Hi!
Aquí está el Cap. 17!
RelaxPeace&Love!
Disclaimer: J.k. Rowling en su totalidad; Escenarios y personajes.
Trama: ValerieMalfoyCullenHale.
Te Estuve Buscando
-Estuve aquí todo el tiempo.. ¿No lo recuerdas?, Creo que nos quedamos dormidos, y me acabo de caer del sillón…- le dijo ella, fingiendo un golpe en la cabeza.
-Bueno, en realidad… No recuerdo que paso anoche…- dijo él confuso. Ella reía; La chica estaba que brincaba de felicidad. Aunque estuviera mintiéndole, se sentía bien por hacerlo sentir bien.
-¿Tienes frío?- dijo Ron. La chica asintió, en realidad tiritaba de frío. Él le entrego su chaqueta, que por haberla tenido puesta toda la noche, estaba tibia y tenia impregnado su perfume, algo que de vez en cuando embriagaba a Hermione. –Ven, siéntate- le dijo, haciéndole un lugar en el sillón que también estaba tibio. Hermione se levanto del piso y se sentó a su lado; él paso su brazo por detrás de su espalda y la abrazó. Hermione estaba feliz, cada palabra que le decía Ron, la hacía olvidar cada caricia recibida de Malfoy, que poco a poco se borraba de su memoria. Solo se alegraba de haber hechizado su cuerpo para no quedar embarazada, porque aunque no fuera con el susodicho, ella sospechaba que algo por el estilo pasaría esa noche, no que fuera su intención, pero era su sexto sentido.
Solo se quedo con él, acurrucada en su pecho, cubierta por su chaqueta…
-
Despertó de repente, como si una pesadilla lo hubiera atormentado toda la noche. Miró el techo y se dio cuenta de que no estaba sobre su cama en las mazmorras, aunque sus sábanas negras y verde esmeralda asemejaran su habitación. Se incorporó en la cama y miró hacia todos lados… Estaba completamente desnudo y su ropa estaba regada por el suelo de la habitación, miró el reloj de pared que se encontraba sobre la puerta y ya daban las diez de la mañana. Se levanto como si o hubiera poseído el mismísimo Señor Tenebroso, recogiendo su ropa y vistiéndose al mismo tiempo. Se arregló con una mano el cabello hacia atrás y salió cuidadosamente. Nadie notó que había desaparecido de la sala común esa noche, ni que se había llevado consigo una botella de Whisky de Fuego; y sinceramente a nadie le importaba, ya no era Draco… El Altanero Príncipe de Slytherin que disfrutaba de hacer bromas a las demás casas, ya no era él. Desde que habían vuelto a casa no era el mismo, jamás se había quedado dormido en el expreso de Hogwarts, y jamás se preocupaba por nada.
Caminaba por el pasillo del séptimo piso, recordando que tenía una cita con Astoria Greengrass, una cita a la que no iría, ya que quedaba anulado su compromiso al morir su madre; se detuvo en seco.
-La ha matado Granger… La ha matado- dijo Draco, ya cuando en sus mejillas se corría un camino de lágrimas.
- ¿A quién?- dijo Hermione con interés- ¡Dímelo!-
-A mi madre… Mi Madree…- Hermione no pudo mas con el chico, se acerco peligrosamente y lo abrazo, llorando con él, dándole su sentido pésame de la mejor manera, y el devolviéndole su abrazo, sintiendo que era lo que necesitaba… a la Granger de su sueño. Ella se sentía bien dándole su consuelo, y el lloraba y buscaba el calor de la persona que estaba a su lado.
-¿Sangre Sucia?- pensó -¿Qué mierda fue eso?- se volvió a preguntar.
-Oh No- se dijo en susurro a si mismo. –Maldita sea- exclamó ahora en voz alta. Ahora recordaba todo, ¿Cómo podía haber pasado toda la noche con Granger?, la autora de sus pesadillas. No recordaba nada, solo haberle dicho que su madre había sido asesinada. Y ahora sentía una aguda punzada en las sienes, era el dolor de cabeza; con esto deducía que había bebido demasiado.
Seguramente no sólo habían charlado.
