Capitulo 3
El hombre observo detenidamente a Jane mientras se dirigía a su auto. Una sonrisa triste se reflejo en su rostro. Quería hablar con él, pero sintió que no era el lugar ni el momento oportunos. Se monto en su auto y lo siguió a una distancia prudente. Vio que Jane dejo su auto en el estacionamiento del edificio del CBI. Y pensó en voz alta: "A dónde has caído. Con ese don que tienes, no deberías estar ahí. "
Jane entro a las oficinas se sentó en el sofá y respiro profundo. Noto que Rigsby y Cho no estaban en sus escritorios. Van Pelt estaba haciendo un café. Lisbon lo vio llegar y le dijo: "Tú crees que puedes salir de aquí a donde quieras, cuando quieras y sin decirle nada a nadie? El equipo está preocupado por ti. Fueron a tu apartamento a buscarte. "
Jane: "Lo siento. Tuve algo que hacer."
Lisbon: "Si? Huir me imagino. Los chicos me contaron todo." Lisbon se sentó a su lado y lo miro con ternura. "Que sucede Jane? No te estás sintiendo bien? Hay algo que te preocupe?"
Jane: "Solo tuve una pesadilla. Todos tenemos pesadillas en algún momento. Estoy bien."
Lisbon: "Jane, yo entiendo que no quieras que te veamos vulnerable…"
Jane abrió la boca para hablar, pero Lisbon tomo su mano, lo callo y mirándolo a los ojos le dijo: "Escúchame. En mi tienes una colega y… una amiga. Si sientes deseos de hablar con alguien, yo estoy aquí."
Jane vio su sinceridad en sus ojos, sintió vergüenza y bajo su mirada.
Lisbon: "Jane, mirame." El la miro. "No tienes que avergonzarte de nada."
Hubo un momento muy intimo de miradas entre los dos hasta que Van Pelt al ver a Jane no pudo contener la alegría: "Jane, estas aquí.", luego sintió un vergüenza al darse cuenta que los había interrumpido. "Lo siento, no quise interrumpir."
Lisbon: "No te preocupes Van Pelt, no interrumpes. Llama a Rigsby y a Cho y diles que Jane esta aquí. Ya pueden regresarse."
Van Pelt: "Si jefa"
Jane: "Lo siento mucho. No quise preocuparlos, de verdad."
Lisbon: "Esta bien. Seguro de que te sientes mejor?"
Jane: "Si."
Lisbon le sonrió: "Okey, que tal entonces si almorzamos todos juntos? No hay mucho trabajo, así que, podemos esperar a Cho y a Rigsby e irnos y disfrutar de un delicioso almuerzo"
Jane: "Yo no tengo hambre."
Lisbon: "Ah, ah, ah… tienes que venir, debes despejar tu mente y debes comer."
Jane: "Esta bien. Esperamos a los chicos y nos vamos."
Lisbon: "Ok."
Media hora después Cho y Rigsby llegaron al CBI.
Cho: "Todo bien por aquí? El desaparecido esta completo?"
Jane quien estaba en su sofá con su libro de Sudoku: "Estoy completo."
Cho: "Bien."
Lisbon: "No hay mucho trabajo, así que vamos a almorzar juntos todos, que tal?"
Rigsby casi salta de la alegría: "Que bien! Tengo mucha hambre."
Cho: "Tu siempre tienes hambre."
Rigsby: "No siempre."
Jane: "Si, siempre."
Van Pelt se rie y se muerde el labio inferior mirando a Rigsby divertida.
Rigsby: "Se burlan de mi?"
Todos a coro en un tono sarcastico: "No..."
Los agentes y el consultor salieron al estacionamiento y se montaron en la camioneta negra del CBI.
Lisbon: "A donde vamos?"
Rigsby: "Conozco un lugar que hacen un churrasco exquisito."
Todos lo miraron. Rigsby cambio su cara (que al parecer estaba en el cielo) a una seria.
Lisbon: "Bien, vamos allá."
10 minutos más tarde, estaban estacionados en el restaurante. Era pequeño, pero cómodo y agradable a la vista. Se sentaron en una de las mesas al aire libre. Ya estaban preparados para pedir cuando un hombre se detiene detrás de Jane, como a unos 20 pies de distancia, observándolo. Rigsby que está sentado justo al frente de Jane se da cuenta de lo que está sucediendo y dice: "Creo que este señor está mirando para acá, para ser más preciso, a Jane."
Lisbon que está sentada justo al lado derecho de Jane, con disimulo mira hacia atrás y dice: "Estas paranoico Rigsby."
Jane volvió a sentir el mismo escalofrió que sintió en el cementerio. El hombre comenzó a caminar hacia la mesa.
Rigsby: "Lo dije, viene para aca."
Todo, menos Jane, miraron al hombre, que ya estaba a 3 pies de distancia de la espalda del consultor.
Lisbon: "Desea algo señor?"
"Quiero hablar con Patrick." Dijo el hombre. Al Jane escuchar esa voz, sintió nauseas. "No puede ser, tiene que ser pura coincidencia", pensó, aunque él sabe que las coincidencias, simplemente no existen.
El hombre metió su mano en su saco. El instinto de los agentes fue sacar sus armas lo más pronto posible y apuntar al hombre. "No se mueva!", dijo Lisbon.
