Capitulo 20

Un grupo de huérfanos.

Los cielos empezaron a oscurecerse, en la casa de Goku, Milk estaba lavando los platos tristemente. "Mi pobre de Goku y de mi bebé también." Milk continuaba lavando, estaba tan frustrada, que accidentalmente rompió un de los platos, los pedazos los tiró al bote de basura. "Mi pobre de mi bebé, ¿por qué tuvo que pasarte esto?" Milk no dejaba de pensar en Gohan. Él tenía solamente cuatro y medio años y pensó que él no estaba preparado para valerse por si mismo.

Pero volviendo en la pradera, Gohan estaba caminando silenciosamente y pensando en su papá y mamá. "Espero que mi papá se encuentre bien. No importa en donde se encuentre en estos momentos, y espero que mi mamá no se preocupe." Gohan observó el cielo y recordó. "Por cierto, ¿cómo estará el abuelo Bardock y el tío Raditz en estos momentos?"

En el templo de Kamisama, Bardock y Raditz se observaron directamente el uno y el otro a los ojos. En cualquier segundo, ellos se estaban preparando para dar un ataque. Los guerreros Z continuaban con su entrenamiento por su propia cuenta. La mirada de Kamisama estaba puesta fija en los dos poderosos guerreros saiyajines, que se concentraban en su entrenamiento, de día y de noche. Bardock y Raditz estaba quietos en silencio. Segundos después, ambos saiyajines gritaron vigorosamente. Con este movimiento, tembló todo el edificio por su fuerza. Bardock y Raditz dieron un poderoso ataque, seriamente, se movieron rápidamente, que nadie había podido verlos.

Kamisama estaba impactado. "Mire eso Kamisama." Mr. Popo le dijo. "Ellos fueron muy rápidos." Expresó. "Son guerreros demasiados fuertes." Pensó Kamisama. "¡Toma esto!" Bardock le arrojó un ataque con la mano izquierda, Raditz se hizo un lado, y el ataque causo un agujero en la pared del templo. Bardock continuó con la batalla. "¡Comete esto!" Raditz tiró múltiples ataques, Bardock fácilmente los esquivó. Kamisama estaba impactado por la fuerza y velocidad de los dos saiyajines. "Nunca había visto una pelea así." Bardock y Raditz continuaron con su batalla.

Ahora veremos cómo le está yendo ahorita mismo, él continuaban con su carrera en el Camino de la Serpiente, pero más que nunca, Goku estaba motivado en llegar con Kaoisama. "Parece que este camino no tendrá fin, pero siento que ya voy a llegar." Goku sonrió positivamente y corrió más rápido.

Regresando a la Tierra, en un lugar lleno de rocas, Piccolo estaba suspendido en el aire. "Pienso ¿qué tan fuerte serán los malvados? Solamente han pasado meses, y siento que pronto llegarán." Pensó Piccolo. Se presionó tanto por una razón, él creó a dos clones de él, luego siguió creando clones, hasta que creó cinco. "Creo es este tipo de entrenamiento no será doloroso." Expresó Piccolo. "Muéstrame de lo que tienes." Dijo uno de sus clones.

Piccolo comenzó a pelear con si mismo; era como si peleará con el reflejo de un espejo, uno de los Piccolo arrojó ataques de ki en cada segundo. Pero el Piccolo real los esquivó fácilmente. Otro Piccolo lo atacó con múltiples golpes y patadas, otro clon le dio múltiples ataques. El Piccolo real estaba luchando, pero seguía buscando una estrategia brillante. Piccolo se hizo a un lado, y con un ataque con sus brazos y se lo arrojó a sus clones. Todas sus copias desaparecieron, Piccolo sonrió. "Este entrenamiento, no estuvo nada mal." Comentó.

