En menos de cinco minutos estuve en mi casa. Entré a buscar las llaves del coche y fui hacia éste. Me dirigí hacia la casa de los Cullen y allí me estaban esperando. Una vez dentro del coche Milo, que se sentó en el asiento trasero, comenzó a hablar.

- Gracias por llevarme.

- Porque nos lo has pedido a nosotras? El acompañarte, me refiero.

- Virgil me había hablado mucho de vosotras. Sois amigas de verdad. En los buenos y, sobretodo, en los malos momentos.

- Como llegaste a mi casa? – preguntó Renesmee.

- Cuando estuve del todo recuperado, Carlisle me pidió que fuera a su casa para contarles a su familia lo sucedido. Entonces es cuando empecé a pensar que había algo más. Poco a poco me fui dando cuenta, por las cosas que decían, de que estaba rodeado de vampiros. Pero ninguno fue a por mí así que creí haber encontrado el eslabón perdido. Vampiros que no atacan a las personas. Cuando Jasper me estaba contando todo lo que sabía de Maria, llegasteis vosotras.

- Como llegaste a ser caza vampiros?- pregunté yo intrigada por esa parte de su vida.

- Cuando tenía 16 años y volvía un día a casa, oí unos gritos en un callejón. Curioso, me acerqué y vi como un chico estaba inclinado sobre una chica, que estaba en el suelo. Me fui acercando y pude ver mejor la situación. El chico me oyó llegar, se volvió hacia mí y vi que tenía la boca llena de sangre. Se levantó y trepó una pared de por lo menos tres metros. Me acerqué a la chica y vi que tenía la marca de unos dientes en su cuello. Tarde me di cuenta de que se trataba de mi vecina. Solo tenía 10 años. Desde ese día me prometí a mi mismo que no permitiría que eso volviera a suceder.

Renesmee y yo no dijimos nada. No podía imaginar como lo tenía que haber pasado.

Ring, ring!

- Es mi móvil. Renesmee, puedes contestar? – le dije sacando como pude el móvil del bolsillo de mi pantalón.

- Claro, dame. – cogió el teléfono y descolgó. – diga? Ah! Hola Virgil. No, soy Renesmee. No, no puede contestar, está conduciendo. Ah! Vale, como quieras. – Renesmee puso el manos libres.

- Hola!

- Hola! – respondimos los tres a la vez.

- Milo, te voy a matar! – gritó Virgil, de repente.

- Pero que he hecho?

- Que es lo que no has hecho, querrás decir. No he dormido en toda la noche. Donde te habías metido? Son las 12 de la mañana y todavía no sabía nada de ti. Podrías haber llamado!

- Tranquilo Virgil. Ahora vamos hacia casa. Te lo cuento todo en cuanto llegue.

- Lucy?

-Si?

- Nada, da igual. Luego hablamos.

- Claro.

Virgil colgó, realmente parecía preocupado.

Durante el resto del trayecto estuvimos en silencio. Cuando estábamos llegando a la casa de Virgil, Milo formuló una pregunta que no nos habíamos hecho hasta ahora, al menos yo no.

- Porque te llamó Maria? Me refiero a que porque te llamó anoche.

- Para que te llevara al hospital.

- Pero para que?

- Para que te transformaras en el hospital y mordieras a todo el que se te pusiera por delante. – Dijo Renesmee de repente – debe de querer crear otro ejército.

Milo y yo la miramos. Como no habíamos pensado en ello? Tenía mucho sentido.

- Cuando Emmet te llevó a casa y me llamó, me contó un poco lo sucedido. Me puse a pensar en los posibles motivos de Maria. Y cuando te despertaste y me contaste los detalles… todo tuvo sentido.

- Porque no dijiste nada? – le pregunté ofendida.

- Se lo comenté a tío Jasper y a Lucas. Ellos son quienes más la conocen.

- Pero no contaba con que Carlisle estuviera allí. – dijo Milo pasando su mano por la gélida herida que marcaba su brazo.

- Eso debe de haberla enfurecido. – dije horrorizada al pensar lo que sería capaz de hacer. – ya hemos llegado.

Los tres bajamos del coche y nos dirigimos hacia la puerta. No nos dio apenas tiempo de llamar al timbre. Virgil abrió la puerta y de repente se abalanzó sobre mí para abrazarme.

- Que ocurre? Virgil, estás bien?- le pregunté todavía abrazándole y acariciando sus suaves y negros cabellos.

Se separó de mí lo suficiente para ver que estaba llorando. Me cogió de la mano y me llevó hacia el interior de la casa. Milo y Renesmee nos siguieron extrañados por el comportamiento de Virgil. Nos sentamos todos en el largo sofá de la sala de estar.

- Tengo que contaros algo. Después de llamaros he recibido una llamada.

