Capitulo 2
Cho miro a Van Pelt y a Rigsby: "Diganle a Lisbon." Ellos no vacilaron y fueron rápidamente a la oficina de ella. Cho fue al bano. Se detuvo alfrente de los cubiculos: "No puedes quedarte aquí para siempre." Al abrir cada uno de estos se dio cuenta de que se había marchado, pensó: "Pero cómo? Este hombre se escabulle con una facilidad increíble."
En la oficina de Lisbon: "Y ahora que pasa chicos?"
Rigsby: "Es Jane."
Lisbon: "Ya hablamos de esto…"
Van Pelt: "No jefa, tiene que venir."
Lisbon los miro, puso cara de fastidio, pero los siguió. Iban hacia el baño cuando Cho los sobresalto.
Cho: "No está, se fue."
Van Pelt: "Lo dejaste ir?"
Cho: "El se escabulle con facilidad, no me di cuenta."
Lisbon: "Alguien me puede explicar que está sucediendo?"
Jane salió del CBI lo más rápido que pudo. Había otra persona en el baño, así que salió detrás de él en un ángulo que no pudiera ser visto. Se dirigió al estacionamiento. Abrió su auto, lo prendió y se fue.
Ya estando conduciendo se sentía un poco mejor. No podía permitir que sus compañeros lo vieran así. Siempre había tenido una máscara puesta en frente de ellos. No podía permitir que se cayera. Tenía una promesa que cumplir, o mejor dicho, una venganza. Por eso tenía que mostrarse al frente de ellos la mayoría de las veces como no era. Tenía que ocultar su verdadera identidad. Porque Patrick Jane, es más oscuro de lo que parece ser. Solo que esa dulce mirada, esos hermosos rizos y esa sonrisa cautivadora, engañan a cualquiera y él lo sabe muy bien. Había aprendido mucho con su padre, su padre… Si se hubiese quedado ahí con él, quizás las cosas en estos momentos fuesen peor de lo que están. Peor? Que puede ser peor que lo que está viviendo ahora? Quizás estuviese aun estafando a la gente. Y viviendo una vida "feliz" con mucho dinero, todo a sus pies. Quien lo manda a abrir la boca en aquel programa de televisión? Ahora todo fuera diferente. Su cabeza daba vueltas de cómo pudo haber sido todo. Estaba tan confundido. Pero que iba a hacer con su vida? Esa era la única vida que él conocía.
Mientas Jane peleaba con su mente, en la oficina, los tres agentes le habían explicado a Lisbon lo que había sucedido. El auto no estaba en el estacionamiento. Dejo su saco en el sofá y el celular en el escritorio de Van Pelt, así que no había forma de conseguirlo.
Lisbon: "Perfecto."
Van Pelt: "Que vamos a hacer?" Dijo sumamente preocupada.
Lisbon: "Pues esperemos que no cometa ninguna estupidez."
Rigsby: "Nos vamos a quedar sin hacer nada?"
Cho: "No somos psíquicos, como lo vamos a contactar, con señales de humo?"
Rigsby: "Quizás fue a su apartamento?"
Lisbon: "Chicos, comprendo que están preocupados, yo también estoy preocupada. Pero no podemos estar corriendo detrás de Jane cada vez como si fuese un niño pequeño porque nos vamos a volver locos. Confiemos en que estará bien. Si no aparece hoy, ni mañana, pues entonces nos preocupamos."
Los tres agentes miraron a Lisbon serios.
Lisbon los miro con fastidio una vez más. "Bien, Cho, Risby, vayan a su apartamento a ver si esta allá, sino, se regresan y esperemos, entendido?"
Cho y Risby: "Si jefa."
Rápidamente se levantaron, tomaron sus cosas y se dirigieron al apartamento de Jane.
Lisbon aunque parecía despreocupada, por dentro no lo estaba. Ella sentía un cariño indescriptible por Jane, aunque a veces quería estrangularlo, otras simplemente sentía que sin él, la oficina no iba a ser la misma. Ni ella tampoco.
Jane ni siquiera tuvo tiempo de extrañar a su madre. No la conoció bien. Solo recuerda pequeños fragmentos de su vida con ella. Aun era muy pequeño. Ella falleció en circunstancias que el aun no comprende bien.. porque no quiere hacerlo, no quiere seguir atormentándose ni pensar en ello.
De repente se da cuenta que está estacionado al frente del cementerio. "Porque aquí?", pensó. El sabia, solo que luchaba con su subconsciente para que no lo dominara. Sin casi darse cuenta, se puede decir que inconscientemente, entro al cementerio y llego hacia una tumba que estaba descuidada. Cayó de rodillas al frente de ella y la observo. En la placa estaba grabado. "Sra. Julissa Milano de Jane. 1948 – 1978 Recuerdos de su esposo e hijo." Jane pensó: "Soy un monstruo? Estoy aquí al frente de la tumba de mi madre, la cual no he visitado desde pequeño y no siento nada."
De momento, sintió que alguien lo estaba observando. Puso sus sentidos a trabajar, intento escuchar y sentir cada cosa que había a su alrededor, sin mover un solo musculo. Sintió un escalofrió recorrer su cuerpo. Miro hacia atrás, no vio nada ni nadie. Miro otra vez la tumba de su madre. Sin decir ni una palabra, dio media vuelta y se fue. No se percato que un hombre, como de unos 75 años de edad, lo estaba observando.