En otra parte, Gohan, por alguna razón, estaba construyendo un bote, que estaba en la orilla del mar. "Necesito ir con mi mamá, quiero verla que está haciendo." Pensó Gohan, controló su bote y aventurarse para encontrarse con Milk. "Espero que mi mamá esté bien." Pronto, se empezó a escuchar un estruendo, a lo lejos. "¿Qué es ese sonido?" Preguntó Gohan al ver el cielo, con nubes negras y se vieron relámpagos. "¡No puede ser! ¡Se aproxima una tormenta!" Cada vez, las nubes se aproximaban, con intensos relámpagos.

"¡Oh no! ¡Debo apresurarme!" Dijo Gohan, las aguas se volvieron turbias y las olas crecían con gran fuerza, la tormenta empezó. "¡OH NO!" Gohan remó más, pero no pudo controlar su bote. Piccolo estaba con su entrenamiento intensivo con su clon, pero sintió que su pupilo estaba en peligro. "Espera, Gohan. ¿Qué está…?" No pudo decir más. "¡NO!" Gohan gritó. Y quedó inconciente.

"Hola. Oye. ¡Oye niño! ¡Hola!" Decía una voz. "¿Está muerto?" Preguntó un niño con cabello castaño. "No estoy segura." Dijo una niña. "Déjame ver con la vara." El niño lo picó con una vara a alguien. "Se ve que está vivo, pero no estoy seguro." Dijo el niño. "A que llevarlo a nuestra casa." Dijo la niña. El niño y la niña cargaron al otro niño que estaba aun inconciente. Ellos viajaron a kilómetros y llegaron hasta una arruinada casa. Los dos niños subieron por las escaleras, con la camilla que llevaban al niño inconciente.

"¡Qué niño tan pesado!" Expresó el niño. Hasta que, el niño que estaba inconciente se estaba despertando. "¡Oh! ¡Está despertando!" Dijo la niña. El niño se despertó, empezó a gritar y a balancearse de miedo. "¡Hey! Detente, mira estás bien." Dijo el otro niño. "¿Quiénes son ustedes?" Preguntó el niño recuperado. "Mi nombre en Rom." Se presentó el niño de cabello castaño. "Y yo soy Chiko." Dijo la niña. "Soy la más pequeña del grupo." Comentó, Rom le dio una sonrisa. "Entonces, ¿cómo te llamas?" Le preguntó.

"Soy Gohan." Gohan había sobrevivido a la intensa tormenta y estaba con los dos niños, llamados Rom y Chiko. "¿Qué te pasó?" Preguntó Chiko. Gohan trataba de recordar. "Creo que estaba navegando y terminé en este lugar." Respondió Gohan. "¿Navegando? ¡Qué terrible!" Expuso Rom. "Pero sobreviviste." Dijo Chiko. "Otros niños no hubieran sobrevivido." Dijo. "Si, fue de milagro." Dijo Gohan al rascarse la cabeza. Rom observó desde una ventana de su casa arruinada. Vio a un vehículo que estaba en movimiento llegando a la casa.

"¡Rápido! ¡Escóndanse!" Ordenó a Rom. "¡Vamos Gohan!" Dijo Chiko. Gohan no tenía ni idea de lo que estaba pasando, pero decidió hacerle caso a Rom y a Chiko de todas formas. Todos se escondieron en unas escaleras secretas, donde se podía ver afuera de la casa. Allí Rom y Chiko se escondieron, junto con otros, en una casa de árbol. "¡Oye Gohan! ¡Escóndete por allí!" Le indicó Rom. "De acuerdo." Dijo Gohan. "¡Oye, tú niño!" Dos personas, con ropa de profesionales, con garrotes, y con cara pocos amigables. "¡Oh no! ¡Van a capturar a Gohan!" Dijo Chiko.

"Esto no esta bien." Dijo Rom. "No podrás escapar." Dijo un de ellos. "Vas a ir a una institución y te cuidaran." Dijo. "Lo bueno es que te cuidaremos y te querremos mucho." Dijo el otro en tono de burla. "Vamos niño." Gohan estaba molesto. "¡No!" Respondió. Los dos hombres trataron de atrapar a Gohan, pero afortunadamente Gohan se les escapó, saltó más alto hasta donde estaban Rom y Chiko. Este salto, se debió gracias a la sangre, proveniente de un saiyajin, de su padre, Goku, un saiyajin completo, pudo saltar muy alto.

