Secuestro
Por KlaraDlK
CAPITULO 6: El reto y la decisión
-Gracias, eres muy bueno conmigo.
-No me des las gracias. Estamos metidos en este rollo de la vida juntos. Lo menos que podemos hacer es ayudarnos. Además, si me muero Dios no me perdonaría el no haber ayudado a uno de sus angelitos.- otra vez el rosado de las mejillas de la chica se intensificaba con sus palabras. Como le gustaba verla así. Ella sintió su mirada y rompiendo con su timidez lo volteo a ver. Unos grandes ojos azules la miraban felices. Estaban tan cerca el uno del otro…
-¡Ja! – dijo el jefe entrando al cuarto mientras que Horo del susto se alejaba de la chica- Que bueno ver que les gusta estar cerca uno del otro, porque van a tener que estar mas cerca que nunca…
-¿Que quieres decir con eso?
-Sabes, tu hermana siempre me atrajo.- dijo con cinismo- Pero ahora esta mas buena que nunca.
-¡Que le has hecho a mi hermana!
-¡No le he hecho nada! Pero de ustedes depende su destino.
-¿Que?- dijo Tamao levantándose del piso para sentarse en la cama, sorprendida por lo del "ustedes".
El muy desgraciado se rió cínicamente y continuo- ¿Quieren saber que tienen que hacer para que tu hermana no salga inerte de esta?
-¿Que quieres que hagamos?- dijo Tamao sin dudar.-Haré cualquier cosa por salvar a mi amiga.
-Que conste que harán cualquier cosa. Pues, a mi me gustan mucho las películas… bueno imagínense que clase de películas.- se sienta junto a Tamao y se empieza a acercar a ella haciendo que poco a poco se recueste en la cama - Mujeres bellas con hombres fuertes. Ellas pidiendo cada vez más y más…-
-Aj…- se quejo ella al sentir el cuerpo del hombre casi sobre el de ella en la cama.
-¡Aléjate de Tamao!- ordeno Horo.
-Veo que te molesta que yo haga esas cosas. – dijo alejándose de la chica quien dio un respiro.- ¿Creo que te agradaría mas si fueras tu o no?
-¿Que? ¿Que quieres decir con eso?
-Vamos Horo. ¿No me digas que imaginarte a esta linda joven sin ropa no te provoca nada en la entrepierna?
-¡Cállate!- grito Horo sonrojándose.
-Lo sabía porque no eres estupido. Ni nunca lo serás. En estos momentos te imaginas con esta belleza de cabellos rosados, en una noche de pasión uno junto al otro.
-¡Que te calles he dicho!
-Pues no me callo porque no me da la gana. Además, a ti no te hemos dado lugar en la conversación dulzura, ¿tu que opinas? ¿Horo no te causa ninguna reacción? ¿No te excita imaginarte el sentirlo dentro de ti? – dijo acercándose nuevamente a ella, pero ella solo volteo la mirada hacia otro lugar sonrojada por la idea que le acababan de proponer.
-Ves… ella también desea estar contigo. Entonces yo pienso ya que Horo no me deja acercarme a… ¿Tamao verdad? Si. ¿Porque no hacer que él se la coja a ella?
-¿Que te sucede? ¡Estas loco si piensas que voy a hacer semejante cosa!
-¡Aja! No estas dispuesto a salvar a tu hermana, pero como ella si lo esta entonces tu hermana y ella tendrán sexo, conmigo y con todos los que están haya afuera que también tienen ganas de gozar hoy. - al decir esto Tamao se puso a llorar.
-¡No! ¡Eso no lo permitiría nunca!
-Eso quiere decir que lo harás con Tamao.
-¡No!
-¿Y entonces que vas ha hacer? Porque yo no quiero tener sexo contigo ¿sabes?
Horo se quedo inmóvil viendo hacia el piso y apretando los puños.
