Secuestro
Por KlaraDlK
CAPITULO 8: En escena
Horo se ríe de lo que dicen en la televisión cuando tocan la puerta de la casa.
-¿Si?-dice el peliazul.
-¡Hola! Disculpa ¿esta tu hermana?- pregunto la inocente.
-No…-contesto el otro idiotizado al verla.
-A bueno gracias...
-Pero no te vayas. Porque no entras a la casa a esperarla que la niña esa regresara pronto.
-Mmmm… bueno…- dice la chica entrando a la casa apenada.
-Pasa.
-Gracias…- se sienta en el sofá de la sala. La verdad es que se sentía observada como por rayos X pues la mirada del muchacho era muy penetrante.
No podía evitarlo, en serio se sentía tan atraído a ella. Esa blusa blanca casi transparente junto con ese sostén de encajes que dejaba ver sus bellos y rosados pechos. Esa falda rosa que apenas tapaba su ropa interior que cubrían sus vírgenes partes. Sus piernas blancas estaban cubiertas por unas medias blancas que las hacían parecer mas largas y bellas.
-¿Que calor no crees?- dijo el chico parándose detrás del sillón donde se encontraba la chica.
-Si..-contesto ella viendo al piso.
-¿Como es que un dulce de leche como tu no se derrite?
-Ja…- dijo algo apenada.
-Este calor esta como "para andar sin ropa".
-Supongo que si.- contesto entendiendo lo que el chico decía.
-¿No quieres algo de tomar?
-Mmmm… si gracias…
-¿Vienes a la cocina y lo tomas tu o "te lo doy yo"?
-Dame lo tú.-
-Muy bien.- le dijo entrando en la cocina
-¿Y que era lo que ibas a hablar con mi hermana?- dijo el joven desde la cocina.
-Era algo de matemáticas. Geometría.
-¿Geometría?
-Si tu sabes, perímetros, áreas, volúmenes…
-¡Aah!
-Si tenemos que hacer una maqueta con las figuras que no deben de ser como lo de siempre es decir y hay que sacarle area, volumen y todo eso…
-¿Así? ¿y que tal te va con eso?
-Mas o menos. –
-Aquí tienes.- dijo el chico entregándole un pequeño vaso con agua.
-Gracias…-
-Yo soy bueno en eso. ¿No te gustaría recibir un par de clases conmigo? – le dijo sentándose junto a ella.
-Pues no lo se.- respondió ella viendo hacia el otro lado.
-¿Te digo una sugerencia de que usar como esferas?- le dijo acercándose a ella.
-Esta bien…- contesto sin voltearlo a ver.
-¿Que? ¿Aun no te das cuenta?- le dijo pasando su brazo atrás de su cuello.
-No.
-Pero si las tienes aquí.- dijo metiendo su mano debajo del brazo de la chica para tocar uno de sus pechos.
¡Que sorpresa! Pilika le había hablado de que su hermano era un pervertido pero nunca creyó que pudiera pensar cosas como esas.
Le daba algo de pena hacer y decir esas cosas pero todo fuera por salvarse.
-Ah… ya entendí. – dijo con un poco de pena.
-Que bueno. –le dijo y la beso, la empezó a tocar pero ella se asusto y se safo del beso.
-Pero no creo que al maestro le agrade.- le dijo mientras el desabrochaba uno de los botones de la blusa de la chica.
-Bueno pues si se las enseñas no creo que se enoje. – dijo besando su cuello.
-¿Tú crees?
-Estoy seguro.- la beso de nuevo y regreso a su labor de quitarle la blusa. Era tan bella, había logrado excitarlo tan rápidamente. Ella sintió como una parte del cuerpo del chico chocaba contra ella. Ahí fue cuando se dio cuenta de que estaba haciendo y se paro del sofá.
-¿Que te pasa? – dijo el.
-Es que tengo miedo…- dijo cerrándose la blusa.
-No tengas miedo…- la abrazo por detrás y beso su cuello de nuevo.-Yo se que temes sentir dolor, temes que no salga bien pero confía en mi. Yo seré tu maestro en el sexo. Te haré sentir, te haré gozar como nunca en tu vida. Solo tienes que hacer lo que te diga y veras como todo saldrá muy bien.- dijo por último tocando sus pechos. Su mente le decía que se alejara de el pero se sentían tan bien las manos del chico sobre su cuerpo… Así que simplemente se dejo llevar por el sentimiento.
-Esta bien…- sentir como besaba su cuello... Se sentía tan bien.
-Vamos….- le dijo el cargándola y llevándola hasta el cuarto de sus padres donde la acostó dejando caer su cuerpo sobre ella. –Te enseñare sobre reproducción humana…- le dijo besándola apasionadamente sentados en la cama quedando ella sobre el con las piernas abiertas. Le quito la blusa y la falda mientras ella le quitaba la camisa. Beso su cuello otra vez lo que parecía encantarle a ella. Poco a poco bajo grabando cada curva de su cuerpo con su boca y con sus manos, le quito el sostén dejando al desnudo esas perfectas esferas con un pequeño botón rosa erecto en el centro. Quiso probarlos así que empezó a besarlos hasta llegar a su pezón, primero lo lamió tratando de sentirlo. Era tan increíble lo que sentía cuando la lengua del chico rozaba su piel, que no podía evitar dar unos pequeños gemidos. No quería admitirlo pero se sentía tan bien. Susan tenia razón, eso de gemir se te da mejor cuando estas ahí.
