Secuestro
Por KlaraDlK
CAPITULO 2: Las Coincidencias
-¿Porque hice eso? ¿Porque?- se seguía preguntando mientras llegaba a la cuenta de 150 abdominales, su estomago le gritaba "¡Dame de comer!" y se dio cuenta que ya habían pasado 4 horas y que debía cenar. Se pregunto también si ellas no tendrían hambre, entonces fue a resolver su duda.
Las encontró muy concentradas practicando la dichosa coreografía. A pesar de ser como era, cuando Pilika bailaba era muy diferente, casi parecía que su timidez no existía. En especial por su ropa, esa blusa blanca ajustada sin mangas y un capri rosado pegadito con sus tenis rosados también. Era evidente que había "crecido" desde que la conoció 2 años atrás.
-¡Bravo! - les grito aplaudiendo mientras se recostaba en el umbral de la puerta del garaje cuando paro la música.
-No molestes.- dijo Pilika apagando la grabadora, mientras tomaba agua de un pachon. -¿Que quieres?-
-¿No tienen hambre? –
-Si…- dijeron las dos después de escuchar a sus estómagos quejarse.
-¿No les gustaría una pizza?- en ese instante a ambas se les iluminaron los ojos de alegría.
-¿En serio?- pregunto Pilika.
-Si, yo invito.
-¿No le vas a poner nada extraño o si?
-¿Como que algo extraño?- dijo Tamao acercándose a donde estaban ellos.
-Es que tiene la costumbre de ponerle cosas no muy comunes a la pizza.
-¿Como por ejemplo?
-¿Has probado la pizza con marshmallows?- pregunto el.
-Mmm ya entendí.
-¿Entonces?- pregunto- ¿De que la van a querer?- dijo mientras caminaban a la cocina y tomaba el teléfono.
-A mi me gusta esa que tiene mucho queso.- opino la invitada recostándose en la pared y viendo el techo relamiéndose los labios al imaginarse la jugosa pizza.
-¿La de 5 quesos?- pregunto el.
-¡Si! ¡Esa me encanta!
-¡Que curioso!- exclamo Pilika- Después de todas sus extravagancias es la que mas le gusta el tonto de mi hermano.
-Si, que curioso.- dijo ella sonrojándose como siempre por cualquier cosa. Bueno en realidad no fue cualquier cosa. El peliazul estaba sin camisa y se podía notar que a pesar de los comentarios que hacia su hermana sobre lo perezoso que era se ejercitaba bastante. Tenia los abdominales bien marcados y unos brazos fuertes. En general estaba como quería, ósea muy bien. –Así, si estudio matemáticas… pensó al fijar la mirada en los bien formados cuadritos del abdomen del chico que pedía la pizza.
-¡Hey Tamao!- escucho de repente.
-¿Que? – contesto volviendo a la cocina de la casa de la que había salido en sus pensamientos.
-¡Dios! ¡Ustedes son un fastidio! Ahora resulta que tú tampoco escuchas cuando te hablo. Ven vamos a ver TV que creo que se te esta pegando lo tonto de mi hermano.- la tomo de la mano y la llevo hasta la sala acostándose Pilika en el sofá y Tamao en otro sillón.
-Dice que en media hora o gratis.- comento Horo sentándose en el único sillón libre de la sala que solo era iluminada por la luz que producía la TV.
-¿Que quieres ver?- pregunto Pilika mirando a Tamao.
-Pues no se, deja lo que tu quieras.
-Esta bien. –dijo al salir corriendo para ir a contestar el teléfono de la casa que sonaba y sonaba dejando en la TV un canal de videos musicales.
Tamao cerró los ojos y se estiro para despejarse del cansancio que sentía después de tanto practicar. Echó su cabeza para atrás aun con los ojos cerrados y empezó a tararear la letra de la canción que sonaba. Pero se sintió observada por la persona que estaba en el sillón a la par del de ella.
-¿No te gusta esa canción?- pregunto ella para hacer conversación cosa que no hacia comúnmente.