Rom y Chiko estaban impresionados al ver está acción de Gohan. Él le sonrió a los dos, estaban con Gohan. "¡Asombro!" Dijo Chiko. Los trabajadores estaban impactados, pero luego los señalaron con sus dedos muy enojados. "Bueno, los atraparemos algún día niños. Ya lo verán." Los dos sujetos se rindieron y se fueron. "¿Quiénes eran esas personas?" Preguntó Gohan al ver que los sujetos se fueron. "Esos son quienes buscan a huérfanos y los mandan a cualquier parte." Rom explicó. "Eso es terrible." Exclamó a Gohan.

"Si te atrapan, no podrás escapar. Te hacen trabajar, cada día y cada noche." Rom argumentó. "De ninguna manera, no a mí. Yo no quiero irme con ellos." Comentó Chiko al escucharlo. "¡AUXILIO! ¡AYUDENME!" Luego escucharon una voz pidiendo ayuda. "¡Oh no! ¡Atraparon a uno de nuestros amigos!" Rom observó como se llevaban a su amigo. Gohan también lo vio, una niña con un vestido precioso y cabello morado, fue capturada por uno de ellos. "¡Aléjense!" Dijo la niña. "¡Deja de patalear!" Ordenó uno de los oficiales quien la llevaba.

Pero alguien, tomó a la niña y la salvó, sin que el oficial se diera cuenta. "¿Qué demo…? ¿Dónde está?" La niña les sacó la lengua a los oficiales. Quien la salvó, tenía un pañuelo amarrada en su cabeza, una banda en su mejilla derecha, y unas cicatrices. Él era apuesto, era un adolescente. "Es suficiente. La niña se queda." Dijo el joven. "¿Qué demonios te crees, mocoso? Observa mi Karate." Uno de los oficiales se puso en pose de artes marciales. "Qué patético." Dijo el joven.

El joven adolescente lo vio, uno de los oficiales trató de atacar al joven, pero él, rápidamente lo esquivó y le dio un puñetazo en su cara. Uno oficial gordo trató de golpearlo con un garrote, pero el joven le dio una patada, otro trató de atraparlo, pero el adolescente saltó muy alto. El joven le dio una patada en su cara, y quedó noqueado. El joven adolescente llevó a la niña a salvo en un árbol. La mujer quien era miembro del Instituto de casa hogar, quedó impactada, el resto de los niños huérfanos le tiraron rocas; eventualmente dejaron de hacerlo.

"Niños cálmense." Dijo la mujer. "Nosotros no queremos lastimarlos, queremos darles ropas limpias, comida caliente y una cama en donde puedan dormir." Chiko dudó lo que dijo. "¿Escucharon eso?" Dijo. "Ella está mintiendo. Tonta." Rom le dijo, tratando de convencer a Chiko de que no le creyera. El adolescente, quien salvó a la niña, habló. "Nosotros no necesitamos todo eso. Estamos listos para poder sobrevivir lo suficiente." Dijo el joven. "¿Cómo lo sabes? ¿No les gustaría tener un lugar para dormir?" Preguntó la mujer.

"Ellos están bien sin eso." Protestó el adolescente. "Si quieren, tráiganos cosas buenas, esta bien. Solo tráigalo aquí." Dijo el joven. "¡Si! ¡Váyanse!" Gritaban todos los niños tratando de echarlos. Los tres sujetos que quedaron noqueados por el joven adolescente, se levantaron muy furiosos, no tuvieron de otra que subirse a su vehículo y retirarse del lugar. "¡Si! ¡Ya se fueron!" Gritó uno de los niños. Rom, Chiko y Gohan se bajaron del árbol. "¡Si! ¡Lárguense de aquí tontos!" Expresó Rom al ver alejarse el vehículo. "¿Tenemos un nuevo niño?" Dijo el joven al ver a Gohan.

