Secuestro
Por KlaraDlK
Capitulo 3: La Pizza
Habían pasado ya mas de 30 minutos desde que habían pedido la pizza y el recién bañado Horo escuchaba el escándalo que tenían su hermana y Tamao arriba, cuando sonó el timbre de la casa.
-¡Por fin! - exclamo al abrir la puerta.
-Buenas noches, disculpe la tardanza.- dijo el muchacho de las pizzas bajando la vista y dándole las pizzas al chico.
-No se preocupe…- contesto amablemente Horo.
- Y como dijimos son gratis.
-Gracias.- respondió recibiendo las pizzas.
-Veo que tiene una fiesta ahí arriba.- comento el sujeto.
-Es mi hermana y su amiga locas que no tienen nada mejor que hacer. Tú te me haces familiar. –dijo Horo tratando de ver la cara del tipo.
-No lo creo. Yo vivo muy lejos de aquí y no creo que nos conozcamos de ningún otro lugar.
-Si supongo que si. Yo siempre confundo a la gente.
-Ya veo. Bueno, ojala y disfrute de las pizzas y ¡que pase feliz noche!- dijo el de las pizzas quien seguía sin dejar ver su rostro por la gorra que traía puesta. –¡Gracias! - grito Horo cerrando la puerta para llamar a las niñas.
-¡Hey! ¡Par de locas!- grito.- ¡Ya vino la pizza!
-¡Eeeeeeeeehh!- gritaron las dos adolescentes.
-¡Si! ¡Pizza!
-¡Que rico!
-¡Cuidado! - alcanzo a gritar Horo viendo con horror que las niñas bajaban corriendo y que lo iban atropellar.
-¡Aaaaaaaaaah!
Bueno, ahora que estaban en el piso y la pizza estaba medio desecha se escucharon las carcajadas.
-¡Oh! ¡Cielos!
-¡Que desastre!
-¡Porque te quedaste ahí paradote!- reclamo Pili riéndose mientras su hermano se levantaba sin dejar de reírse.
-¿Y que querías que hiciera?- contesto Horo ayudando a su hermana y a la otra chica a levantarse.
-Tu viste que veníamos corriendo ¿porque no te quitaste!-
-Hay bueno no importa. Ahora solo nos queda comernos lo que quede de "pizza".- dijo Tamao recogiendo una de las cajas de pizza y riéndose.
-Si…- contestaron los otros dos.
Fueron a la sala y se sentaron a comer.
-Mmm… ¡Esta deliciosa!- dijo Tamao al darle la primera mordida.
-¡Si!- confirmo Horo.
-A pesar del accidente, sigue riquísima. Voy por unas servilletas.
Se rieron.
Solo que al decir eso de "riquísima" la joven ainu, le dio pase a la imaginación de su hermano al notar a la invitada que estaba sentada junto a el. Se veía tan bien con esa blusita de tirantes que tenia un escote muy considerable que dejaba ver sus senos y esa pantaloneta tan corta que hacia que sus piernas se vieran largas y bien torneadas. "En definitiva esta MUY BIEN" pensó para si.
-¿Que?- pregunto Tamao al notar que el chico la miraba atentamente, tapándose la boca para hablar y de esa manera evitar que el chico viera su comida a medio masticar.
-No nada…- contesto Horo quitando la sonrisa de idiota que tenia y seguir comiendo.
Eso si que la había puesto nerviosa. Es decir, nunca había sentido una mirada tan extraña departe del chico que, según ella, olía delicioso; y se veía mucho mejor con esas pequeñas gotas de sudor en el cuerpo, pues con el calor que había en esos meses bañarte con agua caliente te hacia sudar un poco. Solo que al pensar en todo eso se sonrojo, lo que llamo la atención de Horo.
-¿No quieres tomar algo?- le pregunto amablemente el chico.
-Si, gracias.- contesto ella mientras él tomaba el doble litro de agua gaseosa que venia con la pizza y lo servia en vasos plásticos.