-¿Sientes eso?-le pregunto al estar ella sentada sobre el. Lo único que los separaba era la ropa de el. -Tiene ganas de salir ¿porque no lo sacas de ahí y lo pruebas con tu dulce boca?
Mierda… la mujer tenía razón. Iba a tener que hacerle el sexo oral. Beso su pecho con algo de timidez pero intentado disfrutarlo como le había dicho Susan y fue bajando poco a poco hasta llegar al pantalón del chico.
No entendía como Tamao había aceptado la propuesta tan fácilmente pero dejo de pensar en eso cuando sintió las suaves manos de la pelirosada sacar de su pantalón a su erecto miembro.
Lo vio algo extrañada pues nunca había visto uno y mucho menos había tenido uno entre sus manos, por dios… ¡era tan grande! Le dio una mirada al chico al notar eso y el solo le sonrió con picardía. Empezó a jugar con el, lo hacia pasar entre sus manos como sabia que lo hacían los chicos buscando placer estando solos. Poco a poco le fue perdiendo el miedo y entonces acerco su boca a el y recordó lo que le dijo Susan otra vez: "Has de cuenta que es algo delicioso como jarabe de chocolate."
-Ah!...- dijo el al sentir la lengua de la chica saborearlo. Era algo incomodo tener que introducirlo y sacarlo de su boca una y otra vez. Muy bien no era tan malo si seguía el consejo. Se escuchaba extraño pero le empezaba a agradar y a el parecía gustarle pues podía oír sus gemidos mientras le alborotaba los cabellos. Luego de un tiempo el la hizo levantar su cara y la beso, haciéndola acostarse bajo el. Era un sentimiento mutuo ambos se deseaban, no sabían si eran las dichosas hormonas o si eran ellos los que hacían que tuvieran tantas ganas de sentirse uno al otro, así que se quitaron lo que les quedaba de ropa. Entonces el chico puso todo su peso sobre el cuerpo de la frágil chica. Se vieron con deseo. Ella había olvidado el miedo y solo deseaba poder sentirlo dentro de ella. Era casi como si estuviera enamorada de el. Quien sabe. Su mirada había cambiado, ahora sus ojos casi que le decían que se acercara a ella y que lo hiciera. La beso con tanta pasión y toco su cuerpo, grabando con sus manos cada curva del cuerpo de la chica, nunca había sentido algo así. Estaba tan excitado que no podía esperar mas. Ella abrió las piernas para que el se acomodara entre ellas.
-¿Estas lista? – le dijo. Ella solo sonrió tiernamente. La beso una vez más, estaban seguros de lo que sentían, se deseaban a morir. La miro una vez mas como diciéndole que se prepara ella solo le respondió con la mirada. Estaban en la misma frecuencia.
Cuando el comenzó a penetrarla abrió mas las piernas por instinto para que pudiera entrar sin problemas. Todo iba bien, lo podía sentir dentro de ella era tan especial, hasta que el chico se detuvo al escuchar un casi inaudible grito de dolor que ella no pudo evitar cuando el topo con una membrana al intentar penetrarla mas. Mierda, le había prometido tener cuidado y ya la había lastimado. Al notar la cara de preocupación del chico sonrió como diciendo que continuara, no entendía de donde había sacado el valor para hacer semejante sacrificio por su amiga. La beso una vez mas y con un movimiento rápido decidió terminar con su dolor penetrándola con tal fuerza provocando que unas cuantas gotitas de sangre salieran de dentro de ella, indicando el fin de su virginidad. Le había dolido a pesar de que había intentado relajarse como le había dicho su amiga en la aventura, pero aun así estaba tranquila pues según ella ya había pasado la peor parte, además estaba feliz de que hubiera sido el y no nadie mas, el dolor seguí ahí pero ya no tanto como al principio.
Después de un momento el dolor fue reemplazado por el placer de sentirlo dentro de ella. Las embestidas iban en aumento y la hacia sentir cosas que nunca hubiera imaginado ni en sus mejores sueños húmedos, fue entonces que empezó a gemir cada vez mas. Poco a poco el cuerpo de la chica aprisionaba cada vez mas al chico, se sentía como un suave masaje, mejor que cuando ella lo había tenido en su boca.
-Así Horo…- repetía la chica al sentirlo dentro de ella. En definitiva ambos estaban disfrutando esta experiencia. Cruzaron miradas una vez más, cuando de repente se dieron cuanta de que sucedería. Aumento de velocidad las embestidas tratando de penetrarla más. Cuando llegaron al clímax ambos dieron un gemido tan excitante, logrando que ella se arqueara permitiendo que el diera una ultima embestida penetrándola completamente, sintiendo como dentro de ella se mezclaban los líquidos. Fue ahí cuando se sintieron uno.