"Él estaba navegando por el mar y terminó aquí." Dijo Rom. "Hola, me llamo Gohan." Gohan se presentó. "Hola, me llamo Pigero." El adolescente llamado Pigero, se presentó. "Soy el líder del grupo de huérfanos." Pigero le extendió la mano. "Mucho gusto Gohan." Gohan le estrechó su mano felizmente. Luego se le quedó observando detenidamente la cara de Pigero. "¿Qué pasa?" Le preguntó Pigero. "Es que me recuerdas a alguien." Le contestó Gohan. "¿De veras? ¿A quién?" Preguntó Pigero. "Me recuerdas a Bardock. Él es mi abuelo." Respondió Gohan.

Pigero guardó sus manos en sus bolsillos. "A tu abuelo ¿eh? ¿Él se parece a mí?" Preguntó curioso. "Si, especialmente por la cara y tu pañuelo." Le respondió Gohan. "Interesante, espera, no te ofendas, pero, ¿él murió?" Pigero estuvo un poco nervioso al hacer esa pregunta. "No. Él está bien como nunca; es muy saludable y fuerte." Le respondió Gohan al rascarse la cabeza y con una sonrisa. "Genial." Respondió Pigero. Chiko le preguntó a su líder. "Oye, él se ve muy pequeño, él puede estar con los pequeños." Dijo. "No, tú sigues siendo la más pequeña, Chiko." Le respondió Pigero.

Chiko sacó la lengua en señal de disgusto, pero hizo una cara muy graciosa que todos los presentes, se rieron. Segundos después, los niños empezaron a jugar, Gohan estaba jugando con Rom y Chiko. "A qué no me atrapas." Dijo Rom. "¡Oh mira! ¡Ya viene!" Dijo Chiko saltando. "Los voy a atrapar." Gohan estaba divirtiéndose. Horas después, dos niños estaban jugando a luchas de sumo, Gohan disfrutó del espectáculo. Después de eso, Pigero y Gohan empezaron a jugar, Gohan había hecho muchos amigos. "Eres buena onda Gohan." Pigero le dijo a Gohan. "Tú también Pigero." Le respondió Gohan.

Habían pasado horas, en un mercado lleno de personas, habían puestos de frutas y verduras en diferentes tiendas. "Chequen mis jugosas manzanas, frescas y recién cortadas de los árboles. Pruébala hijo." Anunció un vendedor. Gohan estaba explorando por todo el lugar, y vio al hombre que estaba ofreció las manzanas. La boca de Gohan se le hacia agua. "Tengo hambre." Gohan volteó por todos lados, pronto, el pequeño guerrero comenzó a llorar, atrayendo la atención de los aldeanos al su alrededor, y sintieron pena por él.

"Pobre criatura." Dijo un vendedor. "¿Estás bien?" Preguntó una anciana. Mientras que Gohan continuaba llorando, sus amigos huérfanos estaban robando los frescos vegetales de cada mercado. Gohan estaba actuando pretendiendo llorar para que sus amigos pudieran robar la comida. El granjero vio detrás de él y vio que habían manzanas en sus pies, volteó atrás y vio a los amigos de Gohan robaban la comida. "¡Están robando!" Gritó. Mientras que los vendedores estaban distraídos, Gohan escapó con sus amigos. Y se reunió con ellos.

"¡Corre más rápido! ¡Rápido!" Insistió un de los amigos de Gohan. Muchos vendedores, corrían detrás de los niños. "¡Ya verán ladronzuelos!" Gritó uno de ellos. Los huérfanos, incluyendo a Gohan escaparon fácilmente. Ellos montaron sus bicicletas y corrieron lo más rápido que pudieron. Segundos después, escucharon las sirenas, era la policía, solamente era uno. Ahora tenían problemas con los oficiales. "¡Oh no!" Exclamó Gohan al voltear atrás. "¡Más rápido!" Dijo el niño. Ellos trataron de irse más rápido, la policía iban a capturar a Gohan y a los otros.