-Pues, no es que me encante pero la soporto. Es que tiene esa melodía pegajosa…
-¿Que se te queda en la cabeza y que aunque no quieres esta ahí todo el tiempo? – dijo ella completando la oración del muchacho.
-¡Si! Y es tan odiosa.- asintió el.
-¡Aja! – dijo ella sonriéndole emocionada al ver que pensaban lo mismo.
-¿Que raro?- dijo Pilika interrumpiendo la conversación que se había iniciado.
-¿Que sucede?- pregunto Tamao sentándose bien en el sillón para ver a su amiga con cara de angustia.
-¿Que? ¿Otra vez eso de que solo llaman, uno contesta y cuelgan?- adivino Horo. Pilika solo asintió con la cabeza y se sentó junto a su amiga sin soltar el teléfono.
-Lo supuse. Llevan semanas haciendo eso, solo hoy conteste como 10 llamadas de esas.
-¿En serio?- pregunto Tamao.
-Si…
-¿Cuando regresan mamá y papá de su viaje?- pregunto Pili.
-El domingo… pero no se preocupen- dijo al notar que a las niñas ya les había dado algo de miedo -mientras yo este aquí nadie les hará daño.
-¡Na…! ¡Muy machito pues! – exclamo Pili riéndose mientras que Tamao solo sonreía.
-¡Ya te quiero ver entonces! De ahora en adelante si te pasa algo es tu problema. - exclamo saliendo de la sala.
-¡Ay pero no te enojes!- dijo Pili dándole un abrazo a su hermanote.
-Eso te pasa por hacer esos comentarios. Ahora acepta las consecuencias de tus acciones. – dijo Tamao riéndose al ver que Horo se hacia el ofendido con su amiga.
-No igual y yo se que el nunca me dejarías sola, ¿verdad?
-Nunca de los nuncas.- contesto sonriéndole a su hermana.
-¿Ves que te dije? Bueno en lo que viene la pizza nosotros nos daremos un baño que siento que estoy toda pegajosa.- dijo Pilika soltando a su hermano.
-Si tienes razón.- acordó Tamao.
-Tú también deberías de hacer eso.- sugirió la ainu.- Es que tu si estas todo pegajoso.
-Mmmm… bueno.- dijo como si se tratara de una cosa mala.
Las chicas subieron al cuarto de Pilika y empezó el escándalo.
"¿Qué me sucede?"- se preguntaba Horo. La verdad, es que nunca se imagino que tendrían cosas en común con aquella chiquilla que parecía ser tan tímida y sumisa. Pili siempre hablaba de que ella era muy tímida con los chicos al punto de que la llegaban a creer presumida. Pero con el era diferente. Recordó aquella ocasión cuando estaban en una fiesta a la que fueron invitados. Ella estaba sola, sentada en una mesa, observando a todos los demás bailar. Se veía muy linda, con su vestido que sin dudar tenia que ser rosado. Varios chicos se le acercaron para sacarla a bailar, pero ella simplemente les decía que no tenia ganas con una sonrisita mientras los muchachos se iban ofendidos por el poco interés de la chica. Así que el se acerco lentamente con su plato de comida en la mano. Se sentó en la mesa y la observo. En definitiva era una quinceañerita, una niña demasiado pequeña para el, demasiado inocente. Poco a poco le fue hablando, sacándole las palabras casi que con cuchara. Pero después de un rato ya estaban hablando animadamente. Ahora que lo recordaba esa noche se la pasó bastante bien. Pero en fin… Tomó el control de la TV y cambio de canal para que talvez algo lo distrajera, cuando escucho el grifo de la regadera de la habitación de su hermana abrirse dejando caer agua.
-¡Oye Horo!- dijo Pili desde las gradas.- ¡Nos avisas cuando venga la pizza!
-¡Bien!- contesto el joven. Luego se imagino a la chica que estaría entonces en la regadera si su hermana le acababa de hablar.-"¡Que rayos!" se dijo para dejar de pensar en esas cosas.