-Mira- hablo el hombre- te voy a decir lo que vamos a hacer: aquí les dejo algo para que coman, los voy a dejar un rato solos, para que hablen y que decidan lo que van a hacer. Les recuerdo sus opciones: O lo haces tú con ella y salvas a tu hermana, o lo hacemos todos con ella y con tu hermana. ¿Piénsenlo bien he? A y otra cosa, ¿recuerdan lo de las películas que les contaba? Si pues de una o de otra manera lo voy a grabar. ¡Imagínate que oportunidad lindura! –le dijo a Tamao sujetando su barbilla- Tu primera vez con un hombre en DVD, porque supongo que eres virgen ¿verdad?-Tamao solo lo miro con odio y repulsión pero con los ojos llorosos aun- Me lo imagine. Bueno me voy para que lo piensen ¿si? Tienen un par de horas. ¡Adiósito!- dijo cerrando la puerta del cuarto.
Ambos se sonrojaron cuando cruzaron miradas y recordaron lo que había dicho el desgraciado ese.
-Mira, Tamao… Yo…
-Hagámoslo…-
-¿Qué?
-Que lo hagamos.
-Pero Tamao…
-Mira Horo… -dijo con la mirada puesta en el vació.- No importa lo que haga, de esta no salgo ¿si?- esto ultimo lo dijo con la voz quebrada.
-¡Ese idiota me las va apagar!
-¡Horo! – le dijo parándose frente a el pero sin verlo a la cara-Te voy a decir lo que pienso y no me lo vayas a tomar a mal pero prefiero tener algo que ver contigo que con esos completos extraños. Es decir se supone que mi primera vez debería de ser especial y con alguien que amo. Pero si para salvar a Pilika es necesario que yo haga eso, pues lo haré. Pero como ya dije mejor contigo que ellos.- Horo puso su mano en la barbilla de Tamao y levanto su rostro para comprobar que unas pequeñas gotas de agua salada brotaban de esas perlas rosadas que lo miraban llenas de miedo.
-Ay Tamao…- le dijo abrazándola con ternura.- ¿Estas segura de esto?
-Si… estoy segura.-
-Si eso es lo que tú dices eso haremos. ¿Si?
-Si… -dijo sin dejar de llorar. Pasaron unos minutos pero ella seguía llorando desconsoladamente.
-Tamao yo…- le dijo pensando en una manera de hacer que se tranquilizara un poco cuando ella hablo.
-Pero, eso si me tienes que prometer que… que vas a intentar hacerlo como si me quisieras por favor. Imagínate que soy no se, alguien con quien desearías tener eso. Por favor… - dijo la chica entre sollozos y sin soltar al muchacho.
-Esta bien, Tamao…- le susurro al oído dándole un pequeño beso en la cabeza después de quedarse callado un momento pensando en la petición de la temblorosa niña que tenia en sus brazos. Después de un rato, la chica dejo de llorar y se dispusieron a comer.
-¿Horo?- dijo la pelirosada terminando de comer sobre la cama.
-¿Si?- contesto el chico que estaba sentado junto a ella en el piso.
-¿Te puedo pedir otra cosa?
-¿Qué sucede?
-Es que- dijo la chica tomando los platos vacíos de el y poniéndolos junto a los suyos sobre la mesa para poder sentarse junto a el- no te vayas a reír, pero como soy muy tímida, bueno pues…
-¿Que cosa?
-Yo nunca he besado a nadie…- dijo algo apenada escondiendo su cara.
-Ya entiendo.- dijo el pensando en que la niña que tenia sentada junto a el era enserio una inocente.
-Y ya que mi primera vez con un chico va a ser grabada y vista por que se yo cuanta gente, quisiera que al menos mi primer beso fuera no tan público.
-Esta bien… - le dijo el chico, se acerco un poco mas a ella y busco los labios de la chica pero ella lo esquivo sonrojada.
-Lo siento…
-Tamao, no tengas miedo… - le dijo sujetándola de la barbilla para que no pudiera volver a escapar. La miro a los ojos, esos ojos puros e inocentes que el iba a hacer cambiar. Luego miro su boca, su boca era una pequeña línea rosa que escondía el misterio del primer beso.