La patrulla de policía estaba a escasos metros cerca de ellos, iban manejando a un lado de la carretera, hasta que no notaron que venía otro automóvil en frente de ellos, después de eso, terminó el juego. "¡Si! ¡Lo hicimos!" Gritó una niña. "¿Quién necesita padres?" Dijo otro huérfano sonriendo. "Podemos cuidarnos a nosotros mismos. ¿Verdad Gohan?" Expresó el niño. "Si… Verdad…" Pero Gohan estaba triste. En la noche, Chiko y Rom estaba durmiendo pacíficamente, mientras Gohan estaba despierto. El pequeño guerrero decidió saltar de la cama y salir afuera.

Afuera, Pigero estaba sentado en el tronco de un árbol y tenía una mirada seria. Él estaba recordando algo del pasado. "Lo recuerdo tal como si hubiera pasado ayer." Pensó el adolescente. Pigero escuchó un sonido cerca, y decidió bajar para averiguar que pasaba. Pigero se acercó a la casa, y abrió bien los ojos y notó que se trata de Gohan que estaba caminando solo. "Gohan, ¿qué sucede?" Gohan lo vio. "Hola Pigero." Gohan se tranquilizó. "¿Qué haces aquí tan tarde?" Preguntó Gohan. "Solo estoy vigilando de noche." Pigero explicó. "A veces, los huérfanos son capturados por las noches, y por eso subo a los árboles." Dijo.

"¿Qué pasa Gohan?" Pregunto Pigero al verlo preocupado. Gohan estaba en silencio. "Sé que hay algo que te preocupa." Asumió Pigero, se acercó a Gohan. "No soy un huérfano, tengo una familia." Dijo Gohan. "Ya veo." Pigero cruzó sus brazos. "Así que, ¿tienes una familia?" Un niño salió de la sombra. Todos los niños estaban despiertos. "Lo siento chicos." Se disculpó Gohan. "No sabía como decirles." Dijo. Pigero aceptó la disculpa. "No hay problema. Tener una familia es genial. Dijiste que naufragaste." Dijo Pigero.

"Si, una tormenta me trajo hasta aquí, y es por eso que terminé en este lugar. Trataba de visitar a mi mamá." Explicó Gohan. "Ya veo, entonces, ¿en dónde vives?" Preguntó Pigero. "En la montaña Paoz." Respondió Gohan. Pigero se sorprendió. "¿En la montaña Paoz? Ese lugar no está muy lejos de aquí." Dijo Pigero. "¿De veras?" Gohan dijo muy interesado. "Si, yo podría llevarte, si quieres." Pigero sugirió. "Eso es genial. ¡Gracias!" Gohan lo abrazó muy agradecido. "Oye Gohan, ¿cómo es tu mamá?" Preguntó uno de los huérfanos.

"Bueno, ella es dulce y bonita, me hace estudiar mucho." Gohan describió a su mamá, en términos simples. "¿Ella te hace estudiar? Es muy raro." Chiko dijo. "Bueno, también me deja jugar también." Gohan argumentó. "¿De veras?" Chiko sonrió. "Si, pero solo un momento, pero es mejor que nada." Dijo Gohan. "Oye Gohan, háblame de tu abuelo, ¿cómo se llama?" Preguntó Pigero. "Su nombre es Bardock." Respondió Gohan. "Él se parece mucho a ti, ya te había dicho." Comentó Gohan. "¿En serio?" Preguntó Pigero. "¡Si! Tu serías la versión adolescente de mi abuelo." Dijo Gohan.

