusiones de triunfar juntos, lado a lado, contra el mal? Eres solo un obstáculo, ridícula mujer—"
"Entonces, ¿por qué no se lo has contado a Dumbledore? ¡De veras no puedes esperar que me crea que estás haciendo algo al respecto! Mientras sepa que todo esto continua, no voy a limitarme a cruzarme de brazos y dejar que al Niño que Vivió—"
"Como si pudieras hacer algo para evitarlo —"
"¿Crees que no podría?"
"Pondría la mano en el fuego a que no podrías; ¡tu inutilidad no tiene precedentes!"
"¡Estás asustado!" En serio, no sé de donde precisamente salió eso, pero en ese momento, decirlo me pareció tan extrañamente correcto que no pude evitar que saliera, aunque las puertas del Gran Comedor ya estaban a la vista, y nuestras voces sin duda se estarían oyendo. "¡Eres deprimente porque a nadie nunca le has gustado, y te escondes bajo tu fachada de gran solitario para que nadie pueda ver el amargado y solitario cobarde que estás hecho!"
"No tienes ningún derecho a—"
"Todas tus acciones pasadas oscuras y vergonzosas – todo fue un retorcido intento para pertenecer—"
"No te atrevas a hablar de cosas que ni siquiera empezarías a comprender, ignorante—"
"Te comprendo mucho mejor de lo que te gustaría pensar, hijo de pu—"
Para entonces ya habíamos llegado a las puertas, y casualmente (ja), también lo había hecho Christopher, quien se puso entre medio de los dos y me cortó con un bastante ingenuo, "Oh, mirad, Profesores – ¡muérdago!"
Y sin siquiera molestarse a mirar hacia arriba, Snape apartó a Christopher de en medio, me atrajo a él con un movimiento rápido, y bastante violentamente apretó su boca contra la mía.
8.39 PM
No sé qué decir.
No lo sé.
Así que, Libreta, ¿sabes qué? No vamos a hablar de esto.
Ni un poco.
No vamos hablar de cómo fue, o de cómo estaba bastante segura de que iba a morir porque un corazón no puede latir tan rápidamente sin tener un efecto secundario mortal, o la manera en que fue mucho más vívido que el último y desafortunado incidente porque en este momento no estaba borracha. No vamos a hablar de cómo siento aún en mis labios una sensación increíblemente extraña, como de hormigueo, aunque hayan pasado ya unas cuantas horas, y no vamos a hablar de cómo el mundo parece estar avanzando en una extraña cámara lenta.
No vamos a hablar de lo que significó, de por qué lo hizo, o de qué le había molestado tanto, aunque sospecho que quizás verme con Algernon le había hecho algo aunque no estoy segura de por qué lo hizo porque parecía totalmente determinado a despreciarme por completo. Pero no vamos a hablar de eso.
De nada de eso.
No lo haremos.
¿De acuerdo?
De acuerdo.
8.41 PM
Así que, um, sí. Snape me besó. Un poco ferozmente, también, considerando que los besos de debajo del muérdago tienden a consistir de tímidos besitos en la mejilla.
El muérdago fue, de todos modos, una razón perfectamente válida.
En fin, así que, er, duró un rato. Y entonces se fue suavizando hasta el punto en que solo nos estábamos rozando, y entonces paramos de tocarnos, pero nuestras frentes se unieron por un momento, y realmente no puedo ni empezar a transmitir lo que pasó entonces por mi cabeza, así que probablemente esté bien que no vayamos a hablar de eso.
Pero entonces, de repente, me di cuenta de que, de hecho, estaba en el Gran Comedor.
Así que abrí mis ojos, y ahí estaba él, nos miramos el uno al otro durante unos segundos, antes de que la sonrisa de suficiencia volviera a hacer presencia, se apartara de mí y se dirigiera con paso airado a la mesa, murmurando disgustado cosas para sí mismo.
Yo me quedé ahí, ya que mis piernas todavía no parecían recordar cómo funcionaban, más allá de la acción de debilitar mis rodillas.
"Qué tradición más divertida, ¿no?" dijo Dumbledore alegremente desde donde se sentaba, dando un sorbo a su ponche de huevo.
Eso fue suficiente para romper con la tensión, y todo el mundo empezó a hablar otra vez – aunque se entremezclaban muchas y desagradables miradas hacia mí o hacia Snape. Me llevó un momento para ver quién, exactamente lo había presenciado: afortunadamente, no habían llegado muchos estudiantes todavía. Percy Weasley se sentaba al lado del profesor Flitwick, y parecía como si se estuviera muriendo de un ataque al corazón (pero, en serio, ese chico necesita soltarse). El alivio empezaba a hacerse notar cuando mis ojos se deslizaron a la izquierda de McGonagall y de repente se quedaron inmóviles en mi madre.
Y, oh, Dios, Libreta, todo ha acabado.
Lo sabe.
Quiero decir no estoy muy segura de qué sabe porque ni siquiera yo sé lo que hay entre Snape y yo, pero lo que sea que es, lo sabe. Y de alguna forma lo utilizará en mi contra. Seguramente tendré que tragarme un rollo de horas y horas sobre como estoy estropeando mi relación no existente con el hombre perfecto, incluso aunque haya intentado tranquilizar la situación lo mejor que he podido, me senté y dejé ir un alegre, "ese muérdago puede llevarte a situaciones interesantes y totalmente sin sentido, ¿eh?"
En retrospectiva, eso fue intentarlo demasiado.
Pero el punto es que, lo sabe.
Lo cual es la razón por la que me esté escondiendo aquí arriba. Le he dicho que estaba corrigiendo deberes, pero no estoy segura si la excusa es muy plausible, considerando que sé que no los haré hasta la noche antes de que la escuela empiece otra vez. Es que… no puedo estar a su lado. No después de esto.
Y, de veras, no quiero estar al lado de nadie tampoco.
Al menos no ahora, que los rumores vuelven a empezar, Profesora Sinistra, la Zorra de Hogwarts tiene un cómplice del crimen.
Aunque supongo que suena un poco ridículo. ¿Cómo le deberían llamar? ¿Hombre Que Ataca Con Esporádicos Besos Enfurecidos?
8.48 PM
Si estuviéramos hablando sobre el beso, me sentiría bastante inclinada a preguntarme si volverá a atacar.
Pero no lo estamos haciendo.
Así que no lo haré.
8.49
De acuerdo, entonces.