- Ha ocurrido algo? – preguntó Milo, poniéndose cada vez más nervioso, al igual que Renesmee y yo.

- Russel ha tenido un accidente ésta mañana.

- Que? Está bien? – pregunté con la esperanza de que no le hubiera sucedido nada a Russel.

Virgil no respondió, simplemente negó levemente con la cabeza.

- No puede ser. Como ha sucedido? – preguntó Renesmee. Una lágrima cayó por su blanca mejilla.

- Russ iba de camino a casa de Laura. Iba a buscarla para ir a pasar en día en la ciudad. Laura me llamó preocupada, pero no podía irme, os estaba esperando. Volvió a llamarme pasados apenas cinco minutos. Había ido hacia casa de Russel pero por el camino se encontró el coche de Russ empotrado contra un árbol. Había dos ambulancias y la policía. Al parecer un animal se cruzó en su camino. Quiso esquivarlo, pero…

A Virgil se le quebró la voz y no pudo continuar hablando. Estaba demasiado afectado. Yo le abracé con todas mis fuerzas. Renesmee estaba llorando y Milo pegó un puñetazo a la mesita de café que teníamos delante nuestro. El cristal se resquebrajó pero no llegó a romperse.

De repente un móvil comenzó a sonar. Era el móvil de Renesmee. Se levantó y lo cogió.

- Papa?

- Si, soy yo.

- Un momento que pongo el manos libres.

Renesmee puso el móvil con el manos libres y lo dejó sobre el inestable cristal de la mesita.

- Papá, recibiste mi mensaje?

- Si. Que ocurre?

- Nuestro amigo Russel ha muerto. Un animal se cruzó en su camino y, al querer esquivarlo, chocó contra un árbol.

- Lo siento mucho chicos.

- Papá, crees que podría ser el mismo animal que rondaba anoche por los alrededores de la discoteca?

- Puede ser. En todo caso, lo investigaremos. Ir con cuidado.

Renesmee colgó y todos nos quedamos mirándola.

De repente Virgil se levantó y se dirigió hacia la cocina. Cuando volvió traía consigo un cuchillo.

Milo se acercó a él pero Virgil le esquivó.

- Que vas a hacer con ese cuchillo? – preguntó Milo persiguiendo a su hermano.

Virgil no contestó. Se acercó y volvió a sentarse a mi lado.

- Quiero mostraros algo. Siéntate Milo. – dijo al ver a su hermano de pie, a su lado, con la mirada fija en el cuchillo.

Sin decir nada más, Virgil pasó el cuchillo por su brazo, haciendo un profundo corte. Los tres nos quedamos mirándolo paralizados, pero de repente sucedió algo muy extraño. La herida dejó de sangrar y empezó a cerrarse. A los pocos segundos ya no quedaba marca alguna.

- Que ha pasado? – dijo Milo, tocando donde Virgil había tenido la herida hacía apenas unos segundos.

- Es algo que puedo hacer, y no solo funciona conmigo. Virgil me miró.

- No, Virgil. – dije sin estar muy segura de cómo reaccionaria mi cuerpo ante una herida.

- No confías en mi?

- Claro que si, pero esto es demasiado.

No estaba muy segura de lo que estaba haciendo pero estiré el brazo, cogí el cuchillo y me hice un corte en la palma de la mano, haciendo grandes esfuerzos por no oler la sangre. Vi como Renesmee hacía lo mismo.

La herida escocía mucho y sangraba bastante. Virgil puso su mano sobre la mía y noté la calidez del contacto de su mano con la mía. Noté una sensación difícil de describir. Cada vez notaba menos dolor hasta que ya no sentí nada.

Virgil levantó su mano y vi que en la palma de mi mano ya no había ningún corte ni ninguna marca.

Miré a Virgil y le sonreí.

- Desde cuando puedes hacer esto? – pregunté acariciando su brazo.

- Lo he hecho siempre. Milo, que piensas? – preguntó preocupado al ver la expresión de su hermano.

- Que tendrías que habérmelo dicho.

- Te lo digo ahora. Sois los únicos que lo sabéis.

- Virgil, yo también tengo que contarte algo. – dijo Milo y seguidamente le contó lo sucedido la noche anterior. Sin mencionar a Carlisle, tal y como había prometido.

- Me estás diciendo que los vampiros existen? – preguntó Virgil un poco confuso.

Los tres asentimos enérgicamente.

- Vosotras dos sabíais esto?

Renesmee y yo asentimos de nuevo.

- Pero…

- Hay vampiros buenos. Se oyen muchas historias sobre ellos. Solo comen animales. – dijo Renesmee como si la cosa no fuera con nosotras.

- Ah si? De verdad?

Milo asintió.

- Un día de estos e contaré una historia. – dijo Milo. Supuse que se refería a su etapa como caza vampiros.