La beso una vez mas, saliendo de ella rondándose por la cama. Ella se dio la vuelta para poder ver a su amante. No entendía porque pero estaba tan agradecida. Es cierto que no había sido como ella se había imaginado todo su vida, pero definitivamente el había hecho que esto fuera mejor que lo que ella pensaba.
Volteo a verla al sentir los ojitos rosas que lo miraban atentamente, Se dio la vuelta y los encaro. Tenían cierto toque de tristeza, a pesar de que había encontrado al amor de su vida, quería que esta pesadilla terminara. El noto esto, tomo su mano y la beso dulcemente. Estaban ahí, desnudos, tirados en la cama, con 6 personas mas viéndolos y una cámara grabando todo. Pero parecía no importarles nada, solo querían por un lado que eso que sentían al besarse nunca desapareciera, que fuera eterno y tan fuerte y grande como ahora.
Ella se quedo ahí acostada sobre la cama, mientras el se sentaba y buscaba con la mirada al jefe, esperando que le dijera que ya había sido suficiente, y que olvidara el resto del plan.
Pero no fue así.
-Continúen...-fue lo que leyó en los labios del jefe. Apretó la mano de la joven comprendiendo ella lo que quería decir. Estaban algo cansados, pero sabían que si no hacían caso no volverían a ver a Pilika. Su mirada se entristeció una vez más. Una lagrima rodó por su rostro mientras el la secaba con un suave beso y para luego abrazarla como diciéndole "Animo, pronto terminara".
Esta vez era el turno de ella de ser la incitadora del juego. Lo beso apasionadamente y lo recostó sobre la cama mientras su mano recorría el cuerpo del joven hasta llegar a su ahora dormido amigo. Tendria que reanimarlo de alguna manera. Jugo con el un momento mientras que Horo ponía una de sus manos en el trasero de Tamao, sin dejar de besarse. Que facil era excitar a Horo. Luego ella sentó sobre el introduciéndolo dentro de suyo. Esta vez habia sido menos doloroso. El se sentó y la beso nuevamente. Coloco sus brazos alrededor del cuello del chico mientras enroscaba sus piernas a su cintura. Se paro sin soltarla, ni ella a el, poniéndola contra la pared. Esta vez seria más fácil pensaron. La chica le lanza una mirada de lujuria a Horo lo que lo excita una vez mas.
-Te necesito ahora…- le susurro la pelirosada al oído.
Cumpliendo con las peticiones, él empezó a moverse dentro de ella. Sus paredes lo contraen simultáneamente. Era algo difícil entrar y salir de ella.
-"Mierda, aún está muy estrecha…"- piensa Horo al sentir como a pesar de haberlo hecho ya una vez seguía no siendo suficiente.
Tamao trata de mover sus caderas al mismo ritmo que su amante pero no lo puede alcanzar mientras que el nombre de su amante retumba por las paredes de la habitación. Él la vuelve a besar y luego esconde su cabeza en el valle de su cuello.
Horo al sentirla da un gemido haciendo que la velocidad y fuerza de sus embestidas sean mayores. Ahora ella ya no tenía oportunidad de alcanzarlo. Entre todo este la sonrisa malvada del jefe existia. Cuando por fin llegó el orgasmo no querían separarse aún. Horo aún bombeaba esperando que el placer no terminara nunca. Ella agotada sólo se sostenía a él. Cuando terminó Horo la miro a los ojos y beso sus labios, como si no hubiera bebido agua en semanas. Él aún continuaba dentro de ella y ella aún continuaba sostenida a él.
Era definitivo, estaban cansados y no podían más. El salio de ella y ella lo soltó. Se besaron con pasión llevándose uno al otro hacia la cama nuevamente. Ahora eran ellos los que querían más pero sabían que sus cuerpos no lo soportarían.
Ella cerro los ojos, estaba cansada, solo sujeto dentro de su mano la de su amante y dormito un momento mientras el chico miraba al jefe quien dio la señal para el corte y así fue como termino.
-Quien hubiera dicho que tu y la chica hubieran hecho semejante show en la cama. Debo decir que son buenos.- dijo acercándose a Tamao quien se había quedado dormida de un momento a otro sobre la cama.
-No la toques- le dijo el volviéndose a vestir.- Recuerda el trato.
-Tienes razón. Yo tengo mi película y mi venganza. Tú tienes a tu hermana. – dijo sacándola de adentro del closet desde el cual la chica había visto casi todo el teatro.
-¡Pilika!- dijo Horo desatando a su hermana que tenia un par de lagrimas en los ojos.
-¡Ay hermano!- dijo llorando cuando por fin pudo hablar después de haber pasado mas de una hora con esa mordaza en la boca. Todos los presentes contemplaron aquella escena tan extraña. Y solo se quedaron ahí…