Ella sentía como la recorría, como llegaba a lugares de su cuerpo que ella no conocía, y de repente Draco salió de su cuerpo y volvió a penetrarla con mas lujuria y ganas… la besaba con desesperación, salía y entraba en ella con más rapidez y por más corto tiempo; una, dos, tres, cuatro.. y la quinta fue la vencida, la penetro con tanta fuerza que la chica emitió un gemido desgarrador , llegando al clímax… Terminaron aquel pecado capital con un prolongado beso en los labios.
Se llevó las manos a la cabeza, le dolía demasiado. Cayó de rodillas al suelo aun sosteniendo su cabeza con ganas de sacársela para no sentir más dolor… Tres segundos más tarde, estaba inconsciente sobre el suelo y escuchaba los gritos de la profesora McGonagall, acercándose para auxiliarlo.
Despertó Fresco como lechuga. Ya no sentía ese insoportable dolor de cabeza, pero estaba completamente en penumbra sobre una cama de sabanas blancas; La Enfermería. Se frotó ambos ojos para visualizar mejor la escena y una sombra tres camas mas allá pudo asustarlo; era la silueta de su madre, es decir, a su parecer y su percepción, era el fantasma de su madre. Supo porqué estaba allí; su madre siempre le decía antes de dormir:
"Te amo hijo, sabrás que siempre estaré a tu lado. Pase lo que pase."
El ambiente se volvió frio y desgarrador; Los recuerdos de su madre le ponían la piel de gallina. Vino a su mente el recuerdo de la noche anterior y su interrogante: ¿Qué había pensado Granger al despertar? Ella, era bálsamo para sus heridas, era la que aliviaba sus penas. Pero tenía cosas que averiguar, y estaba dispuesto a sonsacarle respuestas.
-Tú no sientes nada por ella- se dijo a sí mismo, pero no dejaba de interrogarse. En realidad sentía atracción por ella, porque a pesar de usar una falda tan larga al parecer de todos los Slytherins, tenía unas piernas hermosas y aunque su físico no fuera de alguna modelo, le encantaba sentirse bajo su pecho y amarrado a su tierna cintura. Se había asombrado ante la reacción al contacto que había tenido anoche, y algo aun lo dejaba pensando, al parecer era buena en la cama. Trato de no ser visto por Madame Pomfrey y salió en cuclillas de ese lugar. Al estar fuera de peligro, se levantó y camino por todo Hogwarts buscando a la Castaña que ahora le quitaba el sueño. Buscó por todos lados, por todos los rincones y pasadizos, hasta que se dio por vencido y se sentó frente al lago negro, mirando al vacio. Su orgullo Malfoy había salido a flote y le aconsejó sentarse allí. La noche anterior lo había encontrado allí.
Se sentó al lado del rubio, miró al vacio y después a él, su perfil blanco y sus facciones finas la envolvían en una embriagante sensación. El chico la miró una vez y después miró de nuevo al lago.
-Te estuve buscando- dijo el con tono serio.
-¿Para qué me buscabas?- le pregunto ella, parecía que se conocieran de toda la vida.
-Necesito respuestas- dijo el chico, que ahora se encontraba tenso. -¿Qué exactamente sentiste anoche?- le pregunto y sus rodillas se tensaron.
-No lo sé… ¿Qué ocurrió anoche?- dijo ella. El no daba crédito a lo que escuchaba, ¿como no podía recordar nada?.
-¿No recuerdas?, Debió ser un sueño…- dijo con voz apagada.
-Explícate- le sugirió ella.
-¿Dónde se supone que despertaste?, ¿En una cama de sábanas negras y verde esmeralda con el Príncipe de Slytherin amarrado a tu cintura?- le dijo el chico con sarcasmo.
-No…no lo... Se- dijo ella, estaba totalmente confundida, ¿eran calumnias o era la cruda realidad?.
-¿No lo sabes?, ¿Recuerdas cómo empezó?- le pregunto él, la chica negó con la cabeza. – ¿Te lo recuerdo?- y la chica asintió, creía que le iba a recordar con palabras y no con acciones. El rubio le zampó un beso en los labios, ella no correspondió.- Anoche no fue así, tu correspondías a todo, los besos, las caricias… Y además, tú eres la que debería recordarlo, yo era el que estaba borracho y este problema me causó un día entero dormido en la enfermería.- terminó cansinamente.
