Hola Chicos!
Aquí está el Capitulo Quince!
Enjoy it!
La Cruda Realidad
Abrí uno por uno mis ojos, y donde estaba no era el dormitorio de Malfoy, era el vagón donde venía en el expreso de Hogwarts.
-¿Qué?.. ¿Qué?- les decía una castaña a dos chicos que la acompañaban.
-Hermione, te quedaste dormida... ¡Todo el viaje!- decía el "niño que vivió".
-¿Dónde estoy?- pregunto la castaña.
-En el Expreso de Hogwarts... ¡Estabas leyendo este libro!- dijo el pelinegro de nuevo, señalando un libro de caratula negra donde reposaba: Twilight.
-¿Me Quede dormida?- dijo estupefacta la castaña.
-¡Sí!- enfatizo Harry.
-Bueno… ¿Qué tal si bajamos?, me muero de hambre…- dijo por primera vez la voz ronca y fuerte de un chico alto con cabellera color zanahoria.
-Vamos- dijo Harry resignado llevándose por el brazo a una castaña con una cara de duda y asombro que nadie podía quitarle.
Ya de lleno estaba confundida, no quería que ese sueño se convirtiera en uno premonitorio, así que se animo a contarles a Ron y Harry su raro sueño… Después de todo, no tenía nada que perder, era solo un sueño que no tenía ni pies ni cabeza, ¿Cómo iba ella a ser una premio anual si entraba al sexto año?, ¿Cómo iba ella a conocer un chico que venía de Francia, era primo de Seamus Finnigan y el mejor amigo de la infancia de Malfoy?, ¿Cómo iba a tener un romance con Malfoy?... Eso era lo mas insólito. Nada coincidía con nada, era un completo caos… Pero decidió tratar de superarlo y terminar el día con vida, ya que por andar buscándole la vuelta al asunto, se llevo por delante a las hermanas Patil, y otros chicos de segundo tratando de llegar al Gran Comedor.
-Ron… ¿No estás ya satisfecho?- le pregunto la castaña a el pelirrojo que se encontraba sentado frente a ella.
-No, Hermione espera… - probo otro bocado de el pie de calabaza que tenía en el plato- ¡Ahora si estoy satisfecho!- terminó feliz.
-Harry, estas muy callado.. ¿Te pasa algo?- dijo la castaña preocupada por el.
-No… para nada, estoy pensando…- le dijo algo distante el afligido chico.
-¿Estas seguro?- volvió a preguntarle la chica.
-Si Hermione, no te preocupes…- le dijo tratando en vano de desviarla del tema. En realidad si estaba mal, muy mal… cuando entraron al Gran Comedor la primera plana fue 'Ginny Weasley & Dean Thomas Salen', y eso lo mantuvo mal, ya que sin lugar a dudas, estaba enamorado de ella…
-Bueno, eso espero… mañana hay clases y tenemos que apuntarnos en ellas en el despacho de McGonagall- dijo ella de nuevo.
-Claro Hermione, ¿Puedes no empezar con eso hasta mañana?- le dijo bromeando Ron, y ellos se rieron de su cara de cansancio, al parecer la comida le había caído un poco mal o había comido demasiado y estaba muerto de sueño, pero aun tenía su labor de prefecto pendiente. Así que acompañaron a Harry hasta la sala común de Gryffindor y salieron de allí caminando sin pausa pero sin prisa en dirección al despacho de Dumbledore, donde serian todas las reuniones de prefectos de todo el año. En el camino reían, charlaban… se veían de reojo, eran un par de enamorados que no sabían de los sentimientos del otro, pero no importaba, con solo una mirada, se comunicaban completamente y no necesitaban palabras… Hermione reía de la cara tímida de Ron y le encantaba que la mirara así, y Ron por su lado, amaba mirarla así, anonadado y tonto. Porque de esa manera, ella disfrutaba de su mirada y el amaba que no pensara mal de él si le miraba de aquella forma.
