Estaría Renesmee en casa de sus abuelos o se abría marchado a su casa?
De repente noté como si alguien estuviera siguiéndome. Me di la vuelta, pensando que tal vez estuviera alucinando, pero allí, detrás de mí estaba Jacob, inmóvil, mirándome.
- Me estás siguiendo? – pregunté un poco molesta con él.
Jacob no me respondió. Estaba muy raro. Me acerqué un poco más a él.
- Estás bien? Pareces enfermo.
- Donde está Renesmee?
- En casa. Ahora iba a buscarla.
- No es muy tarde para ir de visita?
- Lo mismo te digo a ti. Pero que diablos te pasa, Jacob? – le pregunté asustada. Jacob estaba de lo más raro.
- Nada. Ve a buscar a Renesmee. Os espero aquí.
Di unos pasos adelante y saqué mi móvil. Debía cerciorarme de que iba a buscar a Renesmee al lugar correcto.
- Renesmee, estás en casa?
- Estoy en casa de mis padres.
- Vale.
Colgué y salí corriendo hacia la pequeña casa que los padres de Renesmee poseían, cerca de un pequeño bosque, a unos diez minutos de allí.
Encontré a Renesmee, sentada en el jardín.
- Hola.
- Ah! Hola Lucy.
- Acabo de encontrarme con Jacob.
- A si? – me preguntó a desgana, sin siquiera levantar la vista del suelo.
- Dice que es muy importante.
- Y tú que opinas?
- Creo que está muy preocupado.
- Entonces será mejor que vayamos.
Renesmee se levantó y, juntas, nos dirigimos hacia donde nos esperaba Jacob, junto a mi casa.
En cuanto llegamos, Jacob comenzó a hablar, sin siquiera mirarnos a la casa.
- Alice ha visto un gran peligro.
- Respecto a que? – preguntó Renesmee, desafiante.
- Recordáis a Maria?
Ambas neguemos con la cabeza.
- Maria, la vampiresa. Una antigua conocida de Jasper y Lucas.
Renesmee y yo asentimos. Ahora la recordaba. No recordaba el nombre de aquella mujer que nos siguió desde Irlanda. Lo recordé todo al instante. Maria… ese nombre…
- Alice la ha visto en Alaska.
- Que?! – exclamamos Renesmee y yo al unísono. – Cuando?
- Cree que vendrá por navidades.
- O sea, que aún nos quedan 3 meses.
Jacob asintió.
- Alice te ha contado su visión? – preguntó Renesmee, incrédula.
- No, no me ha contado nada. He oído como se lo contaba a Jasper. Más tarde Jasper fue a ver a Lucas. Me quedé pensativa.
Así que era de eso de lo que estaban hablando cuando llegué a casa.
- Y que debemos hacer?
- Pasado mañana comenzaremos con el entrenamiento.
- Quienes? – preguntó Renesmee, cruzando los brazos sobre su pecho.
- Todos.
- Pero solo es una mujer.
- Esa mujer creó un ejército de neófitos. Es muy peligrosa. Deja de jugar y madura un poco.
Renesmee quiso contestar pero pareció quedarse sin palabras.
Es cierto que a veces Renesmee se comportaba de forma infantil e inmadura, pero en los momentos importantes sabía mantenerse en su lugar. A mi también me sucedía a veces. Éramos muy jóvenes.
- Lucy, podrás avisar a tu madre y a tus abuelos?
- Claro, en cuanto llegue a casa será lo primero que haga.
- Estupendo. Renesmee…
- Volveré a casa de mis abuelos y se lo diré a la familia.
Renesmee se dio media vuelta y se fue sin siquiera mirar a Jacob.
Cuando estuvimos a solas, miré a Jacob. No pude contenerme y empecé a gritar.
- Como te atreves a tratarla así? Es que no te das cuenta de que lo está pasando mal?
- Que? – dijo Jacob sorprendido al oír mis palabras. – de que me estás hablando?
- Renesmee está hecha polvo. Desde que discutisteis esta tarde. Y ahora la tratas así.
- No hables sobre lo que no conoces.
- Le prohibiste salir!
- Ella sabe porque le sugerí que no saliera.
- Que? – ahora era yo la que estaba sorprendida y confusa. – me he perdido algo?
- Mira, Lucy. – dijo a la vez que ponía su mano sobre mi hombro. – Renesmee… bueno, está muy asustada.
- Pero porque? Es que sucede algo?
- Renesmee cree estar embarazada.
- Que?! – dije con un grito involuntario. Bajé un poco la voz y pregunté de nuevo. Que? Cree estar embarazada?
- Si, y tiene mucho miedo de pasar por lo mismo por lo que pasó Bella. Cree que no tiene el suficiente valor ni la suficiente fuerza.
- Pero no es el mismo caso. Ella no es un vampiro y tú eres humano. Bueno, más o menos.
- Es lo mismo que yo he intentado decirle. Aunque mi naturaleza… tal vez afecte al embarazo.
- Entonces…
- Mañana debemos ir al médico. Así lo sabremos seguro.
- Pobre Renesmee. Debe de estar pasándolo fatal. Y tu también. – dije cogiendo la mano de Jacob y estrechándola entre las mías. – Estás temblando, Jacob.
- Estoy de los nervios. Quiero estar con ella, cuidarla, mimarla… pero cada día se aleja más de mí.
- Solo es una pose. En el fondo sois iguales. Fingís que nada os importa, cuando en el fondo los estáis pasando fatal.
- Que puedo hacer, Lucy? Lo he intentado todo.
- Ve a hablar con ella. Pero no seas bruto.
- Yo no soy bruto! – dijo con gesto ofendido aunque sonriente.
- Reconoce que a veces si que lo eres. Como lo has sido ésta tarde. Intenta ponerte en su lugar.
- Si, tal vez tengas razón. Voy a ir a verla ahora.
- Bien.
Jacob comenzó a caminar a paso ligero hacia la casa de Renesmee.
- Se amable! – grité a sus espaldas.
- Siempre lo soy! – me contestó antes de adentrase en el bosque.