-Ósea que… ¿Anoche tu…- dijo y sin terminar la frase Draco ya estaba asintiendo. –Tú y yo…- volvió a balbucear la chica y Draco asintió de nuevo.- Pero… ¿Porqué no recuerdo nada, solo en la mañana cuando desperté?-
-No lo sé…- Draco no se mostraba incómodo al hablar con ella sin ningún insulto de por medio. –Y bueno, No fue la comadreja la que te salvo ayer en el Lago, fui yo…- la chica puso cara de asombro- ¿Pensaste que había sido la comadreja?-
-No pensé que fuera Ron, y por favor, no le digas así…- dijo la chica ahora cabizbaja.
-¿Por qué?- le pregunto Draco.
-Porque, él y yo… somos novios…- dijo ocultando su mirada triste.
-¿Desde cuándo?- le pregunto Draco, también ocultando su rostro, ambos eran tan iguales pero diferentes al mismo tiempo.
-Anoche, creo que antes de que todo esto pasara- le dijo cortante, como si no quisiera que eso hubiera pasado.- y cuando me revelaste que…- no pudo sostener las lagrimas.
-Que mi madre ha sido asesinada- terminó Draco. Y sintió como un agujero se hacía en su pecho y le sacaba lo que le quedaba de vida, era un muerto que deambulaba entre los vivos.
Silencio.
-¿Tu soñaste que… Que éramos premios anuales?- le pregunto Hermione; el rubio asintió sin ganas.- Y… ¿Soñaste con un tal Luke?- volvió a asentir- y, que… Draco, ¿Yo te decía por tu nombre?- terminó, Hermione temblaba, estaba más nerviosa que nuca, la respuesta a esas interrogantes podía ser la mejor de todas, pero, no… no podía dejarse llevar por el recuerdo de un sueño que jamás se haría realidad.
-Si… Yo te decía P R E C I O S A-dijo ahora cabizbajo y resignado.- ¿Sientes algo cuando recuerdas ese sueño?- le preguntaba con la esperanza de que fuera una respuesta afirmativa, por ello la había seguido todo este tiempo. Velaba por su seguridad y bienestar, y a más de uno le dio su merecido por haberla estado viendo sádicamente o por haberse mofado con algún descuido de la chica. Ahora la chica estaba con otro, aunque le perteneciera desde sueños... era de él; y eso no le causaba gracia alguna.
-Sentí algo en un principio; pero me dí cuenta de que no podía sentir nada por algo irreal, porque sé que la realidad es completamente distinta…- Dijo ella, fue algo que carcomió hasta el más profundo indicio de esperanza que le quedaba a Draco.
-Yo si siento algo, Porque sé que tú en el fondo eres la misma del sueño aunque no lo demuestres…- dijo, no se escaparon lagrimas ni gritos de rabia de Draco, ya no había vida, y su corazón estaba completamente roto.- Ahora, ¿Podrías decirme qué decía la carta?- le pidió amablemente.
-Era de tu madre… Diciendo que yo era todo una mascota, que…cómo me soportabas y que… Te casarías con Greengrass por elección voluntaria…- dijo, las lagrimas brotaban de sus ojos con naturalidad, como si supiera llorar, como si tuviera practica. Y es que Hermione en estas vacaciones se la pasaba en las noches llorando, en su casa sola; Sus padres se habían ido a Francia a una convención y por alguna razón se disparó su radar de soledad.
-Te confieso que mi universo se derrumbó al verte allí, llorando como si no hubiera mañana…- dijo Draco, no mostraba emoción alguna su rostro.
-No me la pongas mas difícil Malfoy…- le dijo con dolor Hermione, dolor que sentía por verlo en aquel estado.
-No te la pongo más difícil Granger, en realidad ese sueño era lo más cercano a la felicidad que había tenido en mi vida… Ahora ponte esto- le dijo quitándose la chaqueta de otoño y entregándosela, la cual acepto con gusto y la cual la embriagaba... Solo el perfume de Malfoy podía llevarla fuera de este mundo.
-Yo, yo no sé qué decirte Malfoy….- dijo ahora sollozando sonoramente.
- Granger… ¿Es que no entiendes?, yo jamás sentí lo que sentí en ese sueño, ni jamás había sentido lo que sentí anoche, y lamento que no lo recuerdes… Pero Granger yo… Te Amo- dijo a duras penas, trataba de sentirse mejor, pero no lo conseguía solo con eso, quería el bálsamo que era Granger para su corazón, su medicina. Estaba nervioso, y todo porque la chica no contestaba, y sabia que no iba a corresponderle en lo absoluto, ya que su cara de confusión no tenia igual.