En fin, ella fue directo al pasillo que le habían asignado separándose de Ron. Se dispuso a realizar su labor, a pesar del cansancio y el debate mental que tenia entre su corazón y su realidad. En el tiempo en que pensaba todo, ayudo a algunos niños de primer año a ubicarse ya que estaban perdidos y le llamo la atención a una pareja de cuarto por estar besándose en el pasillo tarde en la noche.
En el momento en el que ya deseaba dejarse caer a la deriva, y dormirse en el medio del pasillo, diviso la imagen de un joven alto, rubio platinado, sentado en un banco con la corbata suelta y sus manos entrelazadas que movía con nerviosismo. Ella se acerco decidida a bajarle puntos a su casa a diestra y siniestra por mantenerla pensante y vuelta un ocho y un revoltijo, por hacerle lagunas mentales extenuantes.
-Malfoy, ¡Vuelve a tu torre!- le dijo la chica con voz dolorosa pero a la vez colérica.
-¿Si no qué?- le dijo el rubio, retándola y levantándose de golpe.
-Treinta puntos menos para Slytherin, por retar a una prefecta- le dijo ella con sonrisa fingidamente victoriosa y mirándolo de reojo apuntándole con la varita por si a caso se volvía loco y la hechizaba.
-De todos modos ya me iba… Pero no me puedes negar que soñaste lo mismo que yo…- dijo suavemente el rubio, queriendo dejar el ambiente mas tenso y misterioso, camino lento por el pasillo dejándola sola. Ella se quedo estupefacta y estática. No podía creer que fue .. ¿Un sueño compartido?.. No, eso no podía serlo.
Camino lento y sin prisa, juntando la lluvia de ideas y pensamientos que hasta ahora la inundaba, se desbordaba por sus ojos, estaba perdida… ¿Porque tenía que ser ella?, No había razón por la cual tuviera que ser ella la autora de las pesadillas que ella misma precisaba, y Malfoy el co-protagonista de la historia.. Camino lentamente, para llegar con los ojos lo menos rojos posibles y secarse la cara que desde hace mucho no corrían lagrimas. Llego a la sala común y subió a su pieza, no podía llorar ahí tampoco así que simplemente tomo una libreta nueva y en la portada coloco "Diario íntimo de Hermione Granger", con cada palabra que escribía, sentía como se le agrietaba el corazón, se le desgarraba el alma, y se le quemaba el cerebro.. Tenía tantas cosas en las que pensar y buscar… Sostenía la hipótesis de ser un encantamiento o obra del mismísimo Voldemort para confundir a su seguidor y a la amiga de "El Elegido". Al fin y al cabo, cuando ya tenía la libreta llena hasta la mitad, le dolía mucho la mano, la pluma se había roto y sus ojos hinchados de tanto llorar, ya que todas se habían dormido cinco minutos después de que ella llegara a la pieza. Se coloco el pijama y se acostó en su cama, lentamente seguían corriendo lagrimas de rabia y duda, confusión que llegaría a su fin el día que las vacas volaran y mojando su almohada lentamente se quedo dormida.
Al día siguiente, se levanto con el mismo animo del día anterior, pero sumamente tarde, así que solo le dio tiempo de darse una corta pero recuperante ducha y salir de allí corriendo a encontrarse con el resto del trío dorado: Harry & Ron. Al entrar en la sala común, los halló sonrientes y expectantes al verla, pues tenía los ojos un poco rojos.
-¿Qué te ha pasado?- le pregunto Ron preocupado viéndola a los ojos pero no de la misma forma que la noche anterior.
-Nada importante…- dijo Hermione tratando de ocultar su mala noche anterior, pero era muy mala mintiéndoles en ese sentido.