"¡Está padre… Oigan!" Pigero se le ocurrió un plan. "¿Qué tal si todos nosotros llevamos a Gohan a su casa?" Dijo. "¡Es una buena idea!" Dijo Rom. "¡Asombroso!" Dijo Chiko. Pigero y sus amigos se abrazaron mutuamente y estaban ideando el plan para mañana. "De acuerdo, este es el plan…" A la mañana siguiente, uno de los niños tenía binoculares y lo usó para ver al su alrededor. "¿Alguna señal de ellos?" Preguntó uno de sus amigos. "Aun no." Respondió.

"Ya se retrasaron." Pensó Pigero. "Tal vez, finalmente, se rindieron." El niño con los binoculares, aun seguía buscando a los oficiales, hasta que vio un vehículo en movimiento. "Oye, Pigero. Allí están." Anunció. "¡De acuerdo chicos! ¡A sus posiciones!" Comandó Pigero. Rom, Chiko, Gohan, Pigero y los demás niños se escondieron, en cuanto los captores de huérfanos se salieron del vehículo, Chiko y algunos niños les arrojaron piedras. La mujer, quién era miembro del Instituto de Casa hogar, salió. Alguien abrió la puerta del conductor, era Pigero e hizo una señal para que se subieran al auto.

"¡Vamos chicos!" Ordenó Pigero. Los huérfanos comenzaron a subir al vehículo, pero las sirenas sonaron detrás de ellos, era la policía, ahora estaban atrapados. "¡Chicos, huyan!" Ordenó Pigero. Rom, Chiko, Gohan y los otros niños, empezaron a escapar, pero los oficiales los habían atrapado, pero los niños se resistían. Pigero ejecutó un puñetazo en la cara del sujeto, pero alguien lo agarró por detrás. "¡Oh no!" Expresó Pigero. "¡Aléjense de él!" Gohan sacó su espada y los atacó. Pero en ese instante, trataron de controlarlo, logró liberar a Pigero de sus garras. Ambos escaparon, Pigero escuchó que lo llamaban.

"¡Ayúdanos!" Chiko lloró de desesperación, pidiendo ayuda. "¡Sálvanos!" Gritaron el resto de los niños. Pigero no les respondió a sus suplicas. Él empezó a recordar algo de lo que le dijo la mujer del Instituto de Casa Hogar.

--

"¿Cómo lo sabes? ¿No les gustaría tener un lugar para dormir?"

--

Pigero tomó la difícil decisión de ignorar a sus amigos, Pigero tomó a Gohan y lo subió a su auto. Pigero encendió el auto y condujo. "¡Espera Pigero! ¿Qué hay de los chicos?" Gohan le preguntó. "¡Olvídate de eso!" Dijo Pigero muy enojado. Pigero manejó rápido su auto, quería alejarse de allí, dejó a sus amigos a merced de los oficiales. "¡PIGERO!" Gritó Chiko. "¡NO! ¡REGRESA!" Gritó Rom. Pigero manejó y manejó por las vacías calles, ignoró el llanto de sus amigos. Gohan estaba pasmado, pensó cómo pudo Pigero abandonar a sus amigos. Más tarde, Pigero llegó hasta un lugar llego de árboles, detuvo el vehículo y bajó a Gohan de auto.

Gohan tomó el brazo de Pigero y le reclamó. "¡Pigero! ¿Por qué hiciste eso? Pensé que eras un héroe." Le reclamó. Pigero se zafó y le dio un golpe a Gohan en su mejilla. Gohan se levantó y se sobó su mejilla. Al verlo, vio que Pigero tenían lágrimas en sus ojos. "No lo entiendes. No tenía otra opción. ¡¿No lo puedes ver…?!" Pigero se secó sus lágrimas. "No puedo cuidarlos. Ellos necesitan más de lo que les podía darles. Esos niños… Necesitan un verdadero hogar…" Respondió, Gohan se quedó callado al escuchar su razón y comprendió.