-Malfoy, me dejas en una sola pieza… Yo, tengo mucho que pensar y no sé si realmente te correspondo o quiero a Ronald… no lo sé..- dijo ahora levantándose y entregándole su chaqueta al muchacho y caminando lejos de todo, directo a su habitación, sin pausa pero sin prisa. No se despidió de él, y supo que el chico no estaba nada bien. Presintió que tomaría algo fuerte para olvidar, pero no lo supo.
El chico estaba mal, Draco Malfoy tenía el corazón roto, despedazado y pisoteado. Se sentía mal, muy mal. Enterarse de que la chica que amaba, porque de verdad la amaba, estaba con otro. Que se le habían adelantado. Todo se le vino abajo, perdía al amor de su vida y a su madre en tan solo un parpadeo. No quiso dejarse llevar al alcohol y simplemente se quedo allí por otro rato.
Hermione se estaba dando cuenta de que acaba de romperle el corazón a Draco Malfoy, y no al Malfoy que disfrutaba de humillarla, sino al Malfoy de su sueño, el verdadero, el real… Pero nunca podría lastimar a Ron si eso era lo que quería Malfoy, nunca podría herirlo… Era tan inocente, no sabía lo que de verdad pasaba por la cabeza de Hermione, y Hermione sentía que iba a explotar por tantos sentimientos encontrados. Ron había sido tan hermoso con ella, en tratarla como su novia y no como a otra del montón; le decía cosas lindas al oído y le encantaba jugar con sus bucles. Era el pelirrojo más dulce de toda la escuela y todos notaban el ligero rubor que traía, pero ya era porque se avergonzaba por qué pensara Hermione. El chico era una perita en dulce, la llevaba de la mano y la cargaba cuando se cansaba, y solo llevaban un día; Hermione se reía más de lo convencional y él se perdía en sus ojos mientras ella se perdía en el mar de los ojos de él. Estaban destinados a estar juntos, pero no querían haberlo dicho en todo el tiempo que se conocían, era obvio que desde el primer instante Ron había gustado de ella, desde primer año siquiera, y sus celos habían salido a flote en cuarto año cuando Hermione salió con Krum; Pero ahora todo era tan pero tan diferente. Respiraban amor en el aire, cualquiera que los viera diría que eran almas gemelas.
La chica llego sumida en sus sentimientos a la sala común y no se percato de nadie, solo buscaba con la mirada a Ron, pero aun no llegaba. Miró al sillón donde antes lo había dejado con su mejor amigo Harry, Ron no estaba pero Harry seguía con su cara de despecho fija en un solo lugar, pensaba una y otra vez en que haría con su vida. La chica se acercó y se sentó al lado del muchacho en el mismo sillón.
-Harry… ¿Cómo te sientes?- le pregunto indecisa la chica.
-¿Quieres que responda o me dices tú primero?- le dijo el chico, no estaba nada de humor, Harry estaba entre la espada y la piedra… Pensaba demasiado en la autora de su dolor.
-Mal- dijo ella, simplemente no le afectaba el humor de Harry.
-Bueno, tu pregunta se contesta sola, mal…- dijo Harry triste- ¿Qué pasó contigo?, ¿Ron y tu discutieron?-
-No Harry, no he visto a Ron desde que los dejé aquí sentados- le dijo ella con paciencia.- Es otra cosa, recibí una noticia muy triste… Mi abuelo Thomas ha fallecido- le mintió, de igual forma tendría alguna escapatoria.
-Lo siento mucho Hermione- le dijo Harry, se lo había creído todo- Tu problema es mucho peor que el mío… Mi dilema es si hablar con Ginny o simplemente dejarla ser feliz con Dean…- dijo ahora cabizbajo, Hermione jamás lo había visto de aquella forma.
De repente fue interrumpida su conversación por un grito.
-¡AHHHHH!, ¡Estoy harta de ti Dean!, ¿Cuándo entenderás que no soy una niña?, ¡No vuelvas a Hablarme!- esas palabras le iluminaron el rostro a Hermione, Quien movió un poco el hombro de Harry porque estaba boquiabierto. Ginny ya había salido de la sala cuando Hermione pudo articular palabra.