-Bueno, vamos al Gran Comedor antes de que se haga más tarde de lo que ya es- dijo Harry, Fueron rápidamente a inscribirse en las materias seleccionadas en el despacho de McGonagall ya que a Hermione solo le quedaba media hora para comer y entrar a Historia de la Magia. Desayunaron en el lugar de siempre, ellos tres, Hermione con la libreta y una pluma nueva escribiendo en la susodicha libreta, y ellos comiendo tranquilamente y charlando del Quiditch, ya que dentro de poco comenzarían las prácticas para el campeonato. Ellos la miraban de reojo y de vez en cuando le hacían preguntas como '¿Amas a Filch?' y ella solo asentía sin decir palabra, aprovecharon ese tiempo para hacerle preguntas a Hermione que contestaría si de todos modos por lo sumida que estaba en su escritura. Tan solo 15 minutos después de su momento de burlas y risas sobre Hermione y no con Hermione, se encaminaron a la sala común y ella a Historia de la magia, ellos solo charlaban de las preguntas que le hicieron a Hermione, y por supuesto, de Quiditch. Al llegar a la sala común se sentaron en un sillón a charlar, pues no tenían tareas porque era el primer día de clases.
-Harry…- dijo Ron con tono cansado.
-¿Si Ron?- dijo Harry curioso.
-¿Crees que Hermione actúa extraño últimamente?- le pregunto el chico.
-Un poco Ron, me di cuenta de que escribía como una loca en esa libreta… y además, nunca había estado tan sumida en sus pensamientos para contestar si a la pregunta "¿Amas a Filch?", en fin, si está actuando extraño… Pero es cosa de chicas, sabes que ellas siempre actúan extraño- terminó el chico de ojos verdes.
-Pero… ¿Por qué?- dijo Ron otra vez, de veras se estaba interesando por la chica.
-¿Me ves cara de chica acaso? ¿O de Psicólogo?- le pregunto Harry sarcástico.
-No… pero…- dijo el chico con vergüenza.
-Ron… lo que le pase, ya se le pasará- dijo casi molesto Harry, tratando de hacer comprender a su amigo que no sabía tantas cosas de chicas.
-Bueno, espero tengas razón…- dijo Ron resignado, ya que le preocupaba en cierto modo inconsciente Hermione.
-Ron, ¿Desde cuándo te interesa tanto Hermione?- le pregunto un poco pícaro Harry, el sabia absolutamente el nivel de atracción que su amigo sentía por Hermione, era muy obvio, todos lo sabían menos la propia Hermione, o eso pensaban ellos. El chico que acompañaba a Harry se puso rojo como tomate, y su piel se confundía con su cabello, solo se notaban sus ojos azules como el mar. –No respondas a mi pregunta..- Harry disfrutaba el momento, se reía a carcajadas de Ron. –Ya me sé la respuesta…-
-No es gracioso…- refuto sin ganas Ron.
-Sí, sí lo es… ¿Sabes?, es que eres muy obvio…- le dijo esta vez más serio.
-¡Oh NO!, ¿y si se da cuenta?- dijo asustado Ron.
-Ella es la única que no se ha dado cuenta Ron, ¡no te asustes!- dijo Harry tratando de reconfortar a su asustadizo amigo. –Y la próxima vez, trata de mantener tu color natural, ¡aun estas rojo!, ¡Mírate!..- le dijo Harry aun divertido.
Hermione debatía en su interior, trataba de concentrarse en la clase, pero todo se lo impedía, pensar en cómo sacarse de la cabeza aquella frase que le había dicho el rubio la noche anterior se le dificultaba demasiado. Todo le impedía seguir estudiando, estaba confundidisima.
Pero se concentro un poco y se dio cuenta de que había tomado apuntes inconscientemente, aun ese sueño rondaba por su cabeza, sin razón alguna… Las disculpas de Harry y Ginny, ¡Que Harry y Ginny estaban juntos!, acababa de recordarlo… Que Parkinson y Zabini también estuvieran juntos, eso era el colmo… Esa zorra nunca esta con un chico más de una noche. Por último, Malfoy… Malfoy… Malfoy…, no sabía por qué no podía dejar de pensar en ese maldito tipejo. En el chico que le robaba su tiempo, y ella no disfrutaba de estar en ese estado de confusión y con esa laguna mental que el tipo seguía causándole. De alguna manera tendría que sacárselo de la cabeza... ¿Pero cómo?
