Secuestro

Por KlaraDlK

CAPITULO 4: Obedecer = sobrevivir

-Cuanto tiempo sin verte. Ábreme Horo.- le ordeno un tipo con un pasamontañas apuntándole con una pistola a través de los barrotes de la ventana.

-No los dejare entrar. – dijo él, sin dudar.

-Piensa, que si no nos abres te mataremos a ti y de cualquier manera entraremos.

Pensó eso y decidió abrir.

-Eso esta mejor.- dijo el tipo entrando sin dejar de apuntarlo con la pistola mientras otros tipos mas entraban en la casa. Eran seis. Cinco hombres y una mujer.

-¿Quien es hermano?

-Shh... Si intentas algo, te mueres.- susurro el hombre en amenaza y para que las niñas no lo escucharan.

-¿Hermano?

-Vamos entra a la casa.

-¿Que les vas a hacer?-pregunto Horo preocupado por las chicas.

-¡Tu solo has lo que yo te digo!-

-¡No les harás daño!

-Si no te callas si…- le dijo con la pistola en su garganta.

Caminaron a la sala y ahí fue donde ellas vieron la desgracia. Pilika estaba apunto de gritar cuando uno de los tipos la agarro y le tapo la boca mientras Tamao solo miraba atónita.

-Shhh…-le susurro al oído-No grites Pilika, no tienes porque tener miedo.

-¡Aléjate de mi hermana!- dijo Horo que se había intentado lanzar contra el tipo.

-¡No Horo!- grito cuando le pegaron a su hermano.

-Te dije que no intentaras nada o saldrías perjudicado.

-¿Que es lo que quieren?- dijo Horo.

-Ja…- dijo mirando a los demás- Nosotros queremos… muchas cosas.- miro a Tamao que seguía inmóvil- Hola amiguita, ¿tu quien eres? ¿La novia de este tarado?- le dijo acariciando su cara sin que ella reaccionara.

-Ella es solo una amiga de mi hermana.- contesto Horo.

-¡Ah bueno! Entonces- dijo el tipo abrazándola por detrás - Si no es nada tuyo no te importara si… - mientras, su mano recorría el brazo de la chica para terminar sujetándola de la cintura.

-No…- dijo ella intentando safarse.

-¡No! ¡Te dije que no la toques!- grito dispuesto a darle de golpes al tipo cuando otro de los "matones" lo detuvo con un golpe muy fuerte haciéndolo caer al piso.

-Igual de terco que siempre. ¡Te dije que te quedes quieto! ¿Que no entiendes? Si no me haces caso, a ellas les va peor. ¿Ahora si?

-Si…- dijo el aun en el piso.

-Llévenlos arriba y si intentan algo ya saben que hacer.- ordeno a dos de sus matones que los encerraron en la habitación de Pilika, pero no sin antes revisar que no se pudieran comunicar ni nada por lo parecido.

Las niñas se sentaron en la cama y Horo solo les dio una mirada de odio a los matones antes de que cerraran la puerta.

-Tamao…- dijo Pili abrazando a su amiga al ver que se disponía a llorar.-Tranquila… tranquila…

-Es que te lo juro que sentí su respiración en mi cuello y cada vez sentía su cuerpo mas cerca de mi y me dio tanto miedo!

En ese momento el recordó lo sucedido instantes atrás y volvió a sentir esa ira por las venas al ver al tipo abrazando a la niña con una risa de pervertido y los ojos de ella llenos de pavor.

-¡Maldito!- grito Horo apretando los puños y con la cara roja de ira.-¡Como se atrevió!

-¡Tranquilízate tu también Horo!

-¿Como quieres que me tranquilice?

-¡Horo!- dijo Pili soltando a Tamao que ya había dejado de llorar.-Se que te enoja no poder hacer nada, pero dicen que cuando uno hace lo que ellos quieren es mas probable sobrevivir.

- Esos tipos quieren hacer con ustedes que se yo que cosas y eso ¡no lo voy a permitir!

-¡Horo!- grito esta vez abrazando a su hermano.-Lo ultimo que quiero es que te maten por defenderme ¿si?

-Y por mi mucho menos.-dijo Tamao acercándose a donde estaban los hermanos. Horo solo cerró los ojos y su voz se empezó a quebrar.

-Pero, yo les prometí a ustedes y a mis padres que no dejaría que nada malo les pasara y ellos entraron porque yo soy un idiota y abrí la ventana de la puerta de la calle a pesar de que mamá nos lo repetía todo el tiempo: "No abran la ventana de la puerta de la calle, podrían ser ladrones".

-¡Ay hermano! Ya deja de culparte, de cualquier manera hubieran entrado.

-Si pero yo le abrí por idiota Pili, porque soy tan idiota…

-Ya Horo, tranquilo…

Horo se tranquilizo y hablaron digamos que fuera de pánico.

-Lo que yo digo es ¿quienes son?

-Es alguien que nos conoce a nosotros. Saben nuestros nombres y cuando abrí me dijo "Tanto tiempo sin verte".

-¿Crees que se alguien que conociera a nuestros padres?

-Tal vez…

Horo se quedo pensando quien podría ser, pero no les dio tiempo de seguir discutiendo porque abrieron la puerta y los vieron sentados sobre la cama.

-Ven…- dijo uno de los matones tomando del brazo a Pilika.

-¡No! ¡A donde se la llevan!- grito Horo.

-¡Horo!- dijo la niña.- Ya hablamos de esto.- Ante estas palabras el joven no tuvo más que sentarse y ver como se llevaban a su hermana.