-¡Ve por ella Harry!, ¡Usa tu capa invisible!- le dijo en susurro al oído. Acto seguido el muchacho salió de la sala tras ella y ya cuando no había moros en la costa se colocó su capa invisible. La siguió hasta que se detuvo y derrumbó sobre un banco en el pasillo que se encontraba en penumbra. El chico caminó rápido y se sentó a su lado, cuando decidió que era oportuno quitarse la capa lo hizo y la chica se llevo el susto de su vida.
-¡Oh Harry! ¡Que susto que me has dado!- le dijo ella, lloraba, y se notaba en su rostro que siempre era color porcelana e irradiaba felicidad e inocencia.
-Discúlpame Ginny, no pude evitar seguirte… ¿Qué ocurrió en la sala común?- le pregunto Harry preocupado.
-Tuve una discusión con Dean…- dijo entre sollozos la chica que ahora lloraba.
-Ginny, no llores por ese tipo… ¡No deberías llorar por nadie!- le tomo la barbilla y la miró a los ojos con profundidad, queriendo leerle la mente.- Además, los chicos deberían llorar por ti… Como lo hago yo…- dijo mirándola fijamente.
-Ha-Ha, Harry… No estoy para bromas, ¿Es que no te das cuenta?- Le preguntó la chica comenzando a enojarse.
-No estoy bromeando Ginny, Hablo muy enserio…- le dijo Harry, sincerándose con la chica. – Yo lloro por ti Ginny… yo sufro porque no me correspondes, yo…- el chico comenzaba a arrepentirse de haber dicho aquello. La chica no hablo ni cambio la forma con la que lo miraba, simplemente se acerco peligrosamente y le dijo un pequeño beso en los labios que lo sorprendió mucho.
-Ginny, eres hermosa, no sufras por tipos así…- le dijo ahora Harry, no calmado sino ansioso, el corazón estaba que se le salía.
-Harry, eres un buen chico… Te quiero- le dijo ella, cabizbaja, escondiendo sus lagrimas.
-No como yo te quiero a ti- le dijo Harry, él quería hacerla la chica más feliz de todo Hogwarts pero ella no se lo permitiría, por lo menos por ahora.
-Harry… Esto es muy difícil para mí, acabo de terminar con Dean.. No estoy segura de querer iniciar una relación tan rápido, tu eres un gran chico y eres muy especial para mí, sólo dame algo de tiempo…- le dijo ella, ahora de su rostro brotaba un mar de lágrimas. Esta frase le vino como anillo al dedo a Harry, era lo que necesitaba escuchar.
Hermione esperó horas sentada en aquel sillón a que Ron apareciera. Tenía ya más de tres horas que Harry se había ido con Ginny y ella se había quedado sola sin nada que hacer allí sentada como tonta esperando a que su novio tuviera la decencia de aparecerse. Cuando se la pintura dio paso al chico Hermione lo miró horrorizada. Traía la corbata suelta en su cuello, la camisa entreabierta y una marca morada en el cuello, que probaba que alguien lo había succionado, estaba lleno de pies a cabeza de besos color carmesí y tenía la boca rota. E indiferentemente de cómo se veía el chico se acercó a saludarla.
-Hola princesa- le dijo él, con su cara de yo no fui.
-¿Hola princesa?... ¿HOLA PRINCESA?- Hermione estaba furiosa, y roja como tomate de la ira. -¿Se puede saber con quién estabas?-
-¿Cómo que con quién estaba?- le pregunto él, parecía no darse cuenta de todo.
-Sí, ¿Con quién carajo estuviste?- le pregunto ella ahora llorando.
-¿Por qué lo preguntas?- le seguía diciendo Ron.
¿Cómo puedes ser tan descarado? Pensaba Hermione
-¡Mírate!- le grito ella, la chica no podía creer que Ron hubiera estado con otra, que la hubiera traicionado.- ¿Con quién estuviste?, ¡Dímelo por favor!-
-Con Lavender Brown- dijo avergonzado y arrepentido, pero firme a lo que había hecho.
-¿Con la zorra esa no?, me decepcionas Ron… Y creo que todo termina aquí…- le dijo y se fue llorando a su habitación.