Tenía que quitarse el peso de encima… -¡Eso era!.. –pensó la castaña. Sin darse cuenta, sumida en sus pensamientos había caminado inconscientemente y había llegado hasta la orilla del lago negro, y acababa de caer al agua helada y llena de criaturas extrañas. A su lado sintió como volvía a moverse el agua y alguien la había tomado del brazo, ella no podía ver a través del agua turbia pero el individuo que la salvaba no se daba por vencido, la acerco poco a poco hasta la orilla, ambos tiritando de frio, ella aun con los ojos cerrados, deseando inconscientemente que fuera el chico del que debía enamorarse: Ronald Weasley. Pero en cambio, era de nuevo, el autor de sus pesadillas, tiritando igual que ella, solo que el chico seguía tomándola del brazo, halándola en dirección a la enfermería y dejándola allí para que Madame Pomfrey se encargara de ella. Hermione abrió los ojos horas después, se dio cuenta de que no estaba en su habitación… ¿Se habría quedado dormida?, ¿Quién era su salvador?. Tomo aire y luego se levanto. Aun tenía la idea rondándole la cabeza:
Los de 7mo realizarían una gran fiesta donde estarían todas las casas con motivo de celebrar el mejor Halloween de todos los tiempos, donde las chicas tendrían que invitar a los chicos, Tenia que invitar a Ron. Era la única forma de tratar de olvidar a el Malfoy de sus pesadillas y cumplir el final de su sueño, estar junto al que amaba, Ron.
Ahora si estaban preocupados. Los amigos de Hermione estaban contrariados por el comportamiento fantasmagórico de su amiga. Ron tenía razón, y cada vez que la veía se ponía tenso, y siempre daba gracias a Merlin que la chica no se diera cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Ya las bromas que le hacían no era graciosas y les incomodaba un poco que Hermione casi no hablara ni comiera, y que últimamente su cabello estaba liso. Nadie sabía por qué razón ocurría eso con su cabello que aunque tenía el mismo color y la misma intensidad, estaba perdiendo textura y estaba liso, ¡Liso!. La fiesta de Halloween se aproximaba, era esa misma noche y ni Ron ni Harry tenían pareja, y lo que más le pesaba a Harry, Ginny había invitado a Dean Thomas, su novio. Por lo que solo pudo esperar a que alguien lo invitara, pero se quedo sin pareja para la noche, y Ron se sentía igual de abatido que su amigo.
En el instante en el que Ron disponía a irse a dormir de una buena vez ya que no tenia pareja, llego Hermione y los saludo.
-Ron…- dijo Hermione al verlo.
-¿Si Hermione?- le pregunto él.
-Bueno… ¿Quieres ir a la fiesta de Halloween con migo?- le dijo temerosa Hermione, esperando que su respuesta fuera un sí. Y quería que el chico respondiera de forma rápida, pues se acercaba la temerosa y odiosa Lavender Brown, y Hermione imagino que venia por la misma pregunta. Y se dio cuenta de que la chica ya estaba frente a ellos minutos después.
-Ron… ¿Quieres ir conmigo.. a la fiesta?...- le pregunto Lavender. Hemrione no podía dejar que Ron cayera en las manos de esa Zorra.
-Lo siento Lavender, ya tengo pareja- dijo Ron señalando a Hermione. Hermione le envio una sonrisita victoriosa a Ron y luego miro a Lavender que solo pudo sollozar para luego irse corriendo con Parvati Patil. El único que estaba estupefacto era Harry, no podia creer que al fin sus amigos se animaran a salir juntos, y menos que fuera por medio de Hermione.
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