-Mañana tendremos que ir al supermercado, ya casi no hay nada de comer ni esas cosas.-dijo Pili entrando en la sala.
-Si…- dijo Horo con la boca llena.
-¡Ay pero come con la boca cerrada, cochino!
-¿Que? ¿Te da asco? Ah… - dijo sacando a lengua. En definitiva era un niño grande.
-¡No hagas eso! Respeta que esta Tamao en la casa.
-A mi me da igual, no me da asco.
-¡Ja!- dijo Horo y le saco la lengua a Pili nuevamente.
-¡Que grosero!
*-*-*-*-*
-Ya me dio algo de sueñito.- comento Tamao dejando las cajas vacías de pizza sobre la tapa del basurero de la cocina donde había terminado todo el relajo mientras comían helado. De hecho la mamá de Tamao pensó que tal vez estaría en alguna fiesta cuando la llamo para darle buenas noches hace un rato.
-Si tienes razón, yo estoy muy cansada.- dijo Pili.
-¿Porque no se van ya a dormir?-Horo.
-¡Ah! ¿Con que quieres deshacerte de nosotros he?-
-Pues claro, es que ¡ya no las soporto! Son tan ruidosas y molestas.
-¡Que malo eres! – dijo Tamao.
-Pero no podrás contra nosotras, Tamao… ya sabes que hacer…- le dijo con una sonrisa picara.
- Esperen, eso no me gusto.
-No tengas miedo, no será nada malo.- dijo Tamao.
-Que me van a hacer ¡locas! No déjenme… ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Ya no me hagan cosquillas ¡por favor! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ya no! ¡Ya no mas!
-¡Eso te pasa por querer deshacerte de nosotras!
-¡Si, bueno ya entendí! Déjenme ya por favor. Ya no digo nada malo de ustedes pero ya ¡déjenme!
-Mas te vale…- dijo Tamao aun riéndose.
-Si y si buscas venganza sufrirás.
-Pues eso no es mala idea. ¿Que te parece una alianza Tamao?
-Pues no se. Creo que seria una traición.
-Yo no lo consideraría una traición.
-Si verdad.
-¿Entonces?
-Te apoyo.- contesto Tamao.
-No, no se atrevan. Aléjense de mi ¡no!- grito Pili cuando vio a su hermano y a Tamao acercarse para hacerle cosquillas- ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Ay ya me dolió el estomago, ¡ya!
-¿Será que le hacemos caso Tamao?
-Mmmm… ¡no!
-¡Ay ya por favor! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Se los ruego!
-Yo creo que ya fue suficiente.
-¿Será?
-Si…- dijo Tamao alejándose de su amiga, cosa que luego hizo también Horo.
-¡Ay gracias! – dijo la chica recuperando el aire- Tontos… Pero de alguna manera me vengare.
-Bueno pero falta alguien…-dijo Horo mirando a Tamao.
-¡Oh no! ¡No por favor no!
-¿Que hacemos Horo?
-Yo digo que la perdonemos solo por ser la invitada.
-Si tú lo dices, esta bien.
-¡Eh! ¡Me salve! ¡Uh! ¡Gracias Horo! – le dijo abrazándolo, lo que hizo que el chico se sonrojara pero no le dio tiempo a Pilika de tan siquiera pensar en hacer un comentario cuando sonó el timbre.
-¿Quien podrá ser a estas horas?- pregunto Pili viendo que eran mas o menos las 12:30 de la noche.
-No se, voy a ir a ver yo. Ustedes arreglan este desorden.- dijo Horo viendo el desastre que había en la cocina.
-Si…- dijeron las dos niñas recogiendo los platitos de helados y todo lo demás.
-¿Si?- dijo abriendo una ventanita de la puerta. Gran error.
-Cuanto tiempo sin verte. –dijo un hombre con un pasamontañas en la cara y apuntando a Horo con un pistola a través de la ventana- Ábreme Horo.-