Pigero se subió a su auto, y lo encendió. "Nos vemos, me alegró mucho en conocerte. Eres un gran sujeto Gohan. Cuídate." Le dijo. "Oye, ¿a dónde vas a ir?" Gohan le preguntó. "No lo sé, a cualquier parte del mundo." Pigero no estaba seguro, pero sintió que debería encontrar cosas asombrosas en el mundo. "Cuida a tu mamá… ¡Oh si! Salúdame a tu abuelo Bardock de mi parte cuando tengas la oportunidad. ¡Nos vemos!" Pigero le dio una sonrisa, siguieron cayendo lágrimas y luego se fue. "¡Adiós Pigero!" Gohan se despidió de él. "¡Espero volver a verte algún día!"

Gohan miró al horizonte. "Casa, estoy en casa." Expresó. Gohan empezó a correr, ya sabía en camino, quería ver a su mamá de nuevo. En la casa de Gohan, Milk estaba limpiando los libros de matemáticas de Gohan. Luego una fotografía estaba flotando en el aire, que caía lentamente, pero Milk la atrapó con la boca. Ella observó la foto, era Goku, Gohan y ella misma. En el jardín, Gohan finalmente llegó a su casa; él sonrió al ver a su mamá por la ventana, siempre estaba en casa, luego vio su casa, le vio preciosa. "Al fin, estoy en casa." Expresó Gohan.

Gohan se sintió aliviado y confortable cuando estaba en su casa. Gohan dio un paso. "Casa…" Pero la felicidad de Gohan, cambió a preocupación. Él recordó lo que le había hablado con los huérfanos.

--

"Oye Gohan, ¿cómo es tu mamá?"

--

"No hay problema. Tener una familia es genial…"

--

"Eres un gran sujeto Gohan. Cuídate."

--

Después de recordar, Gohan retrocedió, el pequeño guerrero movió su cabeza. "No… No… No…" En ese instante, Gohan se fue de su casa. Tenía la oportunidad en sus manos, pero había una razón del porqué no lo aprovechó. Gohan accidentalmente se cayó en flores. Gohan comenzó a llorar de nuevo; parecía que era un niño que necesitaba ayuda. Pero luego, notó algo en su derecha, volteó y se trató de su maestro, Piccolo. Estaba algo molesto y estaba cruzado de brazos. "Gohan. ¡Dime! ¿Cuál es tu misión?" Le preguntó.

Gohan se levantó y lo enfrentó. Quería responderle. "Entrenar para combatir contra las fuerzas del mal; ¡Pelear y… derrotarlos!" Respondió. "Vamos a entrenar, tu entrenamiento de supervivencia está completo. Es tiempo de recibir el verdadero entrenamiento." Decidió Piccolo. Gohan se fue con él, la primera parte de su entrenamiento, había terminado.

Y los guerreros Z y los saiyajines, continuaron con su entrenamiento, llegando hasta sus límites. Bardock y Raditz entrenaban rigurosamente, un aura azul emanó en ellos. Pronto ellos se acercaron, y parecían que ambos tenían un enfrentamiento a morir. El entrenamiento de Yamcha continuaba, pero su concentración estaba con los dos asombrosos guerreros saiyajines. "Vaya, miren eso." Dijo. "Nunca los había visto pelear así." Dijo Ten Shi Ha. "¡Asombroso!" Dijo Chaos. "Cielos, yo no podría sobrevivir ni en diez segundos." Expresó Krilin muy nervioso.

Yajirobe estaba en su meditación, pero no le dio importancia con respecto a los saiyajin. "Como sea." Dijo. Ambos saiyajines mostraban poderosos ataques y movimientos. Ellos necesitaban prepararse para lo que venía. "¡No voy a detenerme!" Pensó Raditz. "¡Voy a salvar el futuro de la Tierra!" Pensó Bardock. "¡No voy a dejar que la Tierra tenga el mismo destino como el planeta Veyita, es mi hogar. No voy a dejar que le pase algo malo!" Siguió pensando Bardock. Todos los guerreros Z entrenaban para la llegada de Nappa y Vegeta.