Tenia tanto miedo, le causaba tanta angustia pensar en todo esto que tendría que vivir en un solo día. Y si había algo que la consolaba era que seria con ese muchacho que le causo curiosidad desde que lo vio aquella tarde en el estacionamiento del colegio al salir de ensayo de coro, cuando él esperaba a que su hermana saliera de la practica de las porritas. Esos ojos celestes la habían atraído desde el primer instante, y ahora tenia al dueño de esos ojos frente a ella, podía sentir como la observaba con ternura, sentía su respiración tan cerca y tan serena…
-Solo déjate llevar…-
Era increíble. Al principio fue un simple rose que le causo un escalofrió pero luego el la guió con su lengua para intensificar el beso y de pronto dejo de pensar y solo se dejo llevar por el sentimiento que le causaba esta nueva experiencia. Era tan maravillosa, ahora entendía porque las parejas en los parques no podían dejar de besarse todo el tiempo. Después de un momento abrieron sus ojos y se separaron un poco para tomar aire. Horo le sonrió al ver sus ojos brillar de emoción.
-¿Quieres que te diga la verdad?
-Si…
-Para ser la primera vez que besas a alguien, no lo hiciste nada mal…- dijo haciendo sonrojar a la pelirosada.-Pero- añadió luego llamando la atención de la chica quien había desviado su mirada- lo harás mejor si te enseña un experto como yo.- Se sonrieron y volvieron a juntar sus labios nuevamente, esta vez por impulso de ella.
-Pues creo que tendremos todo el día para eso y mas ¿no?- le dijo la chica con un poco de tristeza en sus ojos al recordar lo que harían. El se quedo en silencio y la abrazo. Estuvieron hablando un rato. Hasta que ella se quedo dormida.
No podía creer lo que estaba viviendo. Dentro de unas horas la chica que miraba dormir sobre la cama de su hermana se convertiría en su amante.
El se acerco a ella y la intento volver a besar pero escucho que alguien se acercaba y que la chica se despertaba, entonces se alejo.
-¿Y bien?- dijo el jefe.- ¿Ya se decidieron?
-Si –respondió Tamao despejándose.
-¿Así? ¿Y que? ¿Lo harás conmigo?- dijo el hombre sentándose junto Tamao en la cama.
-Ya te dije que no permitiría que eso pasara.- contesto el chico.
-Ah… entonces supongo que decidieron que lo harás con el ¿no?
-Si…- dijo ella algo apenada.
-Awwww…- dijo con cierto tono de decepción- Que lastima… porque yo soy taan buen amante. Pero en fin… si quieres hacerlo con este idiota hazlo con el. Otra cosa, les cuento que me gusta hacer películas bien hechas y profesionales. Eso implica que no podrán usar protección. ¿Entienden? Y tomando en cuenta que tu no tienes ninguna experiencia y que a ti así de rápido como se te para se te ha de ir, pues tendrán que tomar unas pildoras para deseo sexual que tengo aquí.
-Tu si que eres un maldito hijo de…
-He, he, he… Recuerda que el que manda aquí soy yo, y aunque hayan elegido una de las opciones yo puedo hacer lo que se me de la gana. Susan,., arréglalos bien que creo que esta va a ser una de mis obras maestras, ja, ja, ja…
-Esta bien jefe, vamos niña, muévete…- le dijo la mujer al ver que la chica no se movía. Los llevaron entonces al cuarto de Horo. Solo entraron ellos tres, la mujer, Tamao y Horo.
-Ven niña, entra al baño. – le ordeno a lo que Tamao obedeció como si se tratara del jefe de la banda.- Y tu… Ya escuchaste al jefe, ponte la ropa que esta sobre la cama y péinate. -Horo solo asintió con la cabeza. La mujer le sonrió, entro en el baño y hablo con Tamao.
